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De Wikipedia, la enciclopedia libre

Gamma-fago a través de un microscopio electrónico.
Gamma-fago a través de un microscopio electrónico.
Demostración de un virus bacteriófago.
Demostración de un virus bacteriófago.

Los bacteriófagos (también llamados fagos, del griego φαγητόν faguētón, ‘alimento’, ‘ingestión’) son virus que infectan exclusivamente a las bacterias.

Al igual que los virus que infectan células eucariotas, los fagos están constituidos por una cubierta proteica o cápside en cuyo interior está contenido su material genético, que puede ser ADN, de 5000 a 500 000 pares de bases. El tamaño de los fagos oscila entre 20 y 200 nm aproximadamente.[1]

La mayoría de los bacteriófagos (específicamente 96% de los actualmente identificados) se clasifican en el orden de Caudovirales, que están cola de ADN, han de doble cadena y se clasifican además en las familias de Siphoviridae, Myoviridae y Podoviridae.[2]

Los fagos son ubicuos y pueden ser encontrados en diversos tipos de bacterias, tanto en el suelo como en la población de microorganismos del intestino de los animales. Uno de los ambientes más poblados por fagos y otros virus es el agua de mar, donde se estima que puede haber en torno a 109 partículas virales por mililitro, pudiendo estar infectadas por fagos el 70 % de las bacterias marinas.[3]

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  • The Deadliest Being on Planet Earth – The Bacteriophage
  • Bacteriófago
  • Bacteriófago.flv
  • Reprodução dos Bacteriófago - Ciclo Lítico e Lisogênico - YES Biologia com Prof. Bruno Ramello
  • Bacteriofago - Transducción

Transcription

Una guerra se ha estado librando durante millones de años matando a miles de miles de millones todos los días mientras nosotros ni nos damos cuenta Esta guerra es librada por la entidad más mortal en nuestro planeta: el bacteriófago, o simplemente fago. Un fago es un virus; ni tan vivo, ni tan muerto. También, pareciera como sí alguien los hubiera inventado. Su cabeza es un icosaedro, una especie de dado con 20 caras y 30 bordes. Contiene el material genético del virus y usualmente se acomoda en una cola larga que tiene fibras con forma de piernas. Hay mas fagos en la Tierra que la combinación de cualquier otro organismo, incluyendo a las bacterias. Y están probablemente en cualquier parte donde existan seres vivos. Miles de millones en tus manos, en tus intestinos y en tus párpados ahora mismo. Lo que puede ponerte nervioso siendo que los fagos son responsables por la mayoría de las muertes en la Tierra. Pero estás de suerte Mientras ellos cometen genocidio de desayuno, solamente matan bacterias. Cerca del 40% de todas las bacterias en el océano son asesinadas por ellos cada día. Pero los fagos también tienen debilidades. Como cualquier otro virus, los fagos necesitan un huésped para sobrevivir y reproducirse. No son más que material genético en una cáscara y también se especializan. Usualmente un fago ha escogido una bacteria especifica y quizás algunos de sus parientes más cercanos. Estos son sus presas. Piensa en un fago como un misil dirigido que solamente daña y mata miembros de una familia con muy mala suerte. Cuando un fago encuentra su victima, conecta las fibras de su cola con receptores y usa una especie de jeringa para perforar la superficie. En un movimiento extraño, el fago menea su cola e inyecta su información genética. En minutos la bacteria es conquistada. Ahora es forzada a manufacturar todas las partes de los nuevos fagos. Solamente se detienen cuando la bacteria está repleta con fagos listos para estrenar. En el paso final, producen endolisina, una poderosa enzima que abre un agujero en la bacteria. La presión es tan alta que la bacteria, en una especie de vómito, bota su interior y muere. Nuevos fagos son liberados y empieza el ciclo nuevamente. En los últimos años, los Bacteriófagos han disfrutado de la atención del segundo ser más mortal del planeta, los humanos. Recientemente, hemos empezado a inyectar millones de ellos en nuestros cuerpos. Porque estamos un tanto desesperados. Cometimos un error. En el pasado un simple corte o un sorbo del charco equivocado podía matarte. Las bacterias eran nuestros fagos. Pequeños monstruos que nos cazaban sin piedad. Pero hace unos 100 años, encontramos una solución en la naturaleza. Por accidente, encontramos hongos que producían componentes que mataban a las bacterias. Antibióticos. De repente, tuvimos una poderosa súper arma. Los antibióticos fueron tan eficaces que dejamos de pensar en las bacterias como monstruos. Solo los ancianos y los débiles entre nosotros morían por su causa. Usamos antibióticos más y más para causas menos y menos serias. Le perdimos el respeto al monstruo y al arma. Pero las bacterias son seres vivos que evolucionan y una a una empezaron a volverse inmune a nuestras armas. Esto continuó hasta que creamos lo que ahora es llamado Supermicrobio. Bacterias inmune a casi todo lo que tenemos. Esta inmunidad se está esparciendo por el mundo mientras hablamos. Para el 2050, los supermicrobios podrán matar más humanos al año que el cáncer. Los días donde un corte o una infección urinaria o una tos podría matarte o a tus seres amados están de vuelta. Solamente en los Estados unidos más de 23.000 personas mueren por bacterias resistentes cada año. Pero resulta que los fagos, nuestros pequeños virus robot asesinos, podrían salvarnos Podemos inyectarlos en nuestro cuerpo para ayudarnos a curar infecciones. Un momento, ¿Cómo es que inyectando millones de virus en una infección podría ser una buena idea? Los fagos son asesinos de bacterias muy muy especializados. Tan especializados de hecho, que los humanos somos completamente inmune a ellos. Somos demasiado diferentes. Enfrentamos miles de millones de fagos todos los das y respetuosamente nos ignoramos el uno al otro. Los antibióticos son como bombardeo en área, matando todo, incluso las bacterias buenas en nuestros intestinos que no queremos dañar. Los fagos son como misiles guiados que solo atacan lo que deben. Espera un minuto, si usamos fagos para matar bacterias, ¿las bacterias no desarrollarían maneras de defenderse? Bueno, es mas complicado que eso, los fagos evolucionan también. Ha habido una carrera armamentista entre ellos y las bacterias por miles de años y hasta ahora les está yendo bien. Esto hace a los fagos armas inteligentes que están constantemente volviéndose mejor en asesinar. Pero incluso si las bacterias llegaran a ser inmunes a nuestros fagos aún podríamos ganar. Resulta que para volverse resistente incluso a algunas especies de fagos, las bacterias tendrían que ceder su resistencia a los antibióticos. Podríamos atraparlas en una trampa-22. Esto ya ha sido probado con éxito con un paciente que ya no tenía esperanza. La bacteria Pseudomonas Aeruginosa, una de las bacterias más temidas, había infectado la cavidad torácica del hombre. Son naturalmente resistentes a la mayoría de los antibióticos e incluso pueden sobrevivir en gel alcohólico para manos. Después de años de sufrimiento, unos miles de fagos fueron insertados directamente en su cavidad torácica junto con antibióticos que la bacteria ya era inmune. Después de unas semanas, las infecciones habían desaparecido completamente. Desafortunadamente, este tratamiento todavía es experimental y las compañías farmacéuticas son reacias en invertir los miles de millones necesarios en un tratamiento que todavía no tiene aprobación oficial. Pero las cosas están finalmente cambiando. En el 2016, la más grande prueba clínica de fagos a la fecha empezó y los fagos están obteniendo más y más atención. Y es mejor que nos acostumbremos, porque la era en que los antibióticos habrían sido nuestra súper arma está llegando a su fin. Puede que sea un concepto extraño pero inyectando el ser más mortal en el planeta Tierra directo en nuestros cuerpos podría salvar millones de vidas. Este vídeo fue hecho posible en su mayoría por la fundación Bill & Melinda Gates Sí te interesa apoyar a Kurzgesagt, puedes en patreon.com/Kurzgesagt y obtener fantásticas cosas de vuelta.

Índice

Historia

La historia del descubrimiento de los bacteriofagos ha sido objeto de muchos debates, los cuales incluyen una controversia sobre quién fue su descubridor. En 1913, el bacteriólogo británico Frederick Twort descubrió un agente bacteriolítico que infectaba y mataba a las bacterias, pero, no fue capaz de saber qué era exactamente dicho agente, señalando en una de sus hipótesis que, entre otras posibilidades, podría tratarse de un virus. No fue sino hasta 1917, cuando el microbiólogo canadiense Félix d'Herelle anunció el descubrimiento de "un invisible antagonista microbiano del bacilo de la disentería", al cual afirmó que se trataba de un virus al cual llamó bacteriófago. Los trabajos de d'Herelle iniciaron desde 1910 y en contraste con Twort y algunos otros científicos que habían reportado fenómenos similares, tuvo pocas dudas sobre la naturaleza del fenómeno que estaba observando y afirmó que se trataba de un virus que parasitaba a la bacteria. El nombre bacteriófago lo formó de la palabra "bacteria" y "phagein" (comer o devorar, en griego), implicando que los fagos "comen" o "devoran" a las bacterias.

Biología

Los fagos se pueden dividir en virulentos y temperados en función de su ciclo de vida. Los fagos virulentos producen el ciclo lítico, en este ciclo se unen a su huésped bacteriano, inyectan su genoma, se reproducen gracias a la maquinaria molecular del huésped y, finalmente, lisan a la célula huésped, liberando al mismo tiempo su progenie.[4]​ El segundo tipo de fagos, los temperados, tienen un estilo de vida diferente e infectan a su huésped mediante el inicio de un ciclo lisogénico, donde el genoma del fago permanece latente como un profago, se replica junto con su huésped y de vez en cuando estalla en un ciclo lítico bajo un disparador específico. [4]

La lisogenia y los profagos pueden ser beneficiosos para las bacterias, ya que pueden codificar genes para la resistencia a los antibióticos o de otros factores de virulencia.[5]

Replicación

Estructura de un fago.
Estructura de un fago.

Los fagos pueden generar el ciclo lítico o el ciclo lisogénico, aunque muy pocos son capaces de llevar a cabo ambos. Si se lleva a cabo la lisis, no puede llevarse a cabo la lisogenia y viceversa. En el ciclo lítico, las células hospedadoras del fago son lisadas (destruidas) tras la replicación y encapsulación de las partículas virales, de forma que los nuevos virus quedan libres para llevar a cabo una nueva infección.

Por el contrario, en el ciclo lisogénico no se produce la lisis inmediata de la célula. El genoma del fago puede integrarse en el ADN cromosómico de la bacteria hospedadora, replicándose a la vez que lo hace la bacteria o bien puede mantenerse estable en forma de plásmido, replicándose de forma independiente a la replicación bacteriana. En cualquier caso, el genoma del fago se transmitirá a toda la progenie de la bacteria originalmente infectada. El fago queda así en estado de latencia hasta que las condiciones del medio se vean deterioradas: disminución de nutrientes, aumento de agentes mutagénicos, etc. En este momento, los fagos endógenos o profagos se activan y dan lugar al ciclo lítico que termina con la lisis celular.

Conversión lisogénica

En ocasiones, los profagos otorgan beneficios a la bacteria huésped mientras permanecen en estado letárgico al incorporarle nuevas funciones a su genoma; éste fenómeno se conoce las condiciones de vida de la bacteria.

Acoplamiento

Los fagos se acoplan a receptores específicos en la superficie de la bacteria, que pueden ser lipopolisacáridos, ácidos teicoicos, proteínas o incluso flagelos. Por ello, cada fago solo podrá infectar ciertas bacterias según sus receptores. Puesto que los fagos no son móviles, dependen de encuentros al azar con los receptores adecuados en solución para poder infectar una bacteria.

Parece que los bacteriófagos presentan una especie de jeringa mediante la cual introducen su material genético en el interior de la célula. Tras el reconocimiento del receptor adecuado, la cola y cuello del fago se contraen, quedando así el fago acoplado a la superficie celular. El material genético puede ser ahora introducido a través de la membrana o bien simplemente depositado sobre la superficie. No se descarta que pueda haber fagos con otros métodos diferentes para introducir su material genético en la célula.

Síntesis de proteínas y ácidos nucleicos

En un corto espacio de tiempo, que pueden llegar a ser minutos, los ribosomas bacterianos comienzan a traducir el ARNm viral a proteínas. En el caso de los fagos basados en ARN, una RNA-replicasa es sintetizada al inicio del proceso.

  • Las proteínas producidas en la fase temprana y unas pocas proteínas que estaban presentes en el virión podrían modificar la RNA-polimerasa bacteriana de forma que transcriba preferentemente los ARNm virales. Todo el sistema de traducción y de replicación normal de la bacteria se ve interrumpido y es forzado a producir nuevas partículas virales.
  • Posteriormente, las proteínas helper se encargarán de ensamblar las nuevas partículas virales.
  • Finalmente, se sintetizan las proteínas de la fase tardía, involucradas en el proceso de la lisis celular.

Ensamblaje

En el caso del fago T4, la construcción de nuevas partículas virales es un complejo proceso que requiere la ayuda de ciertas moléculas. La cola y la cabeza o cápside del fago son construidas por separado y se ensamblan posteriormente de forma espontánea solamente en la lisis completa. Después, el ADN es empaquetado en el interior de la cápside mediante un mecanismo no muy bien conocido aún. Todo el proceso puede durar unos 15 minutos. La cabeza tiene simetría icosaédrica (un icosaedro con un prisma hexagonal intercalado. La cola es de simetría helicoidal formada por un tubo central rígido y una vaina contráctil. De la placa basal salen seis espículas basales y seis fibras caudales. En la conexión de la cabeza y la cola existe un collar. Cada una de estas estructuras está formada por diferentes proteínas.

Liberación de los fagos

Los fagos pueden ser liberados mediante lisis celular o por secreción celular. En el caso del fago T4, unos 20 minutos después de inyectar el material genético, más de 300 fagos son liberados vía lisis. La proteína que lleva a cabo la lisis es la endolisina, una enzima capaz de romper las moléculas de peptidoglicano de la pared bacteriana. Sin embargo, algunos fagos pueden quedarse en la célula como parásitos, de forma que la bacteria va secretando constantemente nuevas partículas virales. En estos casos, los viriones salen mediante procesos de exocitosis, en los que cada uno se queda con una pequeña porción de membrana bacteriana que los envuelve. Todos los nuevos fagos liberados quedan en disposición de infectar a una nueva bacteria.

Biología molecular

Los fagos cumplen un papel de gran importancia en la biología molecular al ser utilizados como vectores de clonación para insertar ADN dentro de las bacterias y obtener como resultado bibliotecas genómicas. Uno de los fagos más utilizados con este fin es el Fago λ.

Terapia fágica

Tras el descubrimiento de bacteriófagos, la idea de la terapia de fagos fue tomada con entusiasmo y se puso en práctica, pero su aplicación se calmó posteriormente después del descubrimiento de los antibióticos y su uso en la segunda guerra mundial, floreciente sólo por detrás de la “cortina de hierro”[6]​.

La terapia fágica ha sido utilizada desde la década de 1940 en la ex Unión Soviética como una alternativa a los antibióticos para tratar infecciones bacterianas, ya que eliminar bacterias es lo que los fagos hacen mejor.

La mayor parte del conocimiento histórico acerca de la práctica de la terapia de fagos se asocia con dos lugares: el Instituto Hirszfeld en Wroclaw, Polonia y el Instituto Eliava en Tbilisi, Georgia. El foco principal del Instituto Eliava ha sido la producción y el uso terapéutico de los cócteles de fagos (por ejemplo pyophage e intestiphage), que se dirigen a bacterias patógenas específicas. Por otra parte, el Instituto Hirszfeld apoya el desarrollo de un enfoque más individualizado en fagos preparaciones terapéuticas. Ambos Institutos tienen una historia de la publicación de las tasas de éxito convincentes de la terapia de fagos, pero sin la corroboración de ensayos clínicos adecuadamente controlados[7]​. El desarrollo de cepas bacterianas resistentes a múltiples drogas ha conducido a investigadores en medicina a reconsiderar a los fagos como una alternativa al uso de antibióticos. Hay una biblioteca de búsqueda de fagos específicos y sus usos terapéuticos en el Instituto Tbilisi, en la República de Georgia.

En agosto de 2006, la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos aprobó el uso de bacteriófagos en ciertas carnes con el fin de acabar con la bacteria Listeria monocytogenes. En el otoño de 2011 la Fundación Bill y Melinda Gates anuncia que financiará la investigación, llevada a cabo por el Centro Nacional de Biotecnología (España), dependiente del CSIC, del uso de bacteriófagos como sustituto de los antibióticos ante las infecciones del tracto digestivo producidas por bacterias.

Elección de bacteriófagos y preparación para fines terapéuticos.

Los bacteriófagos se pueden aislar para fines terapéuticos a partir de cualquier fuente ambiental, en el que es probable que se contenía el patógeno diana. Las aguas residuales probablemente son la fuente más rica de fagos. La forma más directa para aislar un bacteriófago es esterilizar una muestra ambiental con el fin de eliminar los microorganismos no deseados y luego inocularlo en una placa de cultivo. Después del aislamiento, un bacteriófago debe caracterizarse y se secuenciarse con el fin de ser utilizado con fines terapéuticos[8]​.

Los criterios más importantes para la selección del bacteriófago adecuado son la especificidad del fago, la eficacia y la evitación de efectos adversos[9]​. Por esa razón, el bacteriófago seleccionado debe absorber de manera eficiente y ser lítico para el huésped bacteriano objetivo. El uso de fagos temperados no es apropiado para las preparaciones de fagos terapéuticos, ya que lisogenia aumenta la posibilidad de amplificar la virulencia de bacterias diana o inducir resistencia a los fagos.

El desarrollo de la resistencia a bacteriófagos es una preocupación importante más de terapia de fagos. Además, diferentes cepas de bacterias pueden diferir en su suceptibilidad a fagos. Por lo tanto, la modificación de la gama de huéspedes de una preparación terapéutica de fagos podría tener un gran impacto en su éxito. Para asegurar la gama de huéspedes deseable de una formulación de fago, se han desarrollado las mezclas que contienen dos o más bacteriófagos, los llamados “cócteles de fago”.

Bacteriófagos modelo

A continuación se presenta una lista de los bacteriófagos más ampliamente estudiados:

Familias de bacteriófagos

Familia Corticoviridae
Familia Cystoviridae
Familia Inoviridae
Familia Leviviridae
Familia Microviridae
Familia Myoviridae
Familia Podoviridae
Familia Plasmaviridae
Familia Siphoviridae
Familia Tectiviridae

Véase también

Referencias

  1. Stephen., Mc Grath,; van., Sinderen, Douwe (2007). Bacteriophage : genetics and molecular biology. Caister Academic Press. ISBN 9781904455141. OCLC 86168751. 
  2. Sharp, Richard (2001). «Bacteriophages: biology and history». Journal of Chemical Technology & Biotechnology 76 (7): 667-672. ISSN 0268-2575. doi:10.1002/jctb.434. Consultado el 2 de diciembre de 2018. 
  3. M., Prescott, Lansing; 1935-, Klein, Donald A., (1993). Microbiology (2nd ed edición). Wm. C. Brown. ISBN 0697013723. OCLC 27302868. 
  4. a b Kutter, Elizabeth, ed. (28 de diciembre de 2004). Bacteriophages. doi:10.1201/9780203491751. Consultado el 2 de diciembre de 2018. 
  5. Lin, Derek M; Koskella, Britt; Lin, Henry C (2017). «Phage therapy: An alternative to antibiotics in the age of multi-drug resistance». World Journal of Gastrointestinal Pharmacology and Therapeutics 8 (3): 162. ISSN 2150-5349. doi:10.4292/wjgpt.v8.i3.162. Consultado el 2 de diciembre de 2018. 
  6. Abedon, Stephen T.; Kuhl, Sarah J.; Blasdel, Bob G.; Kutter, Elizabeth Martin (2011-03). «Phage treatment of human infections». Bacteriophage 1 (2): 66-85. ISSN 2159-7081. doi:10.4161/bact.1.2.15845. Consultado el 4 de diciembre de 2018. 
  7. Kutter, Elizabeth; De Vos, Daniel; Gvasalia, Guram; Alavidze, Zemphira; Gogokhia, Lasha; Kuhl, Sarah; Abedon, Stephen (1 de enero de 2010). «Phage Therapy in Clinical Practice: Treatment of Human Infections». Current Pharmaceutical Biotechnology 11 (1): 69-86. ISSN 1389-2010. doi:10.2174/138920110790725401. Consultado el 4 de diciembre de 2018. 
  8. Joana,, Azeredo,; 1975-, Sillankorva, Sanna,. Bacteriophage therapy : from lab to clinical practice. ISBN 9781493973958. OCLC 1012104696. Consultado el 4 de diciembre de 2018. 
  9. Weber-Dąbrowska, Beata; Jończyk-Matysiak, Ewa; Żaczek, Maciej; Łobocka, Małgorzata B.; Łusiak-Szelachowska, Marzanna; Górski, Andrzej (9 de noviembre de 2016). «Corrigendum: Bacteriophage Procurement for Therapeutic Purposes». Frontiers in Microbiology 7. ISSN 1664-302X. doi:10.3389/fmicb.2016.01813. Consultado el 4 de diciembre de 2018. 

Enlaces externos

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