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11.ª División (Ejército Popular de la República)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

11.ª División
Activa 24 de enero de 1937[1]​ - 9 de febrero de 1939
País España
Fidelidad Bandera de España República Española
Rama
Red star.svg
Ejército Popular Regular
Tipo Infantería
Tamaño División
Comandantes
Comandantes
notables
Enrique Líster
Joaquín Rodríguez López
Cultura e historia
Mote División «Líster»
Guerras y batallas
Guerra Civil Española

La 11.ª División —conocida también como División «Líster»[2]​ fue una división perteneciente al Ejército Popular de la República y que combatió en la Guerra Civil Española. Constituida en su mayor parte por soldados de ideología comunista y dirigida durante buena parte de su vida operativa por el comandante Enrique Líster y por Joaquín Rodríguez.

Fue una de las divisiones más fogueadas del Ejército Popular, participando en la mayoría de ofensivas y batallas que tuvieron lugar, casi siempre encuadrada en el V Cuerpo de Ejército. La unidad constituyó una auténtica fuerza de tropas de choque en todas las ofensivas republicanas. Es recordada por su actuación en batallas como la de Guadalajara, Brunete o el Ebro, y durante la disolución del Consejo Regional de Defensa de Aragón.

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  • ✪ ISAAC ASIMOV - GUIA DE LA BIBLIA. NUEVO TESTAMENTO - AUDIOLIBRO 2/2
  • ✪ Senators, Governors, Businessmen, Socialist Philosopher (1950s Interviews)

Transcription

SE RECOMIENDA ACTIVAR SUBTITULADO. AUDIOLIBROS ©TienShenLong continúa presentando: de ISAAC ASIMOV. GUÍA DE LA BIBLIA: NUEVO TESTAMENTO. PARTE 2 de 2. CAPÍTULO IX. HECHOS DE LOS APÓSTOLES. TEÓFILO. Después de los cuatro evangelios -las cuatro versiones de la vida de Jesús- viene un libro que en su mayor parte es rigurosamente histórico, y de ahí su especial valor. Trata del lento crecimiento del cristianismo durante la generación posterior a la crucifixión de Jesús, desde sus comienzos en Jerusalén hasta que su influjo, cada vez más amplio, llega a Roma. A lo largo de él, se apunta el continuo apartamiento del cristianismo de sus fundamentos judíos nacionales hasta alcanzar la condición de religión universal de los gentiles; el protagonista de la transformación es el apóstol Pablo. Aunque la segunda mitad del libro es en esencia una biografía de Pablo, la primera parte da algunos detalles relativos a otros discípulos importantes, de modo que el libro se titula justamente «Hechos de los Apóstoles», y no «Libro de Pablo». Por lo general, se cree que su autor es el mismo del tercer evangelio. Por ejemplo, los Hechos empiezan con una dedicatoria semejante a la que encabeza el tercer evangelio (v. cap. 7), y se refiere a un libro anterior. -- Hechos 1.1-2. "En el primer libro, ¡oh, Teófilo!, traté de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio". -- "Hasta el día en que fue arrebatado a lo alto". Se supone que ese «tratado anterior» es el tercer evangelio, creyéndose universalmente que Lucas (v. cap. 7) escribió dicho evangelio y que también es autor de los Hechos de los Apóstoles. Claro que un copista posterior pudo incluir la dedicatoria a Teófilo con el fin de dar la impresión de que el mismo autor escribió tanto el tercer evangelio como los Hechos, pero un análisis cuidadoso del estilo y del vocabulario de ambos libros parece respaldar la teoría de un mismo autor. Efectivamente, cabe preguntarse si Lucas y los Hechos no formarían originalmente un solo tratado que únicamente se dividió en el momento de agrupar en un conjunto los diversos evangelios canónicos. Los acontecimientos tratados en los Hechos acaban justo antes de la persecución neroniana de cristianos en el 64 d.C. y algunos sugieren que el libro se escribió hacia aquellas fechas. Otros se inclinan por un período más tardío, hacia el 100 d.C. Sin embargo, es muy probable que los Hechos se redactaran en la misma época que Lucas, y el 80 d.C. parece un buen momento para ambos libros. Nadie sabe dónde se escribieron los Hechos de los Apóstoles. Los últimos acontecimientos referidos tienen lugar en Roma, de modo que tal vez se compusieran allí. Si se escribieron quince años después, tal vez se redactaran en otra parte. Algunos sugieren Asia Menor y, en concreto, la ciudad de Éfeso. La labor misionera de los cristianos tuvo mayor éxito en Éfeso en el siglo primero. La tradición sitúa allí la composición de otros libros del Nuevo Testamento, en especial el cuarto evangelio (v. cap. 8). MATÍAS. Al comienzo de los Hechos, el Jesús resucitado sigue con su pequeño grupo de discípulos dándoles las instrucciones finales durante un período bastante prolongado de tiempo. -- Hechos 1.3. "A los cuales (discípulos), después de su pasión, se presentó (Jesús) vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días". Después de esto, Jesús fue llevado a los cielos (la ascensión). -- Hechos 1.9. "Fue arrebatado (Jesús) a vista de ellos, y una nube le sustrajo a sus ojos". Ahora les tocaba a los discípulos continuar la tarea por su cuenta, y su primera medida consistió en reorganizar el núcleo de los doce, roto por la deserción de Judas Iscariote. Se enumeran los restantes apóstoles en la cuarta lista del Nuevo Testamento. Las otras tres están en Mateo, Marcos y Lucas respectivamente; Juan no da lista alguna. VIAJES DE LOS APÓSTOLES. -- Hechos 1.13. "Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo y Simón el Zelotes y Judas (hermano) de Santiago". Como es natural, se omite a Judas Iscariote; sin embargo, si consideramos estos once veremos que sus nombres están incluidos en Lucas, pero no exactamente en Mateo y en Marcos. De los tres evangelios sinópticos, sólo Lucas incluye a Judas, hermano de Santiago, como uno de los doce apóstoles, sólo Lucas identifica a Simón como Simón Zelotes. Es otra prueba en favor de la teoría de que Lucas escribió tanto los Hechos de los Apóstoles como el tercer evangelio. Pedro dispuso elegir a un nuevo miembro que ocupara el lugar de Judas Iscariote con el fin de que el número del círculo interno volviera a alcanzar la cifra mística de doce, que igualaba el de las doce tribus de Israel. Había dos candidatos, José Barsaba y Matías. Para decidir entre los dos, echaron suertes. -- Hechos 1.26. "Y cayó la suerte sobre Matías, que quedó agregado a los doce apóstoles". Ni José Barsaba ni Matías se mencionan en alguna otra parte del Nuevo Testamento. Pero los doce apóstoles no eran en absoluto los únicos con quienes se inició el cristianismo. Otros más se agregaron durante aquellos días primeros. -- Hechos 1.15. "Se levantó Pedro en medio de los hermanos, que eran en conjunto unos ciento veinte". Entre ellos, los Hechos enumeran a. -- Hechos 1.14. "María, la Madre, de Jesús, y los hermanos". Ésta es la última aparición de María en el Nuevo Testamento. Igual que los demás evangelios sinópticos, Lucas relata el vano intento de ella y de los hermanos de Jesús por ver a éste (v. cap. 5), y no se la vuelve a mencionar. Su presencia en la crucifixión sólo se encuentra en Juan. Sin embargo, si se acepta la información de los Hechos, se incorporó a la hermandad cristiana después de la muerte de su hijo, fueran cuales fuesen sus dudas en vida de éste. PENTECOSTÉS. Después de la Ascensión, se aproximaba la segunda de las tres grandes fiestas de recolección del judaismo. Se llamaba, en hebreo, Hag ha-Shabuoth («fiesta de las semanas»), o simplemente Shabuoth. El significado del nombre obedece a la manera de determinar la fecha de su observancia. Tal fijación se basaba en la Pascua, primera de las fiestas de recolección. -- Levítico 23.15-16. "A partir del día siguiente al sábado (de la Pascua) contaréis siete semanas completas". -- "Contados asi cincuenta días hasta el día siguiente del séptimo sábado". Es decir, el Shabuoth viene siete semanas y un día después del sábado de Pascua, y de ahí que se llame «fiesta de las semanas». El nombre griego se refiere al número de días transcurridos: «Pentecostés», de una palabra que significa «quincuagésimo», porque es cincuenta días después de Pascua. En 2 Macabeos se menciona la fiesta con sus dos nombres. -- 2 Macabeos 12.31. "Y se vinieron (unos judíos) a Jerusalén, próxima ya la fiesta de las Semanas o Pentecostés". -- Después de la fiesta marchó". Como en los Hechos la ascensión tuvo lugar cuarenta días después de la resurrección, que a su vez se produjo el día siguiente al sábado de Pascua, Pentecostés debió ser diez días después de la ascensión. Los doce apóstoles, aún completamente judíos tanto cultural como religiosamente, se prepararon para celebrar la fiesta. -- Hechos 2.1. "Al cumplirse el día de Pentecostés, estando todos juntos (los apóstoles) en un lugar". Debido a lo que entonces sucedió, Pentecostés sigue siendo un día importante en el calendario cristiano, celebrándose el séptimo domingo después de Pascua. LENGUAS. Los apóstoles, reunidos para celebrar Pentecostés, fueron presa de un éxtasis religioso que atribuyeron a la entrada en ellos del Espíritu Santo; manifestación que les prometió Jesús poco antes de la ascensión, pues los Hechos citan estas palabras de Jesús. -- Hechos 1.5 "Pasados no muchos días, seréis bautizados en el Espíritu Santo. La manifestación del Espíritu Santo en Pentecostés adoptó la forma de sentencias extáticas. -- Hechos 2.4. "Quedando todos (los apóstoles) llenos del Espíritu Santo: y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresarse". La expresión de sonidos incoherentes bajo la influencia del éxtasis religioso es un efecto común en muchas religiones, Por ejemplo. Pitia, la sacerdotisa de Apolo en Delfos, manifestaba sonidos incoherentes bajo la influencia de hierbas narcóticas que mascaba y de los gases que salían por un pasaje volcánico. Los sacerdotes los interpretaban luego, convirtiéndolos en los oráculos que tanto apreciaban los griegos. Ese «don de lenguas» o, en griego «glosolalia», era un rasgo común de los trances de las bandas de profetas, características de los hábitos religiosos de Israel bajo los jueces y los reyes. En realidad, a tales discursos extáticos e incoherentes solía referirse el término «profetizar» en los primeros libros de la Biblia. El caso más conocido tal vez sea el de Saúl, quien, al encontrarse con una turba de profetas se sintió influido por su fervor (el éxtasis religioso se contagia) y se unió a ellos. -- 1 Samuel 10.10. "Encontráronse con un tropel de profetas, y le arrebató (a Saúl) el espíritu de Dios y se puso a profetizar en medio de ellos". El «don de lenguas» no es sólo un fenómeno de la antigüedad. En las reuniones vibrantes de emoción de algunas sectas cristianas de la actualidad, son comunes los éxtasis de una o de otra especie. Los «shakers», por ejemplo, una secta que alcanzó cierta notoriedad en Norteamérica durante el siglo XIX, pero que hoy está casi extinguida, se llamaban así porque con frecuencia sufrían convulsiones en medio de la oración y se estremecían lanzando gritos incoherentes. A las sectas en que son frecuentes las exhibiciones del «don de lengua», se les suele denominar como «Iglesias de Pentecostés», por el hecho de que este incidente producido durante la celebración de Pentecostés por los apóstoles les ofrecía una justificación bíblica. Los Hechos introcucen lo milagroso en su relación de las «lenguas» habladas por los apóstoles, declarando que sus expresiones eran comprendidas por todos los oyentes como si les hablasen en su idioma materno. El público se describe así. -- Hechos 2.5. "Residían en Jerusalén judíos varones piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo". -- Hechos 2.9-11. "Partos, medos, elamitas. los que habitan en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia". -- "Frigia y Panfilia, Egipto y las partes de Libia que están contra Cirene, y los forasteros romanos". -- "Cretenses y árabes". En general, la lista de naciones representa un recorrido que se extiende de oriente a occidente. Primero están las provincias del imperio parto (entonces en el momento álgido de su poder, cuyas fronteras no quedaban lejos de la parte oriental de Judea. Los partos, que eran el grupo dominante en el seno del imperio, tenían su provincia natal en la zona noreste de lo que hoy es el Irán moderno, justo al sureste del mar Caspio. Al oeste de Partia propiamente dicha, estaba la Media, y al sur de ésta, Susiana, la antigua Elam (v. cap. 1, 6). Al oeste de la Media y de Elam se hallaba Mesopotamia, la antigua Babilonia. Estas provincias diferentes componían el territorio principal del imperio parto, y ello llevó a incluir en la lista a la propia Judea. La lista se desplaza hacia occidente, al Asia Menor, donde se enumeran cinco regiones diferentes: Capadocia y el Ponto se encuentran en la zona oriental de esa península, mientras que Asia, Frigia y Panfilia se hallan en la occidental. Asia es un término que modernamente se aplica a todo el gran continente del que Asia Menor forma parte. Pero en época romana, la «provincia de Asia» se refería únicamente al tercio occidental de la península, a la región que antiguamente había sido el reino de Pérgamo (v. cap. 5). En los Hechos de los Apóstoles, la palabra Asia debe entenderse en este sentido. En cuanto a Frigia, siglos antes había sido un reino independiente, pero ahora no era más que un nombre dado a ciertas zonas interiores del Asia Menor. En la época del Pentecostés de los apóstoles, todas las regiones de Asia Menor, menos el Ponto, formaban parte del imperio romano. El Ponto conservó una independencia nominal con un rey títere durante otra generación. Pero en el 63 d.C. Nerón convirtió al Ponto en provincia romana. Una vez mencionadas las regiones de Asia Menor al noroeste de Judea, la lista va hacia el suroeste, a Egipto y Cirene, y luego al occidente lejano. Roma. Creta y Arabia parecen haberse añadido después. Aunque la lista se alarga para que resulte sumamente impresionante la forma en que hablaban los apóstoles (o, al menos en que les entendían) en la lengua de «todas las naciones de la tierra», podría argumentarse que la lista no es tan pasmosa como parece. En época romana, la lengua griega se había extendido ampliamente por oriente y los idiomas locales se hallaban subsumidos en una especie de dialecto rural. Los judíos que vivían en esas zonas aprendían el griego. Por ejemplo, los judíos de Alejandría hablaban griego, no egipcio. De lo que se desprende que los judíos de Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, Cirene, Creta (y de Roma también), hablaban todos griego. Los de las provincias partas probablemente sólo hablaran arameo, que era la lengua materna de la propia Judea y el idioma comercial en las regiones al oriente de las zonas grecoparlantes. En resumen, si los apóstoles sabían un poco de griego, además de su arameo materno (cosa muy probable en aquellos días), y si pronunciaron en el éxtasis frases en ambas lenguas, todos los que les escuchaban de entre las diversas naciones enumeradas habrían entendido algo. De ese modo puede aceptarse esta historia sin necesidad de recurrir a prodigio alguno. Sin embargo, los cristianos creyentes aceptan este episodio como un milagro. Igual que hicieron los espectadores, si admitimos el relato que dan los Hechos, pues a consecuencia de un discurso de Pedro, muchos se convirtieron a la creencia de que Jesús era el Mesías. -- Hechos 2.41. "Ellos recibieron la gracia y se bautizaron, siendo incorporadas aquel día unas tres mil almas". ANANÍAS. Los cristianos primitivos practicaban la comunidad de bienes. -- Hechos 4.32-34. "Todo lo tenían en común". -- "No había entre ellos indigentes, pues cuantos eran dueños de haciendas o casas las vendían y llevaban el precio de lo vendido", -- "Y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y a cada uno se le repartía según su necesidad". Sin embargo, esta idílica descripción de una comunidad religiosa no dejaba de tener sus fallas. Al parecer, hubo casos en que algunos no podían sustraerse a retener al menos un poco de los fondos comunes, afirmando falsamente que lo habían entregado todo. -- Hechos 5.1-2. "Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendió una posesión". -- "Y retuvo una parte del precio, siendo sabedora de ello también la mujer, y llevó el resto a depositarlo a los pies de los apóstoles". Pedro descubrió el engaño y reprendió primero a Ananías y luego a Safira, acusándoles de faltar a la verdad. Ambos cayeron muertos al ser reprendidos, y en el lenguaje coloquial el nombre de Ananías se aplica a todo mentiroso. Ananías es la forma griega del hebreo Hananiah. Es una coincidencia interesante que, de los catorce individuos así llamados en el Antiguo Testamento, el más notorio sea una profeta mentiroso. En tiempos de Jeremías, el profeta Ananías predijo la rápida liberación de los judíos de la cautividad babilónica. Jeremías cita las palabras de Dios amenazando a Ananías con la muerte por mentir. -- Jeremías 28.17. "Y murió el profeta Ananías en ese mismo año, en el séptimo mes". GAMALIEL. El hecho de que los cristianos sobrevivieran y expandieran su influencia bajo la dirección de Pedro, se debió, al menos en parte a la división existente entre las sectas judías. Los aristocráticos saduceos, prorromanos y opuestos a todo lo que pudiese provocar agitaciones políticas o sociales, consideraban con inquietud las actividades de los apóstoles. Los entusiasmos religiosos que despertaban y el ambiente de fervor misionero les parecía de lo más peligroso. -- Hechos 5.17. "Con esto, levantándose el sumo sacerdote y todos los suyos, de la secta de los saduceos, llenos de envidia". Se hizo más de un intento para encarcelar a los apóstoles, sobre todo a Pedro, su jefe, y hasta de condenarlos a muerte. Pero los fariseos estaban enfrentados con los saduceos. En casi todos los aspectos, las doctrinas religiosas de los primeros cristianos eran las mismas que las de los fariseos. En aquel tiempo, la gran línea divisoria residía principalmente en el hecho de que los cristianos aceptaban a Jesús como Mesías, mientras los fariseos no lo admitían. Es muy probable que muchos de los fariseos de la época pensaran que la creencia en Jesús era una aberración que pronto desaparecería y que en el seno del judaismo el mayor peligro lo constituía la secta saducea, a la que los fariseos llevaban atacando duramente desde hacía siglo y medio. Para defender a los apóstoles contra la asamblea dominada por los saduceos, surgió un dirigente entre los fariseos. -- Hechos 5.34. "Pero levantándose en el consejo un fariseo de nombre Gamaliel, doctor de la Ley, muy estimado de todo el pueblo". Gamaliel era nieto de Hillel (v. cap. 5) y portador de las doctrinas moderadas de su famoso abuelo. Gamaliel señaló que en décadas pasadas hubo otros cabecillas de levantamientos populares cuyos seguidores estaban henchidos de esperanza mesiánica y que sin embargo no hicieron nada. -- Hechos 5.36-37. "Días pasados se levantó Teudas, diciendo que él era alguien y todos cuantos le seguían se disolvieron, quedando reducidos a nada. -- "Después se levantó Judas el Galileo. En los días del empadronamiento pereciendo él también". Gamaliel indicó que, si las creencias en Jesús eran falsas, los cristianos también morirían sin necesidad de que el consejo tomara medidas, igual que había ocurrido en los casos anteriores. Y si las creencias cristianas obedecían verdaderamente a inspiración divina, entonces toda medida que la asamblea tomara contra ellos no sólo sería inútil, sino además peligrosa. El consejo quedó persuadido y se permitió continuar su tarea a los apóstoles. Sin embargo, la alianza entre cristianos y fariseos no fue permanente. El tema del mesianismo de Jesús era insuperable. Gamaliel capitaneó a los fariseos hasta su muerte, en el 52 d.C. Varios de sus descendientes siguieron encabezando en Judea la dividida comunidad hebrea, después de que Roma despojara de todo poder político a los judíos. El último de su linaje fue Gamaliel VI, que murió hacia el 425 d.C. ESTEBAN. El crecimiento de la comunidad cristiana iba a crear problemas, y muy pronto se formaron dos partidos. Uno de ellos se componía de los judíos de Judea y de Galilea, cuya lengua era el arameo y que practicaban sus ritos religiosos en el hebreo tradicional. Constituían el otro partido judíos de fuera de Judea y de Galilea, cuya lengua era el griego, tanto en sus devociones como en su vida cotidiana. Ambos partidos pueden distinguirse por el lenguaje en el que adoraban, y los Hechos aluden ellos como hebreos y helénicos, respectivamente. Es comprensible que ambos grupos sufrieran malentendidos mutuos. El partido hebreo no podía dejar de creer que la antigua y sagrada lengua hebrea era la adecuada para orar y que la tierra santa de Israel era el lugar adecuado para rezar. Para ellos, los helénicos serían intrusos, medio corrompidos por los gentiles, que hablaban un lenguaje extranjero y tolerantes hacia las costumbres paganas. Por otro lado, el partido helénico, con mayores conocimientos del mundo exterior, consideraría a los hebreos como provincianos atrasados, cuyas opiniones estrechas no eran apropiadas para la tarea futura. -- Hechos 6.1. "Por aquellos días, habiendo crecido el número de los discípulos, surgió una murmuración de los helénicos contra los hebreos, porque las viudas de aquéllos eran mal atendidas en el servicio cotidiano". Es decir, los helénicos afirmaban no recibir su parte correspondiente de los ingresos comunitarios. Como los doce apóstoles pertenecían al grupo hebreo, tal vez hubiese motivos de queja. Si los apóstoles hubiesen pasado por alto tales objeciones y mantenido una postura estrictamente hebrea, los helénicos se habrían dispersado y el cristianismo se habría agostado. Pero los apóstoles no hicieron eso. Fue una decisión que por su alcance puede compararse a la de un estadista, ofrecieron a los helénicos una representación especial en el seno de la comunidad cristiana, permitiendo que siete de sus dirigentes comprobaran que recibían un trato justo. -- Hechos 6.5. "Fue bien recibida la propuesta por toda la muchedumbre, y eligieron a Esteban y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y Nicólas". El dirigente de los siete helénicos era Esteban, que inmediatamente se entregó a tareas misioneras entre sus compañeros griegos. Y se encontró con gran oposición. -- Hechos 6.9. "Se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los libertos, cirenenses y alejandrinos y de los de Cilicia y Asia a disputar con Esteban". Mientras el Templo era el único lugar de adoración en Jerusalén, había una serie de sinagogas donde los judíos se reunían para hablar de la Ley, discutir diversos temas y tal vez cumplir con sus asuntos sociales. En esencia, tal vez no fuesen muy diferentes de los modernos clubs sociales. Como es natural, sería de esperar que los judíos de formación común se agruparan en una sinagoga particular. Los helénicos se sentirían más a gusto con otros que hablasen griego. Y es probable que los de Cilicia o Asia, que hablaban griego con acento de Asia Menor, frecuentasen una de ellas, mientras que los de Cirene y Alejandría, que hablaban con acento africano, asistieran a otra. Cilicia, que la Biblia no menciona con anterioridad, es una región que abarca la mitad oriental de la costa sur de Asia Menor. No está claro si la «sinagoga de los libertinos» representa un tercer grupo o si es a la que pertenecían (tal como aparece en la traducción de la Biblia de Jerusalén) los judíos de Cirene y de Alejandría. En la actualidad, la palabra «libertinos» se refiere a aquellos que llevan la libertad al exceso y no tienen reparo en dar rienda suelta a sus deseos. Tendemos a pensar que los libertinos son lujuriosos y perversos, y en consecuencia seria muy natural que tales personas se opusieran a Esteban. Sin embargo, «libertino» tiene un significado más antiguo; se aplica a la persona que fue esclava pero ha sido liberada, quien en la actualidad suele denominarse «liberto». Y en efecto, la Revised Standard Version se refiere a la «sinagoga de los libertos», y no a la de los «libertinos». Se cree que la sinagoga estaba compuesta por descendientes de judíos que Pompeyo había hecho prisioneros cuando sitió y ocupó Jerusalén un siglo antes, y que fueron liberados más adelante. Ellos o sus descendientes habrían construido sus casas en Cirene y en Alejandría, el centro hebreo más amplio y floreciente de todo el mundo griego, y por eso quizá se le diera ese nombre a la sinagoga de los judíos de África. Esteban fue llevado ante el consejo acusado de blasfemia y, en su defensa, relató la historia primitiva de los judíos en la época de Moisés, subrayando la forma en que el pueblo había rechazado en todas las épocas a los profetas -incluso al propio Moisés-, concluyendo con una acusación furibunda. -- Hechos 7.51-2. "Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros siempre habéis resistido al Espíritu Santo. Como vuestros padres, así también vosotros". -"¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres?". Tal defensa apenas podía ganar al público y, además de eso, Esteban acababa de cometer lo que parecía una blasfemia clara en opinión de los oyentes. Repitió prácticamente las palabras de Jesús en circunstancias parecidas. Jesús había dicho. -- Mateo 26.64. "Un día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder". Se refería a la sentencia de Daniel, que se consideraba mesiánica (v. cap. 1, 27). Y Esteban dijo. -- Hechos 7.56. "Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre en pie, a la diestra de Dios". Esteban fue rápidamente condenado a morir lapidado, y la sentencia se llevó a cabo. Este incidente debió de tener lugar en el 31 d.C. dos años después de la crucifixión, y Esteban es el primer mártir cristiano. El primero conocido que murió por la nueva fe, que sostenía que Jesús era el Mesías vaticinado por los profetas del Antiguo Testamento; y era del partido helénico. El péndulo empezaba a oscilar. FELIPE. A la muerte de Esteban siguió una represión enérgica contra los cristianos de Jerusalén. Muchos se vieron obligados a marcharse por razones de seguridad. Entre ellos se contaba Felipe, el segundo de los siete jefes del partido helénico. (Aparte de Esteban, es el único del que la Biblia tiene algo que decir además de incluirle en la lista de los siete.) El Felipe mencionado aquí es el segundo de los dos Felipes destacados del Nuevo Testamento. El primero es Felipe el apóstol, galileo y, por tanto, del partido hebreo. Se le menciona en las cuatro listas de apóstoles, incluyendo la del primer capítulo de los Hechos. Salvo en estas enumeraciones, no aparece en los evangelios sinópticos ni en los Hechos, pero participó en varios episodios del evangelio según san Juan. El segundo Felipe, el que figura en los Hechos, se llama Felipe el evangelista porque predicó el evangelio fuera de Judea y logró muchas conversiones. Así, inmediatamente después de la lapidación de Esteban. -- Hechos 8.5. "Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba a Cristo". Si este versículo se refiere a la Samaria que fue capital del Reino del Norte de Israel ocho siglos antes, esa ciudad ya no existía como tal. Fue destruida por los asirios y, a partir de entonces, sobrevivió a duras penas como un villorrio pequeño y raquítico hasta su reconstrucción por Herodes el Grande. La llamó «Sebaste», palabra griega que quiere decir «reverenciada», equivalente al latín «Augusta»; de modo que se le dio ese nombre en honor del emperador Augusto. Pero no es probable que Felipe fuese a Sebaste. La Revised Standard Version traduce así este versículo: «Felipe bajó a una ciudad de Samaria»; es decir, a una ciudad samaritana desconocida. La situación yo no es la misma que en vida de Jesús (tal como se describe en los evangelios), cuando cualquier acercamiento a los samaritanos por parte de Jesús causaba sorpresa e incluso desaprobación entre sus discípulos. Ahora, cuando Felipe empezó a hacer acopio de conversos, Pedro y Juan fueron a Samaria, sin vacilaciones aparentes, para completar las conversiones y darles carácter oficial. -- Hechos 8.17. "Entonces les impusieron (Pedro y Juan) las manos (a los samaritanos conversos) y recibieron el Espíritu Santo". Así fueron aceptados los samaritanos como cristianos de pleno derecho, en absoluta igualdad con los cristianos de origen judío ortodoxo. Fue un paso importante en el crecimiento del cristianismo fuera de sus restricciones judaicas. SIMÓN MAGO. En la época de la llegada de Felipe, los samaritanos estaban impresionados por otra figura importante. -- Hechos 8.9. "Pero había allí un hombre llamado Simón, que de tiempo atrás venia practicando la magia en la ciudad y maravillando al pueblo de Samaria, diciendo ser él algo grande". Debido a este versículo, suele identificarse a este personaje con Simón el Mago (para distinguirle de Simón Pedro). Cabría suponer que se trataba de algún curandero que predicaba tanto como los apóstoles. Tales actividades siempre eran consideradas por los amigos como inspiradas por Dios, y como brujería por los enemigos. (Los fariseos acusaron a Jesús de brujería, y si sus imputaciones hubiesen triunfado, históricamente habría descendido de categoría llamándosele Jesús Mago.) Simón Mago fue convertido al cristianismo y bautizado por Felipe. Cuando Pedro y Juan se presentaron como autoridades reconocidas en virtud de su rango de apóstoles para dar carácter oficial a la conversión, Simón trató de conseguir derechos y privilegios equivalentes. Tal vez pensara que, como representante apostólico en Samaria y con plenos poderes, podría proseguir sus actividades anteriores con otro nombre y mantener el poder y el prestigio mundanos que se le hubiera concedido. En consecuencia, ofreció pagar por tales derechos. -- Hechos 8.18-19. "Simón les ofreció (a Pedro y Juan) dinero". -- "Diciendo: Dadme también a mí ese poder de imponer las manos, de modo que se reciba el Espíritu Santo". Al fin y al cabo, comprar cargos religiosos no era algo fuera de lo común. En época seléucida, en Jerusalén se compraba y vendía el pontificado (v. cap. 4); y también en tiempos de los romanos. Sin duda alguna, esa práctica era corriente en todas las religiones. Pero en esta ocasión Simón recibe una réplica contundente de Pedro. No obstante, esa práctica no es inhabitual en la historia del cristianismo, y debido a este pasaje se le ha dado un nombre específico: «simonía», por Simón Mago. La Biblia no dice nada más respecto a Simón Mago, pero figura ampliamente en las leyendas transmitidas por los primeros autores cristianos. Se cree que se apartó de la corriente principal del cristianismo, que fundó el gnosticismo cristiano (v. cap. 8), que continuó utilizando la magia y que en años posteriores se enfrentó con Pedro y Pablo a causa de sus actividades hechiceriles, con consecuencias fatales para su persona. Los simonianos, secta herética que duró unos dos siglos, se remontan a Simón Mago. Como testimonios de las creencias simonianas sólo tenemos escritos de cristianos primitivos y, como es fácil suponer, tales testimonios son bastante desfavorables. CANDACES. Juzgando completa su labor en Samaría, Felipe viajó hacia el sur, a Gaza, que antiguamente había sido una de las cinco ciudades principales de los filisteos en tiempos de David. Allí conoció a un extranjero de una tierra lejana. -- Hechos 8.27. "Un varón de Etiopía, eunuco, ministro de Candaces, reina de los etíopes, intendente de todos sus tesoros. Habia venido a adorar a Jerusalén. Etiopía era el nombre dado por los griegos a la tierra que bordeaba el Nilo al sur de Egipto, más allá de la primera catarata del río. En la actualidad ese nombre se aplica a Abisinia, que efectivamente está a unos ochocientos kilómetros al sureste de la antigua Etiopía. La región conocida como Etiopía por los antiguos constituye la región más al norte de la moderna nación de Sudán, y mejor sería llamarla Nubia. Es decir, Felipe se encontró con un nubio, de la tierra situada al sur de Egipto. Los egipcios tenían comercio con Nubia y, en un tiempo, los poderosos faraones egipcios la conquistaron y ocuparon. Bajo la dominación faraónica, Nubia absorbió la cultura y la religión egipcias, pero jamás abandonó el recuerdo de su independencia política. Tras las desastrosas invasiones de los pueblos del mar (v. cap. 1, 2), que sucedieron en la época del Éxodo, el poderío de Egipto se hundió para siempre y Nubia recobró su libertad. Formó un reino independiente (aún egipcio en cultura y religión) con capital en Napata, ciudad a orillas del río Nilo, a unos seiscientos cuarenta kilómetros corriente arriba de la frontera sur de Egipto. Alrededor del 750 a.C. (hacia el final del reinado de Ozías en Judá), el cabecilla Kashta se hizo con el poder en Nubia. Bajo su mando, Nubia alcanzó el punto álgido de su poder, justo cuando Egipto se hundía. Kashta conquistó el sur de Egipto y se proclamó faraón de lo que los historiadores llaman 25ª dinastía. (Se la conoce a veces como dinastía etíope, aunque sería mejor dinastía nubia.) El sucesor de Kashta, Piankhi, conquistó el resto de Egipto en el 736 a.C. La dinastía nubia desempeñó un papel importante en la historia de Judea. Cuando Senaquerib asediaba Jerusalén en el 701 a.C. Egipto levó (en su propio interés) un ejército contra el monarca asirio. Tal ejército estaba al mando de Taharca, príncipe de la dinastía nubia, quien once años más tarde ascendería al trono de Egipto. El 2 Reyes se refiere a él como Taraca. (v. cap. 1, 12). Su campaña contra Senaquerib quedó en tablas, nada más, pero fue suficiente para inducir al asirio (que combatía al extremo de una larga red de comunicaciones) a retirarse y atender a requerimientos urgentes cerca de su territorio. Por tanto, la dinastía nubia contribuyó de modo muy práctico a preservar Jerusalén. El sucesor de Senaquerib, Asaradón, lo hizo mejor. Redujo a Judá al papel de un tributario pacífico en el reinado de Manases, y luego, hacia el 661 a.C. expulsó de Egipto a la dinastía nubia. Durante veinte años las guarniciones asirias dominaron Egipto, que más tarde recobró su independencia al mando de monarcas nativos. Los nubios jamás volvieron. Para asegurarse de que no regresarían, los faraones nativos de la 26ª dinastía construyeron el fuerte de Elefantina, atendido por mercenarios judíos (v. cap. 1, 24). Éstos guardaban el Nilo de las incursiones nubias procedentes del sur. En realidad, los egipcios iniciaron la ofensiva y, hacia el 590 a.C. saquearon la propia Napata. Desde ese momento en adelante, Nubia permaneció aislada (salvo por una posible incursión persa en el 522 a.C.) y fue declinando poco a poco. Aunque Nubia siguió apegada a la religión egipcia, el judaismo debió penetrar en cierta forma. Algunos judíos de Elefantina quizá se asentaran en Nubia o hicieran prosélitos desde allí. Algunos de ellos, ya fuera por nacimiento o por conversión, debieron de emprender el largo viaje a Jerusalén para adorar en el Templo como único lugar verdadero de veneración, igual que en la actualidad los musulmanes emprenden la peregrinación a La Meca con tanta frecuencia como les es posible. Por consiguiente, el eunuco con que se encontró Felipe era judío, aunque la Biblia no dice si lo era por nacimiento y cultura o por conversión. En época romana Nubia mantuvo su independencia, siendo regida por varias reinas enérgicas. Los griegos tradujeron por Kandake la palabra nubia que significaba reina; los romanos y nosotros, por Candaces. Ese nombre se aplicó a todas las reinas nubias de la época. La más importante fue una que, por las fechas en que Augusto conquistó Egipto convirtiéndolo en provincia de Roma, osó invadir Egipto. Quizá pensara que la confusión producida por la conquista romana lo hacían presa fácil. Si así fue, se equivocó. Un ejército romano al mando de Cayo Petronio marchó hacia el sur y saqueó Napata en el 22 a.C. Antes de Augusto, la política romana habría decidido la anexión de Nubia, pero el emperador se inclinaba por una política de paz siempre que le era posible. Los romanos evacuaron Nubia permitiéndole mantener su independencia. Pero no volvió a iniciar aventuras en el norte. Sucesora de la Candaces que se enfrentó a los romanos (conocida también por el mismo nombre) era la «reina de los etíopes» de Hechos 8.27. Empleó como intendente a un eunuco judío; a éste fue a quien conoció Felipe. El nubio judío iba leyendo un pasaje de Isaías cuando Felipe se encontró con él. Felipe le interpretó el pasaje en un sentido mesiánico, aplicándolo a Jesús. El nubio pidió convertirse en el acto, siendo de suponer que divulgara en su patria el mensaje cristiano. Es interesante que en este caso no fueran Pedro y Juan a dar carácter oficial a la conversión. La situación se empezaba a escapar de las manos de los dirigentes apostólicos y del partido hebreo, que tenía su centro en Jerusalén. Y así seguiría. SAULO DE TARSO. Pero el helénico más grande de todos estaba cerca: su influencia histórica sobrepasó con mucho la de Esteban y Felipe. Se llamaba Saulo, y empezó siendo enemigo enconado de los seguidores de Jesús. Saulo era miembro de la tribu de Benjamín, y tenía el orgullo nacionalista de la raza judía, como puede verse en la descripción que hace de sí mismo en su Epístola a los Filipenses: -- Filipenses 3.5. "Circuncidado al octavo día, de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos". No es sorprendente que, como hijo de una familia benjaminita conservadora, se le diera el nombre del miembro de Benjamín más importante de la historia, el rey Saúl. Al menos éste lo fue hasta la llegada de Saulo. Sin embargo, aunque Saulo se describa como «hebreo hijo de hebreos»; es decir, no sólo judío, sino judío de nacimiento, hijo de judíos; no pertenecía al partido hebreo de los primeros cristianos porque no había nacido ni en Judea ni en Galilea. Nació en Asia Menor y era, por tanto, del grupo helénico. -- Hechos 21.59. "Yo soy judío, originario de Tarso, ciudad ilustre de la Cilicia". Tarso era efectivamente la mayor ciudad de Cilicia. En sus primeros tiempos debió ser una ciudad hitita. Los mercaderes fenicios debieron asentarse allí en la gran época de Hirán de Tiro (cuando David y Salomón reinaban en Israel), y también acudieron los comerciantes griegos. En siglos posteriores, cuando la cultura helénica se puso de moda, Tarso proclamó que era una ciudad griega, pero en época romana aún conservaba un fuerte matiz egipcio. Hacia el 850 a.C. Tarso fue conquistada por el imperio asirio; después de la caída de éste estuvo bajo el dominio de los reyes persas y, luego, de los seléucidas. Pero siempre mantuvo una autonomía considerable y, en el 171 a.C. el propio Antíoco IV le concedió la independencia. En los dos siglos siguientes alcanzó su época de esplendor, siendo una ciudad próspera, culta, orgullosa de su helenismo, en cuyo seno había un grupo de filósofos y también una universidad importante. En su adolescencia, el emperador Augusto estudió en una isla del mar Egeo, teniendo como maestro a Atenodoro, un filósofo de Tarso. Era verdaderamente una «ciudad ilustre». Tras el asesinato de Julio César, su antiguo lugarteniente, Marco Antonio, recibió el Oriente como esfera de influencia fijando su residencia en Tarso. Mientras estaba allí, Marco Antonio convocó a Cleopatra para una conferencia con el fin de sacar dinero al próspero Egipto. Cleopatra llegó a Tarso en un barco equipado con un lujo extremo y ella misma especialmente engalanada para embelesar al romano, amante de los placeres. Tuvo éxito, y el segundo acontecimiento más importante de la ciudad de Tarso fue el encuentro inicial en el puerto de Marco Antonio y Cleopatra. Pero aún más importante fue un suceso que pasó completamente inadvertido en la época. Como Tarso era un importante centro comercial, albergaba una colonia de judíos creciente y próspera. En un año concreto que desconocemos, pero que podría ser el 10 a.C. Saulo nació en Tarso, y ese fue sin duda el acontecimiente más notable de la historia de la ciudad. Por lo visto, su familia era de una importancia considerable. Para empezar, eran ciudadanos romanos, por lo que debían de ser lo bastante ricos para comprar la ciudadanía. A veces se otorgaba ésta por algún servicio rendido a Roma, pero también se vendía, como ha ocurrido, por ejemplo, con los títulos nobiliarios en la historia de Inglaterra. La Biblia no especifica nada a este respecto, pero cualesquiera que fuesen las circunstancias, el propio Saulo heredó de su familia esa condición, siendo ciudadano romano desde su nacimiento. La ciudadanía romana era algo valioso en tiempos del Nuevo Testamento, pues no sólo daba prestigio y categoría social, sino también ciertos privilegios importantes. Así, en cierto momento, cuando Saulo estaba a punto de ser azotado, se aprovechó de la inmunidad que la ciudadanía romana otorgaba respecto a los castigos físicos. Dijo al soldado romano que empuñaba el látigo. -- Hechos 22.25. "¿Os es lícito azotar a un romano sin haberle juzgado?". El centurión informó inmediatamente a su capitán, que pronto interrogó al prisionero. -- Hechos 22.27. "El tribuno se le acercó y dijo: ¿Eres tú romano? Él (Saulo) contestó: Sí". El tribuno anunció con orgullo que él también era romano, que había pagado la ciudadanía por una gran suma, y Saulo le replicó tranquilamente informándole de que él era ciudadano por nacimiento. -- Hechos 22.28. "Añadió el tribuno: Yo adquirí esta ciudadanía por una gran suma. Pablo replicó: Pues yo la tengo por nacimiento". Saulo evitó el tormento; su ciudadanía le salvó. Muy poco se sabe de sus parientes; parece que no se casó y que, por tanto, no tuvo hijos. Pero al menos tenía una hermana y un sobrino, porque los Hechos se refieren a ellos. -- Hechos 23.16. "Habiendo tenido noticia de esta asechanza el hijo de la hermana de Pablo". La properidad de la familia de Saulo viene confirmada por el hecho de que podían permitirse enviar a Judea a su hijo para que recibiera una completa instrucción religiosa en la propia Jerusalén. A consecuencia de ello, Pablo obtuvo un buen conocimiento del arameo (a diferencia de muchos de la facción helénica); lo bastante bueno para entender no sólo los comentarios arameos a las Escrituras, sino también para mantener conversaciones y predicar en esa lengua. Tal capacidad bilingüe le proporcionó entre los habitantes de Judea una influencia mucho mayor de la que habría obtenido por otros medios. -- Hechos 21.40. "Pablo hizo señal al pueblo con la mano. Luego se hizo un gran silencio, y Pablo les dirigió la palabra en hebreo (arameo)". -- Hechos 22.2. "Oyendo que les hablaba en lengua hebrea, guardaron mayor silencio". En Jerusalén, Saulo fue discípulo nada menos que de Gamaliel, el destacado fariseo de la época que abogó por la tolerancia hacia los cristianos (v. cap. 9). Así, Saulo dijo. -- Hechos 22.3. "Yo soy judío, nacido en Tarso educado en esta ciudad (Jerusalén) e instruido a los pies de Gamaliel, según el rigor de la Ley patria". Y claro está, Saulo se convirtió en fariseo, tal como él mismo; admite, pues en el mismo versículo en que se define como hebreo hijo de hebreos, añade que es. -- Filipenses 3.5. "Según la Ley, fariseo". A lo largo de su actividad, Saulo no tuvo escrúpulos en lograr el apoyo de los fariseos afirmando tener la misma filosofía que ellos y ser enemigo de las facciones saduceas. Ante el sanedrín, se; ganó astutamente el apoyo del grupo fariseo declarando. -- Hechos 23.6. "Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos". Tal vez su familia no fuese lo bastante rica para mantenerle ocioso durante sus años de instrucción. Quizá debió de «pagarse los estudios», por así decir. Si lo hizo, aprendió un oficio. Era trabajador manual además de erudito. Hay una referencia a su oficio cuando, estando de viaje, ciertos miembros de su misma profesión le dan hospitalidad. -- Hechos 18.3. y como era del misma oficio que ellos, se quedó en su casa y trabajaban juntos, pues eran ambos fabricantes de lonas". Tal vez fuese mejor decir que su trabajo era el de «tejedor», pues no es probable que estuviese tan especializado como para hacer solamente tiendas, sobre todo si practicaba su profesión en ciudades griegas, donde no habría mucha demanda de tiendas de campana. Tal oficio podía ser el de la familia de Pablo, pues Tarso era famosa por los tejidos confeccionados con pelo de cabra que se llamaban «cilicium» por la región donde se encontraba Tarso. En su juventud Saulo fue un fariseo completo, enteramente opuesto a las ideas de quienes creían que Jesús era el Mesías. Es posible que Saulo frecuentara la sinagoga a la que asistían «los de Cilicia y Asia» (v. cap. 9), porque era natural de Cilicia. Sin duda discutió con Esteban, y debió de ser uno de su principales acusadores. Desde luego, fue miembro destacado de la multitud que lo lapidó. Según la Ley mosaica los testigos de cargo contra Esteban tenían la obligación de tirar las primeras piedras. -- Deuteronomio 17.7. Las manos de los testigos se alzarán las primeras contra él (el condenado) para hacerle morir". AI cumplir con su deber, los testigos se despojaban de sus mantos con el fin de tener los brazos libres para tirar las piedras. -- Hechos 7.58 "Los testigos depositaron su mantos a los pies de un joven llamado Saulo". -- Hechos 7.60. "Saulo aprobaba su muerte (de Esteban)". Es la primera mención de Saulo en los Hechos, y es claro que debió tirar su cupo de piedras después de que los testigos arrojaran las suyas. Además, Saulo capitaneó las fuerzas que luego emprendieron una persecución de cristianos. -- Hechos 8.3. "Saulo devastaba la Iglesia y entrando en las casas, arrastraba a hombres y mujeres y los hacía encarcelar". En su vida posterior, refiere una serie de ocasiones de su primera etapa en que persiguió a la secta de la que después fue su mayor partidiario. Por ejemplo, en la Epístola a los Gálatas dice. -- Gálatas 1.13. "Habéis oído cómo con exceso perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba". DAMASCO. Saulo no se contentaba con perseguir celosamente a los cristianos en Jerusalén o incluso en Judea. Por lo visto, la nueva secta hacía su aparición entre congregaciones judías fuera de Judea. Saulo pretendió autoridad para viajar por tales ciudades y extirpar el cristianismo de ellas. -- Hechos 9.1-2. "Saulo se llegó al sumo sacerdote". -- "Pidiéndoles cartas de recomendación para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si allí hallaba quienes siguiesen este camino (cristiano) los llevase atados a Jerusalén". De ese modo vuelve a entrar Damasco en la corriente histórica de la Biblia. Durante los reinos había sido la capital de una nación gravemente enemistada con Israel, pero su importancia desapareció a raíz de su destrucción por Asiria en el 732 a.C. Sucesivamente, pasó a ser dominio de asirios, caldeos y persas. Tras la época de Alejandro Magno, unas veces la dominaron los tolomeos y otras, los seléucidas. Los romanos la conquistaron en el 64 a.C. pero en el 31 d.C. le concedieron una autonomía considerable bajo el gobierno de Aretas, el reyezuelo que combatió contra Herodes Antipas por el divorcio y posterior matrimonio de éste (v. cap. 5), y que ahora, en tiempos de Saulo, se acercaba al fin de un largo reinado de medio siglo. Pero cerca de Damasco, Saulo vivió una experiencia insólita. -- Hechos 9.3-6. "Al acercarse (Saulo) a Damasco, se vio de repente rodeado de una luz del cielo". -- "Y al caer a tierra, oyó una voz que decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?". -- "Él contestó (Saulo): ¿Quién eres. Señor?" -- "Y Él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues". Saulo quedó cegado por la visión y tuvieron que llevarle a Damasco, donde permaneció sin vista durante tres días. La recobró al contacto de un discípulo cristiano de la ciudad. En consecuencia, Saulo se convirtió al cristianismo, haciéndose tan fanático de esa creencia como antes fuera enemigo de ella. (Esto no es en absoluto inhabitual en las conversiones.) El año en que tuvo lugar su conversión se desconoce; se cree que fue entre el 32 d.C. (año siguiente a la muerte de Esteban) y el 36 d.C. Saulo empezó pronto a predicar en Damasco la doctrina cristiana, para sorpresa de todos los que conocían su fama de fervoroso anticristiano. Sus éxitos, por lo visto, fueron grandes, lo suficiente para que los judíos no conversos creyeran que Saulo merecía la muerte por blasfemo. -- Hechos 9.23. "Pasados bastantes días, resolvieron los judíos matarle". Los hechos no dicen cuánto tiempo permaneció Saulo en Damasco, aparte del vago «bastantes días». Pero en la Epístola a los Gálatas, Saulo habla de ese período. -- Gálatas 1.17. "Partí para la Arabia y de nuevo volví a Damasco". -- Gálatas 1.18. "Luego, pasados tres años, subí a Jerusalén". Así, es de suponer que Saulo meditara sobre la nueva doctrina durante tres años (pasando algún tiempo en tranquila introspeción en la región semidesértica al oriente de Damasco, aquí referida como «Arabia»). Poco a poco fue creando su propio punto de vista. Quizá se quedara más tiempo en Damasco y sus alrededores, por si el peligro se agudizaba. Finalmente hubo de ocultarse para que los indignados judíos de Damasco no le prendieran y le sometieran a juicio. En realidad, se hizo necesario sacarle de la ciudad, y aquello fue una tarea difícil. -- Hechos 9.24 "Día y noche guardaban (los enemigos de Saulo) las puertas para darle muerte". -- Hechos 9.25. "Pero los discípulos, tomándote de noche, le bajaron por la muralla descargándole en una espuerta". Pero debía tratarse de algo más que una simple disputa ideológica entre judíos y cristianos. Damasco albergaba gran número de judíos, pero en su mayor parte era una ciudad gentil regida por gentiles. Sólo con su autoridad, los judíos no podían guardar las puertas. Por lo visto, sus actividades también inquietaron al rey Aretas, que envió a sus soldados en busca de Saulo. El propio Saulo, al describir ese episodio, dice. -- 2 Corintios 11.32. "En Damasco, el etnarca del rey Aretas puso guardias en la ciudad de los domascenos para prenderme". -- 2 Corintios 11.33. "Y por una ventana, en una espuerta, fui descolgado por el muro y escapé a sus manos". BERNABÉ. Saulo volvió entonces a Jerusalén y trató de incorporarse a la comunidad cristiana de la ciudad. Al principio no lo consiguió, pues era muy natural que los discípulos sintieran recelos hacia su antiguo perseguidor. Saulo necesitaba un padrino, y lo encontró; -- Hechos 9.27. "Tomóle (a Saulo) entonces Bernabé y le condujo a los apóstoles, a quienes contó cómo había visto (Saulo) al Señor". Los Hechos se refieren antes a Bernabé en relación con el régimen comunitario de los primeros cristianos. Al contrario de Ananías, que intentó hacer creer que entregaba todos sus bienes al fondo común mientras retenía cierta parte, Bernabé lo cedió todo. -- Hechos 4.36. "José, el llamado por los apóstoles Bernabé, que significa hijo de la consolación, levita, chipriota de raza". -- Hechos 4.37. "Que poseía un campo, lo vendió y llevó el precio, y lo depositó a los pies de los apóstoles". Tal vez por ese acto le dieran el apodo de Bernabé, pues en aquellos días primeros de la comunidad, tanto el dinero en sí mismo como el sentimiento de confianza que significaba su entrega, debía ser realmente un consuelo. Bernabé era otro miembro del grupo helénico, pues había nacido en la isla de Chipre. Debió tener una sólida sensación de parentesco hacia Saulo, pues sus lugares de nacimiento no estaban muy alejados. Chipre está cerca de la costa de Cilicia, y la punta noreste de la isla sólo se encuentra a ciento sesenta kilómetros al sur de Tarso, SANTIAGO, EL HERMANO DEL SEÑOR. Los Hechos dicen poco en concreto sobre lo que hizo Saulo después de ser presentado a los apóstoles, pero el propio Saulo dice en su Epístola a los Gálatas. -- Gálatas 1.18. "Subí a Jerusalén para ver a Cefas, a cuyo lado permanecí quince días". -- Gálatas 1.19. "A ningún otro de los apóstoles vi, si no fue a Santiago, el hermano del Señor". Es decir, Pablo vio a los dos jefes cristianos. A Pedro, como cabeza del grupo original de doce apóstoles, puede considerársele el representante en la tierra más cercano al recuerdo de Jesús. Pero Santiago, «el hermano del Señor», era el verdadero administrador de la hermandad de Jerusalén, o de la «Madre Iglesia», por decirlo así. Santiago no formaba parte del grupo original de doce apóstoles. En realidad, según el testimonio del cuarto evangelio, fue un incrédulo durante el ministerio de Jesús. -- Juan 7.5. "Pues ni sus hermanos (de Jesús) creían en Él". Sin embargo, por lo visto llegó a ser creyente en el momento de la crucifixión o inmediatamente después, porque la congregación de los primeros discípulos antes del gran día de Pentecostés incluía a. -- Hechos 1.14. "Algunas mujeres, con María, la Madre de Jesús, y con los hermanos de éste". La conversión de Santiago al nuevo credo debió de producirse ante la visión de Jesús resucitado. Al menos, en su Primera Epístola a los Corintios, Pablo le enumera entre los testigos de la resurrección. -- 1 Corintios 15.5. "Y que se apareció a Cefas (Pedro), luego a los doce". -- 1 Corintios 15.7. "Luego se apareció a Santiago, luego a todos los apóstoles". Es posible que el Santiago mencionado aquí fuese el hijo de Zebedeo o el de Alfeo, miembros ambos del grupo original de doce. Sin embargo, suele aceptarse que cuando los Hechos se refieren a Santiago sin identificarle, se refieren al hermano menor de Jesús. Una vez más, los cristianos que aceptan la creencia de que María, la madre de Jesús, fue siempre virgen, consideran que Santiago era primo o hermanastro de Jesús, y no su hermano. Es de suponer que Saulo recogiera de Pedro y de Santiago muchos detalles concernientes al ministerio y a la persona de Jesús. Siempre se discute si Saulo conoció veraderamente a Jesús en vida de éste. Se desconoce cuándo llegó Saulo a Jerusalén para recibir su educación. Si llegó tres o cuatro años antes de su presencia en la lapidación de Esteban, cosa bastante probable, entonces se encontraría en Jerusalén en la agitada semana anterior a la crucifixión. Si fue así, es casi seguro que se hallara entre la muchedumbre que escuchaba las palabras de Jesús; y no carecería de sentido pensar que Saulo expresara manifiestamente airadas acusaciones contra Jesús. No obstante, si Saulo estuvo en Jerusalén por aquellos días, hallándose entre la multitud que rodeaba a Jesús, bien podría haberse hallado lo bastante lejos para no haberle visto con claridad. Ciertamente, si se hubiera encontrado cara a cara con Jesús durante el ministerio de éste, lo habría dicho en alguna de sus epístolas; pero no lo hace. La mayoría de los comentaristas concluyen que Saulo no conoció a Jesús en carne y hueso, y en ese caso la entrevista con Pedro y Santiago debió ser especialmente importante para él. Bien podemos imaginarlo preguntando ansiosamente por los recuerdos personales de aquellos dos colaboradores íntimos del Jesús a quien Saulo aceptaba ahora como el Mesías. En Jerusalén continuó Saulo predicando ardientemente la doctrina cristiana, volviéndose a encontrar en peligro en seguida. Las elementos anticristianos debieron mostrarse particularmente resentidos por la pérdida de miembro tan valioso y por la victoria cristiana al ganar tan notable desertor. Una vez más, se pensó que la salvación de Saulo estaba en la huida. -- Hechos 9.30. "Los hermanos le llevaron a Cesarea y de allí le llevaron a Tarso". Esto pudo ocurrir entre el 34 y 38 d.C. según cuando se produjera su conversión. Saulo permaneció en Tarso bastante tiempo, pero el período exacto sólo puede deducirse de documentaciones fragmentarias. Parece que el cálculo más aproximado oscila entre ocho y diez años. Nada se conoce respecto a esta etapa, salvo que Saulo posiblemente prosiguiera su predicación en Cilicia. Él se limita a decir. -- Gálatas 1.21. "En seguida vine a las regiones de Siria y de Cilicia". -- Gálatas 1.22. "Y era, por tanto, personalmente desconocido para las iglesias de Judea". -- Gálatas 1.23. "Sólo oían decir: «El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe". LIDA. La persecución general de seguidores de Jesús emprendida tras la lapidación de Esteban se había suavizado, y al parecer había grupos de cristianos en Galilea, al igual que en Samaria y en Judea. -- Hechos 9.31. Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria". Como jefe espiritual de los cristianos, Pedro creyó seguro el viajar por la zona para visitar a las diversas congregaciones. -- Hechos 9.32. "Yendo Pedro por todas partes, vino también a Lida". Lida es la forma griega del hebreo Lod, ciudad que en el Antiguo Testamento sólo se menciona en pocas e insignificantes ocasiones. Está en la carretera principal de Jerusalén al puerto de Jafa, a unos 35 kilómetros de la primera y sólo a 16 de la última. Aunque en tiempos del Antiguo Testamento Lida no era más que una aldea sin importancia, cobraría prestigio a raíz de la rebelión judía, y en época del Nuevo Testamento pasaba por una breve etapa de importancia. Era grande y próspera, además de ser un respetado centro de estudios. El más importante derecho a la fama de Lida (aparte de su mención en los Hechos) es que fue la cuna de un héroe cristiano legendario que mató a un dragón y salvó a una doncella a quien la bestia estaba a punto de devorar, en algún momento de la etapa imperial de Roma. Curiosamente se parece mucho a la leyenda griega de Perseo y Andrómeda (v. cap. I, 14) que supuestamente tuvo lugar en Jafa. ¿Podrían los cristianos haber tomado la leyenda de los griegos?) En cualquier caso, el héroe matador del dragón es san Jorge, hoy santo patrón de Inglaterra. Lida existe en la actualidad y es una ciudad de tamaño medio con unos veintiún mil habitantes. CORNELIO. El acontecimiento más importante ocurrido durante el viaje de Pedro tuvo lugar en Cesárea. Era el puerto principal de Judea a unos 48 kilómetros al norte de Jafa. Allí estaba centralizada la administración romana, y solía ser el lugar de residencia de los procuradores. -- Hechos 10.1. "Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión". -- Hechos 10.2. "Piadoso, temeroso de Dios, que hacía muchas limosnas y oraba a Dios continuamente". Por lo visto, aunque Cornelio se sentía fuertemente atraído hacia la doctrina judía, la comunidad judaica no le aceptaba plenamente a causa de que aún no se había practicado la circuncisión, rito de iniciación indispensable en el judaismo. Esto lo indica el hecho de que, cuando Cornelio se entera de que Pedro está en Jafa y envía a buscarle, el apóstol duda en aceptar la invitación. Dice: -- Hechos 10.28. "Bien sabéis cuan ilícito es a un hombre judío llegarse a un extranjero o entrar en su casa". Esto no incluye el contacto ordinario, por supuesto, sino que entraña el comer con un gentil. Las complicadas leyes dietéticas de los judíos no son aceptadas por los gentiles, y el comer con un gentil obligaría al judío a ingerir alimentos ritualmente impuros, lo que seria una grave infracción de la Ley mosaica. Cabe imaginar que Pedro estaría indeciso entre dos opciones. Como buen judío, sentiría horror ante la idea de comer con un gentil. Por otro lado, como buen cristiano, era muy evidente que había en el aire una conversión demasiado buena para desecharla a la ligera. Los Hechos describen a Cornelio como hombre piadoso, y era soldado romano. Que un soldado romano se convirtiera al cristianismo sería una gran victoria para la causa, y al ser centurión, un oficial, sin duda podría inducir a otras conversiones. ¿Tenía Pedro derecho a desaprovechar tal oportunidad, e incluso a hacerse por ello enemigo de un militar importante? Se decidió a favor del centurión pese a su condición de gentil, Y los Hechos explican tal decisión mediante una visión que se manifestó a Pedro y según la cual la división judía de los alimentos entre ritualmente puros e impuros quedaba abolida. Ahora Pedro podía comer tranquilamente con un gentil. Y Pedro hizo más. -- Hechos 10.48. "Y mandó (Pedro) bautizarlos en el nombre de Jesucristo". Fue un paso importante, incluso decisivo. Hasta ese momento todos los cristianos adoptaban la Ley mosaica como fundamento de su fe. Para ellos, el advenimiento de Jesús había constituido el punto culminante y el cumplimiento de esa Ley. En el evangelio de Mateo, se citan las siguientes palabras de Jesús. -- Mateo 5.17. "No penséis que he venido a abrogar la Ley no he venido a abrogarla, sino a consumarla". Los que hasta entonces aceptaban el cristianismo eran judíos por nacimiento o por conversión, o samaritanos. Los samaritanos eran herejes que no creían en Jerusalén como lugar de adoración, pero que aceptaban la Ley mosaica. Incluso el eunuco nubio bautizado por Felipe aceptaba la Ley mosaica, porque adoraba en el templo de Jerusalén, cosa que nadie podía hacer sin ser circunciso. Pero Pedro comió con un pagano que, por devoto que fuese y por bien dispuesto que estuviera hacia el judaismo y el cristianismo, no estaba circuncidado. Además Pedro había permitido que alguien se convirtiera en cristiano sin haberse hecho judío; había provocado un cortocircuito en la Ley mosaica, por así decir. Eso no sentó bien a los cristianos de Jerusalén. -- Hechos 11.2. "Pero cuando subió Pedro a Jerusalén disputaban con él los que eran de la circuncisión". -- Hechos 11.3. "Diciendo: Tú has entrado a los incircucisos y has comido con ellos". Pedro justificó su punto de vista que, según los Hechos, Prevaleció sobre todos los demás. -- Hechos 11.18. "Al oír (los discípulos insatisfechos) estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: Luego Dios ha concedido también a tos gentiles la penitencia para la vida". Pero tal vez no constituya esto una exposición justa de los acontecimientos. El autor de los Hechos es Lucas, un gentil, y manifiesta una opinión favorable a los gentiles que tendería a minimizar el papel del grupo hebreo, suavizando sus prejuicios antigentiles. Quizá no obtuviese Pedro una victoria tan fácil, viéndose obligado a retractarse por el grupo hebreo al mando de Santiago, el hermano de Jesús. Así, en la Epístola a los Gálatas se critica a Pedro por debilidad. -- Gálatas 2.12. "Pues antes de venir algunos (emisarios) de los de Santiago, comía (Pedro) con los gentiles, pero en cuanto aquéllos llegaron, se retraía y apartaba, por miedo a los de la circuncisión". Aunque Pedro rectificase, es poco probable que se anulara la conversión de Cornelio y de sus amigos. Tal vez se dispusiera la validez de la conversión con tal que los conversos se sometieran a la circuncisión y demás ritos indispensables. Y quizá hiciera Pedro promesa de tener más cuidado en el futuro. Desde luego, no vuelven a mencionarse más conversiones hechas por Pedro. Sin embargo, se había convertido un gentil y el cristianismo había dado su primer paso cauteloso fuera de las restricciones de la Ley mosaica. ANTIOQUÍA. Lo que para Pedro resultaba difícil en el interior de Judea bajo la vigilancia estricta de la comunidad cristiana de Jerusalén, era más fácil para los cristianos que vivían en tierras lejanas. Los que se dispersaron tras la lapidación de Esteban, practicaban el bautismo igual que había hecho Felipe, pero a veces de manera cuidadosamente limitada. -- Hechos 11.19. "Los que se habían dispersado, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no predicando la Palabra más que a los judíos". Pero otros hicieron más. -- Hechos 11.20. "Pero había entre éstos algunos hombres de Chipre y de Cirene que, llegando a Antioquía, predicaron también a los griegos". La palabra «griegos» del 11.20 se contradice con el «no predicando más que a los judíos» del versículo anterior, de manera que es posible suponer que se hacía proselitismo entre griegos, o quizá sirios grecoparlantes, convirtiéndolos directamente al cristianismo. Por primera vez, la iglesia de Antioquía empegó a adquirir no sólo matiz helénico, sino también gentil. No es de extrañar, pues, que fuese en Antioquía donde los gentiles atendieran verdaderamente a los seguidores de Jesús, dándoles por primera vez un nombre claramente griego.. -- Hechos 11.26. "En Antioquía empezaron los doscípulos a llamarse «cristianos»". Antioquía, capital del reino seléucida de Antíoco IV, el gran villano de la rebelión macabea, se convirtió así en el primer centro cristiano fuera de Judea y en la cuna de la palabra por la cual se conoce a partir de entonces a la religión dominante en el mundo de hoy. El nombre debió de aplicarse primero a los seguidores de Jesús como un insulto burlón lanzado por enemigos gentiles inconversos. Si fue así, los discípulos llegaron a aceptar el insulto como un título de honor. No es la primera vez en la historia que el ofendido asume el insulto, purificándolo. El nombre de la actual secta de los «cuáqueros» es otro ejemplo de ese fenómeno. «Quaker» tenía en principio una significación de befa. La creciente iglesia de Antioquía cobró pronto una importancia decisiva Aunque ya no era la capital de un gran reino independiente, siguió siendo una ciudad próspera y populosa de alrededor de medio millón de habitantes. En la época del Nuevo Testamento, era la tercera ciudad del imperio; sólo Roma y Alejandría eran mayores que ella. La iglesia de Antioquía estaba destinada a ser más rica que las iglesias de Judea, pues hasta Jerusalén, por importante que pareciese a los judíos de mentalidad biblica, sólo era una ciudad provinciana en comparación con un lugar como Antioquía. En realidad, Antioquía siguió siendo una gran ciudad a lo largo de la etapa imperial de Roma, pero nunca se recobró de un terremoto y de un saqueo persa en el siglo VI d.C. En la actualidad forma parte de la nación de Turquía; aún se la reconoce por el nombre, Antakya, y tiene casi 50000 habitantes. Los jerarcas de Jerusalén, al oír los informes del creciente número de conversiones en Antioquía, debieron de sentirse inquietos. ¿Eran tales conversiones, alejadas de su cuidadosa vigilancia sólo de gentiles que consentían en circuncidarse y cumplir la Ley mosaica, o no lo eran? Es posible que también se preguntaran si era prudente que Antioquía siguiera su camino libremente. Una floreciente comunidad cristiana en una ciudad situada a 480 kilómetros al norte de Jerusalén podría crear tradiciones propias pasando a ser un centro rival. Las querellas internas entre creyentes de ciudades diferentes no convenían en absoluto a los cristianos en general. Por consiguiente, los dirigentes de la iglesia de Jerusalén enviaron a Bernabé como emisario a Antioquía, para que les sirviera de vínculo de conexión. Al reconocer que la tarea era mayor de la que él podía cumplir por sí solo, Bernabé recordó a su antiguo amigo, con cuyo espíritu ardoroso contaba para superar cualquier misión. -- Hechos 11.25. "Bernabé partió a Tarso en busca de Saulo, y hallándole, le condujo a Antioquía". De ese modo volvió Saulo a la actividad tras vegetar durante años en Tarso. CLAUDIO CÉSAR. Pero ¿cuándo llegó Saulo a Antioquía? Resulta tentador especular con este tema, pues, en este momento los Hechos se refieren a dos acontecimientos históricos que puedan fecharse de modo independiente. En primer lugar, hubo hambre en Judea. -- Hechos 11.27. "Por aquellos días". -- Hechos 11.28. "Vaticinaba (un profeta) una grande hambre que había de venir sobre toda la tierra, y que vino bajo Claudio. Tiberio, segundo emperador de Roma, en cuyo reinado fue crucificado Jesús, murió en el 37 d.C. unos ocho años después de la crucifixión y quizá no más de dos a raíz de la conversión de Saulo. Le sucedió su sobrino nieto que, con el nombre de Calígula se convirtió en el tercer emperador de Roma. Calígula sólo reinó cuatro años, y al menos durante la mitad de ese tiempo estuvo loco de remate. La Biblia no le menciona, pero por Josefo sabemos que en su frenético deseo de ser adorado como Dios, ordenó colocar su estatua en el templo de Jerusalén. Los judíos se negaron con energía y en redondo; sin duda, si Calígula insistía en erigir tal estatua, se produciría una rebelión sangrienta. Calígula habría perseverado de todos modos, pero antes de que las cosas llegaran a la crisis definitiva, el emperador fue asesinado en el 41 d.C. Le sucedió su tío Claudio, hombre mucho más benévolo y sano, aunque bastante débil; no llegó a ser un gobernante de verdadero éxito. Pero se mantuvo en el poder durante trece años, del 41 al 54 d.C. de modo que limitarse a decir que el hambre sobrevino «en los días de Claudio César» es dar un margen demasiado amplio. Desde luego, por aquellas fechas no sobrevino el hambre «por toda la tierra», pero debemos entender el nacionalismo judío. Probablemente, la frase quería decir: «por toda Judea»; es decir, por toda la tierra que tenía alguna importancia. Josefo habla de que en Judea hubo tiempos difíciles del 46 al 48 d.C. pero ¿hasta qué punto coinciden esas fechas con la llegada de Saulo a Antioquía? La frase bíblica «por aquellos días» no es necesariamente precisa, pero puede utilizarse para referirse a una contemporaneidad más o menos aproximada. El hambre sobrevino sin duda después de la llegada de Saulo a Antioquía, pues más adelante él forma parte del grupo de antioqueños que lleva socorros a Judea con ese motivo. El hambre debió de sobrevenir dos o tres años después de la llegada de Saulo a Antioquía. HERODES AGRIPA I Casi en seguida viene otra referencia a un episodio que puede utilizarse cronológicamente. -- Hechos 12.1. "Por aquel tiempo, el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos". -- Hechos 12.2. "Dio muerte a Santiago, hermano de Juan, por la espada". No se trata de Herodes Antipas ni de ninguno de los Herodes de los evangelios, sino de otro miembro distinto de la familia que la Biblia no menciona cun anterioridad: Herodes Agripa. Nació hacia el 10 a.C. y era hijo de Aristóbulo, que a su vez era hijo de Herodes el Grande y de su segunda mujer, Mariam Macabea. Le pusieron el nombre de Agripa en honor del yerno de Augusto, el emperador romano. Agripa acababa de morir, pero había sido favorito tanto del emperador como del pueblo romano y amigo íntimo además de Herodes el Grande. Nótese que, a través de su abuela, Herodes Agripa era de ascendencia macabea. En el 6 a.C. el padre de Herodes Agripa, Aristóbulo, y su tío Alejandro fueron ejecutados por Herodes. Eran los dos últimos descendientes adultos del linaje macabeo, y todo lo que dejaron fueron tres niños. Estaban Herodes Agripa y su hermano menor (a quien se llegó a conocer por Herodes de Calcis) y también una hermana, Herodías (que más adelante significaría la muerte para Juan el Bautista). En vista de los patológicos recelos de Herodes el Grande, se creyó conveniente llevar a Roma al joven Herodes Agripa. Allí se le trató con toda consideración, como a un príncipe oriental. En realidad, se convirtió en favorito de Antonia, cuñada del emperador Tiberio y madre del futuro emperador Claudio. Ya adulto. Herodes Agripa volvió a su patria y se encontró con que su hermana era mujer de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea. Su hermana obtuvo para él un lucrativo cargo en la capital, pero Herodes Agripa era un irresponsable que descubrió que sus gastos siempre superaban a sus ingresos. Pronto se convirtió en un lujo demasiado caro para su hermana, se peleó con Herodes Antipas y tuvo que volver a Roma en el 36 d.C. Allí se hizo amigo del joven Calígula, heredero del trono. Tan amigo, que el viejo emperador Tiberio (tan receloso como Herodes el Grande) sospechó que estaba en connivencia con Calígula para acelerar su acceso al trono. Herodes Agripa fue encarcelado, pero al cabo de seis meses murió Tiberio y Calígula liberó a su amigo de inmediato. Calígula nombró a Herodes Agripa rey del territorio que antiguamente gobernara su medio tío Filipo el tetrarca (v. cap. 5), que había muerto tres años antes, en el 34 d.C. Herodes Antipas, que aún reinaba en Galilea, se molestó por el ascenso de su incorregible medio sobrino, exigiendo el título para él también. La amistad de Herodes Agripa con el nuevo joven emperador fue más que suficiente para contrarrestar las maniobras de Antipas, que fue depuesto de su cargo en el 39 d.C. tras haber gobernado durante treinta y tres años. Galilea fue añadida a los dominios de Herodes Agripa y Antipas murió desterrado poco después. Cuando Caligula fue asesinado, Herodes Agripa vio que su situación no había empeorado. El favor de Antonia significaba que conocía a Claudio, el nuevo emperador, desde hacía mucho tiempo. Además, el tartamudo Claudio mostró inseguridad en sus primeros tratos con el Senado y el elegante y refinado Herodes Agripa le ayudó a superarla. Agradecido, Claudio nombró a Herodes Agripa rey de todo el territorio en que una vez reinara Herodes el Grande. Esto fue en el 41 d.C. Por última vez, Judea tenía al menos la apariencia de grandeza e independencia; y, en efecto, durante breve tiempo el país alcanzó la cima de su prosperidad viviendo su mejor época desde los días de Salomón. No tenía enemigos exteriores y no le amenazaba el peligro de la guerra. Podía disfrutar de su sólida paz a la sombra benevolente del imperio romano, regido por un emperador débil pero bien intencionado. Herodes Agripa I creyó conveniente congraciarse con sus subditos judíos. Ya había alcanzado cierta popularidad entre ellos por su intento de persuadir al loco Calígula de que no colocara la estatua imperial en el Templo. Incluso para un buen amigo de Calígula eso era un acto temerario y, si tal emperador hubiese sobrevivido habría significado su fin. Calígula murió y Herodes Agripa I estaba a salvo, pero los judíos apreciaban el riesgo que había corrido. Herodes Agripa I cumplió escrupulosamente todos los preceptos del judaismo con la esperanza de que los judíos olvidasen sus orígenes idumeos (porque su ascendencia macabea era a través de mujeres, mientras que el linaje idumeo era a través de varones). Por lo visto tuvo éxito, pues, durante una fiesta de Pascua se echó a llorar por no ser judío de nacimiento, mientras los espectadores, también llorando por simpatía, gritaron, según se cree, que también él era judío y hermano suyo. Es claro que para él sería políticamente ventajoso el mostrar su celo judío aplastando a la iglesia cristiana, que ofendía más que nunca los fundamentos del judaismo por su admisión de gentiles incircuncisos. Fue ejecutado Santiago, el hijo de Zebedeo, y su muerte fue la primera que se produjo en el grupo original de los doce (pasando por alto la de Judas Iscariote). Herodes Agripa I también encarceló a Pedro que, según los Hechos, fue milagrosamente liberado apresurándose después a casa de un amigo. -- Hechos 12.12. "Se fue a la casa de María, la madre de Juan, por sobrenombre Marcos". Este Juan Marcos es, según la tradición, el autor del primer evangelio, el segundo según el orden del Nuevo Testamento (véase cap. 6). La fecha en que tuvo lugar esta persecución puede fijarse con bastante exactitud, pues Herodes Agripa tuvo un reinado corto; murió de repente en el 44 d.C. mientras se celebraban los juegos de Cesárea en honor de Claudio. El Herodes referido en este capitulo es efectivamente Herodes Agripa, cosa que demuestra la descripción (en términos milagrosos) de su muerte repentina. -- Hechos 12.21. "Herodes, vestido de las vestiduras reales, se sentó en su estrado". -- Hechos 12.23. "Le hirió el ángel del Señor y expiró". Su muerte fue una desgracia sin paralelo para los judíos. Si hubiese vivido otros veinte años, tal como pudo ser, su fina habilidad para aplacar tanto a judíos como a romanos habría mantenido la paz entre ellos instaurando una dinastía estable que le hubiese sobrevivido. En ese caso, es posible que la rebelión judia no se hubiera producido. Pero murió, dejando un hijo de diez años a quien Claudio no confió el trono de Judea. El territorio pasó una vez más a gobierno de procuradores, y bajo ellos el ambiente fue exacerbándose cada vez más en Judea hasta que estalló la rebelión desastrosa del 66 d.C. Por otro lado, la muerte repentina de Herodes Agripa fue para los cristianos una bendición igualmente sin paralelo. Si hubiese vivido, habría expulsado, con mano dura, de sus dominios el cristianismo, y su influencia con el gobierno romano habría hecho que también se suprimiese fuera de Judea. Su muerte lo hizo imposible y, además, al desaparecer el único hombre capaz de evitar la rebelión judía, se produjo el definitivo debilitamiento del judaismo, mientras el cristianismo floreció en las ruinas de Judea, creció y, finalmente, conquistó Roma y el mundo occidental. Como Herodes Agripa I reinó del 41 al 44 d.C. la muerte de Santiago, el hijo de Zebedeo debió ocurrir durante ese intervalo, posiblemente en el 43. La llegada de Saulo a Antioquía tal vez se produjera también por entonces. CHIPRE. En tiempos de Herodes Agripa I estaba claro que la iglesia filial de Antioquía descollaba sobre la iglesia madre de Jerusalén. Ésta se empobrecía debido al hambre y a la opresión del rey mientras que la de Antioquía, rica y segura en comparación, enviaba socorro. -- Hechos 11.29. "Los discípulos (de Antioquía) dicidieron enviar socorros a los hermanos que habitaban en Judea". -- Hechos 11.30. "Y lo hicieron, enviándolos a los ancianos por medio de Bernabé y Saulo". El versículo que cuenta el regreso a Antioquía de Bernabé y Saulo tras su misión en Jerusalén, viene inmediatamente después de los que relatan la muerte de Herodes Agripa I. La vuelta a Antioquía tal vez tuviese lugar en el 46 d.C. cuando el hambre, según Josefo, empezaba a tener consecuencias graves. Bernabé y Saulo no volvieron solos a Antioquía. -- Hechos 12.25. "Bernabé y Saulo volvieron de Jerusalén, llevando consigo a Juan, llamado Marcos. Por lo visto, Juan Marcos era sobrino de Bernabé, pues también se le menciona en la Epístola a los Colosenses. -- Colosenses 4.10. "Os saluda Aristarco, mi compañero de cautiverio, y Marcos, primo hermano de Bernabé". El vigor de la iglesia de Antioquía también indica su disposición para emprender actividades misioneras. Inmediatamente después de la vuelta de Saulo y Bernabé, quizás antes de que terminase el año 46 d.C. ambos fueron enviados al otro lado del mar; Juan Marcos fue como ayudante. -- Hechos 13.4. "Bajaron (Bernabé y Saulo) a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre". -- Hechos 13.5. "En Saturnina predicaron la palabra deDios en las sinagogas de los judíos, teniendo a Juan por auxiliar". Así se encaminó Saulo a su primer viaje apostólico. Comenzó en Seleucia, suburbio occidental de Antioquía. Se encontraba en la costa mediterránea y servía de puerto de mar a Antioquía. Seleuco I la fundó en el 300 a.C. (también había fundado Antioquía), poniéndole su nombre. Chipre quizá fuese uno de los territorios desde los cuales lanzaban los filisteos sus incursiones sobre Egipto y la costa cananea en la época del Éxodo (v. cap. 5), pero no volvió a tomar parte en la historia judía anterior al Exilio. Chipre fue colonizada primero por fenicios y griegos, aunque anteriormente fue conquistada por Asiria y luego por Persia. Tras la muerte de Alejandro Magno, Chipre se movió en la órbita de los tolomeos, y estuvo bajo el gobierno de esa dinastía durante dos siglos y medio. Fue sin duda en ese período cuando los judíos entraron en Chipre en número considerable, bajo la protección de los tolerantes tolomeos. En el 58 a.C. Roma se anexionó Chipre. PRIMER Y SEGUNDO VIAJE DE SAN PABLO Salamina, en la costa oriental, fue su ciudad más importante en la antigüedad. Era griega, y se supone que allí se asentaron colonos de la pequeña isla griega del mismo nombre, cerca de Atenas (la Salamina famosa por ser el escenario de la batalla en que la flota griega derrotó a los persas al mando de Jerjes). Pero esta tradición pudo originarse únicamente por la coincidencia de nombres. Salamina contaba con una colonia judía importante, y era lógico que la iglesia de Antioquía enviase allí una misión. La ciudad no estaba muy lejos, sólo a 208 kilómetros por mar. Además, Bernabé era un judío chipriota y es muy posible, aunque la Biblia no lo dice, que naciera en Salamina. En cierto sentido, volvía a casa. (Su supuesta tumba está situada cerca del emplazamiento de dicha ciudad, y allí también se encuentra el «monasterio de san Bernabé».) PAFOS Bernabé y Saulo viajaron luego a todo lo ancho de Chipre. -- Hechos 13.6. "Luego atravesaron toda la isla hasta Pafos". En la antigüedad Pafos era bien conocida por ser centro de ritos religiosos de fertilidad relacionados con una diosa a quien los griegos identificaban con Afrodita (que por tanto se denominaba a veces la «diosa pafina»). Después de Salamis, era la segunda ciudad más importante de Chipre. Un terremoto la destruyó casi por entero en el 15 a.C. pero Augusto la reconstruyó, recuperándose hasta el punto de servir de sede al procónsul romano, Sergio Paulo, en la época del viaje misionero de Bernabé y Saulo. PABLO Al parecer, el procónsul Sergio Paulo estaba interesado en el judaismo. Tal vez recibiera instrucción en esa fe por un judío vinculado a su corte que los Hechos describen con su lógica falta de simpatía. -- Hechos 13.6. "Allí (en Pafos) encontraron (Bernabé y Saulo) a un mago, falso projeta, judío, de nombre Bar-Jesús". -- Hechos 13.8. "El mago se oponía (a Bernabé y a Paulo)". Sergio Paulo sentía curiosidad por conocer a los recién llegados, de quienes debió oír informes en el sentido de que predicaban una nueva e interesante variedad de judaismo. Bar-jesús trató de disuadir de su propósito al procónsul, pues Bernabé y Saulo debieron de parecerle unos herejes peligrosos e individuos que competirían con él en el favor del dignatario romano. Incluso pudo haber una discusión entre ellos mientras Sergio Paulo actuaba como espectador interesado. -- Hechos 13.8. "El mago se oponía y procuraba apartar de la fe al procónsul". Pero Saulo acusó a Bar-jesús y, mediante un milagro, le dejó ciego asegurando así la conversión del procónsul. Ese acto es un giro importante en la vida de Saulo. En tiempos del Nuevo Testamento muchos judíos tenían nombres gentiles, griegos o romanos. Entre los apóstoles, por ejemplo, estaban Andrés y Felipe, genuinos nombres griegos los dos. Los siete dirigentes helénicos (v. cap. 9) tenían nombres griegos; «Esteban» significa «corona». A veces, un mismo individuo tenía un nombre gentil y otro judío, éste para usarlo quizás en asuntos oficiales con representantes gentiles del gobierno. Así, tenemos Juan (hebreo) Marcos (romano). Lo mismo ocurría con Saulo, que por lo visto utilizaba otro nombre para tratar con los gentiles: Pablo. En el momento de la confrontación con Bar-jesús, el autor de los Hechos hace la transición de uno a otro. -- Hechos 13.9. "Mas Saulo, llamado también Pablo lavando en él los ojos". Hasta ese momento Saulo Pablo sólo se llamaba Saulo; a partir de aquí se le menciona exclusivamente como Pablo, y nosotros le conocemos por san Pablo. La transición parece significativa. Aparece cuando Pablo (como en adelante le llamaremos) se dedica por primera vez a convertir a un gentil, y entonces se le enfrenta un judío. Quizá se viera Pablo ante una decisión crucial. Sergio Paulo tal vez dudase en convertirse al judaismo por no estar dispuesto a someterse a la circuncisión y a las obligaciones y ritos (ajenos a su cultura) de la Ley mosaica. Si Pablo lograba atraerle a la fe de Jesús como Mesías, sin circuncisión y sin Ley mosaica, la conversión estaría asegurada. Desde luego era una conversión importante, porque Sergio Paulo era el hombre más influyente de la isla, y eso habría sido un triunfo para Pablo. Los Hechos, que tienden a minimizar lo más posible las disputas entre cristianos sobre la manera de convertir a los gentiles, no entran en detalles; pero la conversión de Sergio Pablo, sin circuncisión (y lo que es más importante, sin compromiso de practicarsela más adelante) es una suposición razonable a la luz de acontecimientos posteriores. El cambio del nombre hebreo Saulo al romano Pablo puede representar el apartamiento por parte de Pablo de la Ley mosaica y el acercamiento a lo que denominaríamos gentilización del cristianismo. El cambio de nombre también pudo estar influido por el nombre del procónsul. La Biblia no dice que Pablo fuese el nombre de pila del apóstol; tampoco lo adoptó en su juventud. ¿Acaso lo asumió en ese momento en honor de Sergio Paulo o para celebrar su triunfo por la conversión del procónsul? Tal vez. Otra significación del cambio de nombre podría ser que ahora Pablo había dejado atrás sus orígenes. La desventaja de haber sido perseguidor de cristianos había sido grande, aun después de convencer a los discípulos de la sinceridad de su conversión. Cuando Bernabé le llamó a Antioquía, aún estaba en una posición secundaria. Al enumerar a los cinco jefes de la iglesia de Antioquía, a Pablo se le nombra en último lugar. -- Hechos 13.1. "Había en la iglesia de Antioquía profetas y doctores: Bernabé y Simeón Lucio de Cirene, Manahem y Saulo. (Algunos se han preguntado si este Lucio de Cirene no podría ser el Lucas que escribió el tercer evangelio y los Hechos; v. cap. 7.) Y las actividades de Pablo en la iglesia, incluido su primer viaje misionero, sólo fueron posibles bajo el patrocinio y continua protección de Bernabé, como si Pablo, sin la presencia de aquel cristiano sacrificado, no lograra borrar en la mente de los hermanos el recuerdo de lo que había hecho en la época de la lapidación de Esteban. Incluso el propio Pablo encuentra difícil el perdón. -- 1 Corintios 15.9. "Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la Iglesia de Dios". Es posible, pues, que Pablo creyera que la conversión de Paulo terminaría por inclinar la balanza a su favor y que sus pecados anteriores quedarían perdonados. Ya podía desaparecer el impío Saulo para que ocupase su lugar Pablo, el nuevo y triunfante cristiano. PANFILIA Al salir de Pafos, los misioneros surcaron de nuevo el mar y en ese momento aparece un nuevo cambio, casi inmediatamente después de la modificación del nombre de Saulo por el de Pablo. -- Hechos 13.13. "De Pafos navegaron Pablo y los suyos". Hasta este momento, siempre que Pablo y Bernabé eran nombrados a la vez se les llamaba «Bernabé y Saulo». No hay otra explicación: Bernabé era el mayor, el jefe, el padrino, el más ilustre. Pero ahora es «Pablo y los suyos». Pablo aparece como jefe y todos los demás ocupan un lugar secundario. Ello continúa a todo lo largo de los Hechos. Es Pablo, una y otra vez. Cuando se menciona a los compañeros de Pablo, son poco más que nombres que aparecen y desaparecen, sin detalles de sus movimientos, mientras que toda la atención se centra en Pablo. ¿Cómo ha ocurrido esto? ¿Cómo es que, justo en el momento en que se produce el cambio de nombre y la conversión de Sergio Paulo, el apóstol se convierte en la figura dominante? Podría argumentarse que cuando Pablo y Bernabé se pusieron a la tarea de arrancar a Sergio Paulo de las garras del maestro judío, Bar-jesús, Bernabé titubeó ante la sugerencia de Pablo de pasar por alto la circuncisión. Se retiró, inseguro, y fue Pablo quien entonces se adelantó al combate con Bar-jesús. Pablo estableció su ascendencia sobre Bernabé, que éste no volvería a recobrar. Tal posibilidad aparece en una declaración de Pablo en su Epístola a los Gálatas. Cuando reprende a los cristianos que se apegan a la Ley mosaica, poco dispuestos a comer o a relacionarse de otro modo con los gentiles, Pablo dice. -- Gálatas 2.13. "Hasta Bernabé se dejó arrastrar a su simulación". Al igual que Pedro, Bernabé quería aceptar gentiles, pero era incapaz de hacerlo en vista de sus principios anteriores y de la desaprobación de los conservadores al mando de Santiago. Pablo y su grupo llegan a la costa de Asia Menor. -- Hechos 13.13. "Llegando a Perge de Panfilia". Panfilia es una zona costera de Asia Menor al noroeste de Chipre. Para llegar a Perge, la ciudad principal de Panfilia, desde Pafos en Chipre, hay que hacer una travesía marítima de unos trescientos veinte kilómetros. Panfilia quedaba justo al oeste de Cilicia (provincia natal de Pablo), con cuya cultura tenía muchos puntos de semejanza. En el 25 a.C. Roma se anexionó Panfilia Al parecer, la disputa entre Pablo y otros miembros del grupo se intensificó durante el viaje. Al menos eso habría que pensar por el hecho de que un miembro importante del grupo abandonó y volvió a casa. -- Hechos 13.13. "Pero Juan se apartó de ellos y se volvió a Jerusalén". Es posible que Juan Marcos tuviese nostalgia o cayera enfermo. Los Hechos no dan la razón de su marcha. Sin embargo, la separación llenó de ira a Pablo y más tarde fue motivo de una disputa entre Pablo y Bernabé, lo que obedecería a algo serio. Es fácil imaginar una querella doctrinal. Juan Marcos era del grupo hebreo de cristianos, según parece. Si fuese en realidad el autor del segundo evangelio, tendríamos que suponerle conservador respecto a la Ley mosaica, pues Marcos subraya el desprecio de Jesús hacia samaritanos y gentiles retratándole bajo la estricta luz del judaismo. PISIDIA De Perge (capital de Panfilia, ciudad situada a unos dieciséis kilómetros al norte de la costa), Pablo viajó hacia el norte, a una ciudad con importante colonia judía. -- Hechos 13.14. "Partiendo de Perge. llegaron a Antioquía de Pisidia, y entrando en la sinagoga en día de sábado". Pisidia era un distrito al norte de Panfilia. Su ciudad principal la fundó Seléuco I, que la llamó Antioquía en honor de su padre, igual que había hecho con la otra capital que fundó en Siria. Fue esta última la que se convirtió en la metrópolis que todo el mundo conocía cuando su nombre se utilizaba sin calificativos. La capital pisidiana debe identificarse como «Antioquía de Pisidia». Al igual que Panfilia, Pisidia se hizo romana en el 25 a.C. Pablo fue invitado a predicar en la sinagoga, y en seguida contó al público la historia de Jesús de manera muy semejante a la de Esteban en Jerusalén, quince años antes. Gran parte de la congregación quedó impresionada por el discurso, lo suficiente para querer oír más al sábado siguiente. La versión King James expresa en una traducción por lo visto errónea, pues dice. -- Hechos 13.42. "Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras". Lo que parece indicar que los gentiles estaban más dispuestos a aceptar el mensaje de Pablo que los judíos, pero ¿qué hacían los gentiles en la sinagoga? La Revised Standard Version no menciona para nada a los gentiles, sino que traduce así este versículo: «A la salida les rogaron que al sábado siguiente volviesen a hablarles de esto». La Biblia de Jerusalén dice algo parecido: «A la salida, les rogaron que al sábado siguiente predicaran sobre el mismo tema». No fueron los gentiles quienes se sintieron atraídos por las enseñanzas de Pablo, sino algunos judíos de la congregación. Eso lo admite la versión King James en el versículo siguiente. -- Hechos 15.43. "Disuelta la reunión, muchos de los judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y a Bernabé", No obstante, los dirigentes judíos se opusieron enérgicamente a las tesis mesiánicas de Pablo, insistiendo en que Jesús no podía representar el cumplimiento del sueño mesiánico. Su autoridad despojó una vez más de prestigio a Pablo. Para éste, debió ser sumamente irritante. Había logrado una gran victoria con la conversión de Sergio Pablo, un gentil, y ahora sufría la frustración de los obcecados judíos -sus correligionarios- quienes, en su opinión, deberían haberse vuelto con mayor lógica a Jesús. En consecuencia, Pablo perdió los estribos. -- Hechos 13.46. "Mas Pablo y Bernabé respondían valientemente: A vosotros os habíamos de hablar primero la palabra de Dios, puesto que la rechazáis y os juzgáis indignos de la vida eterna nos volveremos a los gentiles". Quizá sea esta decisión de volverse a los gentiles lo que indujo a los traductores de la versión King James a incluir, de la manera más injustificada, la anterior aprobación por los gentiles de las enseñanzas de Pablo. Pablo no atendió exclusivamente a los gentiles. Su ultimátum se dirigió únicamente a esa ciudad, pues en cada nueva que entraba siempre se acercaba primero a los judíos. Pero cuando le rechazaban, siempre se volvía a los gentiles. Lo que tal vez fuese un acto impulsivo originado por la tentación de hacer una importantísima conversión en Pafos, se iba convirtiendo ahora en una política fija. Pablo justificaba esto indicando un pasaje del Segundo Isaías, donde el afligido siervo parece tener más intenciones que la vuelta del exilio de Israel y Judá. El reino mesiánico ideal debe derramar su gloria sobre toda la tierra para admiración y, quizá, conversión de los gentiles; -- Isaías 49.6. "Yo le he puesto para luz de las gentes, para llevar mi salvación hasta los confines de la tierra". Por lo visto, empezaba Pablo a considerarse como esa luz de las gentes (gentiles) de que había hablado el Segundo Isaías. LICAONIA Pese a los muchos conversos, la oposición judía fue lo bastante enérgica para expulsar a Pablo y a Bernabé de la Antioquía de Pisidia. Fueron en dirección sureste, a unos 128 kilómetros. -- Hechos 13.51. "Se dirigieron a Iconio". Iconio era la capital de una región de Asia Menor llamada Licaonia, que está situada al oriente de Pisidia y al norte de Cilicia y que, al igual que estas dos, se convirtió en provincia romana en el 25 a.C. Entre las ciudades que visitó Pablo en su primer viaje misionero, Iconio fue la que mejor recordó. Actualmente, es la octava ciudad en importancia de Turquía; aún se la reconoce por el nombre, Konya, y tiene unos 120000 habitantes. Pablo y Bernabé predicaron en Iconio, y las conversiones que lograron volvieron a despertar las peligrosas iras de los dirigentes judíos. Los misioneros marcharon de nuevo, esta vez hacia el sur. -- Hechos 14.6. "Huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra y Derbe". Estas ciudades, a 80 y 48 kilómetros, respectivamente, al sur de Iconio, sólo son históricamente importantes por la visita que ahora les hace Pablo. En Listra, Pablo cura a un paralítico, y las muchedumbres paganas se apresuran a saludar como dioses a los misioneros. -- Hechos 14.12. "Y llamaban a Bernabé Zeus, y a Pablo, Hermes, porque éste era el que llevaba la palabra". En los mitos griegos tardíos, era corriente narrar los viajes a la tierra de Zeus (Júpiter, en latín) y Hermes (Mercurius, en latín; Mercurio, en castellano). De esas leyendas, la más famosa en tiempos modernos es la de Filemón y Baucis, pobre pareja de ancianos que vivían en Asia Menor. Cuando Zeus y Hermes se presentaron con atuendos humildes, el matrimonio les ofreció hospitalidad, mientras que sus vecinos habían despedido a los dioses. En consecuencia, los vecinos fueron castigados, pero la pobre cabaña de Filemón y Baucis fue convertida en un hermoso templo, que ellos atendieron como sacerdote y sacerdotisa, concediéndoseles además, el don de acabar su vida juntos y permanecer unidos en la muerte. La leyenda fue narrada una generación antes por el poeta romano Ovidio, y debía ser conocida por todo el mundo romano, siendo de especial interés para los moradores de Asia Menor. El hecho de que se considerase Zeus a Bernabé y Hermes a Pablo, suele interpretarse en el sentido de que Bernabé tenía un aspecto distinguido, contrariamente a Pablo. En realidad, se supone que Pablo era de pequeña estatura y de apariencia poco interesante y, además, enfermiza. El propio Pablo solía subrayar sus propios defectos físicos, tal vez por modestia y quizá como astuto elemento estratégico. Así, en la Segunda Epístola a los Corintios, pone estas palabras en boca de sus enemigos. -- 2 Corintios 10.10. "La presencia corporal (de Pablo) es poca cosa, y la palabra, menospreciable". Esto puede ser ironía socrática por parte de Pablo que, al describirse peor de lo que es, provoca una reacción por la cual se le ve mejor de lo que de otro modo parecería. Esto debe ser cierto respecto a lo de su palabra, pues a juzgar por los efectos que producían, sus sermones debían ser cualquier cosa menos desdeñables. El hecho mismo de que se le llamara Hermes, «porque éste es el que llevaba la palabra», lo demuestra. En efecto, el llamarle Hermes era algo favorable a su persona, y no al contrario. Según las leyendas griegas, en las visitas de Zeus y Hermes a la tierra, el primero, como dios principal, consideraba indigno manifestar algo más que una postura majestuosa y benévola, dejando a Hermes la realización de actividades. Es posible que esa fuera ahora la actitud de los misioneros. Bernabé, aún jefe titular del grupo, pero inquieto por las actividades de Pablo entre los gentiles, pudo ir retirándose cada vez más a un silencio grave, mientras que su supuesto subordinado, Pablo, debió hablar cada vez con mayor seguridad. Desde luego. Pablo alude de cuando en cuando a cierta enfermedad. -- 2 Corintios 12.7. "Por lo cual. para que yo no me engria, fueme dado un aguijón de carne, un ángel de Satanás que me abofetea". No se dice explícitamente qué es el «aguijón de carne». No parece que a Pablo le guste hablar de ello, considerando quizá que sus oyentes lo saben y no necesitan detalles. Se cree que se trata de alguna especie de enfermedad recurrente que periódicamente le «abofeteaba», incapacitándole para el trabajo. Así, en cierto momento dice. -- 1 Corintios 2.3. "Y me presenté a vosotros en debilidad, temor y mucho temblor". Lo que puede ser una manera metafórica de decir que llegó a la hermandad cristiana a predicar no de una forma orgullosa y segura, sino con apocamiento y timidez, con miedo a enfrentarse con aquellos que debían saber muchísimo más que él. Si es así, también debe formar parte de la ironía socrática, pues no hay rastro alguno de apocamiento y imidez en ninguna de las palabras o actos atribuidos a Pablo, y fuese antes o después de su conversión. Por otro lado, algunos lo interpretan como una referencia a su enfermedad: los accesos de temblor tal vez obedecieran a una malaria recurrente. También hay quienes sugieren que Pablo padecía ataques epilépticos. Serían periódicos, claro está, y como en general se creía que la epilepsia obedecía a la posesión demoníaca, bien podía decir que Satanás le abofeteaba durante esos ataques en todo el sentido de la palabra. Apoya esta idea una observación que Pablo hizo (durante un sermón a los judíos de Jerusalén, describiendo sus experiencias religiosas. En cierto momento, dijo. -- Hechos 22.17. "Cuando volví a Jerusalen, orando en el templo tuve un éxtasis". Claro que hay muchas razones para explicar los éxtasis aparte de la epilepsia, pero si consideramos que Pablo era epiléptico es posible aducir que lo ocurrido cerca de Damasco fue un severo ataque epiléptico con alucinaciones que Pablo interpretó como una aparición de Jesús. Si fue así, la epilepsia modificó el curso de la historia universal, al menos en este caso. Pero todos estos argumentos respecto a la apariencia física de Pablo y a su estado de salud se apoyan en fundamentos muy endebles. En cambio, si nos fijamos en su inacabable energía, en los viajes que soportó, en las tribulaciones que superó, sólo podemos suponer que era un hombre de salud y vigor fenomenales. Así, pues, cuando Pablo persuadió a duras penas a los paganos de Listra de que no los adorasen como dioses ni a él ni a Bernabé, judíos de Antioquía de Pisidia y de Iconio agitaron a la muchedumbre contra ellos y la situación cambió de inmediato. De dioses se convirtieron en blasfemos, y Pablo fue lapidado y dejado por muerto. Alguien lapidado hasta el punto de parecer muerto debe quedar realmente mal, pero Pablo logró ponerse en pie para salir al día siguiente de Listra con Bernabé y dirigirse a Derbe. Ningún hombre débil y enfermizo podía conseguir tal cosa. ATALIA Pablo y Bernabé se disponían a volver a Antioquía. Desde Derbe podrían recorrer fácilmente los 192 kilómetros en dirección sureste hasta la costa de Cilicia, para allí tomar un barco hacia Antioquía; hasta podrían desviarse un poco hacia el este y visitar Tarso, la ciudad natal de Pablo. Pero no lo hicieron. En realidad, Pablo no parece haber alcanzado grandes cosas en Cilicia durante sus tareas misioneras. ¿Pudo completar el trabajo lo más posible durante los años que pasó en Tarso, antes que Bernabé le llamase a Antioquía? ¿O (cosa más probable) era, como Jesús, un profeta desprestigiado en su tierra? En cualquier caso, los misioneros decidieron volver sobre sus pasos para visitar de nuevo las iglesias fundadas en las diversas ciudades donde habían predicado. -- Hechos 14,25. "Y, habiendo predicado la Palabra en Perge, bajaron a Atalia". -- Hechos 14.26. "Y de allí navegaron hacia Antioquía". Atalia era el puerto de Perge. Fue fundada por Átalo II de Pérgamo, y se llamó así en honor del fundador. Así acaba el primer viaje misionero de Pablo. SILAS Al parecer, la iglesia de Antioquía aceptó el informe de Pablo sobre sus actividades, en especial la de dirigirse a los gentiles sin exigirles someterse al yugo de la Ley mosaica. -- Hechos 14.27. "Reunieron (Pablo y Bernabé) la iglesia (de Antioquía) y contaron cuanto había hecho Dios con ellos y cómo habían abierto a los gentiles la puerta de la fe". Sin embargo, cuando estas noticias llegaron a los presbíteros cristianos de Jerusalén despertaron gran desaprobación. La facción capitaneada por Santiago consideraba esencial la Ley mosaica. -- Hechos 15.1. "Algunos que habían bajado de Jerusalén (a Antioquía) enseñaban: «Si no os circuncidáis conforme a la Ley de Moisés, no podéis ser salvos»". No se especifica quiénes eran, pero uno de ellos podría ser Pedro. En la Epístola a los Gálatas, es posible que Pablo se refiera a este episodio al decir; -- Gálatas 2.11. "Pero cuando Cefas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí, porque se había hecho reprensible". Pablo se mofó de Pedro por comer con los gentiles, como en el caso de Cornelio (v. cap. 9), y por retractarse bajo las presiones de Santiago y de su grupo. La querella se hizo más acalorada hasta el punto de que el cristianismo primitivo estuvo a punto de escindirse en dos facciones mutuamente hostiles. Por tanto, se decidió que representantes de ambos bandos se reunieran a discutir el tema para llegar a alguna conclusión general. -- Hechos 15.2. "Determinaron (los dirigentes cristianos de Antioquía) que subieran Pablo y Bernabé a Jerusalén, acompañados de algunos otros de aquéllos, a los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para consultarlos sobre esto". Se celebró a continuación el denominado Concilio de Jerusalén, que según parece se llevó a cabo en el 48 d.C. Es posible que Santiago adoptara la postura mosaica intransigente, Pablo la antimosaica extrema y Pedro y Bernabé se esforzaran por llegar a un acuerdo. Así. -- Hechos 15.5. "Pero se levantaron algunos de la secta de los fariseos que hablan creído (en Jesús), los cuales decían: «Es preciso que se circunden y mandarles guardar la Ley de Moisés»". Pero Pedro se levantó (tal vez mientras aún resonaban en sus oídos las sarcásticas palabras de Pablo en Antioquía) para admitir que en el caso de Cornelio él mismo había aceptado a un gentil incircunciso. Dijo. -- Hechos 15.7. "Vosotros sabéis cómo ha mucho tiempo determinó Dios aquí entre vosotros que por mi boca oyesen los gentiles la palabra del Evangelio y creyesen". Eso paró los pies al grupo mosaico. Pablo relató los logros de su primer viaje misionero, describiendo probablemente sus actos de acuerdo con la tradición de Pedro. Santiago se vio obligado a capitular dando, además, las razones que tenia para ello. -- Hechos 15.13. "Santiago dijo:". -- Hechos 15.14. "Simón nos ha contado de qué modo Dios por primera vez eligió tomar de los gentiles". Santiago se refiere a Pedro por su nombre arameo. Simón, como si el autor de los Hechos se tomara la molestia de demostrar el semitismo de Santiago incluso a través de la lengua griega en que escribía. Sin embargo, Santiago insistió en que se conviniera un compromiso para que los conversos gentiles cumplieran cuatro abstenciones rituales. -- Hechos 15.20 se abstengan de las contaminaciones de los ídolos, de la fornicación, de lo ahogado y de sangre. Pero no se les exigía la circuncisión ni el cumplimiento de las complejas leyes alimenticias (ni siquiera de abstenerse de cerdo, a causa de lo cual murieron gustosamente muchos mártires bajo tortura en época de los Macabeos). Fue toda una victoria resonante para el punto de vista de Pablo. Quizá fuese en esa ocasión cuando a Pablo (y, a través de él a la iglesia de Antioquía) se le concedió la igualdad con los presbíteros de la iglesia de Jerusalén. Pablo se refiere a tal ocasión en la Epístola a los Gálatas. -- Gálatas 2.9. Santiago, Cefas (Pedro) y Juan nos dieron a mi y a Bernabé la mano en señal de comunión, para que nosotros nos dirigiésemos a los gentiles y ellos a los circuncisos. De ese modo se formaron verdaderamente dos facciones cristianas; un bando mosaico bajo el mando de Santiago, y uno gentil y antimosaico presidido por Pablo. Sin embargo, no estaban enfrentados, sino que habían concertado una tregua. Cuando Pablo y Bernabé volvieron a Antioquía, se eligió para acompañarlos a algunos de la iglesia de Jerusalén, casi en calidad de embajadores de una facción en la otra. -- Hechos 15.22. "Pareció entonces bien a los apóstoles y a los ancianos escoger de entre ellos, para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé, a Judas, llamado Barsabas, y a Silas". A Judas Barsabas sólo se le menciona en este capítulo pero Silas desempeña más tarde un papel importante, pues acompañó a Pablo en posteriores viajes misioneros. Al igual que Pablo, Silas debía de ser ciudadano romano. A1 menos, cuando ambos son azotados más tarde por las autoridades romanas. Pablo habla en plural de su ciudadanía. -- Hechos 16.37. "Pablo les dijo: Después que a nosotros, ciudadanos romanos, nos han azotado públicamente sin juzgarnos". Si era Silas ciudadano romano, sería de esperar que él también tuviese un nombre latino, equivalente al de Pablo, su compañero. Los Hechos nunca se refieren a él por otro nombre, pero en algunas epístolas hay referencias a otro de nombre semejante. -- 1 Tesalonicenses 1.1. "Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de Tesalónica". Suele aceptarse que Silvano es el nombre latino adoptado por Silas. TIMOTEO. Algún tiempo después del Concilio de Jerusalén, Pablo sugirió a Bernabé que visitaran las iglesias que habían fundado en Chipre y en Asia Menor. Bernabé aceptó indicando que volvieran a llevar a Juan Marcos. A ello se opuso Pablo con energía, alegando que Juan Marcos había desertado en el primer viaje. -- Hechos 15.39. "Se produjo tal exacerbación de ánimos, que se separaron (Pablo y Bernabé) uno de otro". Quizá Pablo desaprobara vigorosamente la inclinación de Juan Marcos hacia la postura mosaica, y tal vez hasta desconfiara de la actitud del propio Bernabé en ese tema suponiendo que llegaría gustoso a un compromiso con el grupo de Santiago (v. capítulo 9). Por otro lado, a Bernabé no le resultaría fácil condenar a su propio sobrino y quizá le molestara la forma en que Pablo había conseguido la jefatura. Al final, Pablo y Bernabé se repartieron el itinerario. -- Hechos 15.39. "Bernabé, tomando consigo a Marcos, se embarcó para Chipre". -- Hechos 15.40. "Mientras que Pablo, llevando consigo a Silas". -- Hechos 15.41. "Atravesó la Siria y la Cilicia". Es decir, cada uno visitó su región natal. Con esta separación, Bernabé se pierde de vista y no se le vuelve a mencionar. Cuando Pablo y Silas llegaron a Listra en Licaonia (pues Pablo se limitó a pasar por Cilicia y, posiblemente, por Tarso, ya que no hay mención de que predicara allí), recogieron a un compañero nuevo. -- Hechos 16.1. "Había allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judia creyente, y de padre griego". Al parecer, Timoteo (nombre que significa «el que honra a Dios») era en cierto modo un cristiano de tercera generación, pues su madre y su abuela se convirtieron durante la primera visita de Pablo. En la Segunda Epístola a Timoteo, Pablo habla de. -- 2 Timoteo 1.5. "Tu sincera fe, que fue también la de tu abuela Loida y la de tu madre, Eunice, y que confio es la tuya". La endeble naturaleza de la tregua entre las facciones cristianas de Pablo y de Santiago quedó revelada en esta cuestión Pablo quería que en el viaje le acompañara Timoteo, pero éste era incircunciso y los cristianos de Listra lo sabían. Por lo visto entre ellos había bastantes del bando mosaico para obligar a Pablo a tomar medidas expeditivas en vez de utilizar la persuasión; sobre todo si se seguía tomando en consideración la postura de los judíos no conversos. -- Hechos 16.3. "Quiso Pablo que se fuera, con él, y, tomándole, le circuncidó a causa de los judíos que había en aquellos lugares". FRIGIA Y GALACIA. Pablo visitó las iglesias que había fundado. -- Hechos 16.6. "Atravesada la Frigia y el país de Galacia". Frigia y Galacia estaban en el centro mismo de Asia Menor, al norte de Pisidia y Licaonia. En vida de Pablo, Frigia no formaba verdaderamente una entidad política determinada. Su nombre se deriva de un pueblo que había dominado Asia Menor unos mil años antes, en la época de la guerra de Troya y del éxodo hebteo de Egipto. Se aplicaba a una región que formaba la zona oriental del reino de Pérgamo durante el período de los seléucidas. A partir del 133 a.C. constituía la parte oriental de la provincia de Asia. Galacia era de formación relativamente reciente. Derivó su nombre de los galos que invadieron Asia Menor hacia el 278 a.C. Fueron derrotados en el 235 a.C. y obligados a asentarse pacificamente en el centro de Asia Menor, en una región que más tarde se llamó Galacia. Se helenizaron rápidamente. En el 25 a.C. Galacia se convirtió en provincia romana y, como tal, sus fronteras se alteraban de cuando en cuando. Como en uno u otro momento Galacia incluía diversos distritos del territorio de Asia Menor, en lenguaje corriente llegó a utilizarse su nombre para describir en general la región interior de la península. TRÓADE. Tras visitar las iglesias previamente fundadas, Pablo se dirigió hacia nuevos campos de conversión. Pero éstos no hacían frontera con los anteriores, y atravesó el occidente de Asia Menor sin predicar. -- Hechos 16.6. "El Espíritu Santo les prohibió predicar en Asia". -- Hechos 16.7. "Llegaron a Misia e intentaron dirigirse a Bitinia, mas tampoco se lo permitió el espíritu". -- Hechos 16.8. "Y pasando de largo por Misia. Bajaron a Tróade". Pablo decidió no predicar en las provincias de Asia, y pasó rápidamente por su zona noroeste (Misia). Tampoco se paró a predicar en Bitinia, distrito de Asia Menor que da al noreste de Misia y abarca la mayor parte de la costa peninsular del Mar Negro. Bitinia, que estaba separada de la provincia de Asia, pasó a ser dominio romano en el 65 a.C. Finalmente, Pablo llegó a Tróade, la parte de Misia que forma el extremo noroeste de Asia Menor. Se da ese nombre a una pequeña península porque doce siglos antes la ciudad de Troya se alzaba en ese emplazamiento, que los griegos destruyeron tras el asedio más famoso de la historia. Tróade es un nombre que también se aplica a una ciudad fundada en los alrededores del emplazamiento de la antigua Troya. Hacia el 300 a.C. se llamaba Alejandría Tróade (en honor de Alejandro Magno), o simplemente Tróade. A esta ciudad y no a la península es a quien se refieren las menciones bíblicas de Tróade. Parecería que al salir de las iglesias fundadas por él, Pablo se dirigiera al oeste con gran prisa (si juzgamos por el modo en que el viaje se resume en tres versículos). Debió viajar con una idea fija, pues no se desvió ni a izquierda ni a derecha; es decir, no se salió de su camino para predicar en Asia o en Bitinia. En cambio, se dirigió derecho a Tróade, encontrándose a 960 kilómetros al oeste de Antioquía. Como es natural, el lenguaje de la época atribuiría el propósito que impulsaba a Pablo a seguir viaje, a la obra del Espíritu Santo, que le prohibía predicar en Asia y en Bitinia. Algunos especulan con que esta referencia al Espíritu es un modo de decir que Pablo adolecía de mala salud y no podía predicar, pero no es necesario comentar tal suposición. Si era lo bastante fuerte para recorrer centenares de kilómetros bajo las arduas condiciones de la época, tendría la energía suficiente para predicar. Más fácil es suponer que la firme decisión de Pablo, su vigoroso deseo de hacer lo que planeaba y nada más, sólo podían interpretarlo otros y también él mismo, como un impulso recibido del Espíritu Santo. Pero ¿qué era lo que planeaba? Resulta tentador suponer que cuando el Concilio de Jerusalén dio a Pablo aprobación oficial para dirigirse a los gentiles, se le ocurrió que debería viajar hasta el núcleo y el origen mismo de la gentilidad. ¿Por qué no salir de Asia Menor y entrar en Europa?. El puerto de Tróade era lo que quería, pues desde allí habría muchos barcos que le llevarían por el Egeo hasta Macedonia, o incluso hasta la misma Grecia. ¿Acaso no sería éste su propósito fundamental desde el inicio de su segundo viaje misionero? La intención sugerida de visitar de nuevo las iglesias del centro de Asia Menor era una pantalla para lograr el beneplácito de la comunidad antioqueña, que de otro modo no le habrían concedido por ser un proyecto demasiado arriesgado. ¿Acaso Pablo confió estos planes a Bernabé y éste se acobardó, siendo ésa la verdadera causa de la disputa entre los dos? Según esta teoría, Bernabé carecía de la audaz visión de Pablo, contentándose con las estrechas fronteras de Chipre y desapareciendo de la historia. Pablo siguió adelante sin Bernabé: el futuro del cristianismo iba con él. MACEDONIA. Una vez en Tróade, Pablo no perdió tiempo en pasar a Europa; viaje que el autor de los Hechos explica convenientemente en términos bíblicos. -- Hechos 16.9. "Por la noche tuvo Pablo una visión. Un varón macedonio se le puso delante y, rogándole, decía: Pasa a Macedonia y ayúdanos". -- Hechos 16.10. "Luego que vio la visión, buscamos cómo pasar a Macedonia". Macedonia, que en el reinado de Alejandro Magno conquistó un gran imperio, desde el año 146 a.C. no era más que una parte del territorio romano. Durante dos siglos había dormitado pacíficamente a la sombra de Roma y prácticamente carecía de historia. A ojos de generaciones posteriores (pero no contemporáneas, claro está), fue la llegada de Pablo lo que volvió a dar a Macedonia significado y respeto en el discurrir de la historia del mundo. En Hechos 16.10 hay una repentina utilización de la primera persona del plural: «buscamos cómo pasar a Macedonia». Suele concluirse que Lucas, autor de los Hechos, forma parte ahora del grupo de Pablo. Sin embargo, no sabemos cómo ocurrió. Con desesperante modestia, el autor del libro nunca se refiere a sí mismo. ¿Era Lucas natural de Tróade y, como Timoteo, se convirtió pasando luego a formar parte del séquito? En vista de las tradiciones primitivas de que era un sirio de Antioquía, ¿no sería un emisario de la iglesia de Antioquía que llevaba mensajes a Pablo, o que debía volver con informes? ¿Alcanzó a Pablo en Tróade y decidió acompañarlo? Por el relato bíblico no hay manera de saberlo. FILIPOS. Pablo pasó a Europa hacia el 50 d.C. -- Hechos 16.11. "Zarpando de Tróade, navegamos derechos a Samotracia, al día siguiente llegamos a Neápolis." -- Hechos 16.12. "De allí a Filipos". De Tróade a Macedonia, el puerto importante más cercano, había una travesía de 200 kilómetros en dirección noroeste. Se realizó en dos jornadas, con una parada en Samotracia, pequeña isla al norte del mar Egeo (con un área de 105 kilómetros cuadrados) que aproximadamente se hallaba a medio camino entre el lugar de embarque y el punto de destino. El puerto macedonio de Neápolis («Ciudad Nueva»), situado en la costa norte del mar Egeo servía a la ciuda de Filipos, que quedaba a 16 kilómetros tierra adentro y era una de las más grandes de Macedonia. Originalmente, Filipos había sido un asentamiento griego llamado Crénides («fuentes»). Sin embargo, en el 356 a.C. fue conquistada por Filipo de Macedonia, volviéndose a llamar Filipos en su honor. Para Filipo su importancia radicaba en el hecho de que su posesión le garantizaba el dominio sobre las minas de oro cercanas, y el macedonio utilizaba el oro con generosidad para subvertir a los políticos griegos. Tanto gracias al oro como a su ejército, logró Filipo el dominio de Grecia. En el intervalo entre la conquista de la ciudad por Filipo y la llegada de Pablo, sólo un incidente la expuso a la luz plena de la historia. Tras el asesinato de Julio César, los ejércitos dirigidos por Bruto y Casio, los asesinos, se enfrentaron con los de Marco Antonio y Octavio. La batalla se libró cerca de Filipos en el 42 a.C. El resultado era incierto al principio, pero Casio, prematuramente temeroso de su derrota se suicidó, por lo que Antonio y Octavio lograron una clara victoria. Mediante su victoria en la batalla de Filipos, Antonio y Octavio se encontraron en posición de repartirse el territorio de Roma y, unos doce años después, Octavio derrotó a Marco Antonio. Se hizo con todo el poder y se convirtió en el emperador Augusto. LIDIA. Pablo hizo algunas conversiones en Filipos. -- Hechos 16.14. "Cierta mujer, llamada Lidia, temerosa de Dios, purpuraria de la ciudad de Tiatira, escuchaba atenta". -- Hechos 16.15. "Se bautizó". En la antigüedad Lidia no se utilizaba como nombre femenino, y se ha sugerido que la mujer no se llamaba Lidia, sino que era de la región de ese nombre, por lo que el versículo estaría mejor traducido de este modo: «Cierta mujer de Lidia ..» . Lidia era un reino que se extendía sobre la mitad occidental de Asia Menor durante el período en que los judíos estuvieron en la cautividad de Babilonia. Del 560 al 546 a.C. reinó en él Creso, cuya riqueza se ha hecho proverbial. En el 546 a.C. Creso fue derrotado por Ciro (v. cap. 15) y Lidia pasó a formar parte del imperio persa. Tras la muerte de Alejandro Magno, sus generales se disputaron la región, que finalmente alcanzó un renacimiento helénico como reino de Pérgamo. En el 133 a.C. éste se convirtió en provincia asiática de Roma, pero el nombre de Lidia siguió aplicándose a la parte central y occidental del territorio. En esa zona se encontraba la capital de Lidia, Sardis, a unos 80 kilómetros del mar Egeo. Tiatira era un suburbio noroocidental fundado por Seleuco I. Tenía un comercio floreciente en tinte púrpura, que hizo famosa a la ciudad fenicia de Tiro. Era uno de los pocos tintes conocidos en el mundo antiguo que conservaba la viveza del color incluso bajo los efectos del agua y de la luz solar, y por tanto era un producto muy valioso. En la actualidad claro es, tenemos infinitos tintes sintéticos. La mujer lidia de Tiatira llevaba sus productos a un nuevo mercado y, en consecuencia, probablemente fuese bastante rica, pues se permitió el lujo de acomodar al grupo de Pablo durante su estancia en Filipos. Y así fue como Pablo, que había ido a Macedonia en busca de nuevos campos de conversión, hizo su primer converso en una mujer de Asia Menor. Pablo descubrió asimismo que los gentiles también podían ser perseguidores, y que sus enemigos no eran sólo los judíos. En aquella época los paganos no distinguían entre judíos y cristianos y aplicaron una ley que prohibía a los judíos hacer proselitismo entre los griegos. Pablo y Silas fueron llevados ante el juez y la acusación fue. -- Hechos 16.20. "Estos hombres, siendo judíos". -- Hechos 16.21. "Predican costumbres que a nosotros no nos es lícito aceptar ni practicar, siendo como somos romanos". Pablo y Silas fueron azotados y encarcelados durante un tiempo; según el relato de los Hechos, fueron liberados por un terremoto milagroso. Cuando se descubrió que eran ciudadanos de Roma y que les habían azotado sin un juicio adecuado, les presentaron disculpas. Sin duda, la alegación de ciudadanía, una vez verificada, habría bastado para liberarlos sin necesidad de terremoto. TESALÓNICA. Después de eso. Pablo y su grupo salieron de Filipos y atravesaron Macedonia en dirección oeste. -- Hechos 17.1. "Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de judíos". Anfípolis es una ciudad a 40 kilómetros al suroeste de Filipos, fundada en el 436 a.C. como colonia ateniense, cuando Atenas estaba en el apogeo de su siglo de oro. En el 424 a.C. fue conquistada por Esparta, tomándola Filipo de Macedonia en el 357 a.C. En tiempos del Nuevo Testamento era la sede del procurador romano de aquella zona de Macedonia, aun cuando no formase efectivamente parte de la provincia y se la considerase una ciudad libre. A 32 kilómetros más hacia el suroeste se hallaba Apolonia, una ciudad relativamente sin importancia; y a 64 kilómetros al oeste de allí estaba Tesalónica. Tesalónica está situada al extremo noroeste del mar Egeo. Originalmente se llamaba Terma (de una palabra griega que quiere decir «caliente»), por los manantiales de agua caliente de sus alrededores. La ensenada del mar Egeo en cuyo extremo se encuentra, se llamó, en consecuencia, golfo Termaico. Tras la muerte de Alejandro Magno, Casandro, hijo de uno de sus generales, se apoderó de Macedonia. Eso fue en el 316 a.C. se mantuvo en el poder hasta su muerte, 20 años después. Se casó con una hermanastra de Alejandro, una muchacha llamada Tesalónica, y en el 315 a.C. construyó una nueva ciudad cerca de Terma, llamándola Tesalónica en su honor. Debido a su ventajosa posición en cuanto al comercio, Tesalónica creció con rapidez, llegando a convertirse en una de las ciudades más importantes de Macedonia. A través de todas sus vicisitudes históricas, ha seguido siendo grande e importante. Tras la conquista de Grecia por los turcos en el siglo XV, desapareció la primera sílaba y se empezó a conocerla por Salónica. Incluso en nuestros días es Salónica una capital grande. En efecto, es la segunda ciudad en importancia de la Grecia actual, con 250000 habitantes. Tesalónica fue la primera ciudad macedonia en que Pablo encontró una población judía lo bastante densa como para mantener una sinagoga. Hizo algunos conversos, pero (como muy probablemente había previsto) muchos más entre los griegos que entre los judíos. Molestos, los dirigentes judíos alborotaron, acusando a Pablo de predicar la traición, pues proclamaba rey a Jesús en oposición al emperador romano. (Justamente fue este enfoque del asunto el que indujo a Poncio Pilato a condenar a Jesús a la crucifixión.) Por consiguiente, Pablo y Silas creyeron prudente salir de Tesalónica. BEREA. La siguiente etapa quedaba a 48 kilómetros al oeste. -- Hechos 17.10. "Aquella misma noche los hermanos encaminaron a Pablo y a Silas para Berea". En vida de Pablo, Berea era una ciudad grande, a la par con Tesalónica o incluso mayor. Ha declinado desde entonces, pero aún existe en la Grecia actual con el nombre de Verroia, ciudad de buen tamaño con unos 25000 habitantes. También tenía una sinagoga y, según se cuenta, los judíos mostraron allí más simpatía hacia Pablo que los de Tesalónica. Sin embargo, los judíos tesalonicenses enviaron delegados a Berea para prevenir a los judíos de allí de los peligros de aquella herejía nueva. Silas y Timoteo permanecieron en Berea durante un tiempo pero Pablo fue a otra parte. ATENAS. Esta vez Pablo viajó unos 320 kilómetros en dirección sur hasta la mayor de las ciudades griegas en fama y en gloria, si no en tamaño. -- Hechos 17.15. Los que conducían a Pablo le llevaron hasta Atenas". En el siglo V a.C. Atenas experimentó una Edad de Oro en arte, literatura y filosofía, que en cierto modo jamás ha llegado a superarse. Era una de la muchas y pequeñas ciudades-estado griegas, y aun cuando fuese de las más grandes, no superaba al estado de Rhode Island en cuanto al área o la población. Durante un tiempo, Atenas dominó Grecia política y militarmente, pero fue derrotada en la larga y desastrosa guerra del Peloponeso, librada contra Esparta, que duró del 431 al 404 a.C. Un siglo después, Atenas encabezó la inútil oposición contra Filipo de Macedonia. Pero las ciudades-estado griegas ya no eran rivales para las grandiosas monarquías que surgían por todos lados. Atenas fue quedándose cada vez más a la zaga, y aunque una y otra vez se salvó de la destrucción por el respeto universal hacia su glorioso pasado, poco a poco fue perdiendo toda importancia política. Durante dos siglos mantuvo la independencia y el dominio sobre sus asuntos internos, aunque estaba bajo el señorío macedonio. Y tras el 146 a.C. cuando Roma estableció su completa hegemonía sobre Grecia, continuó siendo una ciudad libre. Sólo una vez se tambaleó. En el 88 a.C. Mitrídates VI de Ponto (reino al noreste de Asia Menor) se atrevió a desafiar a Roma. Logró algunas victorias iniciales y arrasó todas las posesiones romanas de la península. Descontenta con el gobierno de Roma y juzgando equivocadamente la situación, Atenas se puso al lado de Mitrídates. Pero Roma envió hacia Oriente a uno de sus competentes generales, Sila, al que siguió un implacable ejército romano. Atenas trató de resistir, soportando un asedio, pero Mitrídates no acudió en su ayuda; en el 116 a.C. Sila tomó la ciudad y la saqueó. Jamas volvió Atenas a iniciar por su cuenta acción independentista alguna. Se acomodó a una completa sumisión a Roma mientras duró el poderío del imperio. Siguió apegada a sus sueños del pasado como tranquila «ciudad universitaria» a donde acudían romanos y griegos para recibir educación filosófica. Mientras Pablo esperaba en esa ciudad universitaria a que Silas y Timoteo se reunieran con él, discutió con los judíos del lugar y contempló con horror y repulsión los hermosos templos, magníficas obras de arte que le rodeaban, pues todos los monumentos le parecían objetos de perversión entregados a la idolatría. EPICÚREOS Y ESTOICOS. La especialidad de Atenas era la filosofía. La ciudad poseía una tradición de absoluta libertad de palabra y acogía con gusto toda clase de opiniones. Entonces, varios filósofos, al oír entre ellos a un extranjero que traía puntos de vista nuevos y extraños, trataron de saber más. -- Hechos 17.18. "Ciertos filósofos, tanto epicúreos como estoicos, conferenciaban con él". Los epicúreos y estoicos eran por aquella época dos de las escuelas filosóficas importantes de Atenas. La primera fue fundada por Epicuro, que nació en el 341 a.C. en la isla de Samos. En el 306 estableció una escuela en Atenas que tuvo un éxito extraordinario hasta su muerte, ocurrida en el 270 a.C. Epicuro adoptó las ideas de ciertos filósofos griegos primitivos, considerando que el universo estaba compuesto de partículas diminutas llamadas átomos. Sostenía que todo cambio se producía por la azarosa dispersión y reagrupamiento de conjuntos de átomos; en la filosofía epicúrea no había lugar para que los dioses orientaran intencionadamente al hombre y al universo. Su filosofía era fundamentalmente atea, aunque los epicúreos no eran fanáticos; de buena gana practicaban ritos que consideraban inútiles para que nadie se ofendiera sin necesidad y no crearse problemas absurdos. En un universo compuesto por átomos que se movían al azar, el hombre era consciente de dos cosas: placer y dolor. Era lógico que el hombre se comportara de tal modo que obtuviese el máximo de placer y el mínimo de dolor. Sólo quedaba determinar qué era realmente el máximo de placer. Para Epicuro, si un poco de algo daba placer, mucho de lo mismo no producía necesariamente más satisfacción. El hambre por alimentación insuficiente era dolorosa, pero la indigestión por excesos culinarios también lo era. El máximo de placer sobrevenía al comer con moderación y lo mismo ocurría con los demás goces de la vida. Luego también estaban los placeres espirituales: el de aprender, el de mejorar la conversación, el de las emociones de la amistad y del cariño. Según la opinión de los epicúreos, éstos eran más satisfactorios y deseables que los placeres ordinarios del cuerpo. No todos los seguidores de la filosofía epicúrea eran tan prudentes y moderados como el propio Epicuro. Era fácil colocar en primer lugar los placeres corporales y difícil ponerles límites. Así, la palabra «epicúreo» tiene en nuestra lengua la significación de «entregado al lujo». En tiempos seléucidas se hizo la filosofía epicúrea tan popular, que para los judíos de la época todos los griegos eran epicúreos. Cualquier judío que abandonara su religión para adoptar costumbres griegas se convertía en «epicúreo», e incluso en la actualidad el término hebreo que designa a un apóstata judío es «apikoros», deformación bastante identificable de la palabra original. La segunda escuela famosa de la filosofía griega fue fundada por Zenón, griego (posiblemente con cierta sangre fenicia) que nació en la isla de Chipre por la misma época que Epicuro. Como Epicuro, Zenón fundó una escuela en Atenas, enseñando en un porche o galería decorada con pinturas que representaban escenas de la guerra de Troya. Se llamó «Stoa poikile» (porche pintado»), y por ello sus doctrinas se llamaron «estoicismo» y sus seguidores «estoicos». El estoicismo reconocía un dios supremo, pareciendo encaminarse hacia una especie de monoteísmo, pero argüía que los poderes divinos podían delegarse en toda clase de dioses secundarios y hasta en seres humanos que fueran deificados. De ese modo, los estoicos concordaban con las prácticas politeístas dominantes. El estoicismo comprendió la necesidad de evitar el sufrimiento, pero no creía que la elección del placer fuese el modo mejor de sustraerse al dolor. No siempre podía elegirse el placer de manera adecuada, y aunque así ocurriese, sólo se abría la puerta a una nueva clase de dolor: el que surge cuando el placer desaparece, una vez disfrutado. Los estoicos creían en la superación tanto del placer como del dolor mediante el cultivo de la indiferencia espiritual y de una desdeñosa indolencia mental, sirviendo a la justicia sin emoción. Si no se desea nada, no hay necesidad de temer la pérdida de nada. Lo único importante está en el interior de la persona. Si uno es dueño de sí mismo, no puede ser esclavo de nadie. Si se lleva una vida que siga un rígido código moral, no hay que temer la angustia y la incertidumbre de las decisiones cotidianas. Incluso en la actualidad, la palabra «estoico» se utiliza para indicar «indiferencia hacia el placer y el dolor». En su apogeo, tanto el epicureismo como el estoicismo produjeron hombres de excelsa índole moral y de admirable conducta ética. Así, el estoico más famoso fue el emperador romano Marco Aurelio, que gobernó poco más de un siglo después de la época de Pablo y que, aunque pagano, poseía muchas de las cualidades atribuidas normalmente a un santo cristiano. DIONISIO EL AREOPAGITA. Por lo visto, las palabras de Pablo fueron lo bastante interesantes o curiosas como para que los filósofos le llevaran a un lugar donde muchos personajes importantes de la ciudad pudieran escucharle. -- Hechos 17.19. "Y tomándole, le llevaron al Areópago, diciendo: Podemos saber qué nueva doctrina es". «Areópago» significa «Colina de Ares» (o «Colina de Marte», en versión latina), y era el lugar donde los atenienses mantenían su foro principal. En los días anteriores a la grandeza de Atenas había sido el bastión de los aristócratas, pero a medida que Atenas se hacía más democrática durante la Edad de Oro, el Areópago fue perdiendo poco a poco su poder. Bajo la dominación romana, el Areópago recobró parte de su prestigio y sirvió de instrumento a través del cual se dirigían la mayor parte de los asuntos de la ciudad. Si Pablo se hubiese limitado a predicar cuestiones de ética y moral, sus refinados y orgullosos oyentes le habrían acogido con simpatía, aunque con aires de superioridad. Pero cuando se aproximó al gran tema, a la resurrección de Jesús (tema que llena sus epístolas), los atenienses fueron incapaces de reprimir la risa. -- Hechos 17.32. "Cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se echaron a reir". -- Hechos 17.34. "Algunos se adhirieron a él y creyeron, entre los cuales estaban Dionisio Areopagita". Al parecer se menciona a Dionisio porque era miembro del consejo de gobierno de Atenas y, en consecuencia, el más prestigioso de los conversos de Pablo en esa ciudad. Es la única referencia bíblica a tal converso, pero posteriormente se elaboraron muchas tradiciones sobre este versículo. Posiblemente, la pretensiosidad griega hizo inevitable que se encontrara un converso ateniense particularmente importante sólo porque era ateniense. Al cabo de un siglo, surgió la tradición de que Dionisio Areopagita se convirtió en el primer obispo de Atenas. En el siglo VI d.C. el historiador franco Gregorio de Tours habló de un obispo llamado Dionisio que fue enviado a la Galia hacia el 250 d.C. Se convirtió en obispo de París, fue mártir y finalmente se le nombró santo patrón de Francia bajo el correspondiente nombre francés, Saint Denis. Un siglo después, se interpretó mal la referencia de Gregorio, suponéndose que Dionisio fue enviado a la Galia en el 90 d.C. e identificándole por tanto con Dionisio Areopagita. Alrededor del 500 d.C. aparecieron en Siria unos escritos atribuidos a Dionisio Areopagita. La falsificación era clara y patente, porque se refería a asuntos que debieron tener lugar muchos años después de la muerte de Dionisio. Suele denominarse a su autor (que probablemente nunca se llegará a conocer) con el nombre de Pseudo Dionisio. Pese a la torpeza de la falsificación, importantes jerarcas de la iglesia oriental la dieron por buena, teniendo gran influencia en las querellas doctrinales de la época. CORINTO. Al marchar de Atenas, Pablo viajó unos ochenta kilómetros en dirección oeste. -- Hechos 18.1. "Después de esto. Pablo se retiró a Atenas y vino a Corinto". Corinto está situada en el angosto istmo que une el Peloponeso (la península más al sur de Grecia) con el resto del territorio. Debido a ello, tiene acceso marítimo por levante y poniente; constituyó un importante centro comercial. En los días gloriosos de Grecia era rica y próspera, pero como rival mercantil de Atenas luchó contra ella junto al bando espartano en la guerra del Peloponeso. A partir del 338 a.C. Corinto fue dominada por una guarnición macedonia, pero siguió siendo próspera. En efecto, cuando Roma derrotó a Macedonia y los nuevos conquistadores se hicieron con el poder en toda Grecia, Corinto era la ciudad más rica de todo el interior de Grecia. Sin embargo, Macedonia aprovechó las preocupaciones militares de Roma en otros lugares para intentar una revuelta en el 149 a.C. Fue sofocada de inmediato, pero los romanos montaron en cólera y pensaron que las ciudades griegas habían ayudado a Macedonia. Decidieron darles una lección y enviaron un ejército contra la más rica, Corinto. La ciudad, aterrorizada, se rindió pronto, pero no le sirvió de nada. El general romano iba a darles una lección a los griegos, y se la dio. En el año 146 a.C. Corinto fue saqueada, los hombres pasados a cuchillo y las mujeres y los niños vendidos como esclavos. Durante un siglo exactamente, Corinto no fue más que unas ruinas devastadas hasta que Julio César la reconstruyó en el 46 a.C. En la época de Pablo, la nueva Corinto era una ciudad floreciente. En efecto, era la capital de la provincia romana de Aquea, que incluía a Grecia propiamente dicha. En su historia posterior, Corinto se enfrentó con otros desastres, pero ha sobrevivido hasta nuestros días y en la actualidad cuenta con 16000 habitantes. AQUILA Pablo permaneció año y medio en Corinto, donde se estableció, ganándose la vida con el ejercicio de su profesión. -- Hechos 18.2. "Allí encontró (Pablo) a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, recientemente llegado de Italia con Priscila, su mujer, a causa del decreto de Claudio que ordenaba salir de Roma a todos los judíos. Pablo se unió a ellos". Eran los fabricantes de tiendas de campaña o tejedores anteriormente mencionados en este capítulo (v. cap. 9). Por lo visto, Pablo llegó a Corinto poco después de que, en un acceso de irritación ante ciertos desórdenes creados por judíos, Claudio les ordenara salir de Roma. El decreto, que sólo estuvo unos años en vigor, se dictó en el 49 d.C. lo que pone otro jalón para fijar la cronología de los viajes de Pablo. GALIÓN Los judíos de Corinto se oponían enérgicamente a las actividades de Pablo, pero no podían hacer nada al respecto por las leyes del gobierno que entonces estaba en el poder. No obstante vieron su oportunidad cuando llegó un nuevo gobernador a tomar posesión del cargo. Esperaban que éste congeniase con sus propósitos. -- Hechos 18.12. "Siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos condujeron (a Pablo) ante el tribunal", Acaya o Aquea (la primera es versión del griego y la segunda del latín) es la región que bordea la costa norte del Peloponeso. Durante los días gloriosos de Grecia sólo desempeñó un papel muy secundario, pues estaba bajo el dominio de Esparta, justo al sur. Pero tras la muerte de Alejandro Magno, mucho tiempo después de que Esparta perdiera su poder, las ciudades de Aquea empezaron a aunarse para la defensa común formando la «Liga aquea». Durante más de un siglo la Liga aquea preservó un retazo de libertad en Grecia. Pero llegó a su fin en el 146 a.C. cuando las fuerzas romanas destruyeron Corinto. En Grecia desapareció el último vestigio de independencia, pero el recuerdo de la Liga aquea permaneció en el nombre que los romanos dieron a su provincia. Era la provincia de Aquea, o de Acaya. En cuanto al romano que ahora llegaba a Corinto a gobernar la provincia, era Junio Anneo Galión, aunque ése sólo era su nombre adoptivo, que tomó a raíz de que una próspera familia romana lo admitiera en su seno. Había nacido en España, y originalmente se llamaba Marco Anneo Novato. Era hermano mayor de Lucio Anneo Séneca, el filósofo estoico más famoso entre los romanos del primer imperio y tutor del muchacho que más adelante se convertiría en el emperador Nerón. Sobrino de Galión era un joven llamado Lucano (Marco Anneo Lucano, para ser precisos), que más tarde se convertiría en un poeta de fama notable en tiempos de Nerón. Se sabe que Galión fue nombrado procónsul de la provincia de Aquea en el 52 d.C. lo que fija la fecha en la cual concluía Pablo su estancia en Corinto. Galión escuchó las quejas judias con desagrado e impaciencia. Para él, se trataba simplemente de. -- Hechos 18.15. "Cuestiones de doctrinas, de nombres y de vuestra Ley". Es decir, para él era un asunto molesto de semántica extraña, y se negó a comprometerse. Y Pablo se vio salvo. Por cierto, Galión tuvo un final trágico. Su hijo menor, el filósofo Séneca, y su sobrino, el poeta Lucano, se vieron obligados a suicidarse doce años después durante el cruel y tiránico reinado de Nerón, sólo porque habían caído en desgracia ante el emperador quien sospechaba que conspiraban contra él. (Lo que era cierto el caso de Lucano, que testimonió en contra de sus cómplices, pero fue condenado de todos modos.) Al enterarse de tales noticias, Galión también recurrió al suicidio. ÉFESO Cuando finalmente salió de Corinto, Pablo llevó consigo a Aquila y Priscila y navegó 250 millas hacia el este, surcando el centro del mar Egeo hacia las costas de Asia Menor. -- Hechos 18.19. "Llegados a Éfeso, los dejó (a Aquila y Priscila) y él entró en la sinagoga, donde conferenció con los judíos". Según la tradición, Éfeso fue colonizada en primer lugar por los griegos en el 1087 a.C. en una época en que toda Grecia estaba atravesando una «Edad Oscura». Un grupo de tribus grecoparlantes poco civilizadas, los dorios, penetraron en Grecia un siglo antes y dominaban y devastaban el país desde entonces. Formaban parte del mismo grupo de migraciones bárbaras que lanzó a los pueblos del mar contra las naciones costeras del Mediterráneo oriental. La colonización de Éfeso se llevó a cabo por griegos escapados de la miseria patria. En realidad, los griegos de ese período (cuando los israelitas de Canán padecían penalidades similares bajo la dominación filistea) colonizaron toda la costa occidental de Asia Menor. En Éfeso y otras ciudades vecinas se asentaron colonos de Atenas y de otras regiones donde se hablaba el dialecto jónico de Grecia. Por esa razón, el territorio en torno a Éfeso se llamó Jonia. En el siglo VI a.C. Jonia experimentó un asombroso crecimiento cultural bajo el suave gobierno de los lidios. Allí fue donde filósofos como Tales introdujeron por primera vez las premisas fundamentales de la ciencia moderna; uno de los grandes filósofos jónicos fue Heráclito de Éfeso (v. cap. 8). Tras la conquista de Lidia por Persia, Jonia fue decayendo gradualmente, sobre todo a partir del 500 a.C. cuando una desastrosa revuelta de los jonios contra el imperio dominante fue implacablemente aplastada. Pero Éfeso logró mantener su prosperidad en mayor medida que otras ciudades, y en los siglos posteriores a la muerte de Alejandro Magno se convirtió en la localidad helénica más importante de Asia Menor. Su florecimiento continuó bajo la dominación romana, que comenzó en el 133 a.C. y tanto en población como en riqueza Éfeso no debió de estar muy lejos de Antioquía y Alejandría. En el 84 a.C. sobrevivió al saqueo de Sula, y en el 6 d.C. se convirtió en capital de la provincia de Asia. En Éfeso, Pablo discutió con los judíos, pero no permaneció mucho tiempo. Navegó a Cesárea, en la costa de Judea. -- Hechos 18.22. y, desembarcando en Cesárea, subió a Jerusalén y saludó a la iglesia, bajando luego a Antioquía", . Suele suponerse que por «subió y saludó a la iglesia» quiere significarse un viaje rápido a Jerusalén. Así concluyó Pablo su segundo viaje misionero. APOLO No fue mucho después de su vuelta cuando el infatigable y fogoso Pablo, que no podía soportar la vida sedentaria de una tranquila comunidad cristiana, marchó (tal vez en el 54 d.C.) a su tercer viaje misionero. -- Hechos 18.23. "Pasado algún tiempo (en Antioquía), partió, y atravesando sucesivamente el país de Galacia y la Frigia". Una vez más iba a visitar las iglesias que había fundado en el interior de Asia Menor. Entretanto, alguien más había llegado a Éfeso, al borde occidental de la península. -- Hechos 18.24. "Cierto judío de nombre Apolo, de origen alejandrino, varón elocuente, llegó a Éfeso". -- Hechos 18.25. "Sólo conocía el bautismo de Juan". Incluso entonces, un cuarto de siglo después de la muerte de Juan el Bautista y de Jesús, persistía una secta que consideraba como maestro e inspirador al primero. Sin embargo, como Juan había predicado la inminente llegada del Mesías, los discípulos del Bautista parecían más dispuestos que los demás judíos a convertirse al cristianismo. Algunas enseñanzas por parte de Aquila y Priscila (a quienes Pablo había llevado de Éfeso a Corinto) condujeron rápidamente a Apolo al aprisco cristiano, trasladándose a Corinto para trabajar allí. Durante su tercer viaje por Asia Menor encontró en Éfeso el propio Pablo discípulos de Juan, el Bautista, que en seguida se sometieron al bautismo en nombre de Jesús. Pablo permaneció en Éfeso de dos a tres años, tal vez hasta el 57 d.C. y bajo su influencia, la iglesia cristiana de aquella ciudad floreció grandemente. En efecto, Éfeso se convirtió en el tercer centro cristiano, después de Antioquía, el segundo, y de Jerusalén el primero. La tradición cristiana posterior elaboró la historia primitiva de la iglesia de Éfeso. Supone que el apóstol Juan, el hijo de Zebedeo, pasó allí la última parte de su vida escribiendo el cuarto evangelio (v. cap. 8). También fue a esa ciudad la Virgen María y María Magdalena, más los apóstoles Andrés y Felipe. DIANA DE LOS EFESIOS El crecimiento de la iglesia de Éfeso no se produjo del todo sin inconvenientes. El más espectacular sobrevino a consecuencia de la demagogia de un platero. -- Hechos 19.24. "Un platero llamado Demetrio, que hacía en plata templos de Artemisa, que proporcionaban a los artífices no poca ganancia". -- Hechos 19.25. "Y convocándolos, así como a lodos los obreros de este ramo". Diana es una diosa a quien Éfeso debe, al menos en parte, su relativa inmunidad a las vicisitudes de la historia. Era un centro religioso respetado, y los conquistadores solían mostrarle cierto temor reverente. La religión se centraba en una diosa de la fertilidad con características conocidas en Asia Menor, Siria y Babilonia. La diosa tenía muchas semejanzas con la Astarté tan vilipendiada por los yahvistas del Antiguo Testamento (v. cap. 7). Sus ritos eran orgiásticos, aunque sin duda tendían con toda seriedad a impulsar la feracidad de la tierra. Su adoración se remontaba a la llegada de los griegos a esa parte del mundo, y debió de centrarse originalmente en torno al lugar de caída de un meteorito. Así, se citan las palabras de un funcionario de la ciudad. -- Hechos 19.35. "¿Y quién hay de los hombre sque no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la grande diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?". Si los veían precipitarse del cielo, los meteoritos constituían objeto natural de culto para los hombres primitivos, que no sahían nada de astronomía y los consideraban simplemente como cosas arrojadas por el dios del cielo. Si el meteorito tenía la forma aproximada de un ser humano (o de algo que pudiera imaginarse con tal forma), el efecto sería más impresionante. Y en definitiva no faltarían artesanos que labraran alguna efigie que se aproximara a una forma reconocible. En tiempos del Nuevo Testamento, la diosa venerada en Éfeso solía mostrarse como una mujer perfectamente vestida de cintura para abajo, pero con el torso desnudo para mostrar sus múltiples pechos. Éstos simbolizaban la desbordante fertilidad de la tierra, representada por la diosa. Al hallarse con esa diosa primitiva de la fertilidad, los griegos hubieron de identificarla con algún miembro más familiar del panteón griego, y se decidieron por Artemisa, la diosa de la caza. Era una elección notablemente pobre, pues la Artemisa clásica es una cazadora virgen y casta; todo menos una madre Tierra con muchos pechos. Sin embago, la elección prendió y la diosa de múltiples pechos se convirtió en «Artemisa de los efesios» o, en su equivalente romano, «Diana de los efesios». Cuando Lidia dominaba Éfeso, se construyó un templo a la Artemisa de los efesios bajo el patrocinio generoso del rico rey Creso. Se llamó el «Artemision». El templo se destruyó en un incendio accidental hacia el 400 a.C. pero en seguida volvió a levantarse. Luego, una noche del 356 a.C. el Artemision volvió a arder. Esta vez no ocurrió por accidente, sino que fue un incendio provocado. Pronto se capturó al culpable, y antes de la ejecución por el delito de sacrilegio, se le preguntó qué motivos podía tener para un acto tan inútil. Respondió que lo había hecho para inmortalizar su nombre. De inmediato se dictó un decreto para que se borrara su nombre de todos los documentos y para que nadie lo pronunciara. ¡En vano! Su nombre (o el que se supone que es el suyo) es conocido. Se trata de Eróstrato y, en efecto, es inmortal. Al menos se le sigue recordando más de dos mil años después. Posteriormente, los historiadores griegos se dedicaron a repetir la historia de que la noche en que se quemó el Artemision fue la misma en que nació Alejandro Magno, aunque en vista de la falta de precisión de los documentos de aquella época parece dudoso que alguna vez pueda comprobarse esa interesante coincidencia. Finalmente volvió a construirse el Artemision, esta vez bajo la dirección, entre otros, de un arquitecto que había servido a Alejandro Magno. El mundo de las monarquías macedonias era mucho más rico que el anterior de las ciudades-estado griegas, y el templose reconstruyó a una escala mucho mayor y con una decoración mucho más trabajada. Tal fue su esplendor, que se consideró como una de las Siete Maravillas del Mundo. Tal maravilla perduraría siete siglos, y estaba en pie cuando Pablo visitó Éfeso. Como es lógico, el magnífico templo convirtió a Éfeso en un centro turístico, y los plateros que confeccionaban baratijas para los turistas tenían un negocio floreciente. Tales plateros veían con sumo recelo al misionero judío que cada vez convencía a más personas de que la gran diosa efesia no era más que un simple bodoque de piedra v de que las chucherías de plata carecían de valor alguno. Los plateros montaron en cólera por las acusaciones de Demetrio y en poco tiempo se produjo un tremendo alboroto en las calles. -- Hechos 19.28. "Al oír esto (los plateros) se llenaron de ira y comentaron a gritar, diciendo: Grande es la Artemisa de los efesios". -- Hechos 19.29. "Toda la ciudad se llenó de confusión". No obstante, las autoridades de la ciudad dominaron la situación y el motín pasó sin que se produjeran grandes daños. MILETO Pablo pensaba visitar de nuevo las iglesias de Grecia, y después de los disturbios de Éfeso se marchó. Tal vez el hecho de que la iglesia resistiera también esos alborotos le llevara a pensar que podía ausentarse durante un tiempo con toda tranquilidad. O tal vez creyera que su ausencia evitaría la repetición de manifestaciones más peligrosas. Por tanto, pasó varios meses en Grecia, tal vez en el 58 d.C. volviendo a Tróade por Macedonia. Una vez más, tenemos un pasaje en el que aparece la primera persona del plural, como si Lucas se hubiese nuevamente incorporado al grupo en Tróade. -- Hechos 20.13. "Adelantándonos en la nave llegamos hasta Asón". -- Hechos 20.14. "Cuando se nos unió (Pablo) en Asón, le tomamos en la nave y llegamos hasta Mitilene". -- Hechos 20.15. "De aquí navegamos al día siguiente,pasando enfrente de Quío. Al tercer día navegamos hasta Samos, y al otro día llegamos a Mileto". Asón era una ciudad en la costa sur de la península de Tróade, a unos 32 kilómetros al sur de Alejandría Tróade. En su historia, el único incidente notable es el hecho de que el filósofo Aristóteles pasó allí tres años estudiando historia natural. Los compañeros de Pablo rodearon por mar la península mientras Pablo viajaba por tierra hasta Asón. Pablo abordó luego el barco y todos surcaron hacia el sur la costa oeste de Asia Menor, pasando por tres islas grandes: Lesbos, Quío y Samos. Lesbos, la mayor de las tres (997 kilómetros cuadrados), tenía la capital, Mitilene, en la costa oriental. El período de mayor prosperidad de Lesbos fue hacia el 600 a.C. Entonces era políticamente fuerte, dando grandes nombres a la música y a la literatura, el mayor de los cuales fue el de la poetisa Safo, cuyas líricas alabanzas de muchachas nos han dado la palabra «lesbianismo» para designar la homosexualidad femenina. Quío y Samos (la primera con un área de 568 kilómetros cuadrados, y la segunda de 288) fueron sólidas aliadas de Atenas durante la Edad de Oro de esta última ciudad. Anteriormente, Samos tuvo un período de poder propio, con una flota al mando de su gobernante pirata Polícrates que era la más poderosa del Mediterráneo oriental. Dos grandes filósofos, Pitágoras y Epicuro, nacieron en Samos. Estas tres islas forman actualmente parte del reino de Grecia. Al dejar Samos, el grupo pasó la noche en Trogilium, promontorio en la costa de Asia Menor, justo al sur de la punta oriental de Samos. Luego siguieron a Mileto. Mileto está en el interior de Asia Menor, a unos 48 kilómetros al sur de Éfeso. Del 600 al 500 a.C. fue la ciudad más destacada del mundo griego. La ciencia moderna se inició en Mileto, pues Tales y sus discípulos, Anaximandro y Anaxímenes, nacieron en esa ciudad. Sus días de gloria acabaron poco después del 500 a.C. tras dirigir una furiosa revuelta contra el imperio persa. Pese a la ayuda de Atenas (que condujo a la invasión de Grecia por parte de Persia), la rebelión fue sofocada y Mileto, como cabecilla, fue castigada con especial severidad. Sobrevivió, pero la jefatura de las ciudades de Asia Menor pasó a Éfeso. Mileto siempre tuvo que luchar para mantener su puerto abierto contra las tendencias de éste a llenarse de légamo. En los últimos siglos del imperio romano, el combate fue perdiéndose poco a poco. Durante muchos siglos Mileto no fue nada más que unas ruinas desiertas; el mismo destino sufrieron Éfeso, Asón y Tróade. En Mileto, Pablo se encontró cerca de Éfeso, pero no tenia intención de detenerse allí por si los asuntos de la iglesia le alejaban de su decisión de pasar la fiesta de Pentecostés en Jerusalén. (Ya habían pasado 30 años desde la primera.) Por consiguiente, envió por los ancianos de Éfeso y se contentó con ofrecerles un sermón de despedida, animándoles a trabajar desinteresadamente por la iglesia y concluyendo con un pasaje famoso. -- Hechos 20.35. "Recordando las palabras del Señor Jesús que Él mismo dijo: «Hay más dicha en dar que en recibir»". Pero da la casualidad de que esta frase no se documenta en ninguno de los evangelios. RODAS Y prosiguió el viaje hacia el sur. -- Hechos 21.1. "Fuimos derechos a Cos, y al día siguiente, a Rodas, y de allí a Pátara". Cos es otra isla cerca de la costa del Asia Menor y está a unos 64 kilómetros al sur de Samos. Tiene 178 kilómetros cuadrados de área y fue sede de la más importante escuela de medicina de la antigüedad. Hipócrates, el «padre de la medicina», nació en Cos hacia el 460 a.C. y Apeles, el pintor más importante de la antigüedad, vio allí la luz primera un siglo después. Rodas, otra isla frente a la costa oeste de Asia Menor (y la más al sur), está a 96 kilómetros al sur de Cos. Rodas es una isla mucho mayor, con un área de 872 kilómetros cuadrados. La ciudad de Rodas, en la punta nororiental de la isla, se fundó en el 408 a.C. Tras la época de Alejandro Magno, Rodas experimentó un período de gran prosperidad que duró siglo y medio. En el 305-304 a.C. resistió un largo y terrible asedio de Demetrio, hijo de uno de los generales de Alejandro. En conmemoración de ello, se erigió la estatua más famosa del mundo griego, una enorme talla del dios Sol. Se levantaba en el puerto, de cara al mar, pero no estaba, como dice la leyenda, a horcajadas sobre la embocadura, ni los barcos pasaban entre sus piernas. A esta estatua, el Coloso de Rodas, se la consideró una de las Siete Maravillas del Mundo. Pero se alzó durante menos de un siglo, pues hacia el 225 a.C. fue derribada por un terremoto y nuca se reconstruyó. En épocas modernas, Rodas perteneció a Turquía durante siglos, pero Italia la tomó en 1912, conservándola durante una generación. En 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, Rodas y las islas vecinas fueron cedidas a Grecia por Italia. Desde Rodas, Pablo y su grupo se dirigieron a Pátara, ciudad en la costa suroccidental de Asia Menor, a unos 80 kilómetros al este de Rodas. Era el puerto principal de Licia, pequeño distrito de Asia Menor que logró mantener una independencia nominal mucho después de que las regiones vecinas se integraran en el imperio romano. No fue hasta el 43 d.C. (unos 15 años antes que Pablo recalara en Pátara) cuando el emperador Claudio la anexionó al imperio, convirtiéndola en parte de Panfilia. FÉLIX Pablo tomó otro barco en Pátara que le llevó a Tiro, y desde allí se encaminó a Jerusalén, deteniéndose en Cesárea para visitar a Felipe el evangelista (v. cap. 9). En Jerusalén, Pablo se reunió con Santiago y otros jefes eclesiásticos. Éstos, pese a las concesiones que habían hecho diez años antes en el Concilio de Jerusalén, se sentían inquietos ante los informes de conversiones en masa de paganos incircuncisos, a quienes no se les exigía obediencia a la Ley mosaica. Aunque los dirigentes de Jerusalén estaban dispuestos a aceptarlo en razón de realismo político, muchos de la congregación no se mostraban tan dispuestos. Los dirigentes explicaron a Pablo. -- Hechos 21.20. "Ya ves, hermano, cuántos millares de creyentes hay entre los judíos y que todos son celadores de la Ley". -- Hechos 21.21. "Pero han oido de ti que enseñas a los judíos de la dispersión que hay que renunciar a Moisés". En realidad podría argumentarse que Pablo sólo invitaba a gentiles a convertirse al cristianismo sin la Ley, mientras animaba a los judíos a observarla, pero también podría aducirse que si algunos cristianos quedaban libres de la Ley, a otros no se les podía obligar a cumplirla. Santiago quizá temiese que, al oír que la versión paulina del cristianismo no era judía, e incluso antihebrea la comunidad cristiana de Jerusalén, con su fervoroso legado judio se desintegrara y el cristianismo se convirtiese enteramente en una religión gentil. (Y eso es exactamente lo que terminó sucediendo.) Por añadidura, la comunidad cristiana estaba alcanzando el punto más alto de coexistencia con los judíos no cristianos. Al menos no hay documentos de que Santiago tuviera problemas con las autoridades judias tras la muerte de Herodes Agripa I. Al mostrar que ellos mismos eran judíos estrictos en cuanto a la liturgia, los cristianos de Jerusalén tal vez esperasen en primer lugar tolerancia por parte de los judíos, luego la aceptación de Jesús, al menos como profeta, y finalmente su admisión como Mesías. Si el cristianismo hubiese mostrado una actitud antijudia, hubieran desaparecido todas esas esperanzas, e incluso los cristianos de Jerusalén hubieran sufrido persecuciones o la expulsión. La misma presencia de Pablo en Jerusalén podría despertar tal peligro. Debía haber informes de su actividad misionera que le mostraran como un notorio quebrantador de la Ley, y tal vez fuese perseguido por eso y no por ser cristiano, pero las consecuencia se cebarían sobre los cristianos en general. Por consiguiente. Santiago indicó a Pablo que llevara a cabo un complejo ritual de purificación en el Templo para demostrar su propio respeto a la Ley. Pablo obedeció, pero no le sirvió de nada. Fue reconocido en el Templo por algunos judíos de Asia que tal vez lo hubieran visto durante sus viajes misioneros y que, por tanto, conociesen su labor. Las voces se alzaron de inmediato. -- Hechos 21.28. "Israelitas, ayudadnos: Este es el hombre que por todas partes anda enseñando a todos contra el pueblo, contra la Ley y contra este lugar (el Templo)". Pablo fue acusado de llevar gentiles al Templo y de profanarlo de esa manera. (Cierto que había gentiles en el séquito de Pablo, pero no los llevaba al lugar santo.) Durante un tiempo Pablo estuvo a punto de ser linchado, pero un capitán romano y sus tropas, al enterarse de los desórdenes se apresuraron hacia allá y para proteger a Pablo le pusieron bajo custodia. (El nombre del capitán romano se da más adelante: Claudio Lisias.) Con el permiso del capitán, Pablo se dirigió a la multitud en arameo (tras hablar en griego con el capitán) para contar los detalles de su conversión. Pero el público se inquietó cuando Pablo empezó a hablar de su labor entre los gentiles. Perplejo, el capitán decidió ir a la raíz de los hechos interrogando a Pablo mediante tortura, procedimiento habitual en aquellos días. Sin embargo, Pablo se salvó declarando ser ciudadano romano (v. cap. 9). A continuación, Pablo se enfrentó con el consejo judío y escapó de sus manos anunciando que era fariseo. Mantuvo que le perseguían por su creencia en la doctrina de la resurrección, aspecto fundamental de la doctrina farisea al que los saduceos se oponían radicalmente. Desde luego, la creencia de Pablo en la resurrección se refería concretamente a la de Jesús crucificado, algo que los fariseos no aceptaban. Sin embargo, en el calor de la discusión, la palabra mágica «resurrección» fue suficiente para que los fariseos de la asamblea se enfrentaran con los saduceos, optando por la inocencia de Pablo. No obstante, la vida de Pablo siguió corriendo peligro y los Hechos no indican que los cristianos de Jerusalén tomaran parte alguna en ello. Tal vez fuesen muy pocos para que dejaran sentir su influencia o para hacer otra cosa que empeorar la situación de Pablo si lo intentaban. Pero cabe preguntarse si los cristianos de Jemsalén tal vez no se sintieran un tanto complacidos por los problemas de Pablo. Bien podían considerarlo como un falseador de la doctrina cristiana al cual delataban sus problemas. Pablo debió su salvación al capitán romano Claudio Lisias, que por lo visto trabó amistad con el prisionero. Decidió sacar a Pablo de Jerusalén, garantizando su seguridad física por medio de una escolta que le acompañó a Cesárea para ser legalmente juzgado por las autoridades romanas. -- Hechos 23.24. "Para que sea llevado (Pablo) en seguridad al procurador Félix". Tras la muerte de Herodes Agripa I, los procuradores volvieron a gobernar Judea, y cada uno de ellos tenía que ocuparse continuamente de cabecillas bandoleros que afirmaban ser mesías mientras dirigían revueltas contra las autoridades. En efecto, cuando Claudio Lisias conoció a Pablo, pensó que su prisionero era uno de tales rebeldes y que, casualmente, era un judío de Egipto. -- Hechos 21.37. "Contestó (el tribuno): ¿hablas griego?". -- Hechos 21.38. "¿No eres tú, acaso, el egipcio que promovió una sedición y llevó al desierto cuatro mil sicarios?". El primer procurador que sucedió a Herodes Agripa I fue Cuspio Fado, a quien siguió Tiberio Alejandro, apóstata judío que supuestamente fue sobrino del propio Filón Judeo (v. cap. 8). En el 48 d.C. hacia la época del Concilio de Jerusalén, Ventidio Cumano se convirtió en procurador y gobernó durante cuatro años entre un aluvión continuo de motines e insurrecciones. En el 52 d.C. le sustituyó Antonio Félix, con quien la situación empeoró de manera sostenida. Félix era liberto (nacido esclavo pero liberado después), y resultaba bastante insólito que un liberto llegara a gobernador real. Sin embargo, Claudio dio a los libertos cargos importantes en la función publica, y uno de los funcionarios más importantes era Palante. Este Palante no sólo gozaba de influencia sobre Claudio, sino que también mantenía relaciones con la cuarta y última mujer de Claudio, Agripina, que conspiraba para que la sucesión pasase a su hijo Nerón. Félix era hermano de Palante y por ello no es de extrañar que, aunque liberto, lo nombraran procurador de Judea. Finalmente, Agripa logró la victoria en el 54 d.C. Según la historia, envenenó a Claudio, y su hijo Nerón accedió al trono como quinto emperador romano; su reinado fue de lo más fatídico, tanto para judíos como para cristianos. ANTÍPATRIS Pablo fue sacado de Jerusalén, para no volver a verla jamás. -- Hechos 23.31. "Los soldados tomaron a Pablo y de noche lo llevaron hasta Antípatris". Antípatris, que aproximadamente está a medio camina entre Jerusalén y Cesárea, se construyó, al parecer, en el emplazamiento de la antigua Afec, donde el ejército israelita fue destruido por los filisteos en la época del sumo sacerdote Eli. La ciudad fue reconstruida por Herodes el Grande y llamada Antípatris en honor del padre del rey, Antípater, el Idumeo. DRUSILA Félix presidió el juicio. Las autoridades judías acusaron a Pablo de sembrar disensiones y de profanar el Templo. Pablo sostuvo que era fariseo y volvió a insistir en que le perseguían solamente por creer en la doctrina farisea de la resurrección. Félix escuchó con sumo interés. No era ningún Claudio Lisias y por lo visto conocía la doctrina judía, tal vez por mediación de su esposa. -- Hechos 24.24. "Vino Félix con su mujer Drusila (que era judía), y mandó que viniese Pablo y le escuchó acerca de la fe en Cristo". Drusila era la más joven de las tres hijas de Herodes Agripa I, y en aquella época tenía veintiún años. Obedeciendo a presiones de Félix, se separó de su anterior marido y se vio obligada a casarse con aquel gentil romano en contra de la ley judía. Pero Félix perdió interés en las doctrinas cristianas cuando Pablo lanzó un discurso sobre su contenido ético. -- Hechos 24.25. "Disertando él (Pablo) sobre la justicia, la continencia y el juicio venidero, se llenó Félix de terror. Al fin le dijo: Por ahora, retírate". Félix encarceló a Pablo durante dos años, más para evitar desórdenes en Jerusalén que por convencimiento de la culpabilidad de Pablo. Las condiciones carcelarias no fueron duras. AI cabo de los dos años, Palante, el hermano del procurador, cayó en desgracia en la corte de Nerón y Félix fue relevado del cargo. Como esto tuvo lugar, casi con toda probabilidad, en el 61 d.C. podemos fijar la fecha de la visita de Pablo a Jerusalén, su prendimiento y su juicio en Cesárea, en el 59 d.C. FESTO Un nuevo procurador ocupó el cargo. -- Hechos 24.27. "Transcurridos dos años, Félix tuvo por sucesor a Porcio Festo". El caso de Pablo fue revisado por el nuevo procurador, cuyo principal objetivo era evitar problemas innecesarios con los habitantes de la provincia, cada vez más inquietos. Por tanto, sugirió que se juzgara al apóstol en Jerusalén. Para calmar los temores de Pablo de que tal juicio fuera injusto, el procurador se ofreció a presidirlo personalmente. Pablo no creía que la simple presencia de Festo garantizase un juicio justo. En efecto, tal vez sospechase que a Festo le persuadieran a condenarle mediante presiones, como ocurrió con Ponció Pilato treinta y dos años antes. Por consiguiente, Pablo apeló al emperador, cosa a la que tenía derecho como ciudadano romano, y así impidió que el procurador hiciese otra cosa que enviarle a Roma. HERODES AGRIPA II Entretanto, se acercaron miembros de la casa de Herodes; -- Hechos 25.13. "Transcurridos algunos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesárea para saludar a Festo". El Agripa aquí aludido es Herodes Agripa II, hijo único de Herodes Agripa I. Nació hacia el 27 d.C. poco antes de la crucifixión de Jesús. El joven príncipe se educó en Roma, donde su padre era entonces favorito de la familia imperial. Herodes Agripa era un niño de diez años cuando su padre empezó a reinar sobre zonas de Judea, y a su muerte sólo había cumplido diecisiete. Era demasiado joven para que Claudio le confiara gustoso la dificilísima tarea de reinar sobre Judea y el territorio vecino. El tío de Agripa, hermano menor de Herodes Agripa I, aún regía una pequeña porción de tierra al norte de Galilea desde el 41 d.C. año en que Claudio le nombrara rey. El distrito se llamó Calcis y, por tanto, al tío de Agripa se le conoce como Herodes de Calcis. Herodes de Calcis murió en el 48 d.C. y un año después se nombró en su lugar a Herodes Agripa II. En el 53 d.C. Nerón le nombró, además, rey de ciertos territorios galileos y transjordanos. Fue el último herodiano que reinó en territorio judío. Y ahora, en el 61 d.C. Herodes Agripa II llegaba a Cesárea desde Tiberíades, su capital, para saludar formalmente a Festo. Cinco años después estaría en Jerusalén, cuando los desórdenes y la furia de los zelotes llegaron a la rebelión suicida. Herodes Agripa II aconsejó paciencia y moderación, pero se burlaron de él (y con razón) como títere de los romanos, y le ignoraron. Durante la rebelión, se alineó con los romanos En consecuencia, pudo escapar a Roma tras la destrucción de Jerusalén y vivir cómodamente durante el resto de sus días. Hacia el 100 d.C. Herodes Agripa II, tataranieto de Antípater el Idumeo y descendiente de Matatías, el sacerdote que hizo surgir la chispa de la rebelión macabea, murió. Fue el último miembro de las dos familias que tuvo cierta importancia. Berenice era su hermana, la mayor de las tres chicas nacidas a Herodes Agripa I. (Su hermana menor Drusila, estaba casada con Félix, el procurador anterior.) Berenice se casó varias veces, la primera con su tío, Herodes de Calcis. Abandonó a su tercer marido, príncipe que gobernaba en Cilicia, para vivir con su hermano en Tiberíades. Las malas lenguas sugirieron una relación incestuosa, pero la charlatanería, tanto entonces como ahora, daba a todo acontecimiento la interpretación más escandalosa posible. En la rebelión se puso al lado de los romanos. En efecto, se convirtió en la amante de Tito, joven general romano que finalmente capturó y destruyó Jerusalén en el 70 d.C. Fue a Roma junto con Tito y su hermano y allí permaneció durante el resto de su vida. Pero no siguió siendo amante de Tito. En aquella época los romanos tenían un marcado sentimiento antijudío, y Tito se vio obligado a dejarla. Se desconece el año de su muerte. Se celebró otro juicio contra Pablo ante Festo y Agripa. Su defensa, enteramente formulada en términos judíos, impresionó a Agripa, quien dijo a Pablo. -- Hechos 26.28. "Poco más, y me persuades a que me haga cristiano". Se convino en que Pablo no había hecho nada que mereciese una condena, pero como había apelado al emperador tendrían que enviarlo a Roma. . MIRA. Bajo la custodia de un centurión. Pablo zarpó para Roma en lo que equivalió a un cuarto viaje misionero. Si se considera que Lucas es el autor de los Hechos, el evangelista formó parte del grupo. -- Hechos 27.5. "Y atravesando los mares de Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira de Licia. Mira estaba a 48 kilómetros al oriente de Pátara, puerto en que Pablo había desembarcado de camino para Jerusalén tres años antes. Era una ciudad importante y populosa y una de las principales de Licia, pero hoy no quedan sino ruinas. El grupo transbordo a otro barco y Pablo jamás volvería a ver Asia Menor. CRETA Pero el mal tiempo obstaculizó la travesía. -- Hechos 27.7. "Con dificultad, llegamos frente a Gnido: luego, por sernos contrario el viento. bajamos a Creta, junto a Salmona". -- Hechos 27.8. "Y llegamos a puerto bueno, cerca del cual esta la ciudad de Lasea". Gnido (o Cnido) es un largo promontorio en la costa suroeste de Asia Menor, que sobresale justo al sur del extremo oriental de la isla de Cos (v. cap. 9). La ciudad de Gnido estaba en la punta del promontorio. No desempeñó un papel impórtame en la historia griega, pero allí nació Eudoxio, uno de los matemáticos y astrónomos más famosos de la antigüedad. Vientos contrarios no les permitieron desembarcar en Gnido, empujándolos hacia Creta, a 192 kilómetros hacia el suroeste. Es ésta una de las islas más grandes del Mediterráneo, con un área de 5120 kilómetros cuadrados. Tiene unos 256 kilómetros de longitud, de este a oeste, pero sólo 32 de norte a sur. En tiempos muy antiguos, mucho antes incluso de Abraham, Creta fue la sede de una gran civilización. Hacia el 1400 a.C. mientras los judíos estaban en la esclavitud egipcia, Creta fue tomada por invasores del interior de Grecia, empezando a declinar poco a poco. Aún desempeñaría un papel importante en la guerra de Troya, hacia el 1200 a.C. pero a partir de entonces desaparece prácticamente de los anales históricos. Durante los siglos de esplendor de las ciudades griegas, las de Creta estaban sumidas en la rapiña y la hostilidad mutua. Fue refugio de piratas en varias épocas en que la guerra tenía ocupadas a otras naciones, permitiendo el florecimiento de la piratería. En el 67 a.C. Roma termino con todo ello, anexionándosela. La nave de Pablo fue llevada en dirección sur en torno al cabo Salmona, en la punta nororiental de la isla, atracando en un puerto hacia la mitad de la costa sur. Puerto Bueno, pese a su nombre, no era apropiado para una estancia larga. Por consiguiente, el capitán de la nave trató de dirigirse a un puerto mejor, a unos 80 kilómetros hacia el oeste, bordeando la costa sur de Creta. Se desencadenó una tormenta que arrastró a la nave. -- Hechos 27.16. "Pasando por debajo de una islita llamada Cauda". La isla (actualmente llamada Gavda) es un pequeño trozo de tierra a unos cuarenta kilómetros al sur del extremo occidental de Creta. MALTA Tras muchas dificultades, la nave y sus pasajeros atracaron en una isla. -- Hechos 28.1. "Una vez que estuvimos en salvo, supimos que la isla se llamaba Malta". Malta tiene un área de unos 152 kilómetros cuadrados, y está situada a casi ochocientos kilómetros al oeste de Creta. Fue colonizada en primer lugar por los fenicios, pasando en el siglo VI a.C. a poder de Cartago y convirtiéndose en la mayor colonia fenicia. En el 218 a.C. justo al inicio de la segunda guerra entre Roma y Cartago, la primera se apoderó de Malta y a partir de entonces formó parte del territorio romano. La ensenada en que supuestamente entró la nave, cerca de la punta norte de la isla, se conoce en la actualidad como Bahía de San Pablo. SIRACUSA Pablo y su grupo se quedaron tres meses en Malta, durante el invierno del 61-62 d.C. Después, marcharon en una nave de Alejandría que había invernado allí. -- Hechos 28.12. "Arribados a Siracusa, permanecimos allí tres días". Siracusa era la ciudad más grande y famosa de Sicilia, que la Biblia no menciona por su nombre. Sicilia es la isla mayor del Mediterráneo, y tiene justamente 16000 kilómetros cuadrados de área. Está a unos 80 kilómetros al norte de Malta, y su extremo norte está separado de la punta de la «bota» de la península italiana por un estrecho que en ciertos sitios sólo tiene unos tres kilómetros de anchura. En el siglo VIII a.C. la parte oriental de Sicilia fue colonizada por los griegos, y la occidental, por los cartagineses. Durante quinientos años, griegos y cartagineses combatieron en la isla, sin que ninguno de los bandos pudiera expulsar completamente al otro. Los romanos no llegaron a la isla hasta el 264 a.C. Su intrusión dio motivo a la primera de las tres guerras entre Roma y Cartago. Al final de esa guerra, Cartago se vio finalmente obligada a abandonar la isla. La ciudad de Siracusa, en el punto medio de la costa oriental de la isla, era el asentamiento más antiguo de Sicilia. Según la tradición, fue fundada en el 734 a.C. (cuando Ajaz estaba en el trono de Judá y cuando al reino de Israel sólo le quedaban doce años de existencia). Siracusa fue la localidad principal en la lucha contra los cartagineses, alcanzando en varias ocasiones grandes cotas de poder. En el 415 a.C. Siracusa debió enfrentarse al ataque imprevisto de la gran flota ateniense. Tal flota quedó enteramente destruida, lo que contribuyó más que nada a desbaratar el poderío de Atenas y a su derrota definitiva por Esparta. En el 390 a.C. bajo Dionisio I, Siracusa alcanzó su punto álgido. Expulsó a los cartagineses de toda la isla menos de la punta más occidental, apoderándose asimismo de la costa sur de Italia. Pero después de Dionisio se produjo la decadencia y los cartagineses se recobraron. Cuando Roma conquisto la isla después de la primera guerra con Cartago, se permitió conservar la independencia a Siracusa bajo su rey Hierón II. Durante su largo reinado de casi medio siglo, Siracusa fue más próspera que nunca, aunque era un títere de Roma. En aquella época vivía allí el mayor científico de la antigüedad, Arquímedes. Cuando la segunda guerra entre Roma y Cartago, al principio pareció que Roma iba a perder. Siracusa se pasó en seguida al lado cartaginés y Roma envió una flota para ocuparla. La ciudad luchó desesperadamente durante tres años con la ayuda de las armas navales de Arquímides. Pero al final, en el 212 a.C. Siracusa fue tomada y Arquímedes murió durante el saqueo que se produjo a continuación. A partir de entonces, Siracusa y el resto de Sicilia permanecieron bajo el firme dominio de Roma, aunque de cuando en cuando la isla se vio sacudida por rebeliones de esclavos REGIO Desde Siracusa, el grupo de Pablo navegó hacia el Norte. -- Hechos 28.13. "De allí llegamos a Regio, y al segundo día a Pozzuoli". Al colonizar Sicilia, los griegos también se asentaron en la costa sur de Italia. Por ejemplo, en la punta de la «bota» de Italia, justo enfrente de Sicilia fundaron la ciudad de Regio (o Regium, en latín) en el 720 a.C. según la tradición. Dionisio I gobernaba en ella cuando Siracusa estaba en la cima de su poder. A partir del 280 a.C. los romanos se apoderaron de todas las ciudades griegas del sur de Italia, una por una. Regio fue la última en caer, pasando a Roma en el 270 a.C. Pero a todo lo largo del período romano Regio conservó su lengua, su cultura y su autonomía. De Regio, el grupo de Pablo se dirigió a Pozzuoli, ciudad en la costa suroccidental de Italia, un poco al norte de la actual Nápoles. La fundaron los griegos en el 512 a.C. y los romanos la ocuparon en el 215 a.C. Era un centro comercial importante. ROMA Y así, Pablo llegó al fin a Roma. -- Hechos 28.16. "Cuando entramos en Roma". En el 62 d.C. cuando Pablo llegó a Roma, la ciudad, grande y próspera, era la más importante del mundo. Nerón estaba a la mitad de su reinado, y aunque era amante de los placeres, derrochador y autócrata, la capital y el imperio estaban en general bien gobernados. El libro de los Hechos de los Apóstoles dice poco acerca de las gestiones de la apelación de Pablo al emperador. Sólo informa de que trató de convertir a los judíos de Roma y volvió a fracasar. Tras dos años de arresto domiciliario fue liberado y el último versículo del libro indica que estaba; -- Hechos 28.31. "Predicando el reino de Dios con toda libertad y sin obstáculo". Era el año 64 d.C. Es curioso que el libro termine en ese punto, pues aquel mismo año se desencadenó una terrible persecución de cristianos y hay ciertas pruebas de que Pablo prosiguió sus viajes más hacia el oeste. Ademas, si el relato hubiese proseguido tres años más, habría llegado al 67 d.C. supuesto año de la muerte de Pablo. Una posibilidad es que los Hechos se escribieron en el 64 d.C. pero suele descartarse de manera tajante. Es mucho más probable que el año de su composición fuese el 80 d.C. Otra hipótesis es que Lucas muriera antes de tener oportunidad de terminar el libro. Pero es más probable que el momento de terminar el libro se eligiera a propósito. Representa un punto álgido. Habían pasado treinta y ocho años de la crucufixión de Jesús y treinta y tres, quizás, de la conversión de Pablo. Cuando Pablo empezó su misión, la hermandad cristiana se componía de un pequeño número de discípulos agrupados en Jerusalén; congregación que corría peligro de ser expulsada por la oposición de las autoridades judías. Cuando Pablo concluyó su misión, había iglesias sólidas y bien organizadas que desarrollaban una vigorosa labor de proselitización por todo Chipre, Asia Menor, Macedonia y Grecia; hasta en Roma había cristianos. En gran medida, todo ello fue realizado por un hombre notable que nació con el nombre de Saulo de Tarso y que se convirtió en San Pablo. Lucas, su médico y amigo, quizá quisiera acabar la biografía de Pablo en el momento en que, tras haber realizado todo esto, descansaba sano y salvo en Roma, predicando «sin obstáculo» tal como deseaba. Pronto sobrevendrían tiempos sombríos, pero Lucas decidió dejar a Pablo en esa cima iluminada por el sol. CAPÍTULO X. ROMANOS. En el Nuevo Testamento, a continuación del Libro de los Hechos de los Apóstoles vienen veintiuna cartas enviadas por varios apóstoles a cristianos en general, o a diversas iglesias o individuos. La mayoría de ellas, catorce según la tradición, fueron escritas por Pablo. Estas cartas se denominan «epístolas» (de una palabra griega que quiere decir «enviar a»). El término está estrechamente relacionado con «apóstol» («el que es enviado»). La relación es la misma que existe entre «misiva» y «misionero». Las diversas epístolas componen los primeros escritos del Nuevo Testamento. Algunas de ellas pudieron redactarse en fecha tan temprana como el 50 d.C. casi veinte años antes de que el primero de los evangelios que ahora poseemos alcanzara su forma actual, y tal vez cincuenta años antes de que se escribiera el cuarto. Las epístolas paulinas no aparecen en la Biblia en orden cronológico. Más bien parecen estar ordenadas según su extensión; las más largas en primer lugar. La primera y más extensa, viene titulada en la versión King James como «La Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos», pero puede llamarse simplemente «Romanos». Debido en parte a su extensión, contiene la exposición más completa del pensamiento religioso de Pablo, lo que es una razón adicional para colocarla en primer lugar. Luego, por otra parte, como va dirigida a los cristianos de la capital y más grande ciudad del imperio, la cuestión de prestigio quizá influyera también en la colocación de la epístola. La carta no está fechada a la manera actual ni, si vamos a eso, en forma alguna (como las demás epístolas). Por tanto, debemos fijar su fecha (y la de las demás) a través de indicios indirectos. Por ejemplo, hacia el final de la epístola, Pablo explica la ocupación a la que en ese momento se dedica. -- Romanos 15,25. "Mas ahora parto para Jerusalén en servicio de los santos". -- Romanos 15.26. "Porque Macedonia y Acaya han tenido a bien hacer una colecta a beneficio de los pobres de entre los santos de Jerusalén". Según parece, ésta es precisamente la situación que se describe en el capítulo vigésimo de los Hechos de los Apóstoles. -- Hechos 20.2. "Y así llegó (Pablo) a Grecia". -- Hechos 20.5. "Y resolvió volver por Macedonia. -- Hechos 20.6. "Partimos de Filipos". -- Hechos 20.16. "Quería estar en Jerusalén el día de Pentecostés". Es de suponer que Pablo estuviera ansioso por llevar la colecta enviada por las iglesias de Grecia y de Macedonia, relativamente ricas, a los cristianos necesitados de la iglesia madre en Jerusalén. Eso fue al final del tercer viaje misionero, y si la carta se redactó mientras hacía los preparativos para encaminarse a Jerusalén, debió escribirse en el 58. Una posibilidad es que en la época de la redacción Pablo concluyese su estancia en Corinto, donde había una iglesia floreciente fundada por él durante su segundo viaje. Así, al final de Romanos, dice. -- Romanos 16.1. "Os recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencres". Al parecer, Febe es la portadora de la carta, que le serviría de presentación ante los jefes cristianos de Roma. (Se la menciona como hermana de Pablo sólo en sentido figurado, claro esta.) Cencres es un suburbio de Corinto, a unos ocho kilómetros al este de la ciudad, en la costa oriental del istmo. Probablemente, si Febe es originaria de Cencres, Pablo se encuentra en los alrededores y, muy posiblemente, en Corinto. Sin embargo, es discutible que el decimosexto y último capítulo de Romanos forme parte de la epístola original, y las deducciones basadas en su contenido son, por tanto, endebles ROMA La compleja salutación con que empieza Romanos, especifica el nombre del remitente y de los destinatarios. -- Romanos 1.1. "Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado al apostolado". -- Romanos 1.7. "A todos los santos, que estáis en Roma". En la época en que escribió la carta, Pablo nunca había estado en Roma, aunque evidentemente el cristianismo había llegado sin él a aquella ciudad. La Biblia no describe ninguna actividad misionera concreta por parte de individuo alguno que llevara el evangelio a Roma, pero eso no plantea ningún problema. Había judíos por todo el imperio, y desde luego existía una colonia judía en Roma. Y de todo el imperio, incluyendo la ciudad de Roma, viajaban a Jerusalén para acudir al Templo durante las grandes fiestas siempre que les era posible, y sin duda algunos de ellos llevaban de vuelta las nuevas doctrinas. ESPAÑA Desde luego, Pablo tenía el propósito de visitar Roma. En efecto, esperaba llevar el evangelio por todo el imperio, concretando tal esperanza en un proyecto para visitar España. Jerusalén estaba en el lado oriental del imperio y pensar en una visita a España, al extremo occidental, era una declaración de intenciones de viajar por todo el imperio. -- Romanos 15.24. "Espero veros (a los romanos) al pasar, cuando vaya a España". Aparte de otra mención cuatro versículos más adelante, ésta es la única mención directa que la Biblia hace de España. Desde luego, estaba la ciudad de Tartesos, situada en la costa española al otro lado del Estrecho de Gibraltar (llamado entonces las Columnas de Hércules), cerca del moderno emplazamiento de Cádiz. Era un próspero centro comercial, habitualmente identificado con la Tarsis mencionada en el Antiguo Testamento. El rey Salomón tuvo comercio con ella (v. cap. I, 11), y el libro de los Reyes se refiere a ella como ejemplo del alcance universal de su poder. Tartesos o Tarsis, se hizo famosa como una especie de «fin del mundo». Al fin y al cabo, estaba a cuatro mil kilómetros de Jerusalén y en los tiempos bíblicos tal distancia casi equivalía, en términos modernos, a un viaje a la luna. Así, cuando Jonás decidió huir de Dios en vez de asumir la peligrosa tarea de predicar en Nínive (v. cap. I, 32), resolvió marcharse lo más lejos posible; hasta el fin de la tierra, efectivamente. -- Jonás 1.3. "Levantóse Jonás para huir lejos de Yahvé a Tarsis". Pero sólo tenemos un conocimiento muy vago de Tarsis. España no aparece a la plena luz de la historia hasta el siglo VI a.C. hacia la época en que se llevaba a los judíos a la cautividad de Babilonia. En aquel siglo, tanto griegos como cartagineses colonizaban la costa española y fundaban ciudades. En el 480 a.C. Tartesos (Tarsis) fue destruida por los cartagineses. Tras la primera guerra con Roma, Cartago, derrotada y expulsada de Sicilia, volvió su atención hacia el oeste. En el 237 a.C. asentó su dominio sobre una amplia zona del sureste español. El territorio sirvió de base al hábil cartaginés Amílcar, cuyo hijo, Aníbal, fue uno de los más grandes generales de todos los tiempos. Aníbal provocó una segunda guerra con los romanos y a punto estuvo de vencerlos, pero Roma resistió y hacia el 201 a.C. Cartago quedó totalmente derrotada. Roma se apoderó de los territorios cartagineses en España, pero la dominación no fue pacífica, y durante casi un siglo las fuerzas romanas estuvieron ocupadas en una guerra continua con los españoles. En efecto, cuando Augusto fundó el imperio romano aún había sectores en el norte de España que mantenían una obstinada resistencia contra Roma. No fue hasta el 19 a.C. cuando toda la península ibérica pudo considerarse plenamente romana. Pablo no visitó Roma tan pronto como planeaba, pues el viaje a Jerusalén que pensaba emprender en la época de Romanos acabó en su encarcelamiento por Félix (v. cap. 9). No fue sino cinco años después cuando Pablo llegó finalmente a Roma, y sólo como prisionero que apelaba al emperador. No se sabe si Pablo se dirigió entonces a España. Hay una referencia en un escrito cristiano primitivo, fechado alrededor del 95, afirmando que Pablo llegó a los «limites del occidente»; tal vez se tratara de España, pero esa prueba es endeble. CIRCUNCISIÓN En Romanos, Pablo trata del problema principal de las primeras décadas posteriores a la crucifixión de Jesús: si los gentiles convertidos al cristianismo debían circuncidarse y observar la liturgia de la Ley La actitud de Pablo hacia la circuncisión y la Ley era como la de Jeremías hacia el Templo (v. cap. I, 24). Según Pablo, la circuncisión no podía utilizarse como un talismán mágico para llevar instantáneamente la salvación a los pecadores. Y por extensión, la ausencia de circuncisión y de observancia de la Ley tampoco podía considerable como pérdida de la salvación para los que, aparte de eso, eran justos. -- Romanos 2.25. "Cierto que la circuncisión es provechosa si guardas la Ley; pero si la traspasas, tu circuncisión se hace prepucio". -- Romanos 2.26. "Mientras que, si el incircunciso guarda los preceptos de la Ley, ¿no será tenido por circuncidado?". -- Romanos 2.29. "Es judío el que lo es en lo interior, y es circuncisión la del corazón, según el espíritu, no según la letra". Además, Pablo distingue entre los aspectos litúrgicos y éticos de la Ley. Aunque el cristiano quede exento de la circuncisión y de otros ritos venerables, no lo está de la moral. El título de cristiano tampoco es un escudo contra la injusticia. -- Romanos 6.15. "¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? De ningún modo". Asimismo, Pablo aboga por la tolerancia. En la mayoría de las iglesias fundadas en Oriente, los judíos eran mayoría al principio y aceptaban con dificultad, si acaso, a los gentiles conversos sin circuncidar. En tales casos, Pablo se alineaba firmemente con los gentiles. Sin embargo, en Roma el grupo de los gentiles bien pudo ser el más fuerte desde el principio. Unos siete años antes de que se escribiera Romanos, el emperador Claudio había expulsado a los judíos de Roma por un breve período La comunidad cristiana hubo de subsistir únicamente con sus miembros gentiles. Cuando los judíos volvieron, los cristianos de entre ellos tal vez se encontraran como extraños en una iglesia formada por quienes no tenían nada que ver con el ritual de la Ley y que no querían discutir el asunto. Al considerar la situación, Pablo no olvida que es judío. -- Romanos 11.1. "Según esto, pregunto yo: ¿Pero es que Dios ha rechazado a su pueblo? No, cierto. Que yo soy israelita, del linaje de Abraham, de la tribu de Benjamín". Aduce que los judíos serán convertidos; que si al principio muestran resistencia al cristianismo, ello forma parte del plan de Dios para que sea más fácil convertir a los gentiles. Y trata de convencer a los cristianos gentiles de Roma para que toleren a los de origen judío, escrupulosos cumplidores de asuntos tan litúrgicos como las normas alimenticias. -- Romanos 14.13. "No nos juzguemos, pues, ya más los unos a los otros". -- Romanos 14.14. "Yo sé que nada hay de suyo impuro; mas para el que juzga que algo es impuro, para ése lo es". PRISCILA Y AQUILA El último capítulo de Romanos es en su mayor parte una lista de nombres. Está Febe, que por lo visto es la portadora de la carta, y se mencionan unas dos docenas de hombres y mujeres a quienes Pablo envía saludos. No parece probable que Pablo conociese a mucha gente en Roma, ciudad que no había visitado y que albergaba una comunidad con la que nunca había tratado de manera directa. Se ha sugerido, pues, que como Romanos trata de temas de interés e importancia para los cristianos en general, y no sólo para los de Roma, debieron hacerse copias para uso de otras iglesias. En ese caso, el capítulo último de salutaciones debió de agregarse a las copias y no a la carta originalmente enviada a Roma. Tal vez sea a los efesios y no a los romanos a quienes se saluda, como podría deducirse de los primeros aludidos. -- Romanos 16.3. "Saludad a Priscila y a Aquila". -- Romanos 16.4. "Quienes, por salvar mi vida, expusieron su cabeza". Pablo llevó a Priscila y Aquila de Corinto a Éfeso al término de su segundo viaje misionero (v. cap. 9), dejándolos allí para dirigirse de vuelta a Antioquía. Cuando volvió a Éfeso durante su tercer viaje misionero, Priscila y Aquila seguían allí, pues fue en esa época cuando Pablo escribió desde Éfeso epístolas a la iglesia de Corinto, enviando sus saludos junto con los de ellos. -- 1 Corintios 16.19. "Os saludan las iglesias de Asia. También os mandan muchos saludos Aquila y Prisca". La referencia en Romanos a Priscila y Aquila en el sentido de que arriesgaron la vida por Pablo puede aludir al motín de los plateros (v. cap. 9). En los Hechos de los Apóstoles no se menciona en concreto ningún incidente de ese tipo, pero no es difícil imaginar que Aquila y Priscila hicieran algo para proteger a Pablo de la ira de la muchedumbre con riesgo de sus vidas. Como Romanos se escribió en el año en que Pablo salió de Éfeso tras el motín de los plateros, es muy probable que Priscila y Aquila siguieran allí y que el último capítulo de salutaciones sea efectivamente un anejo a la copia de la epístola que fue enviada a la iglesia de los efesios. RUFO La mayoría de los nombres que aparecen en el último capítulo de Romanos son enteramente desconocidos salvo por esta mención. Como es lógico, se intenta identificarlos, en la medida de lo posible, con los que aparecen con el mismo nombre en otros lugares del Nuevo Testamento. Así, dice Pablo. -- Romanos 16.13. "Saludad a Rufo y a su madre". En Marcos se menciona a otro Rufo. Cuando Jesús va camino de la crucifixión, Marcos dice. -- Marcos 15.21. "Y requisaron a un cierto Simón de Cirene el padre de Alejandro y de Rufo, para que tomara la cruz". Al hablar de Simón de Cirene, ni Mateo ni Lucas mencionan a sus hijos. Que lo haga Marcos supondría que los conocía y esperaba que sus lectores los conociesen también, para que a través de ellos pudiera identificarse a Simón de Cirene. Al fin y al cabo, Marcos (si efectivamente es autor del segundo evangelio) acompañó a Pablo en parte de su primer viaje misionero, y debió conocer a otros compañeros de Pablo. Si es así, el Rufo a quien Pablo saluda al final de Romanos y el hijo de Simón de Cirene pueden ser uno y el mismo. Por otio lado, Lucas (si en realidad es el autor del tercer evangelio) tuvo con Pablo relaciones más estrechas que Marcos, y no menciona a Rufo con respecto a Simón de Cirene. Pero Rufo seria un nombre corriente. Significa «rojo», y tal vez se aplicara a un buen porcentaje de pelirrojos. Es bastante sencillo suponer que el Rufo de Marcos y el de Pablo eran dos personas diferentes. JASÓN Tras enviar los suyos propios, Pablo manda saludos de los colaboradores íntimos que estuvieron con él en Corinto en la época en que se escribió Romanos. -- Romanos 16.21. "Os saluda Timoteo, mi colaborador, y Lucio, y Jasón, y Sosípatro, mis parientes". Timoteo es el joven que se unió a Pablo en Listra durante el segundo viaje misionero (v. cap. 9) y que siguió siendo un estrecho colaborador de Pablo durante el resto de la vida del Apóstol. Lucio podría ser el Lucas considerado como el autor del tercer evangelio y de los Hechos. En cuanto a Jasón, se le suele identificar con un habitante de Tesalónica que tal vez ofreciera hospitalidad en su casa a Pablo y a Silas cuando el apóstol llegó a esa ciudad durante su segundo viaje misionero (v. cap. 9). En Tesalónica, Pablo y Silas corrieron un peligro considerable ante una muchedumbre, y Jasón se encontró en medio del motín. -- Hechos 17.5. "Pero los judíos promovieron un alboroto en la ciudad y se presentaron ante la casa de Jasón, buscando a los apóstoles para llevarlos ante el pueblo". Jasón fue llevado ante las autoridades y tuvo que depositar fianza para recobrar la libertad. Entretanto. Pablo y Silas habían salido de la ciudad y se encontraban sanos y salvos en Beren. En Berea hicieron otro converso, Sópatros, con quien suele identificarse el Sosípatro de Romanos 16.21. Los Hechos le mencionan hacia el fin del tercer viaje misionero, justo después de la composición de Romanos. Pablo marcha de Grecia, y dos de los personajes mencionados al final de Romanos le acompañan. -- Hechos 20.4. "Le acompañaban Sópatros originario de Berea, Timoteo". TERCIO Por lo visto, Pablo empleaba un secretario que transcribía sus palabras. Esto se deduce de que al final de algunas epístolas, Pablo menciona específicamente que la firma es suya, colocada de puño y letra, como señal de autenticidad de la carta. Por consiguiente, se supone que el resto de la carta lo escribió otra persona al dictado de Pablo. -- 1 Corintios 16.21. "El saludo es de mi mano. Pablo". Ni por un momento debe tomarse esto en el sentido de que Pablo fuese analfabeto. Era imposible que un judío versado en la Ley no supiese escribir. Sin embargo, el empleo de un secretario deja margen para pensar en lo que se redacta sin tener que desviar la atención para enlazar materialmente las palabras. Un secretario profesional había de cultivar una caligrafía nítida y legible, lo que sería muy práctico, y de ello no se desprende que Pablo fuese analfabeto sino que, en todo caso (como muchos grandes hombres de la historia), tal vez tuviese una caligrafía deficiente. En Romanos se menciona el nombre del secretario o, mejor dicho, éste se nombra a sí mismo; y añade sus propios saludos. -- Romanos 16.22. "Os saludo yo, Tercio, que escribo esta epístola". Pero también es posible que Tercio fuese el que confeccionó la copia enviada a los efesios. CAYO Y ERASTO Tercio también incluye saludos de otros. -- Romanos 16.23. "Os saluda Cayo, huésped mío". -- Romanos 16.24. "Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad". En esa época, Cayo debía de ofrecer hospitalidad en su casa a Pablo y su grupo. Si la epístola se escribió efectivamente en Corinto, Cayo era de esa ciudad; Pablo menciona a un personaje del mismo nombre en sus cartas a los corintios. -- 1 Corintios 1.14, "No haber bautizado a ninguno de vosotros, si no es a Crispo y a Gayo", Y si Erasto es un funcionario de la ciudad, ésta debe ser Corinto; en la segunda Epístola a Timoteo, Pablo menciona a un Erasto. -- 2 Timoteo 4.20. "Erasto quedó en Corinto". como si hubiese permanecido en su ciudad natal. Así se conjugan una serie de aspectos que hacen de Corinto el lugar más probable donde se escribió Romanos. CAPÍTULO XI. 1ª CORINTIOS. LAS EPÍSTOLAS A LOS CORINTIOS A continuación de la Epístola a los Romanos vienen dos a los corintios que se denominan «1 Corintios» y «2 Corintios». La primera tiene casi la misma extensión que Romanos, y la segunda no es mucho más breve. Pablo fundó la iglesia de Corinto en el 51, durante su segundo viaje misionero. Llegó a esa ciudad tras su fracasada estancia en Atenas (v. cap. 9), y en Corinto conoció a Priscila y Aquila. Volvió a Antioquía por Éfeso, llevando consigo a Priscila y Aquila y dejándolos en Éfeso mientras él se dirigía a Antioquía. Durante su tercer viaje misionero, Pablo volvió a Éfeso permaneciendo allí del 55 al 57. Durante ese intervalo fue cuando escribió 1 Corintios, pues dice. -- 1 Corintios 16.8. "Me quedaré en Éfeso hasta Pentecostés". Esto no puede referirse a su breve estancia en Éfeso al fin del segundo viaje misionero porque los acontecimientos aludidos en la epístola debieron tener lugar después de esa época. En 1 Corintios, Pablo se refiere a una carta muy anterior que había escrito a los hermanos de aquella ciudad. -- 1 Corintios 5.9. "Os escribí en carta que no os mezclárais con los fornicarios". Esta epístola anterior (que podemos denominar "Cero Corintios" no está necesariamente perdida. Copistas posteriores pudieron refundir partes de ella en las dos epístolas que ahora poseemos. ESTÉFANA Esa primera carta, 0 Corintios, que no está colocada aparte en el canon, solicitaba por lo visto cierta clase de respuesta, y a Pablo le fue entregada una carta en Éfeso por unos dirigentes de la iglesia de Corinto. Al menos. Pablo alude a su llegada. -- 1 Corintios 16.17. "Me alegré de la llegada de Estéfana, de la de Fortunato y de la de Acaico". No hay otras referencias bíblicas a Fortunato y a Acaico. pero el hecho de que sean corintios parece evidente por una alusión anterior de Pablo a moradores de Corinto a quien él bautizó personalmente. -- 1 Corintios 1.16. "También bauticé a la casa de Estéfana". SÓSTENES La carta, y tal vez la información verbal traída por los emisarios corintios en respuesta a 0 Corintios, fue la causa de que Pablo escribiera la epístola que conocemos como 1 Corintios. Presenta la carta como enviada por él y otro. -- 1 Corintios 1.1. "Pablo, llamado a ser apóstol, y Sóstenes, hermano". Aparte de éste, el único lugar en que la Biblia menciona a Sóstenes es en relación con el juicio de Pablo ante el procurador Galión de Aquea, durante la primera estancia del apóstol en Corinto (v. cap. 9). Galión se negó a resolver el caso, argumentando que el asunto de Pablo era un problema que los judíos debían decidir entre ellos. A consecuencia de esta decisión. -- Hechos 18.17. "Se echaron todos (los griegos) sobre Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y le golpearon delante del tribunal". Pero los griegos no tenían motivo para golpearle después de que Galión rechazara el caso, y parece que los traductores de la King James introdujeron sin necesidad esa palabra. La Revised Standard Version traduce así la frase: «y todos agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le golpearon frente al tribunal». Ese «todos» probablemente se refiera a los conservadores judíos que habían ido a la sala del tribunal para oír pronunciar sentencia contra Pablo, y que se sintieron decepcionados y frustrados por la medida de Galión. Debieron volverse contra su propio dirigente que, como «fiscal», había llevado mal el caso. En efecto, incluso podría aducirse que Sóstenes sentía simpatía hacia el cristianismo y se había abstenido de acusar a Pablo con toda energía. Al menos, dice la tradición que Sóstenes se convirtió después al cristianismo y acabó uniéndose a Pablo, acompañándolo en Éfeso en la época en que se escribió 1 Corintios. Si eso es cierto, resultaría lógico que Sóstenes se incluyera en la epístola, porque sería un corintio notable dirigiéndose a otros corintios. APOLO Al parecer, una noticia que inquietó a Pablo fue la descripción de disensiones y querellas doctrinales en la iglesia de Corinto. -- 1 Corintios 1.11. "Esto os lo digo porque he sabido por los de Cloe que hay entre vosotros discordias". En la Biblia no hay otra mención de Cloe, pero es posible que Estéfana y los demás emisarios se reunieran a adorar en casa de una mujer llamada Cloe. Tal vez hubiese otras casas donde se reunieran pequeños grupos (es posible que la pequeña iglesia de Corinto no tuviese un lugar de reuniones oficial), identificándose a los emisarios por el nombre de la residencia a que acudían. Pablo detalla el carácter de las disensiones. -- 1 Corintios 1.12. "Y cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo". Esto podía referirse a una diferencia doctrinal específica que ya había surgido entre los dirigentes eclesiásticos. Cefas (nombre arameo del que «Pedro» es el equivalente latino, v. cap. 5) representaba el elemento más conservador de origen judío, apegado a la Ley; mientras que Pablo simbolizaba la actitud liberal que quitaba importancia a la liturgia. Los que afirmaban seguir a Cristo serían «fundamentalistas» que deseaban adherirse solamente a las supuestas sentencias del propio Jesús, y no a las enseñanzas anejas de Pablo o de Pedro. Lo que nos deja Apolo. Éste había llegado a Éfeso después de que Pablo se hubiese marchado, casi al término de su segundo viaje misionero. Había sido seguidor de Juan el Bautista, pero Priscila y Aquila le convirtieron al cristianismo (v. cap. 9). Tras convertirse al cristianismo, Apolo decidió ir a Grecia para trabajar allí por la causa. -- Hechos 18.27. "Queriendo pasar a Acaya". -- Hechos 19.1. "En el tiempo en que Apolo se hallaba en Corinto". En Corinto, Apolo hizo buena labor, pues dice Pablo. -- 1 Corintios 3.6. "Yo planté, Apolo regó". Debido a que Pablo se refiere en esta epístola a la labor de Apolo en Corinto, que debió producirse después de la primera estancia de Pablo en Éfeso, es por lo que sabemos que la epístola hubo de escribirse durante la segunda visita de Pablo más prolongada, a esa ciudad. La labor de Apolo en Corinto fue lo bastante eficaz como para proporcionarle un séquito personal que le admiraba y consideraba su jefe, opuesto a los que hablaban de Pablo. Se desconoce en qué sentido se diferenciaban las enseñanzas de Apolo de las de Pablo. La doctrina podría no diferir en absoluto, y la querella quizá reposara en motivos puramente personales; un grupo admiraría más el estilo de predicar de Apolo que el de Pablo. Al menos no había animosidad entre Pablo y Apolo. Poco tiempo antes de que se escribiera 1 Corintios, Apolo debió volver a Éfeso desde Corinto, y allí estuvieron Pablo y él como amigos, pues Pablo siempre le menciona en sus cartas de una manera amistosa. -- 1 Corintios 16.12. "Cuanto al hermano Apolo, mucho le encarecí que se llegara a vosotros irá cuando tenga oportunidad". La amistad perduró, pues en una de sus últimas cartas Pablo encomienda a Apolo el cuidado de uno de los destinatarios. -- Tito 3.15. "A Zenas, el jurisconsulto y a Apolo mira de proveerlos solícitamente para el viaje de modo que nada les falte". CARIDAD Pablo recomienda unidad a la iglesia de Corinto y pasa a responder preguntas concernientesaa temas como el papel de la sexualidad entre cristianos. Pablo cree que es más deseable la continencia sexual, pero el matrimonio no es pecado, sino necesario cuando constituya el único medio de apartar al hombre de uniones irregulares establecidas por el azote del deseo. Pablo lamenta claramente que el matrimonio sea necesario, puesto que él, al igual que la hermandad cristiana en general, está convencido de que pronto sobrevendrá el segundo advenimiento (la nueva esperanza mesiánica) y que, de todos modos, los asuntos mundanos tocarán a su fin. -- 1 Corintios 7.29. "Dígoos, pues, hermanos, que el tiempo es corto". -- 1 Corintios 7.31. "Pasa la apariencia de este mundo". Tras ocuparse de asuntos secundarios como la obligación de que el hombre adore con la cabeza descubierta y la mujer lo haga tapada, Pablo pasa al tema de los dones espirituales. -- 1 Corintios 12.1. "No quiero, hermanos, que ignoréis lo tocante a los dones espirituales". La expresión «dones espirituales» es una traducción del griego «carisma» que significa «don». Los griegos tenían tres diosas que personificaban todo lo que era delicioso y encantador. Eran conocidas por una palabra derivada, «Khárites», porque las cualidades deseables que hacían atractiva a una persona ante las demás se consideraban una gracia de esas diosas. En latín, esas diosas eran las «Gratiae», palabra que también incluye la idea de «dones» entregados liberalmente sin referencia al pago (es decir, «gratis», por los que damos «gracias»). En castellano, esas diosas son las Gracias. El uso estricto de la palabra ha venido a designar ese don de las Gracias que se caracteriza por un movimiento físico suave y armonioso: la «gracia»; a la persona que lo posee, se la llama «agraciada». En sentido más amplio, se refiere a una variedad de dones, siendo «graciosa» aquella persona capaz de cumplir tales dones con cierto aire placentero. Los cristianos colocaron el énfasis en la gracia de Dios. Según la tradición judía la relación entre Dios y su «pueblo elegido» era la de una alianza o pacto. Dios se ocuparía de su pueblo a cambio de que éste obedeciera la Ley. Pero los cristianos abandonaban ahora la Ley arguyendo que en todo caso cualquier transacción hecha por el hombre no era apropiada para pagar el cuidado puesto en él por Dios. Lo único que recibía el hombre era un don gratuito de Dios, sin compromiso. Así, dice Pablo. -- Romanos 6.15. "No estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia". Pablo enumera algunos dones espirituales concedidos a los hombres por la gracia de Dios; dones que incluyen la sabiduría, la fe, la realización de milagros, la profecía y el don de lenguas (v. cap. 9). Pablo admite que todos son dones útiles, pero mantiene que uno de ellos es superior a todos los demás. -- 1 Corintios 13.1. "Si, hablando lenguas de hombres y de angeles, no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe". -- 1 Corintios 13.2. "Y si, teniendo el don de profecía, y conociendo todos los misterios, toda la ciencia, y tanta fe, si no tengo caridad, no soy nada". Pero ¿qué es caridad? La palabra griega que usa Pablo, aquí traducida por «caridad», es «ágape», palabra que normalmente se traduce por «amor». En efecto, en la Revised Standard Version, el pasaje empieza así: «Si, hablando lenguas de hombres y de ángeles no tengo amor». La versión latina de la Biblia traduce «ágape» por «caritas», queriendo decir «caro». Algo es «caro» si puede alcanzar un precio elevado, o si no puede obtenerse siquiera por un precio alto. Si se ama algo, se conserva con cariño sin pensar en su valor intrínseco. Por esa razón, «ágape» con el sentido de «amor» y «caritas» en el sentido de «algo querido», tienen mucho en común. Lamentablemente, la traducción de «ágape» deja algo que desear en cada caso. Caridad ha venido a aplicarse concretamente a un aspecto de «algo querido»: el don de considerar tan queridos a los pobres y desgraciados, que se desea compartir la riqueza y fortuna propias con ellos. Por consiguiente, el sentido de «caridad» se ha reducido para significar limosna, y como ésta suele darse con desdén y a regañadientes, siendo aceptada con humillación y resentimiento disimulados, la palabra «caridad» ha llegado a tener cierto aire impuro. De modo semejante, «amor» ha venido a aplicarse a esa variedad de «algo querido» que indica atracción sexual. Para los que están acostumbrados a escuchar la palabra «amor» en el sentido que le dan las canciones populares, resulta casi molesto escuchar las alabanzas de Pablo. A veces ocurre el impulso de caficarlo y de traducir «ágape» por «amor divino», «amor santo», «amor espiritual», o incluso «amor cristiano». Sin embargo, aquellos que experimenten el «ágape», incluso de una manera leve, saben a lo que se refiere Pablo. En cuanto a los restantes dones espirituales. Pablo considera el de profecía superior al de lenguas; en efecto, se muestra bastante impaciente con los que poseen ese ultimo don. Si se les anima con mucha largueza, provocan confusiones en el culto. Por tanto, Pablo recomienda que sólo hablen uno a la vez cuando esté presente alguien que posea el correspondiente don de interpretación. Es interesante la distinción que hace Pablo entre profecía y lenguas, porque originalmente ambas cosas eran lo mismo (v. cap. I, 9). Para más orden durante la adoración, Pablo recomienda que los profetas prediquen uno a la vez y que las mujeres no hablen en absoluto. ÉFESO Al final de la epístola. Pablo predica con ardor la doctrina de la resurrección de la carne. Señala que si no existiese la resurrección, entonces no habría resucitado Jesús. Y si Jesús no hubiese resucitado, toda la doctrina cristiana se desmoronaría. Y si es así, ¿qué objeto tienen todos nuestros esfuerzos? ¿Por qué todo el mundo no debería vivir el momento? -- 1 Corintios 15.32. "Si por solos motivos humanos luché con las fieras en Éfeso, ¿qué me aprovechó? Si los muertos no resucitan, «comamos y bebamos, que mañana moriremos»". La frase que habla de luchar con fieras quizá sea puramente alegórica. Es posible que Pablo se refiera a sus luchas con las fieras del paganismo y del pecado. Pero tal vez tenga cierto sentido literal. ¿Podría pensar Pablo en los alborotos provocados por los plateros? ¿Eran las fieras esos manifestantes? ¿O tal vez considerara la posibilidad de ser condenado por blasfemia a consecuencia del asunto y de sufrir el castigo de enfrentarse a fieras salvajes en el circo? Es imposible saberlo. CAPÍTULO XII. 2ª CORINTIOS. TIMOTEO Es probable que la Primera Epístola a los Corintios se entregara a Estéfana y a los demás para que la llevaran a Corinto. Pero junto a ellos, Pablo envía como emisario personal a su amado amigo Timoteo; para que los instruya nuevamente en la doctrina paulina. -- 1 Corintios 4.17. "Por esto os envié a Timoteo, que es mi hijo bien amado. que os traerá a la memoria mis caminos y cuál es mi enseñanza por doquier en todas las iglesias. Recomienda a los corintios que acepten amablemente a Timoteo. -- 1 Corintios 16.10. "Si llega Timoteo ahí, mirad que no se vea acobardado entre vosotros". Los Hechos de los Apóstoles recogen esta misión de Timoteo. Durante la estancia de Pablo en Éfeso en su tercer viaje misionero, poco antes de la descripción del motín de los plateros, el apóstol envía a sus emisarios. -- Hechos 19.22. "Enviando (Pablo) a Macedonia a Timoteo y Erasto, él se detuvo algún tiempo en Asia". Si este Erasto es el mismo aludido al final de Romanos (v. cap. 10), es de Corinto y se encamina a su casa. CORINTO Finalmente, Pablo piensa ir a Corinto. -- 1 Corintios 16.5. " Yo iré hacia vosotros después de atravesar Macedonia". -- 1 Corintios 16.6. "Y podrá ser que me detuviese entre vosotros y aun que pasara ahí el invierno". Lo que, según los Hechos, se hizo, porque tras las manifestaciones de los plateros; -- Hechos 20.1. "Pablo partió camino de Macedonia". -- Hechos 20.2. "Y atravesando aquellas regiones llegó a Grecia". -- Hechos 20.3. "Donde estuvo por tres meses". Si en Corinto permaneció precisamente tres meses, como parece muy probable, sería la segunda visita a esa ciudad mencionada en los Hechos de los Apóstoles. 2 Corintios (o parte de ella) se escribió, por lo visto, de camino a Corinto en el 57. Así, las dos epístolas a los corintios se redactaron antes que Romanos, que se compuso después de que Pablo llegara a Corinto y se asentara allí. En relación con este viaje a Corinto, dice Pablo. -- 2 Corintios 13.1. "Por tercera vez voy a vosotros". Al parecer, entre la primera y la segunda visitas a Corinto mencionadas en los Hechos, hubo una tercera. Suele sugerirse que la misión de Timoteo acabó en fracaso con la fuerte oposición de los corintios que seguían a otros apóstoles distintos de Pablo (v. cap. 11). Eso fue lo que llevó a Pablo a intentar otra visita personal. Y esa visita rápida fue, por lo visto, otro fracaso (por eso tal vez no se mencione en los Hechos), pues a su vuelta escribió una carta iracunda. -- 2 Corintios 2.4. "Os escribo en medio de una tritribulación y ansiedad de corazón con muchas lágrimas". Esta carta, escrita con angustia, está, según se cree, efectivamente incluida en 2 Corintios tal como ahora la poseemos, formando los cuatro capítulos últimos. TITO Esta carta iracunda fue enviada a Corinto por mediación de Tito, compañero de Pablo que los Hechos no mencionan, pero del que se habla en varias ocasiones en las epístolas. Tito es un gentil, pues en la Epístola a los Gálatas Pablo describe su llegada a Jerusalén en el 48 para asistir al Concilio de Jerusalén, y dice. -- Gálatas 2.3. "Ni Tito, que estaba conmigo, siendo griego, fue compelido a circuncidarse". Como el tema central que trataba el Concilio era el de que Pablo no obligaba, a los gentiles a circuncidarse tras la conversión (v. cap. 9), Pablo afirmaba su actitud con toda claridad en pleno territorio de la oposición. Por medio de este Tito fue como Pablo envió su airada carta a Corinto, decidido a que la epístola surtiese sus efectos sin que él volviera a pisar esa ciudad. -- 2 Corintios 2.1. "He hecho propósito de no ir otra vez a vosotros en tristeza". Sin embargo, cuando salió de Éfeso tras los alborotos de los plateros, y viajó en dirección oeste hacia Tróade, estaba preocupado porque Tito no había vuelto. -- 2 Corintios 2.15. "No tuve reposo en mi espíritu por no haber encontrado allí a Tito, mi hermano; y partí para Macedonia". Allí había noticias buenas. Se encontró con Tito, que le comunicó que en Corinto había vencido la facción partidaria de Pablo. -- 2 Corintios 7.6. "Dios nos consoló con la llegada de Tito". -- 2 Corintios 7.7. "Y no sólo con su llegada, sino con el consuelo que de vosotros nos trajo". -- 2 Corintios 7.9. "Ahora me alegro, porque os entristecísteis para penitencia". Por lo visto, parte de la penitencia comprendía el castigo contra cierto individuo por haber ofendido a Pablo, oponiéndose a él de manera sistemática tal vez cuando su segunda visita. No se nombra a tal persona ni se describe el episodio; pero el castigo es suficiente. Inquieto por si su victoria engendraba un resentimiento tal que causara una escisión irrevocable, Pablo recomienda paciencia. Escribe una carta de conciliación (los nueve capítulos primeros de 2 Corintios), de nuevo entregada por Tito, recomendando moderación; del dirigente de la facción contraria comenta Pablo. -- 2 Corintios 2.5. "Si alguno me contristó, no me contristó a mi, sino en cierto modo". -- 2 Corintios 2.6. "Bástele a ése la corrección". -- 2 Corintios 2.7. "Habríamos de perdonarle y consolarle". Y finalmente, Pablo visitó Corinto, enviando 2 Corintios durante el viaje; nada se dice de disensiones posteriores. CAPÍTULO XIII. GÁLATAS. GALACIA El encabezamiento de la cuarta epístola es. -- Gálatas 1.1. "Pablo; apóstol". -- Gálatas 1.2. "A las iglesias de Galacia". Inmediatamente surge el problema de la significación de «Galacia». La Galacia propiamente dicha era la región donde se asentaron los galos tres siglos antes de la época de Pablo (v. cap. 3). Era una zona relativamente pequeña al norte del Asia Menor central. Después de que los romanos se apoderaran del sur y del centro de Asia Menor cien años antes del tiempo de Pablo, las regiones conocidas como Licaonia y Pisidia estaban vinculadas a Galacia, formando las tres la «provincia de Galacia» de Roma. Por tanto, la Galacia original puede denominarse «Galacia del Norte», y los territorios incluidos por Roma, «Galacia del Sur». Durante el primer viaje misionero de Pablo, Bernabé y él salieron de Panfilia, pasaron por Pisidia y Licaonia («Galacia del Sur») y luego volvieron sobre sus pasos; de manera que ciudades como Listra, Derbe y Antioquía fueron visitadas dos veces. En el segundo viaje misionero, el apóstol y (esta vez) Silas visitaron la Galacia del Sur. -- Hechos 16.1. "Llegaron a Derbe y a Listra". Más adelante, los Hechos dicen que después de eso. -- Hechos 16.6. "Atravesando la Frigia y el país de Galacia". Es posible que ese viaje incluyera zonas de la Galacia del Norte aunque no se menciona en concreto ninguna ciudad de esa región. En el tercer viaje misionero, vuelve a repetirse. -- Hechos 18.23. "Partió, y atravesando sucesivamente el país de Galacia y la Frigia". Lo que también puede referirse a la Galacia del Norte. En resumen, en los Hechos se mencionan cuatro recorridos a través de Galacia. (1º) La primera mitad del primer viaje misionero a través de las ciudades de Galacia del Sur, propiamente dicha. (2º) La segunda mitad del primer viaje misionero a través de Galacia del Sur propiamente dicha. (3º) El segundo viaje misionero a través de ciudades de Galacia del Sur pero posiblemente también por la Galacia del Norte. (4º) La primera parte del tercer viaje misionero por Galacia del Sur o por Galacia del Norte; o por ambas. En Gálatas, dice Pablo. -- Gálatas 4.13. "Bien sabéis que estaba enfermo de dolencia corporal cuando por primera vez os anuncié el Evangelio". Suele pensarse que Pablo se refiere a la primera visita, en que predicó estando muy enfermo. Y si hubo una primera debió haber una segunda; si no, no se hubiera molestado en identificar la visita concreta a que se refiere. Habría dicho, parafraseando el ver-ículo: «cuando aquella vez os anuncié el Evangelio». Si Pablo se dirige a los gálatas del Sur, entonces las dos visitas serían las 1 y 2 citadas, que tuvieron lugar durante el primer viaje misionero, que concluyó en el 47. Fue entonces cuando estalló la controversia sobre la no circuncisión de los gentiles conversos, convocándose al Concilio de Jerusalén para que resolviera el tema. Por lo visto, en las iglesias de Galacia la postura en favor de la circuncisión era especialmente enconada. En efecto, durante el segundo viaje misionero, cuando Pablo visitó Derbe y Listra (la número 3 de las enunciadas arriba) y aceptó a Timoteo como discípulo, recomendó prudentemente a su joven amigo que se hiciera la circuncisión (v. cap. 9). En las iglesias gálatas quizá hubiese un fuerte partido que denunciara la actitud de Pablo negándole autoridad para conceder licencia de circuncisión. La epístola a los gálatas es la defensa de Pablo contra ello y el firme mantenimiento de su autoridad. Si Gálatas se escribió efectivamente poco después del primer viaje misionero, tuvo que ser en el 47, en Antioquía. Siendo la primera epístola conservada de Pablo y, posiblemente, el primero de los libros del Nuevo Testamento en alcanzar forma escrita. Pablo resume su vida anterior indicando la manera en que se convirtió al cristianismo y la labor que realizó a partir de entones. Se refiere a la llegada de Pedro a Antioquía antes de la convocatoria del concilio y también a Bernabé, que solo le acompañó durante el primer viaje misionero. -- Gálatas 2.11. "Pero cuando Cefas fue a Antioquía en su misma cara le resistí". -- Gálatas 2.13. "Hasta Bernabé se dejó arrastrar". Pablo no se refiere concretamente a la decisión del Concilio de Jerusalén (celebrado en el 48), que apoyó sus puntos de vista y qque, por tanto, sería de esperar que citara. Lo que respalda la posibilidad de que la epístola se escribiera en fecha anterior. Por otro lado, Pablo habla de llegar a un acuerdo particular con Santiago, Cefas (Pedro) y Juan. -- Gálatas 2.9. "Santiago, Cefas y Juan nos dieron a mí y a Bernabé la mano en señal de comunión, para que nosotros nos dirigiésemos a los gentiles y ellos a los circuncisos". Eso debió de ser antes del primer viaje misionero. Pero también pudo ocurrir después del concillo. Una vez que venció la postura de Pablo, Santiago, Pedro y Juan se limitaron a aceptar lo inevitable. Y el pacto se realizó con ambos, con Pablo y Bernabé, aunque fuese después del primer viaje misionero, pues si no volvieron a reunirse, entonces sí pensaban hacerlo. -- Hechos 15.36. "Pasados algunos días, dijo Pablo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos por todas las ciudades en que hemos evangelizado y veamos cómo están. Sólo tras la disputa relativa a Juan Marcos fue cundo Pablo y Bernabé se separaron, recorriendo el primero Asia Menor acompañado de Silas. Si Pablo habla de una primera visita a los gálatas, sería la primera de tres o la primera de dos. O tal vez considere las visitas 1 y 2 como una sóla, pues tuvieron lugar durante un solo viaje misionero, y se cuente la visita número 3, realizada durante el segundo viaje misionero, como si fuera la 2. Si Gálatas se escribió después de la visita a Galacia durante el segundo viaje misionero, tal vez se redactara en Corinto, donde Pablo realizó una estancia prolongada después de recorrer Asia Menor. En ese caso, la epístola se escribiría en el 51 y no en el 47. Si aceptamos la última fecha, habría que preguntarse por qué las iglesias gálatas no aceptaron la decisión del Concilio de Jerusalén, ¿Por qué siguieron tan beligerantes en el tema de la circuncisión, hasta el punto que Pablo tuvo que enviarles una carta con una dura reprimenda? Ocurre que las decisiones emanados de la cúspide de una organización no siempre son aceptadas por todos sus miembros. Quizá hubiese una sólida facción conservadora que rechazaba la resolución del concilio. Y si Pablo no intenta reforzar su postura aludiendo en la epístola a la decisión del concilio, tal vez fuese por negarse a replicar a la autoridad de Santiago, Pedro y Juan, pretendiendo algo más que eso. En Gálatas hay varios lugares donde se aparta del discurso para subrayar su falta de obligación hacia los apóstoles de Galilea. Así, comienza con orgullo. -- Gálatas 1.1. "Pablo, apóstol no de hombres ni por hombres, sino por Jesucristo y por Dios Padre". Además, insiste en que no necesita someterse a otra autoridad, pues su doctrina no es algo que aprendió de otros apóstoles que conocieron a Jesús en vida, sino algo que le fue directamente revelado, pues dijo. -- Gálatas 1.12. "Pues yo no lo recibí (el evangelio) o aprendí de los hombres, sino por revelación de Jesucristo". Pero si Pablo se dirigía a los moradores de la Galacia del Norte, no pudo visitarlos dos veces hasta después de la primera parte de su tercer viaje misionero. Por consiguiente, debió de escribir Gálatas durante su estancia en Éfeso, poco antes de redactar 1 Corintios; o incluso en Corinto, en el 58, poco antes de componer Romanos. Algunos comentaristas prefieren esta última fecha porque consideran que el tema de Gálatas y Romanos es muy semejante, siendo la de Romanos una versión más elaborada y detallada. CAPÍTULO XIV. EFESIOS. Mientras todo el mundo admite que las cuatro epístolas primeras son obra de Pablo, hay polémica respecto a la quinta, aunque su autoría se afirma en la versión que ha llegado hasta nosotros. -- Efesios 1.1. "Pablo; apóstol de Jesucristo; a los santos en Éfeso", Dentro de las razones por las cuales se duda de la autoría de Pablo, están ciertas diferencias estilísticas entre esta epístola y las demás, que son indudablemente de Pablo, aparte de la utilización de numerosas palabras que no son típicas de los demás escritos del apóstol. Por añadidura, aunque dirigida a los efesios y compuesta en edad avanzada tras residir varios años en la ciudad, no contiene salutaciones personales. Es posible, claro está, que la carta no se escribiera directamente para los efesios, pues al menos uno de los manuscritos primitivos no contiene en el primer versículo las palabras «en Éfeso». Tal vez se tratase de una epístola dirigida a las iglesias en general de la que se enviaron copias a regiones concretas añadiendo los nombres de lugar apropiados; y, quizás, la única que sobrevivió fue la copia de Éfeso. Tradicionalmente, Efesios era un grupo de epístolas escritas en el 62, cuando Pablo era prisionero en Roma, pero esto también es discurible. Incluso los que convienen en que la epístola se escribió en el cautiverio, pueden aducir en algunos casos que tal encarcelamiento fue en Cesárea, antes del viaje a Roma (v. cap. 9), y que la epístola se escribió en el 59. Otros argumentan que estuvo encarcelado en Éfeso, cosa que los Hechos no mencionan, en la época de los motines de los plateros, hacia el 57. TÍQUICO El portador de la carta (ya fuese ésta una circular enviada a una serie de iglesias, o una sola dirigida a los efesios) era Tíquico. -- Efesios 6.21. "Y para que sepáis lo que a mí se refiere y qué hago, os lo hará saber Tiquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor". Los Hechos de los- Apóstoles mencionan a Tíquico hacia el final del tercer viaje misionero, cuando Pablo salía de Macedonia hacia Asia Menor. -- Hechos 20.4. "Le acompañaban (a Asia) Sópatros;originario de Berea; y los asiáticos, Tíquico y Trófimo. Como originario de la provincia de Asia, Tíquico bien podía ser originario de Éfeso (la capital de la provincia) y llevar la epístola consigo con motivo de una visita a su ciudad natal. Es posible que Tíquico se quedara en Asia Menor tras salir de Macedonia con Pablo, mientras el apóstol se dirigía a Jerusalén y al cautiverio. Si fue así, se reunió con Pablo más adelante, pues éste le menciona en varias epístolas posteriores, pudiendo ser el portador de Efesios aunque ésta se escribiera en fecha tan tardía como el 62. CAPÍTULO XV. FILIPENSES. LA EPÍSTOLA A LOS FILIPENSES Como Efesios, se cree que esta epístola fue escrita desde la cárcel. Pablo alude a sus cadenas. -- Filipenses 1.13. "Mis cadenas se han dado a conocer en Cristo en todo el pretorio". La frase de «en todo el palacio» se traduce en la Revised Standard Version por «en toda la guardia pretoriana». Como la guardia pretoriana estaba destacada en Roma, el lugar del cautiverio parece ser esa ciudad. Esto lo respalda una referencia hacia el final de la epístola. -- Filipenses 4.22. "Os saludan todos los santos, y principalmente los de la casa del César". Los de la casa del César eran posiblemente los siervos o esclavos del emperador convertidos al cristianismo. César es un título común de los emperadores romanos; en este caso, se trata de Nerón, lo que delimitaría con precisión la fecha de redacción de la epístola entre el 62 y el 64 en Roma. La violenta persecución de cristianos emprendida por Nerón tras el incendio del 64 difícilmente dejaría cristianos en su servidumbre. OBISPOS Y DIÁCONOS La epístola comienza así. -- Filipenses 1.1. "Pablo y Timoteo a todos los santos que están en Filipos con los obispos y diáconos". Filipos es la ciudad de Macedonia que Pablo visitó durante su segundo viaje misionero (v. cap. 9). Allí fundó Pablo por vez primera una iglesia europea. El fiel Timoteo está con Pablo, pero no en régimen formal de prisión, o de otro modo va a ser liberado pronto, pues el apóstol espera enviar a su amigo a Filipos. -- Filipenses 2.29. "Espero en el Señor Jesús poder enviaros pronto a Timoteo". La referencia a obispos y diáconos nos da una visión frustrante de la organización de la Iglesia primitiva, lo justo para despertar nuestra curiosidad sin empezar a satisfacerla. Los primeros dirigentes de la iglesia fueron los propios apóstoles, pero a medida que aumentaba el número de cristianos, se iban nombrando otros jefes. Es lógico que se escogieran entre aquellos hombres destacados por su experiencia y sabiduría. Es probable que fuesen hombres mayores y, naturalmente, se les llamaría «ancianos». Así, cuando surgió la querella sobre la incircuncisión de los conversos gentiles. -- Hechos 15.2. "Al cabo determinaron (los de la iglesia de Antíoquia) que subieran Pablo y Bernabé a Jerusalén, acompañados de algunos otros de aquéllos, a los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para consultarles sobre esto". Además, en las diversas iglesias fundadas por misioneros solían designarse ancianos. -- Hechos 14.23. "Les constituyeron (Pablo y Bernabé) presbíteros en cada iglesia y los encomendaron al Señor". El mandato de los ancianos era un tema tan generalmente aceptado, que la Biblia no se molesta en mencionarlo. Tal régimen se admitía tanto en gobiernos seglares como en corporaciones religiosas. Esparta se gobernaba por una institución llamada «Gerusia» de una palabra griega que quiere decir «anciano»), y Roma se regía por una institución llamada «Senado» (de una palabra latina que significa «ancianos»). Sin embargo hay que mencionar que no es preciso imaginarse necesariamente a los «ancianos» como viejos de barba gris. En las sociedades antiguas, donde la esperanza de vida era de 35 años como mucho, todo aquel que pasara de los 40 era calificado de «anciano». El término griego que significa «anciano» es «presbítero» (de otro término griego que también significa «anciano»). Esa palabra derivó en «preste» (como en el legendario Preste Juan), y en inglús se ha convertido en «priest». Como sinónimo de presbítero. Pablo utiliza el término «epískopos» (o «episcopus», en latín). Significa «supervisor», alguien que cuida de todo y marca el camino. «Epískopos» se ha convertido, en castellano, en «obispo». La palabra «diácono» viene del griego «diákonos» y significa «siervo». En consecuencia, las palabras de Pablo traducidas como «obispos y diáconos» lo que en realidad quieren decir es «los ancianos y sus auxiliares». Tras los días del Nuevo Testamento la Iglesia creó una compleja jerarquía («gobierno sagrado») de muchos niveles. Los grupos básicos iban en orden de autoridad decreciente: obispos, sacerdotes y diáconos. La iglesia en que los obispos tienen autoridad sobre zonas amplias es de carácter «episcopaliano». La Iglesia Católica Romana es episcopaliana, igual que la Iglesia Ortodoxa Griega y varias iglesias protestantes, como la Luterana y Anglicana. En Norteamérica, la análoga a la Anglicana se llama Iglesia Protestante Episcopal. En la Iglesia Presbiteriana no se reconoce a los obispos, sino que los ancianos («presbíteros») tienen autoridad en cada iglesia de manera semejante. Pero en el Nuevo Testamento no se encuentra ninguna de las significaciones que en la actualidad tienen obispos, sacerdotes y diáconos. EPAFRODITO Por lo visto, las relaciones de Pablo con la iglesia de Filipos eran buenas, y la carta está llena de afecto, de gratitud y de cálidas exhortaciones. El motivo de la carta es la llegada de un mensaje de Filipos con una colecta de dinero para Pablo. -- Filipenses 4.18. "Vivo en abundancia y estoy al colmo después que recibí de Epafrodito lo que de vosotros me trajo". Por otro lado, no fue ésta la única vez que los filipenses contribuyeron a las necesidades de Pablo. -- Filipenses 4.15. "Cuando partí de Macedonia, con ninguna iglesia tuve cuenta de dado y recibido; sólo con vosotros". -- Filipenses 4.16. "Porque, estando en Tesalónica, una y otra vez me enviasteis con qué atender a mi necesidad". En Roma, Epafrodito cayó enfermo, pero se recuperó y ahora volvía a Filipos con la carta de Pablo. -- Filipenses 2.27. "Estuvo a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él". -- Filipenses 2.28. "Así, pues, le envío más prestamente para que, viéndole de nuevo, os alegréis". SINCERO COLEGA Al final de la epístola, Pablo saca a relucir una pequeña disputa entre dos mujeres de la iglesia fiilipense. -- Filipenses 4.2. "Ruego a Evodia y a Síntique tener los mismos sentimientos en el Señor". -- Filipenses 4.3. "Y a ti también, sincero colega, te ruego que ayudes a ésas, que han luchado mucho por el Evangelio conmigo". Nada más se sabe de Evodia y Síntique, ni de qué trataba su querella Sin embargo, la expresión «sincero colega» es interesante. ¿A quién podía referirse? Algunos sugieren que alude a la mujer de Pablo y una serie de comentaristas primitivos de la Biblia suponen que Pablo se había casado con Lidia, la vendedora de tinte púrpura que había conocido en Filipos y en cuya casa residió (v. cap. 9). Esto no parece muy probable, porque Pablo se refiere a sí mismo como soltero. En 1 Corintios, cuando de mala gana permite el matrimonio antes que las uniones sexuales irregulares, desea que no fuese necesario. -- 1 Corintios 7.7. "Quisiera yo que todos los hombres fueran como yo". Lo que ciertamente indica que Pablo jamás tuvo relaciones con una mujer. Tal vez podría argumentarse que se había casado por la compañía, aunque la sexualidad estuviese fuera de lugar. En efecto Pablo afirma el derecho de hacerlo así, si quería. -- 1 Corintios 9.5. "¿No tenemos derecho a llevar en nuestras peregrinaciones una hermana, igual que los demás apóstoles?". Pero ¿llegó a hacerlo? Suele creerse que no. Pero si el «sincero colega» no es la mujer de Pablo (en cualquier caso, en griego, la expresión viene en género masculino), podría referirse a un colaborador íntimo en Filipos. Se han sugerido una serie de nombres, Lucas, por ejemplo, pero no hay argumentos convincentes en favor de ninguno de ellos. Una posibilidad interesante es que se aluda aquí a un nombre propio. La palabra «colega» es traducción del griego «Syzygos». ¿Habría alguien con ese nombre? ¿Podría referirse Pablo con «sincero Syzygos» a que tal persona está así bien llamada porque es un «syzygos» («colega», «compañero») tanto en carácter y obras como en nombre? El problema de tal teoría es que se ignora que Syzygos se haya utilizado por los griegos como nombre propio. Probablemente, el misterio no se resolverá nunca. CAPÍTULO XVI. COLOSENSES. COLOSAS La epístola siguiente (al parecer también escrita en Roma en el 62) está dirigida a una ciudad que Pablo nunca ha visitado y que no se menciona en los Hechos de los Apóstoles. -- Colosenses 1.1. "Pablo y Timoteo". -- Colosenses 1.2. "A los santos en Colosas". Colosas, o más propiamente, Colosae, es una ciudad de la provincia de Asia, a unos 200 kilómetros al oriente de Éfeso. En la época del imperio persa había sido una gran ciudad en medio de una importante ruta comercial. Empezó a declinar en los días de Alejandro Magno. EPAFRAS Si Pablo no visitó Colosas en persona para fundar su iglesia, lo hizo un colaborador íntimo. Habla de que los colosenses conocen el Evangelio. -- Colosenses 1.7. "Según que la aprendísteis (la verdad) de Epafras, nuestro amado consiervo, que es por nosotros fiel ministro de Cristo", Pablo vuelve a mencionar a Epafras al término de la epístola como uno de los que envían saludos, de manera que Epafras debía estar con él en Roma. Lo que se hace aún más explícito al final de la breve epístola a Filemón, redactada hacia las mismas fechas que Colosenses. Allí dice. -- Filemón 1.23. "Te saluda Epafras, compañero de mi cautiverio en Cristo Jesús". Lo de «compañero de cautiverio» podría ser simplemente una expresión metafórica por la que dos individuos son enteramente obedientes (y por tanto esclavos) de la doctrina cristiana. O tal vez signifique que Epafras no sólo estaba con Pablo, sino que además se hallaba encadenado. TRONOS, DOMINACIONES, PRINCIPADOS, POTESTADES. El motivo de la epístola fue la noticia que llegó a Pablo de que los colosenses estaban cayendo bajo la influencia del gnosticismo (v. cap. 8). Algunos de los colosenses se inclinaban a aceptar doctrinas místicas referentes a vastas jerarquías celestiales de ángeles que servían de intermediarios entre Dios y el hombre. Según esa doctrina, Jesús sería simplemente otro mediador que tal vez no tuviese particular importancia. Eso es lo que Pablo denuncia. Enumera los atributos de Jesús, insistiendo con elocuencia en que Jesús es todo y que nada puede trascenderle. -- Colosenses 1.15. "Es (Jesús) la imagen de Dios invisible". -- Colosenses 1.16. "Porque en Él fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por Él y para Él". Los tronos, dominaciones, principados y potestades son referencias a varias escalas de intermediarios angélicos, cada uno de los cuales manifiesta un atributo místico de Dios. Pablo advierte contra tales especulaciones místicas. -- Colosenses 2.18. "Que nadie con el culto de los ángeles os prive del premio, haciendo alarde de lo que ha visto, hinchándose vanamente bajo el efecto de su inteligencia carnal". Sin embargo, en los siglos posteriores a Pablo, el pensamiento místico invadió el cristianismo y se aceptaron profusas jerarquías de ángeles aun reconociendo que Jesús las trascendía todas. Las dos más altas, serafines y querubines, venían del Antiguo Testamento, igual que las dos inferiores, arcángeles y ángeles. Pero los categorías intermedias -tronos, dominaciones, virtudes, potestades y principados- vienen de las teorías gnósticas que Pablo denuncia. LAODICEA Pablo aprovecha la oportunidad para dirigirse también a la iglesia vecina de Laodicea. -- Colosenses 4.16. "Y cuando hayáis leído esta epístola, haced también que sea leída en la iglesia de Laodicea". Laodicea estaba situada a unos 16 kilómetros al oeste de Colosas. La ciudad fue reconstruida y mejorada hacia el 250 a.C. por Antíoco II del imperio seléucida, que la llamó así en honor de su mujer Laodique. Seguía siendo seléucida hacia el 190 a.C. cuando tras la derrota de Antíoco III a manos de Roma, la región se cedió como recompensa a Pérgamo, aliado de Roma. En el 133 a.C. se convirtió en romana, junto con el resto de Pérgamo (conocido a partir de entonces como provincia de Asia o, simplemente, Asia). Tras su renovación, Laodicea se hizo más próspera mientras declinaba la ciudad vecina de Colosas. Al final de la epístola, también se menciona Hierápolis, a unos 16 kilómetros al norte de Laodicea. Al hablar de Epafras, Pablo dice. -- Colosenses 4.13. "Se toma mucho trabajo por vosotros y por los de Laodicea y Hierápolis". TÍQUICO La epístola debe llevarla a Colosas Tíquico el asiático (véase cap. 14). -- Colosenses 4.7. "De mis cosas os informará Tíquico". Una declaración similar aparece al final de Efesios. -- Efesios 6.21. "Y para que sepáis lo que a mí se refiere y qué hago, os lo dará a saber Tíquico". Es difícil suponer que Tíquico hiciese dos viajes a Asia Menor desde Roma, si tanto Efesios como Colosenses se escribieron durante el cautiverio romano. Quizá sólo hubiese una carta, la de Colosenses, y Efesios tal vez se escribiese más tarde por alguien distinto de Pablo a imitación de Colosenses. Ciertamente, hay semejanzas entre ambas, pues en Efesios también se subraya la trascendencia de Jesús. -- Efesios 1.20. "Resucitándole (Dios a Jesús) de entre los muertos y sentándole a su diestra". -- Efesios 1.21. "Por encima de todo principado, potestad, poder y dominación y de todo cuanto tiene nombre, no sólo en este siglo sino también en el venidero". Sin embargo, si mantenemos que hay dos epístolas, ambas escritas por Pablo, habríamos de suponer que redactó dos. Una carta circular para que la llevaran de iglesia en iglesia por Asia Menor, la que ahora conocemos como Efesios, pues es la copia de Éfeso la que ha sobrevivido). Y otra con un enfoque más acusado que dirigió a los colosenses, porque parecían más inclinados que otros a las doctrinas gnósticas. De camino a Colosas, Tíquico pudo entregar copias de Efesios en varias iglesias, incluyendo la de Laodicea. Así, cuando Pablo pide a los colosenses que también lean la epístola a los de Laodicea, añade. -- Colosenses 4.16. "Y la de Laodicea, leedla también vosotros". Esto puede referirse a la copia de Efesios enviada a Colosas desde Laodicea. ARISTARCO Pablo envía saludos de los que están con él. -- Colosenses 4.10. "Os saluda Aristarco, mi compañero de cautiverio, y Marcos, primo hermano de Bernabé". Es posible que Marcos sea Juan Marcos, y si ahora está con Pablo, la antigua disputa (v. cap. 9) parece haberse zanjado. Aristarco, macedonio de origen judío, estuvo con Pablo en Éfeso durante el motín de los plateros, corriendo efectivamente un peligro considerable. -- Hechos 19.29. "Toda la ciudad se llenó de confusión, y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando consigo a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo". Pero no los mataron, y Aristarco acompañó a Pablo a Macedonia y Grecia, luego de vuelta a Asia y, finalmente, a Jerusalén. -- Hechos 20.4. "Acompañaban (a Pablo) los tesalonicenses Aristarco y Segundo". Más adelante. Aristarco acompañó a Pablo en su agitada travesía marítima hacia Roma. -- Hechos 27.2. "Levamos anclas, llevando en nuestra compañía a Aristarco, macedonio de Tesalónica". DEMAS Con Pablo también van Lucas y Dímas. -- Colosenses 4.14. "Os saluda Lucas, el médico amado, y Dímas". También se menciona a Demas en la epístola a Filemón, en la que se mandan saludos del mismo grupo. -- Filemón 1.23. "Te saluda Epafras". -- Filemón 1.24. "Marcos, Aristarco, Demas, Lucas". Vuelve a mencionarse a Demas en otra epístola aún más tardía. Por lo visto. Demas no pudo soportar finalmente las penalidades de ser cristiano y, frente a la práctica certeza de un martirio cruel, olvida a Pablo y, probablemente, también el cristianismo. Pablo dice con tristeza. -- 2 Timoteo 4.10. "Porque Demas me ha abandonado por amor de este siglo y se marchó a Tesalónica". CAPÍTULO XVII. 1ª TESALONICENSES. TESALÓNICA Pablo y Silas visitaron Tesalónica durante el segundo viaje misionero de Pablo, pero no fueron bien recibidos. Los expulsaron miembros de la colonia judía, indignados ante lo que les parecía herejía (v. cap. 9). Los dos misioneros y su séquito se dirigieron a Berea de Macedonia y luego hacia el sur, a Atenas y Corinto. No obstante, se fundó una iglesia cristiana en Tesalónica compuesta principalmente por hombres de origen gentil, y a ésa es a la que se dirige Pablo. -- 1 Tesalonicenses 1.1. "Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de Tesalónica". La iglesia de Tesalónica es vigorosa y devota. Pablo los alaba y explica que le gustaría visitarlos, pero no puede hacerlo de momento. Por tanto, decide enviarles a su experimentado compañero Timoteo. -- 1 Tesalonicenses 3.1. "Por eso, no pudiendo sufrir más, preferimos quedarnos solos en Atenas", -- 1 Tesalonicenses 5.2. "Y enviamos a Timoteo para exhortaros en vuestra fe", Timoteo volvió con buenas noticias respecto a los tesalonicenses, y Pablo escribe ahora para exponer algunos puntos doctrinales. Esta carta debió escribirse durante la primera estancia de Pablo en Corinto, después de salir de Atenas, pues en los Hechos averiguamos que él ya estaba allí a la vuelta de Timoteo. -- Hechos 18.1. "Después de esto. Pablo se retiró de Atenas y vino a Corinto". -- Hechos 18.5. "Mas luego que llegaron de Macedonia Silas y Timoteo testificando (Pablo) a los judíos que Jesús era el Mesías". Todos están juntos en Corinto, y 1 Tesalonicenses se envía a Tesalónica en nombre de los tres. De donde se desprende que 1 Tesalonicenses se escribió hacia el 50, y es muy probable que sea el más antiguo de los escritos de Pablo que ha sobrevivido. Hay una posibilidad de que Gálatas se redactase en fecha tan temprana como el 47 (v. cap. 13), pero no es muy probable; la mayoría de los comentaristas aceptan 1 Tesalonicenses como el más antiguo. LA TROMPETA DE DIOS Al parecer, la iglesia de Tesalónica, gentil en su mayor parte, no está habituada a los principios teológicos desarrollados en el judaismo por los fariseos y siente inquietud por el tema de la resurrección y del juicio final. Pablo los tranquiliza y describe el segundo advenimiento en términos dramáticos. -- 1 Tesalonicenses 4.16. "El mismo Señor, a una orden, a la voz del arcángel, al sonido de la trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero". -- 1 Tesalonicenses 4.17. "Después nosotros, los vivos, los que quedemos, junto con ellos, seremos arrebatados en las nubes al encuentro del Señor en los aires". La imagen de la «voz del arcángel» y de «la trompeta de Dios» está viva en nuestra común tradición del toque de trompeta del arcángel Gabriel en el momento del juicio final. Pablo también habla del último toque de trompeta en 1 Corintios. -- 1 Corintios 15.51. "Todos seremos transformados". -- 1 Corintios 15.52. "En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al último toque de la trompeta". Sin embargo, Pablo no afirma que será Gabriel quien toque la trompeta, y la Biblia tampoco lo dice en parte alguna. Pablo está convencido de que no tardará mucho el segundo advenimiento, y el empleo de la primera persona de plural en 1 Tesalonicenses 4.17 muestra su convicción de que el gran día llegará en vida suya. No obstante, tiene cuidado de no indicar fechas precisas. -- 1 Tesalonicenses 5.1. "Cuanto al tiempo y a las circunstancias, no hay, hermanos, por qué escribir". -- 1 Tesalonicenses 5.2. "Sabéis bien que el día del Señor llegará como el ladrón en la noche". CAPÍTULO XVIII. 2ª TESALONICENSES. EL HOMBRE DE LA INIQUIDAD La Segunda Epístola a los Tesalonicenses debió seguir inmediatamente a la primera, de modo que también podría fecharse en el 50 y considerarse escrita en Corinto. Por lo visto, la primera carta de Pablo creó una inquietud molesta. Algunos tesalonicenses rechazaron la posibilidad del segundo advenimiento, pues todo parecía ir muy mal mientras que los perseguidores eran muy poderosos. Por tanto, Pablo vuelve a describir vigorosamente el día del juicio como el momento del castigo para los que ahora parecen vencedores. -- 2 Tesalonicenses 1.7. "La manifestación del Señor Jesús desde el cielo, con sus milicias angélicas", -- 2 Tesalonicenses 1.8. "Tomando venganza en llamas de fuego sobre los que desconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de Nuestro Señor Jesús". Les asegura que el gran día se acerca, pero indica que un preludio esencial de tal día es el momentáneo triunfo del mal. En su opinión, la misma dureza de los tiempos no es sino otra prueba de la inminencia del segundo advenimiento. -- 2 Tesalonicenses 2.3. "Antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad". -- 2 Tesalonicenses 2.4. "Que se opone y se alta contra todo lo que se dice Dios o es adorado". Esto recuerda a un pasaje de Daniel referido al perseguidor seléucida, Antíoco IV . -- Daniel 11.36. "El rey hará lo que quiera, se ensoberbecerá y se gloriará por encima de todos los dioses". Así surge un paralelo. Igual que el triunfo de los Macabeos sólo se produjo tras la época funesta de Antíoco IV, del mismo modo llegará el segundo advenimiento tras los días sombríos del «hombre de iniquidad». En efecto, las palabras de Daniel podrían referirse en lo inmediato a la era macabea y en lo definitivo al día del juicio. Pablo recoge aquí un eco del pensamiento místico judío (que a su vez quizá tenga raíces babilonias y persas), donde hay cierta simetría entre el comienzo y el fin de la creación. Así, en la mitología babilónica el cielo y la tierra fueron creados mediante la destrucción de Tiamat o de Leviatán tal como se indica en algunos versículos bíblicos (v. cap. I, 19). Al término de esta creación se produce otra de especie más gloriosa que sucede a una segunda victoria sobre el antiguo enemigo. Ezequiel describe esa última batalla entre las fuerzas del bien y del mal en su relato del Gog de la tierra de Magog (v. capítulo I, 26). Una vez destruido Gog, se instaura el reino ideal. En el siglo anterior a Jesús, los creadores de leyendas judíos dieron el nombre de Belial o Beliar (v. cap. I, 5) a ese último adversario de Dios. La leyenda de Belial no sólo debió de basarse en Antíoco IV, sino también en otros grandes enemigos posteriores del nacionalismo judío, como Pompeyo y Herodes el Grande. A ese enemigo final es a quien Pablo se refiere al decir en una deliberada concatenación de contrarios. -- 2 Corintios 6.15. "¿Qué concordia entre Cristo y Belial?". Los evangelios citan las palabras con que Jesús enumera los males que caerán sobre el mundo antes del juicio final; entre ellos se incluyen hombres de iniquidad que pretenden hablar ilegítimamente en nombre de Dios. Son falsos mesías. -- Mateo 24.24. "Porque se levantarán falsos mesías." En la Primera Epístola de Juan, se alude a los falsos mesías como «anticristos» («opuestos a Cristo»). -- 1 Juan 2.18. "Habéis oído que está para llegar el anticristo; ahora, muchos se han hecho anticristos". Si se habla de «falsos mesías» y de «anticristos», en plural, se aludiría a agentes o fuerzas del mal en general. Pero Pablo utiliza el singular. Habla del «hombre de la iniquidad». Es como si existiera un Anticristo, un hombre o fuerza concreta cuya misión es enfrentarse a Dios con una victoria mamentánea para ser luego aplastado en una derrota absoluta. Sería muy lógico suponer que el único Anticristo fuese Satanás, pero no se afirma de manera concreta. Por tanto, en diversos tiempos históricos se han buscado a ciertos individuos que desempeñaran el papel de Anticristo. Tal vez Pablo pensara en Calígula que, en el 41, justo diez años antes de que se escribieran las epístolas a los tesalonicenses, trató de que le adorasen como dios en el interior del propio Templo. Pero Calígula fue asesinado antes que pudiera llevar a cabo su perverso designio y, en todo caso, el mundo sobrevivió. Unos doce años después de las epístolas, Nerón inició la persecución de cristianos en Roma y muchos debieron creer que al fin había llegado el Anticristo. Otros emperadores que iniciaron persecuciones -Domiciano, Decio, Diocleciano- parecieron desempeñar a su vez ese papel. A lo largo de la Edad Media, los cristianos consideraron anticristos a otros cristianos, y en la época de la Reforma, se intercambiaron fuertes acusaciones en ambos sentidos. Los católicos llamaron anticristos a algunos reformadores; los protestantes otorgaron ese título a ciertos papas. A medida que el mundo seguía y se retrasaba el segundo advenimiento a pesar de todos los anticristos, la utilización del término empezó a ser menos frecuente. Incluso a hombres que parecerían ejemplos perfectos de Anticristo a ojos de sus enemigos, como por ejemplo, Lenin o Hitler, rara vez (si alguna) se les concedió tal título. CAPÍTULO XIX. 1º TIMOTEO. ÉFESO A continuación de 2 Tesalonicenses hay tres epístolas atribuidas a Pablo que tratan fundamentalmente de consejos prácticos sobre la administración de los asuntos eclesiásticos y que, por consiguiente, suelen denominarse «epístolas pastorales». La palabra «pastor» perdió su sentido original para emplearse con más frecuencia con el significado de sacerdote, a quien se considera pastor de almas. La concepción metafórica de los seres humanos como ovejas cuidadas por los dirigentes religiosos vistos como pastores es corriente en la Biblia. El ejemplo que suele citarse con mayor frecuencia es. -- Salmo 25.1. "Es Yahvé mi pastor; nada me falta". La primera de las epístolas pastorales está dirigida a Timoteo. Como hay dos, se la denomina Primera Epístola a Timoteo, ó 1 Timoteo. -- 1 Timoteo 1.1. "Pablo, apóstol de Cristo Jesús". -- 1 Timoteo 1.2. "A Timoteo; verdadero hijo en la fe". Esta epístola describe un estado de cosas bastante sorprendente. Pablo habla libremente de sí mismo y de sus viajes. -- 1 Timoteo 1.13. "Te rogué, al partir para Macedonia, que te quedaras en Éfeso". -- 1 Timoteo 3.14. "Esto le escribo con la esperanza de ir a verte pronto". Parece imposible amoldar la situación de 1 Timoteo a cualquier período descrito en los Hechos de los Apóstoles, y la única opción (si Pablo es efectivamente el autor de la epístola) es suponer que las fechas referidas son posteriores a los acontecimientos de los Hechos. Los Hechos terminan en el 64 (v. cap. 9), año en que tuvo lugar la persecución de cristianos en Roma por Nerón. Ciertamente, sería lógico suponer que Pablo moriría como un mártir en algún momento de ella. Pero a la luz de 1 Timoteo suele pensarse que Pablo fue liberado poco antes del incendio de Roma que sirvió de pretexto a la persecución. Si Pablo salió en seguida de Roma en dirección a Oriente habría estado ausente de la ciudad cuando Nerón prendió a los cristianos arrojándolos a los leones y convirtiéndolos en vivientes antorchas humanas. Según esta teoría, Timoteo, que acompañó a Pablo durante todo el cautiverio romano, habría ido a Éfeso con el apóstol quedándose a cargo de la iglesia efesia. Según tradiciones posteriores, Timoteo siguió siendo obispo de Éfeso durante el resto de su vida, muriendo en el martirio hacia el final del reinado del emperador Domiciano durante otra persecución más general de cristianos. Pero algunos aducen que las epístolas pastorales no son obra de Pablo, sino de un autor posterior que trató de dar más autoridad a sus escritos sobre organización eclesiástica publicándolos con el nombre del apóstol. Esto haría innecesaria la problemática teoría de la liberación de Pablo del cautiverio romano en el 64. También explicaría el hecho de que el estilo, vocabulario y actitud de las epístolas pastorales no parecen característicos de Pablo. HIMENEO La epístola recomienda a Timoteo que muestre firmeza hacia los herejes que enseñan falsas doctrinas. Dice el autor que algunos se han apartado de la fe. -- 1 Timoteo 1.20. "Entre ellos Himeneo y Alejandro, a quienes entregó a Satanás". Es decir, fueron excomulgados. Es probable que Himeneo y Alejandro fuesen gnósticos, pues en el siglo I esa herejía en concreto estaba extendida por Asia Menor. La excomunión no sirvió para que Himeneo volviese a la ortodoxia, pues en la Segunda Epístola a Timoteo se le menciona de nuevo cuando se enumera a los falsos predicadores. -- 2 Timoteo 2.17. "Y su palabra cunde como gangrena. De ellos son Himeneo". Alejandro, mencionado junto con Himeneo en 1 Timoteo vuelve a aparecer en 2 Timoteo. -- 2 Timoteo 4.14. "Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le dará la paga según sus obras". La mayor parte de 1 Timoteo continúa con normas para la elección de obispos y diáconos y con varias regulaciones de la vida eclesiástica. CAPÍTULO XX. 2º TIMOTEO. TRÓADE La Segunda Epístola a Timoteo, que empieza con versículos casi idénticos a los de la Primera, ofrece más instrucciones para la organización eclesiástica. Alude a grandes viajes tras la liberación de Pablo de su cautiverio romano. Por ejemplo, menciona Tróade. -- 2 Timoteo 4.13. "El capote que dejé en Tróade, en casa de Carpio, tráelo". También se refiere a Mileto. -- 2 Timoteo 4.20. "A Trófimo le dejé enfermo en Mileto". Durante este período de libertad se cree que Pablo escribió 1 Timoteo. Sin embargo, su último viaje misionero pronto llegaría a su término, pues en 2 Timoteo habla como alguien condenado a muerte y dispuesto a morir. -- 2 Timoteo 4.6. "A punto estoy de derramarme en libación, siendo ya. inminente el tiempo de mi partida". -- 2 Timoteo 4.7. "He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado la fe". Suele creerse que Pablo fue encarcelado de nuevo y, esta vez condenado y ejecutado. La fecha de su muerte suele fijarse entre el 67 y el 68, hacia el final del reinado de Nerón. De lo que se desprende que, si es auténtica, 2 Timoteo es la última epístola de Pablo. CAPÍTULO XXI. TITO. CRETA. La tercera epístola pastoral está dirigida a Tito (v. cap. 12), que se encuentra en Creta. -- Tito 1.1. "Pablo; siervo de Dios y apóstol de Jesucristo". -- Tito 1.4. "A Tito, hijo mío verdadero, según la fe común". -- Tito 1.5. "Te dejé en Creta para que acabases de ordenar lo que faltaba". Durante su viaje a Roma (v. cap. 9), Pablo navegó hasta un puerto cretense y es posible que dejara allí a Tito. O bien, Pablo y Tito visitaron Creta durante el supuesto intervalo entre dos cautiverios en Roma, y Tito se quedó allí en aquella ocasión. Pablo advierte a Tito de los peligros de herejía y le recuerda la mala fama de los habitantes de Creta. Dice Pablo. -- Tito 1.12. "Dijo uno de ellos, su propio profeta: «Los cretenses, siempre embusteros, malas bestias, panzas holgazanas»". Suele pensarse que el «profeta» cuyas palabras se citan es Epiménides de Cnosos, respecto al cual no hay información fidedigna, sólo leyenda. Se supone que vivió en el siglo séptimo a.C. Según relatos de tiempos romanos, se durmió de niño en una cueva y permaneció dormido durante cincuenta y siete años (el Rip Van Winkle original); al despertar se convirtió en un mago, viviendo hasta la edad de 150 años o, según algunos inquietos por mejorar aún más una buena historia, de 300. NICÓPOLIS. Parece que la epístola a Tito se escribió mientras Pablo aún estaba en libertad, pues el apóstol dice. -- Tito 3.12. "Date prisa a venir a verme a Nicópolis, porque tengo el propósito de pasar allí el invierno". Por consiguiente, la redacción de la epístola es anterior a 2 Timoteo. «Nicópolis» significa «Ciudad de la Victoria», nombre de buen augurio utilizado con frecuencia. La Nicópolis más importante en la época imperial de Roma estaba en la costa occidental de Grecia, cerca del promontorio de Accio, donde Augusto (entonces Octavio, v. cap. 7) derrotó a Marco Antonio. Fue la batalla final de las largas guerras civiles romanas e hizo posible la instauración del imperio romano y de la paz general que se estableció durante siglos por todo el mundo mediterráneo. El propio Octavio fundó la ciudad en el emplazamiento mencionado, llamándola así para conmemorar su victoria. Su mayor fama obedece al hecho de que Epicteto, el gran filósofo estoico, llegó a Nicópolis un cuarto de siglo antes que Pablo, fundando allí una escuela. DALMACIA. Vuelve a mencionarse a Tito en 2 Timoteo, la última epístola de Pablo. Salió de Creta destinado a otra misión. -- 2 Timoteo 4.10. "Demas se marchó a Tesalonica; Crescente a Galacia, y Tito a Dalmacia". Dalmacia, que la Biblia sólo menciona en esta ocasión, era lo que hoy es la costa yugoslava del Adriático, enfrente de Italia. En la primitiva historia de Roma, fue refugio de molestos piratas. Roma los combatió en una serie de ocasiones y, hacia el 155 a.C. Dalmacia se vio obligada a someterse a la soberanía romana. Los dálmatas se rebelaron muchas veces, y hasta el 9 d.C. el país no quedó sometido a un dominio completo y absoluto. CAPÍTULO XXII. FILEMÓN. La epístola más breve atribuida a Pablo y la más personal es la dirigida a Filemón, natural de Colosas. -- Filemón 1.1. "Pablo; preso de Cristo Jesús; y Timoteo, a Filemón". -- Filemón 1.2. "A la hermana Apia, a Arquipo y a la iglesia de su casa". Por lo visto, Filemón era el dirigente de la comunidad cristiana de Colosas, pues en su casa era donde se celebraban las reuniones eclesiásticas. Se cree que Apia era su mujer y Arquipo su hijo. A éste se le menciona al final de Colosenses, donde Pablo enumera a los destinatarios de la epístola. -- Colosenses 4.17. "Decid a Arquipo: Atiende al ministerio que en el Señor has recibido, para ver de cumplirlo bien". Es posible, pues, que Arquipo fuese realmente el que dirigiera los servicios en Colosas instruyendo a la parroquia sobre puntos doctrinales. ONÉSIMO. La epístola a Filemón se escribió efectivamente en las mismas fechas que Colosenses, según convienen todos, mientras Pablo se hallaba en su primer cautiverio romano. Así, cuando Pablo remite la epístola a los Colosenses por medio de Tíquico (v. cap. 16) también envía a otra persona. -- Colosenses 4.8. "A quien os envío (a Tíquico)". -- Colosenses 4.9. "Junto con Onésimo, el hermano fiel y querido, que es de los vuestros". Al parecer, Onésimo era esclavo de Filemón. Huyó de su amo, llevándose algunas joyas. Como fuese, llegó a Roma, donde conoció a Pablo y se convirtió al cristianismo. Pablo le enviaba ahora de vuelta a su amo, con la epístola a Filemón como carta de intercesión personal. Dice Pablo. -- Filemón 1.10. "Te suplico por mi hijo Onésimo". -- Filemón 1.11. "Un tiempo inútil para ti". Como Onésimo significa «provechoso», hay un irónico juego de palabras. Pablo recomienda a Filemón que reciba a Onésimo como hermano en Cristo y no como a un esclavo que vuelve para ser castigado. Pablo incluso se ofrece a tomar la responsabilidad por las pérdidas financieras de Filemón. -- Filemón 1.15. "Se te apartó para que por siempre le tuvieras". -- Filemón 1.16. "No ya como siervo más que siervo, hermano". -- Filemón 1.18. "Si en algo te ofendió, o algo te debe, ponlo a mi cuenta". -- Filemón 1.19. "Yo te lo pagaré". Pablo considera que el cristianismo pertenece a todos, sin distinción de sexo, raza, nacionalidad o condiciones de servidumbre. En un famoso versículo, dice. -- Gálatas 3.28. "No hay ya judío o griego, no hay siervo o libre, no hay varón o hembra, porque todos sois uno en Cristo Jesús". Sin embargo, mientras Pablo recomienda benevolencia hacia el esclavo Onésimo, que ahora es hermano en Cristo de Filemón, en ninguno de los escritos de Pablo hay indicios de que la esclavitud sea una institución errónea e inmoral. En efecto, Pablo incluso advierte a los esclavos que obedezcan a sus amos, de manera que el cristianismo, por novedosas que fuesen algunas de sus doctrinas, no era en absoluto una doctrina de revolución social. -- Efesios 6.5. "Siervos, obedeced a vuestros amos según la carne como a Cristo, con temor y temblor, en la sencillez de vuestro corazón". El caso es que en ninguna parte de la Biblia, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento, se condena en abstracto la esclavitud. Tampoco hubo entre los gentiles ningún profeta o filósofo antiguo que la denunciara. Estaba tan íntimamente vinculada al régimen social y económico de la época que su ausencia era inconcebible. (Hay que preguntarse si en la actualidad es imaginable únicamente porque tenemos máquinas que hacen el trabajo de esclavos.) Lo único que los dirigentes morales de la antigüedad hacían, tanto en la Biblia como fuera de ella, era recomendar humanidad a los poseedores de esclavos. Así, Pablo reconoce la propiedad de Filemón sobre Onésimo, enviando de nuevo a éste a la esclavitud. Ni siquiera la conversión al cristianismo de Onésimo le hace menos esclavo, y Filemón tendrá derecho legítimo a castigarlo. Pablo sólo puede rogarle que sea benigno. CAPÍTULO XXIII. HEBREOS. LA EPÍSTOLA A LOS HEBREOS. Esta epístola, bastante extensa, tiene una construcción compleja y se escribió originalmente en un griego perfecto, de modo que parece un sermón cuidadosamente escrito y puesto en forma epistolar. En numerosas ocasiones el autor se refiere a sí mismo como si hablara en lugar de escribir. -- Hebreos 6.9. "Aunque hablamos de este modo, sin embargo, confiamos y esperamos de vosotros, carísimos, algo mejor y mas conducente a la salvación". Además, no empieza como una epístola, con los saludos ceremoniales del autor o autores a una persona concreta o a una congregación, sino que comienza con una frase larga y bien construida que abarca cuatro versículos. -- Hebreos 1.1. "Muchas veces y en muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas". -- Hebreos 1.2. "Últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo". No se expresa el nombre del autor. La versión King James sigue la tradición más corriente de atribuir la epístola a Pablo, de manera que la titula «Epístola del Apóstol Pablo a los Hebreos». La prueba más sugestiva en favor de ello es una mención a1 final de la epístola a Timoteo, la mano derecha de Pablo. -- Hebreos 15.23. "Sabed que ha sido puesto en libertad nuestro hermano Timoteo, en cuya compañía, si viniere pronto, os he de ver". Sin embargo, este versículo quizá se añadiera para respaldar la teoría de Pablo, que necesita bastante apoyo porque hay mucho contra ella. El estilo es mucho más pulido que en cualquiera de los escritos del apóstol. Además, los argumentos y la teología no son característicos de Pablo, y en uno o dos lugares entra en franca contradicción con lo que dice en otras epístolas. La línea de argumentación es más bien la de un judío elocuente, versado en la filosofía alejandrina, como Filón (v. cap. 8). En la actualidad se da por sentado, especialmente entre comentaristas protestantes, que Pablo no escribió la epístola. Claro que, si no es Pablo, se ignora quién es el autor. Se han considerado varios compañeros de Pablo; como, por ejemplo, Silas o Bernabé. Martín Lutero sugirió que el autor quizá fuese Apolo, lo que resulta una sugerencia muy atrayente. Apolo fue compañero de Pablo (v. cap. 11), y se le describe de esta manera. -- Hechos 18.24. "Cierto judío, de nombre Apolo, de origen alejandrino, varón elocuente muy perito en el conocimiento de las Escrituras". Eso es exactamente lo que se necesitaría para escribir Hebreos, y casi podría decirse que si Apolo no fue su autor, debería haberlo sido. ¿A quién está dirigida la epístola? ¿Qué significa el encabezamiento general de «a los hebreos»? ¿Se refiere a una iglesia en concreto? ¿Se dirige a los judíos de todas partes? ¿O a los cristianos de origen judío? . El único indicio está en la conclusión, cuando el autor envía los saludos de quienes le acompañan. -- Hebreos 13.24. "Os saludan los de Italia". Podría interpretarse esto en el sentido de que el autor se halla fuera de Italia y se dirige a una congregación de esa península. Los que acompañan al escritor son de Italia y como es natural envían saludos a sus compatriotas. Además, la primera utilización conocida de esta epístola la hizo un romano cristiano llamado Clemente en el 96. La epístola tal vez llegó a Roma antes que a cualquier otro sitio. Entonces, es posible que se dirigiese a cristianos de origen judío que habitaban en esa ciudad y probablemente se remitiera desde Alejandría. ¿Y cuándo se escribió? Si su autor fuese Pablo, la fecha probablemente recaería hacia el 64. Hay varias referencias a la deserción de algunos que antes habían sido fieles cristianos, y el autor los exhorta a permanecer en la fe, amenazándolos con el castigo divino si no lo hacen. -- Hebreos 10.28. "Si el que menosprecia la Ley de Moisés, sin misericordia es condenado a muerte sobre la palabra de dos o tres testigos", -- Hebreos 10.29. "¿De cuánto mayor castigo pensáis que será digno el que pisotea al Hijo de Dios? ". Esto sería apropiado para el momento de la persecución neroniana del 64, cuando se necesitaba mucha fortaleza para seguir siendo cristiano en Roma y cuando el autor precisaba tranquilizar a los fieles prometiéndoles un segundo advenimiento inminente. -- Hebreos 10.35. "No perdáis, pues, vuestra confianza". -- Hebreos 10.36. "Porque tenéis necesidad de paciencia". -- Hebreos 10.37. "Porque aún un poco de tiempo, y el que ha de venir llegará sin tardar". Y, sin embargo, las penalidades de la persecución neroniana recaerían sobre todos los cristianos por igual. ¿Por qué entonces exhorta la epístola, de acuerdo con su título y con toda su línea argumental, solamente a los de origen judío? Es posible que la epístola se escribiera después de la destrucción del Templo en el 70, cuando las condiciones generales de la hermandad cristiana cambiaron de manera radical. Para los cristianos de origen gentil, tal destrucción no habría tenido mucha importancia. Incluso tal vez fuese motivo de satisfacción, pues los judíos no habían aceptado a Jesús como Mesías, siendo convenientemente castigados. Sin embargo, para los cristianos de extracción judía, el fin del Templo debió ser un golpe tremendo. Su destrucción sólo habría tenido sentido para ellos si seguidamente se hubiese producido la instauración definitiva del estado ideal; es decir, si el segundo advenimiento hubiese sido la culminación de lo que la destrucción del Templo habría sido preludio. Pero tras la destrucción del Templo pasaron los años y no sobrevino segundo advenimiento alguno. Quizá los cristianos de origen judío pensaran que la destrucción del Templo sólo pudo ser la señal de la ira de Dios ante la herejía cristiana. El número creciente de cristianos de extracción gentil, abiertamente hostiles a los judíos, tal vez contribuyera a su extrañamiento. Entre los judíos empezaron a cesar grandemente las conversiones al cristianismo, y cada vez había más judíos cristianos que volvían a su antigua fe, siendo la iglesia prácticamente gentil en su totalidad del 100 en adelante. En ese caso. Hebreos se habría escrito hacia el 80, cuando el apartamiento judío se hacía cada vez más evidente, pareciéndole al autor que la deserción judía podría dañar gravemente a la causa cristiana. MELQUISEDEC. Por consiguiente, la mayor parte de Hebreos es una tentativa elocuente por parte del autor para demostrar, sólo mediante referencias al Antiguo Testamento, que la doctrina de Jesús es superior a la de Moisés, y que sólo en el cristianismo alcanzarán las antiguas enseñanzas judías su propia culminación. Así, se esfuerza para mostrar a Jesús como el sumo sacerdote ideal vaticinado en el primer libro de la Biblia. -- Hebreos 6.20. "Jesús, instituido pontífice para siempre según el orden de Melquisedec". Esto se refiere a un episodio que ocupa tres versículos en el libro del Génesis. Cuando Abraham y su grupo vuelven de rescatar a Lot de las manos de un grupo de invasores, el patriarca pasa por Salem; ciudad que, según suele considerarse, fue finalmente conocida como Jerusalén. -- Génesis 14.18. "Y Melquisedec, rey de Salem, sacando pan y vino, como era sacerdote del Dios altísimo", Melquisedec era rey y sacerdote, lo que se utilizó antes del Exilio para justificar las funciones sacerdotales del rey de Judá en una época en que el sacerdocio del Templo luchaba con firmeza para reservarse tales funciones (v. cap. I, 19). Así, uno de los salmos declara. -- Salmo 110.4. "Ha jurado Yahvé y no se arrepentirá: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec»". Si éste era un salmo de coronación, el rey de Judá a quien fuese dirigido se sentiría halagado porque se refirieran a él como rey y como sumo sacerdote «según el orden de Melquisedec». En tiempos, posteriores al Exilio, cuando desapareció la dignidad real y el sacerdocio detentaba todo el poder, se perdió el sentido original del salmo. En su lugar, obtuvo una significación mesiánica. Así, «Melquisedec» significa «rey de justicia», y como «Salem» quiere decir «paz», en su calidad de soberano de Salem Melquisedec es el «Príncipe de la Paz», lo que constituye un título mesiánico. -- Isaías 9.6. "Porque nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo que se llamará Príncipe de la paz". Por otra parte, los versículos del Génesis son demasiado breves para citar el nombre del padre o de los hijos de Melquisedec. En la época posterior al Exilio fue atribuyéndose poco a poco un significado místico a esto, entendiéndolo como que Melquisedec no tuvo ni padre ni hijo, sino que existía eternamente y representaba a un sacerdocio perenne sin principio ni fin. -- Hebreos 7.1. "Pues este Melquisedec, rey de Salem". -- Hebreos 7.2. "Es rey de paz". -- Hebreos 7.3. "Sin padre, sin madre, sin genealogía, sin principio de sus días ni fin de su vida, se asemeja en eso al Hijo de Dios, que es sacerdote para siempre". Por consiguiente, Melquisedec representa al Mesías, y algunos quizá le tomaran efectivamente por ello, pensando que hacía una breve visita a la tierra para encontrarse con Abraham. Por lo visto, Abraham reconoció el carácter sacerdotal de Melquisedec, pues le dio la parte habitual de las prebendas acordadas a los sacerdotes: una décima parte (o «diezmo»). -- Génesis 14.20. "Y le dio Abraham (a Melquisedec) el diezmo de todo". El autor de Hebreos lo comenta con las siguientes palabras. -- Hebreos 7.4. "Y ved cuán grande es éste a quien dio el patriarca Abraham el diezmo de lo mejor del botín". Y si el propio Abraham se somete a Melquisedec, cuánto más los levitas -el sacerdocio judío- que descienden de uno de los hijos de Abraham. Si la referencia del salmista de «eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec», la aplicamos ahora a Jesús, de ello se desprende que la doctrina cristiana es superior a la del sacerdocio judío en virtud de razonamientos basados en el propio Antiguo Testamento. CAPÍTULO XXIV. SANTIAGO. A Hebreos siguen siete epístolas breves, ninguna de las cuales es de Pablo; tampoco van remitidas a iglesias concretas. Como los problemas tratados también son generales, se consideran dirigidas a los cristianos de todas partes. Por lo tanto, se denominan «epístolas generales» o «universales». A veces se les llama «epístolas católicas» pues «católico» viene del griego «katholikós», que quiere decir «universal». La primera de ellas se atribuye a alguien llamado Santiago. -- Santiago 1.1. "Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus de la dispersión". Suele creerse que se trata del Santiago hermano de Jesús (v. cap. 9), que era jefe de la iglesia de Jerusalén. Según Josefo, el historiador judío, Santiago murió lapidado en el 62. Sucedió después de que el procurador Festo (v. cap. 9) concluyera su mandato y antes de que llegara el sustituto. El sumo sacerdote Anano II gobernó Jerusalén durante el intervalo, encontrándose frente al partido cada vez más poderoso de los zelotes que sólo cuatro años después, instigarían la desastrosa rebelión contra Roma. Como dirigente de los cristianos de Jerusalén, Santiago debía ser aborrecible para los zelotes; no por sus doctrinas, sino porque representaba a un grupo pacifista que recomendaba la serena sumisión a Roma. Anano II trató de apaciguar a los turbulentos zelotes ejecutando a Santiago. Cuando llegó Albino, el nuevo procurador, lo interpretó como una medida antirromana y depuso a Anano II. Entonces, si Santiago fue realmente el autor de la epístola tuvo que escribirla antes del 62. En efecto, como la epístola se dirige a «las doce tribus» como si aún no hubiese surgido el problema de los cristianos de origen gentil, y como la querella sobre la circuncisión que condujo al Concilio de Jerusalén no se menciona en parte alguna, se ha supuesto a veces que la epístola se escribió antes del 48, fecha del Concilio. Si ello es así. Santiago sería el libro más antiguo del Nuevo Testamento, anterior a cualquiera de las epístolas de Pablo. Sin embargo, el libro está escrito en un griego mejor del que cabría esperar de un galileo relativamente iliterato como Santiago. Quizá se escribiera hacia el 90, en la época de la persecución de Domiciano. Tal vez se atribuyera entonces a Santiago para darle mayor autenticidad. La sustancia del libro es fundamentalmente moral, aconsejando a sus lectores que sigan el camino del bien. También podría considerarse como una obra típica de «literatura sapiencial» (véase cap. I, 20). Casi lo mismo podría decirse de las demás epístolas generales. CAPÍTULO XXV. 1º PEDRO. SILVANO. La siguiente epístola se atribuye a Pedro. -- 1 Pedro 1.1. "Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos extranjeros de la dispersión del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia". La mayor parte del contenido de la epístola se parece mucho a los escritos de Pablo, y la región a que se dirige -Asia Menor- fue proselitizada por la incansable labor de Pablo. Pedro era galileo, y no es muy probable que fuese experto en griego; si escribió la epístola, es muy posible que utilizara un traductor. Se menciona uno. -- 1 Pedro 5.12. "Por Silvano, hermano fiel, os escribo". El único Silvano que la Biblia menciona en otra parte es el compañero de Pablo, vinculado a él, por ejemplo, en la redacción de las epístolas a los tesalonicenses. -- 1 Tesalonicenses 1.1. "Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de Tesalónica". Se considera que este Silvano es el Silas de los Hechos de los Apóstoles que acompañó a Pablo en su segundo viaje misionero. Si el Silvano de Pedro es el Silas de Pablo, entonces Pedro escribiría esta carta con la ayuda de alguien que conocía bien el pensamiento de Pablo. A lo largo del Nuevo Testamento Pedro aparece como una personalidad bastante débil, y no es imposible que en presencia de Silas fuese inducido con facilidad a expresarse en estilo paulino. Algunos sugieren que Silas fue el verdadero autor de la epístola, pero si fue así ¿por qué no se atribuyó a Pablo en vez de a Pedro? BABILONIA. También podría afirmarse que la epístola se escribió mucho después de la muerte de Pedro y de Pablo, y que se atribuyó al primero para darle autoridad. Así, al final de la epístola, el autor manda saludos. -- 1 Pedro 5.13. "Os saluda la iglesia de Babilonia". Es evidente que esto no puede tomarse al pie de la letra. En Babilonia no había iglesia porque la ciudad, efectivamente, ya no existía. Pero un viejo recurso bíblico consiste en emplear el nombre de un perseguidor antiguo con el fin de señalar discretamente al enemigo actual. En consecuencia, por Babilonia sin duda se quiere decir Roma. Si Pedro es el autor de la epístola, escribe desde Roma, donde encontraría a Silas y utilizaría sus servicios. Una leyenda posterior afirma tajantemente que Pedro fue a Roma para ayudar a organizar la iglesia local, siendo su primer obispo y muriendo en el martirio durante la persecución neroniana del 64. Tras recibir de Jesús la primacía de la iglesia, Pedro la transmitió, según la doctrina católica, a los sucesivos obispos de Roma; sobre eso se fundamenta la teoría de la supremacía papal. Si Pedro escribió, pues, la epístola, tuvo que hacerlo antes del 64. Sin embargo, la Biblia no dice nada en concreto acerca de la estancia de Pedro en Roma, y en las epístolas escritas desde el cautiverio romano Pablo no da indicación alguna de la presencia de Pedro en la ciudad. Además, es improbable que se empleara el término Babilonia en lugar del de Roma antes del 64 o incluso algún tiempo después. En la generación siguiente a la crucifixión, el enemigo principal de los cristianos fue el sacerdocio judío, y los cristianos buscaban protección en los funcionarios romanos: procuradores, gobernadores e incluso, como en el caso de Pablo (v. cap. 9), en el propio emperador. Las persecuciones del 64 debieron de debilitar la confianza de los cristianos en Roma, pero eso sólo fue un acto personal de Nerón que, en su esfuerzo por complacer a la plebe romana, montó el espectáculo para mostrar su celo en la búsqueda de los responsables del incendio de la ciudad. La persecución se limitó a la capital, y no duró mucho. El grueso de los cristianos se hallaba en las provincias orientales, y a ellos no se les tocó. Luego, no mucho después de la persecución neroniana, la rebelión judía acabó con la sociedad judaica y destruyó el Templo. Después del 70, los judíos del imperio no estaban en posición de acabar con el cristianismo; también ellos se encontraban en angustioso peligro de desaparecer. Con el emperador Domiciano, que reinó del 81 al 96, se tomaron medidas represivas contra los judíos, con quienes (por última vez) se englobó a los cristianos. La persecución de Domiciano abarcó todo el imperio, y por primera vez los cristianos de Asia Menor sintieron la represión sistemática del gobierno central. La epístola, dirigida a los cristianos de Asia Menor, se refiere a tal persecución. -- 1 Pedro 4.12. "Carísimos, no os sorprendáis como de un suceso extraordinario del incendio que se ha producido entre vosotros". En adelante, y durante dos siglos, el gobierno de Roma es el mayor enemigo del cristianismo, y ahora es cuando Roma se convertiría en «Babilonia». Sobre esa base, podría aducirse que 1 Pedro no fue escrita por Pedro, sino por una persona desconocida en la época de Domiciano, una generación después de la muerte de Pedro. CAPÍTULO XXVI. 2º PEDRO. SIMÓN PEDRO. La epístola siguiente también se atribuye a Pedro. -- 2 Pedro 1.1. "Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han alcanzado la misma preciosa fe". Esto viene respaldado por una referencia a la vida anterior de Pedro; a su presencia en la transfiguración (v. cap. 5). -- 2 Pedro 1.16. "Porque no fue siguiendo artificiosas fábulas como os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino como quienes han sido testigos oculares de su majestad". -- 2 Pedro 1.18. "Con Él estábamos en el monte santo". Sin embargo, por el estilo y el contenido, muchos comentaristas deducen que debe ser bastante posterior. La forma se relaciona con la Epístola de Judas, que es tardía. Luego, esta epístola también menciona las de Pablo, casi como si ya estuviesen recopiladas y se considerasen inspiradas. -- 2 Pedro 3.15. "Y considerad la longanimidad de nuestro Señor como salvación, según nuestro amado hermano Pablo os escribió". -- 2 Pedro 3.16. "En todas sus epístolas". Es posible que, al igual que 1 Pedro y Santiago, 2 Pedro pueda fecharse durante la persecución de Domiciano, hacia el 90. En efecto, el libro no se menciona antes del 200, y algunos comentaristas sugieren que quizá se escribiese en fecha tan tardía como el 150. EL DÍA DEL SEÑOR. Una indicación de la relativamente tardía composición de la epístola puede hallarse en el hecho de que algunos cristianos se mostraran impacientes por la espera de un segundo advenimiento que parecía retrasarse de manera interminable. El autor de 2 Pedro cree que debe ejercitar su ingenio para explicar el prolongado retraso, después que Pablo prometiera su inminencia. Dice. -- 2 Pedro 3.8. "Delante de Dios un solo día es como mil años, y mil años como un solo día". -- 2 Pedro 3.9. "No retrasa el Señor la promesa, como algunos creen". Aquí hay una referencia a esta cita de los Salmos. -- Salmo 90.4. "Porque mil años son a tus ojos como el día de ayer, que pasó". En otras palabras, el autor mantiene que si bien el segundo advenimiento es inminente (como habían dicho tantos portavoces autorizados), tal inminencia responde a la concepción divina del tiempo, y no a la del hombre. Y llegará. -- 2 Pedro 3.10. "Pero vendrá el día del Señor como ladrón". CAPÍTULO XXVII. 1º JUAN. EL VERBO. Siguen tres epístolas que, como Hebreos, no indican el nombre del autor en el primer versículo. Sin embargo, el estilo y el contenido recuerdan tan absolutamente a los del cuarto evangelio, que parece seguro que quienquiera que escribiese el cuarto evangelio también redactó estas epístolas. Aparece hasta la designación característica de Jesús como el «Verbo». -- 1 Juan 1.1. "Lo que era desde el principio al Verbo de vida". Por consiguiente, las tres se atribuyen a Juan, hijo de Zebedeo (suponiendo que fuera autor del cuarto evangelio). Además, al igual que el cuarto evangelio, es posible que se redactaran en Éfeso hacia el 100. La primera y más extensa advierte contra los anticristos (v. cap. 18) y presenta una exhortación al amor fraterno. CAPÍTULO XXVIII. 2º JUAN. EL PRESBÍTERO. En la segunda y tercera (muy breve) epístola de Juan, el autor sólo se refiere a sí mismo como anciano o presbítero. -- 2 Juan 1.1. "El presbítero a la señora Electa y a sus hijos". Se han hecho algunas especulaciones acerca de que en Éfeso hubo un «Juan el Presbítero» que debe distinguirse de Juan el apóstol, y de que el primero fue quien escribió las epístolas de Juan y, por tanto, también el cuarto evangelio. Pero eso se basa en la mínima certeza posible, y no se toma en serio. En cuanto a la «señora Electa», puede considerarse tanto en sentido literal como figurado. Juan puede dirigirse a la Iglesia en general, aludiendo a ella en sentido alegórico. En cualquier caso, vuelve a exhortar a sus lectores para que sigan el mandamiento del amor fraterno. CAPÍTULO XXIX. 3º JUAN. GAYO. La tercera epístola de Juan empieza igual que la segunda: -- 3 Juan 1.1. "El presbítero; al amado Gayo". Aparte de esto, Gayo es un personaje desconocido que Juan trata como aliado que le apoyará contra el dirigente de otra facción. -- 3 Juan 1.9. "He escrito a la iglesia; pero Diotrefes, que ambiciona la primacía entre ellos, no nos recibe". -- 3 Juan 1.10. "Por esto, si voy allá, le recordaré las malas obras". CAPÍTULO XXX. JUDAS. El autor de esta epístola, última de las generales, se identifica en el versículo primero. -- Judas 1.1. "Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, a los amados". Si esto se toma por lo que parece. Judas, el hermano de Santiago, puede identificarse como otro hermano de Jesús. Fuera de esta epístola, los dos únicos parientes llamados Santiago y Judas en el Nuevo Testamento se cuentan entre los hermanos de Jesús. -- Mateo 13.55. ¿No es éste (Jesús), el hijo del carpintero, y sus hermanos Santiago; José; Simón y Judas? Pero esta breve epístola es muy parecida al segundo capítulo de 2 Pedro y, como ésta, podría fecharse en el período de Domiciano. Como es improbable que un hermano de Jesús siguiera vivo en aquella época, la epístola debe de ser simplemente de alguien llamado Judas, nombre bastante corriente, y algún copista posterior quizá añadiera «hermano de Santiago» para aumentar su importancia. MOISÉS. Al igual que 2 Pedro, Judas denuncia ciertas herejías. Es original en cuanto contiene citas de la literatura apócrifa, que presenta como autorizada. Así, el autor compara a los herejes con el demonio, pues desacreditan a los verdaderos creyentes como Satanás difamó a Moisés. El autor ni siquiera se molesta en citar los detalles de la calumnia, suponiendo que sus lectores la conocen bien. -- Judas 1.9. "El arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo contendiendo sobre el cuerpo de Moisés". Por lo visto, se trata de una referencia a «La Asunción de Moisés», libro escrito por un palestino judío en vida de Jesús. Se propone contar la muerte de Moisés, el entierro y la asunción a los cielos. El pasaje acerca de Miguel y el diablo no se encuentra en las copias fragmentarias que quedan, pero el tema puede complementarse por referencias antiguas. La tarea del diablo consiste en actuar como fiscal en el juicio de las almas. En el caso de Moisés, el diablo exige que se le niegue la entrada en el cielo por asesino, pues había matado a un capataz egipcio. -- Éxodo 2.11. "Cuando ya fue grande. Moisés vio cómo un egipcio maltrataba a un hebreo". -- Éxodo 2.12. "Miró a uno y otro lado, y no viendo a nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena". Éste es otro argumento a favor de la composición tardía de Judas, pues sería de esperar que pasara algún tiempo antes de que un escrito tan tardío como «La Asunción de Moisés» empezara a obtener marchamo de autoridad. ENOC. El autor de Judas también cita del libro de Enoc, que contiene una profecía del futuro castigo divino a los herejes. -- Judas 1.14. "De ellos también profetizó el séptimo desde Adán, Henóc (Enoc), cuando dijo: «He aquí que viene el Señor con sus santas miríadas". -- Judas 1.15. "Para ejercer un juicio contra todos". Ni judíos, ni católicos ni protestantes aceptan como canónico el libro de Enoc, escrito hacia el 100 a.C. pero según parece Judas lo considera inspirado. Incluso le impresiona su supuesta antigüedad, porque subraya que Enoc es «el séptimo desde Adán»; es decir, pertenece a la séptima generación después de la creación: Adán, Set, Enós, Cainán, Mahaleel, Jared y Enoc. CAPÍTULO XXXI. 2º ESDRAS. EL PROFETA ESDRAS. La literatura apocalíptica era popular entre los judíos de los períodos griego y romano. Su producción no cesó ni después de la destrucción del Templo. En efecto, el incremento de la miseria iba a agudizar el ansia mesiánica y el sueño de que el mundo se enderezaría al fin mediante la intervención divina. Una generación después de la destrucción se escribió un apocalipsis judío que llegó a formar parte de algunas versiones de la Biblia. Como es habitual en la literatura apocalíptica, se atribuyó a un sabio antiguo: Esdras, en este caso, el escriba que durante un tiempo dominó Jerusalén tras la vuelta del Exilio unos cinco siglos y medio antes de que se escribiera el apocalipsis (v. cap. I. 15). Aunque de enfoque enteramente judio, ese apocalipsis interesó a los cristianos por el énfasis que pone en las profecías mesiánicas. Un cristiano desconocido modificó el libro hacia el 150 añadiendo lo que ahora son los capítulos primeros. Un siglo después, otro copista, probablemente también cristiano, agregó lo que ahora son los dos capítulos finales. La parte central del libro se escribió en arameo traduciéndose luego al griego. Los dos primeros y los dos últimos capítulos se escribieron en griego. Han desaparecido las versiones aramea y griega. Pero sobrevivió una traducción latina que se incluyó en las versiones católicas de la Biblia, pero no como parte integrante de ella, sino como una especie de apéndice al Nuevo Testamento. Por tanto, se incluyó en los apócrifos; la versión de la King James es traducción del latín. Pero también quedan otras traducciones en varias lenguas orientales, y la Revised Standard Version las utiliza junto con la latina. El apocalipsis empieza dando el nombre de su supuesto autor. -- 2 Esdras 1.1. "El segundo libro del profeta Esdras". El primer libro es, por supuesto, 1 Esdras (v. cap. I, 16). URIEL. Los dos capítulos primeros del libro, de enfoque cristiano, describen el modo en que los judíos dejaron sistemáticamente de escuchar a los profetas. Rechazan la circuncisión, y advierten a los judíos de que quedarán desamparados y otros serán elegidos en su lugar. A veces utilizan a propósito una fraseología que recuerda mucho a los evangelios. Pero con el capítulo tercero empieza 2 Esdras en su versión original, conteniendo la primera de una serie de siete visiones. -- 2 Esdras 3.1. "En el año trigésimo de la destrucción de la ciudad, me hallaba en Babilonia, acostado con inquietud en mi cama". -- 2 Esdras 3.2. "Pues vi la desolación de Sión y la riqueza de los que moraban en Babilonia". Por lo que parece, esto sería treinta años después de la destrucción de Jerusalén y del Templo por Nabucodonosor; es decir, el año 556 a.C. Pero esa fecha es anterior en un siglo a la verdadera época de Esdras. Es probable que ello obedezca a la elipsis que utiliza el autor para referirse al hecho de que escribía treinta años después de la destrucción por Roma de Jerusalén y del Templo, alrededor del 100 d.C. Tal vez estaba visitando Roma, entonces en el apogeo de su poder y de su lujo mundano, y el contraste entre esa ciudad y la Jerusalén destruida fue más de lo que pudo soportar, moviéndole a escribir el libro. Se describe a Esdras interrogando a Dios, queriendo saber si los babilonios (romanos) no eran igual de pecadores que los judíos, si no más, y por qué eran entonces prósperos mientras los judíos, que al menos conocían a Dios si bien no siempre eran enteramente virtuosos, se encontraban en tal desgracia. Se le envió un ángel para que respondiera a la pregunta. -- 2 Esdras 4.1. "Y el ángel que me fue enviado, cuyo nombre era Uriel, me dio una respuesta". Uriel («mi luz es Dios») no aparece en los libros canónicos del Nuevo Testamento. Es una creación apócrifa, surgida de las elaboradas leyendas angélicas y demoníacas de los tiempos posteriores al Exilio por influencia persa. Uriel era uno de los siete arcángeles enumerados en el libro apócrifo de Enoc. Debido al significado de su nombre, Milton le imagina en El paraíso perdido como el ángel que estaba a cargo del sol. Los mahometanos identifican a Uriel con Israel, el ángel encargado de la música, que tocará la trompeta final en el día del juicio (el papel de Gabriel en la leyenda cristiana). EL MAR SODOMÍTICO. Uriel comunica a Esdras que la inteligencia humana es demasiado limitada para aprehender los propósitos de Dios, pero que todo quedará por fin claro en el día del juicio con la llegada del estado ideal celestial. Lo que sobrevendría pronto, pero sólo después de que el mal alcanzara su punto culminante. Entonces. -- 2 Esdras 5.4. "El sol volverá a brillar de pronto en la noche, y la luna tres veces en el día". -- 2 Esdras 5.5. "Y manará sangre del árbol, y la piedra gritará". -- 2 Esdras 5.7. "Y el mar sodomítico arrojará peces". Es decir, sucederán cosas imposibles anunciando el fin del orden natural. El mar sodomítico es, claro está, el mar Muerto, en cuyas costas se levantaba Sodoma en otro tiempo (v. cap. I, 1). En las profundidades salinas del mar Muerto no hay peces, de manera que encontrarlos sería tan imposible como que el sol luciera por la noche, que los árboles sangraran o que las piedras gritaran. BEHEMOT Y LEVIATÁN. En su segunda visión, Uriel describe más delirios que anunciarán el fin del mundo. Luego, en una tercera, Esdras narra el orden de la creación tal como viene dado en el capítulo primero del Génesis. Pero añade más detalles de acuerdo con las leyendas bíblicas que surgieron en época griega. -- 2 Esdras 6.47. "Al quinto día". -- 2 Esdras 6.49. "Entonces creaste dos criaturas vivas llamando Enoc a la primera y a la otra Leviatán". -- 2 Esdras 6.51. "A Enoc le diste una parte donde hay mil colinas". -- 2 Esdras 6.52. "Pero a Leviatán le diste la parte séptima, es decir, las aguas; y lo hiciste para ser devorado cuando tú quisieras según tu voluntad". «Behemot» (v. cap. I, 18) es una palabra más adecuada que «Enoc», que es la utilizada en la Revised Standard Version. La existencia de esos monstruos primordiales es un ejemplo de las leyendas pintorescas que los rabinos elaboraban con placer. Encontraban justificación bíblica en una sola frase del Génesis sobre el quinto día. -- Génesis 1.21. "Y crió Dios las grandes ballenas". «Ballenas» es una traducción de la palabra hebrea «tannin», que en sentido más preciso significa grandes criaturas marinas en general. En efecto, la Revised Standard Version traduce así la frase: «y Dios creó los grandes monstruos marinos». Es interesante que 2 Esdras se refiera al mar como la séptima parte de la superficie terrestre. Los antiguos geógrafos, incapaces de adentrarse mucho en el mar, no tenían idea de la extensión real del océano. Efectivamente, no fue hasta las exploraciones del capitán Cook en el siglo XVIII cuando al hombre se le ofreció la extensión plena del océano; y no ocupaba el 15 % sino el 70 % de la superficie planetaria. La referencia a que Leviatán será «devorado cuando tú quisieras según tu voluntad», alude a una leyenda rabínica que dice que cuando llegara el Mesías y se instaurara el reino ideal, los justos lo celebrarían con un gran festín en el que devorarían a Leviatán. Esdras sigue su narración para explicar que toda la maravillosa conducta de la creación se hizo en beneficio de Israel, y sin embargo (queja que repite una y otra vez), esa nación ha sido devastada por el triunfo de los paganos. EL MESÍAS. Uriel condena el pecado original de Adán en el jardín de Edén, y sigue dando detalles del fin del mundo. Después que se hayan manifestado todos los signos. -- 2 Esdras 7.28. "Se revelará mi Hijo Jesús y los que quedarán se regocijarán durante 400 años". -- 2 Esdras 7.29. "Después de esos años mi hijo Cristo morirá y todos los hombres vivos". La palabra «Jesús» sólo se encuentra en la versión latina, revelando la intervención del copista cristiano. En las versiones en lenguas orientales, la expresión es «mi hijo el Mesías», y de ese modo lo leemos en la Revised Standard Version. En esta visión el reino mesiánico no viene después del día del juicio, sino antes. Es el último acto del mundo moderno. La versión latina atribuye una duración de 400 años al reino mesiánico. Una traducción árabe da 1000 años. El Apocalipsis cristiano también habla de 1000 años respecto a la permanencia del reino mesiánico, con dos resurrecciones, una al principio y otra al final de tal reino. -- Apocalipsis 20.6. "El que tiene parte en la primera resurrección serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinaran con él por mil años". Por ese motivo suele hablarse del «milenio», término latino que quiere decir mil años, como el momento de felicidad ideal. Esta doctrina se denomina «milenarismo». Los que creen que el milenio está cerca, y han debido ser muchos en cada generación de los últimos dos mil años, se llaman «milenaristas». Luego, en la cuarta visión, a Esdras se le permite ver la gloria de una Jerusalén celestial que finalmente sucedería a la destruida en la tierra. EL ÁGUILA. La quinta visión es complicada, al estilo que hizo popular el libro de Daniel. -- 2 Esdras 11.1. Entonces tuve un sueño, y he aquí que salió de los mares un águila con doce alas de plumas y tres cabezas". Uriel interpreta esta última como la cuarta bestia en la visión de Daniel. -- 2 Esdras 12.11. "El águila que viste es el reino que apareció en la visión de tu hermano Daniel". -- 2 Esdras 12.12. "Pero a él no se le explicó, y por eso la interpreta para ti". En Daniel se describe el cuarto reino de la maneta siguiente. -- Daniel 7.7. "Vi la cuarta bestia, terrible, espantosa, sobremanera fuerte, con grandes dientes de hierro y tenía diez cuernos". Para el autor de Daniel, que escribía en tiempos de Antíoco IV, esta bestia representaba al imperio seleucida, y sus diez cuernos eran los diez reyes de esa dinastía que habían vivido hasta el momento de la composición del libro. Pero ya hacía mucho tiempo que había desaparecido el imperio seléucida, siendo necesario dar a la bestia la representación del imperio romano. Las doce alas eran los doce emperadores romanos que vivieron hasta la época de redacción de 2 Esdras. -- 2 Esdras 12.14. "En lo mismo reinarán doce soberanos, uno tras otro". -- 2 Esdras 12.15. "Pero el segundo estará más tiempo que cualquiera de los doce". -- 2 Esdras 12.16. "Y esto es lo que significan las doce alas que viste". Para explicar esto debemos considerar a Julio César como el primer emperador. En realidad no lo fue, pero así se le consideraba con frecuencia en la antigüedad. El historiador romano Suetonio escribió un libro famoso que aún se conserva, llamado Vida de los doce cesares, una generación después de la composición de 2 Esdras que trata de los primeros emperadores y también empieza con Julio César. Los doce son: Julio, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano, Tito y Domiciano. Domiciano reinó del 81 al 96, y como el águila sólo tiene doce alas, parecería que 2 Esdras se compuso al final del reinado de Domiciano. Augusto, el segundo emperador de la lista, reinó cuarenta y un años, mucho más que cualquiera de los once restantes, de modo que el segundo efectivamente «estuvo más tiempo que cualquiera de los doce». De hecho, el reinado de Augusto sería más largoque el de cualquier otro emperador en la historia del imperio romano. Finalmente aparecen las tres cabezas del águila. -- 2 Esdras 11.29. "Se despertó una de las cabezas, la que estaba en el medio; que era mayor que las otras dos cabezas". -- 2 Esdras 11.31. "Y he aquí que la cabeza se comió las dos plumas de debajo del ala que hubieran reinado". -- 2 Esdras 11.32. "Pero esta cabeza reinó sola sobre todos los moradores de la tierra". Las tres cabezas son los tres emperadores de la dinastía Flavia. La del centro y mayor- es Vespasiano, y las dos menores a cada lado, sus hijos Tito y Domiciano. A éstas las consideraría el autor de 2 Esdras con especial horror, pues Vespasiano y Tito fueron los que enviaron sus ejércitos contra los judíos rebeldes, y Tito quien tomó y saqueó Jerusalén en el 70, destruyendo el templo. Los acontecimientos aludidos en los versículos antes citados siguen al asesinato de Nerón, cuando varios candidatos luchaban por el trono vacante, que logró Vespasiano. En el 69 se convirtió en emperador, reinando sin obstáculos durante diez años. En el reinado de la tercera cabeza (Domiciano), aparece otra criatura e increpa al águila. -- 2 Esdras 11.37. "Un león rugiente salió del bosque y dijo (al águila)". -- 2 Esdras 11.39. "No eres tú quien queda de las cuatro bestias". -- 2 Esdras 12.3. y todo el cuerpo del águila ardió". Uriel identifica al león. -- 2 Esdras 12.31. "Y el león, a quien viste hablando con el águila y reprendiéndole, Es el ungido". Es decir, el Mesías llegará al final del reino de Domiciano y el imperio romano será destruido, ocupando su lugar el reino mesiánico. Claro que esto no sucedió y, en cambio, a Domiciano le sucedieron los cinco «emperadores buenos» con quienes Roma disfrutó durante 80 años de su periodo de paz y tranquilidad más profundo. Sin embargo, el ansia mesiánica de los judíos los condujo a una última serie de catástrofes. La rebelión en Judea del 66 al 70 exacerbó las relaciones entre judíos y griegos en Egipto. Por fin, grandes disturbios llevaron a un considerable derramamiento de sangre por ambas partes, del que los judíos, que eran minoría, se llevaron la peor parte. El templo judaico de Alejandría fue destruido y miles de judíos murieron, acabando así la que había sido la comunidad hebrea más próspera, numerosa e intelectualmente productiva del mundo antiguo. En Cirene, al oeste de Egipto, quedaba una importante colonia de judíos. En el 115, durante el reinado de Trajano, segundo emperador que siguió a Domiciano, el fervor mesiánico (alimentado por libros como 2 Esdras) les llevó a rebelarse, y tras dos años de enconados combates la rebelión fue ahogada en sangre. La abundante población judía de Egipto quedó prácticamente exterminada. En el 132, durante el reinado de Adriano, sucesor de Trajano, los judíos que quedaban en Judea volvieron a rebelarse. Siguieron al zelote Simón Bar-Cocheba, que se proclamó mesías. La revuelta tardó tres años en sofocarse y, para entonces, la población judía de Palestina había sido aniquilada. Los judíos supervivientes se dispersaron en pequeñas colonias por toda la Europa romana. Sobrevivieron, pero eso es todo. Durante los diecinueve siglos siguientes sufrieron opresión continua y a menudo grandes matanzas, pero hasta nuestra época no han vuelto, como nación, a tomar las armas contra sus enemigos. Tal como resultó, la realidad fue todo lo contrario de las visiones de 2 Esdras. LAS DIEZ TRIBUS. En la sexta visión, Esdras ve a un hombre alzarse del mar, pelear con grandes ejércitos y derrotarlos con fuego que salía de su boca. Es el Mesías, claro está, que aniquila a los paganos. Pero entonces. -- 2 Esdras 13.12. "Después vi al mismo hombre convocar hacia él otra multitud pacífica". Esto se interpreta de la manera siguiente. -- 2 Esdras 13.40. "Son las diez tribus a quienes se llevó cautivas fuera de su tierra en tiempo del rey Oseas, hecho prisionero por Salmanasar, rey de Asiria". Ocho siglos después, los judíos seguían soñando con que los hombres del Reino del Norte vivían en alguna parte como israelitas conscientes. Mantenían la esperanza, entonces y durante los siglos posteriores, de que formarían un reino próspero y poderoso que algún día acudiría en ayuda de sus hermanos oprimidos de Judá y Benjamín. Por supuesto, jamás lo consiguieron; no podían lograrlo, pues hacía mucho que se habían integrado en los pueblos en que vivían. DOSCIENTOS CUATRO LIBROS. En la séptima y última visión, Esdras recibe la orden de escribir los libros de la Biblia. En efecto, esto se refiere a un hecho histórico importante. Los primeros libros de la Biblia recibieron su forma actual durante el Exilio e inmediatamente después. Fueron los escribas, tal vez bajo la dirección del propio Esdras, quienes produjeron las copias y completaron las necesarias modificaciones de las leyendas primitivas, de la ley tradicional y de los ritos sacerdotales. Esdras también debió de ser el «Cronista» que continuó la historia de Israel desde la época de Josué hasta la reconstrucción del Templo en 1 y 2 Crónicas, Esdras, y Nehemías (v. cap. I, 13). Uno de los puntos culminantes del libro de Nehemías es la escena en que Esdras lee y explica la Ley a la asamblea. -- Nehemías 8.5. "Abrió Esdras el libro, viéndolo todos y todo el pueblo estaba atento". -- Nehemías 8.18. "Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios cada día, desde el primero hasta el último". Después de Josué, el resto de la Biblia se fue añadiendo poco a poco, con ciertas partes no escritas (y mucho menos aceptadas como canónicas) antes del 150 a.C. unos tres siglos después del tiempo de Esdras. Sin embargo, el autor de 2 Esdras, remontándose en el tiempo, idealizó fácilmente la situación hasta el punto de afirmar que Esdras escribió toda la Biblia. Desde luego, no se considera a Esdras como el autor real de la Biblia. Según la tradición ortodoxa, la Biblia fue escrita por diversos sabios preexiliares, como Moisés y Samuel, y de acuerdo con las leyendas rabínicas bien podría existir desde la eternidad. Por tanto, Esdras se limitó a refundir la Biblia (según la opinión de 2 Esdras) de acuerdo con la forma que tenía antes de la quema del Templo por Nabucodonosor. -- 2 Esdras 14.21. "Pues tu Ley ha ardido, y nadie conoce las cosas que has hecho, ni las obras que comenzaran". Por inspiración divina, Esdras restablece la Biblia, dictando todas las escrituras a cinco copistas por espacio de cuarenta días. -- 2 Esdras 14.44. "En cuarenta días escribieron doscientos cuatro libros". -- 2 Esdras 14.45. "Habló el Altísimo, diciendo: Publica abiertamente el primero que has escrito". -- 2 Esdras 14.46. "Pero retén los setenta últimos, para entregarlos únicamente a los sabios de entre el pueblo". El numero «doscientos cuatro», dado en la versión latina, carece de sentido. Otras versiones, aceptadas por la Revised Standard, dicen que la cifra total de libros escritos es de noventa y cuatro, siendo veinticuatro los que debían publicarse abiertamente. Lo que sí tiene sentido, pues esos veinticuatro libros son los del canon judio, distribuidos de la manera siguiente. (1) Génesis, (2) Éxodo, (3) Levítico, (4) Números, (5) Deuteronomio, (6) Josué, (7) Jueces, (8) I y II Samuel, (9) I y II Reyes, (10) Isaías, (11) Jeremías, (12) Ezequiel, (13) los Doce Profetas Menores, (14) Salmos, (15) Proverbios, (16) Job, (17) el Cantar de los Cantares, (18) Rut, (19) Lamentaciones, (20) Eclesiastés, (21) Ester, (22) Daniel, (23) Esdras y Nehemías, (24) 1ª y 2 Crónicas. Los setenta libros restantes, que se ocultaron a la inspección general, son los apócrifos («ocultos»). Aquí termina 2 Esdras en su redacción original. EGIPTO. Los dos capítulos últimos, que consisten en profecías de desgracias anteriores al día final, parecen ser añadidos del siglo tercero d.C. que lo convertirían en el último pasaje de la Biblia y de los apócrifos. Se citan las palabras de Dios al hablar de Egipto, por ejemplo, de la manera siguiente. -- 2 Esdras 14.10. "He aquí que mi pueblo es llevado como un rebaño al matadero, no soportaré que moren en la tierra de Egipto", -- 2 Esdras 14.11. "Pero castigaré a Egipto con plagas, como antes, y destruiré toda la tierra". Esto puede ser alegórico. «Mi pueblo» son los cristianos, y Egipto quiere decir Roma. Sin embargo, hechos reales pudieron inspirar estos versículos. Efectivamente, ya no podía soportarse que los judíos vivieran en Egipto porque, hacia el 135, habían prácticamente desaparecido de toda la zona oriental (v. este mismo capítulo). Pero en el siglo siguiente, algo que parecía venganza cayó sobre Egipto, que fue asolado por unas plagas. En el 215 el emperador Caracalla visitó Egipto y acabó con la ayuda estatal al gran museo de Alejandría. Había sido el orgullo intelectual de la ciudad durante cinco siglos, pero ahora estaba en decadencia; lo mismo que Roma, una vez pasado el tiempo de los buenos emperadores. Según los relatos que han llegado hasta nosotros (y que tal vez sean exagerados), la situación era mucho peor. Caracalla se molestó con Alejandría por algunos desaires que le hicieron sus ciudadanos. En consecuencia, saqueó la ciudad, matando a miles de alejandrinos. Luego, poco después del 260, durante el reinado del emperador Galileo, Egipto se vio asolado por hambres y epidemias. Se cree que dos tercios de la población de Alejandría murió miserablemente. Tal vez sucediera esto en la época en que se escribían los dos últimos capítulos de 2 Esdras. LOS CARMANIANOS. Efectivamente, el siglo tercero vio hundirse al imperio romano en la desgracia y anarquía más hondas. En el 235 fue asesinado el emperador Alejandro Severo y durante los cincuenta años siguientes los emperadores se sucedieron, luchando con usurpadores y siendo asesinados al final, mientras todo el reino se desmoronaba. Los místicos cristianos que observaran los acontecimientos, estarían seguros de que los días finales se aproximaban. El autor del final de 2 Esdras describe una visión apropiada a esos días últimos. -- 2 Esdras 15.29. "Las naciones de los dragones de Arabia saldrán con muchos carros". -- 2 Esdras 15.50. "También avanzarán los carmanianos, locos de ira". -- 2 Esdras 15.43. "Y marcharán derechos a Babilonia, aterrorizándola". Naturalmente, la anarquía y confusión reinantes en el imperio romano ofrecían una ocasión sin precedentes para los ataques de enemigos exteriores. El más poderoso de los enemigos de Roma estaba en Oriente. El imperio parto, que tantos problemas causara a Roma en la época de Herodes el Grande (v. cap. 5) había declinado, pero en el 226 accedió al poder una nueva dinastía, los sasánidas, mientras Alejandro Severo aún ocupaba el trono de Roma. El imperio sasánida declaró la guerra a Roma, igual que anteriormente habían hecho los partos. Y como los sasánidas se hicieron con el poder cuando Roma se sumía en la anarquía, de vez en cuando lograron victorias importantes. Sapor I se convirtió en rey sasánida en el 240, invadiendo pronto Siria. Es muy probable que sus ejércitos orientales representaran los «dragones de Arabia». Si hubiese alguna duda, quedaría disipada por la referencia a los carmanianos, pues Carmania era una extensa provincia al sur del imperio sasánida. En el punto culminante del ataque, Sapor tomó Antioquía y llegó al Mediterráneo. Roma recuperó a duras penas sus posiciones, pero en el 258 Sapor desencadenó una segunda guerra contra Roma, y esta vez sus victorias fueron mucho mayores, pues la disolución del Estado romano se había acelerado. En el 259, Sapor derrotó en Siria a un ejército romano, capturando al emperador Valeriano. Sin duda esto bastaba para «atemorizar» a Roma. La captura por el enemigo de un emperador romano por primera vez en la historia de Roma y el horrible hambre en Egipto, debió dar la impresión de que se acercaba el fin del mundo, contando con que la última parte de 2 Esdras se escribiera efectivamente en esta época. Sapor llegó a invadir Asia Menor en el 260, y 2 Esdras también contiene denuncias apocalípticas de esta región. -- 2 Esdras 15.46. "Y tú, Asia, que eres cómplice de tu esperanza de Babilonia". -- 2 Esdras 15.47. "Ay de ti, desdichada, porque te has hecho como ella". Sin embargo, esta visión tampoco se hizo realidad. En efecto, Roma se recobró y Sapor fue derrotado por un cabecilla árabe llamado Odenato. En el 268, un emperador capaz, Claudio II, subió al trono de Roma y empezó a lograr victorias. Con su sucesor Aureliano, los fragmentos desperdigados del imperio fueron unidos de nuevo. El emperador Diocleciano emprendió en el 284 una completa reorganización del imperio, y con Constantino (que empezó a reinar en el 306) todo el imperio se hizo oficialmente cristiano. CAPÍTULO XXXII. APOCALIPSIS. JUAN. Hay pasajes apocalípticos en varios libros del Antiguo Testamento. Isaías, por ejemplo, contiene un «pequeño apocalipsis», y la última parte de Daniel es apocalíptica. Sin embargo, en el Antiguo Testamento no hay ningún libro enteramente apocalíptico, aunque sí se encuentra uno en los apócrifos: 2 Esdras. Pero en época de Domiciano se escribió un apocalipsis especialmente complejo y rico en simbolismos. Su autor era cristiano y al fin se aceptó en el canon pese a ciertos recelos iniciales. En la actualidad se presenta como el último libro del Nuevo Testamento y es el único enteramente apocalíptico de la Biblia. Como «apocalipsis» significa «desvelamiento» o «revelación» (de temas que de otro modo permanecerían ocultos para siempre porque, sin ayuda, la razón del hombre no podría penetrar en ellos); este último libro puede llamarse «El apocalipsis» o «La revelación» y así lo titula la versión King James. El autor del apocalipsis se nombra a sí mismo y no trata de atribuir la autoría a un sabio antiguo, como suele hacerse en la literatura apocalíptica. -- Apocalipsis 1.1. "Revelación de Jesucristo, que para instruir a sus siervos sobre las cosas que han de suceder pronto ha dado a conocer por su ángel a su siervo Juan", Lo que deja el interrogante de quién pueda ser Juan. La tradición más común es que el cuarto evangelio, las tres epístolas de Juán y el Apocalipsis fueron escritos por la misma persona: Juan el apóstol; es decir, Juan el hijo de Zebedeo. En consecuencia, las versiones católicas de la Biblia lo titulan: «El apocalipsis del apóstol san Juan». Cierto es que, aunque escrito en griego, el libro tiene muchas expresiones y sintaxis semíticas, y casi todos los versículos rebosan de alusiones al Antiguo Testamento. Lo que casi podría considerarse como prueba de que el autor era un judío de Palestina que pensaba en hebreo o en arameo y que aprendió griego en edad avanzada, como cabría esperar del apóstol Juan. Por otro lado, es posible que el lenguaje no pruebe nada en un sentido o en otro. Tal vez fuese un imitación forzada del lenguaje apocalíptico empleado por los autores judíos de Palestina de los dos siglos anteriores. Tenemos un ejemplo moderno de ese estilo en el Libro Mormón, escrito en una forzada imitación de la versión King James de la Biblia. En contra de la autoría del apóstol Juan está la enorme diferencia de estilo, vocabulario e ideas entre el cuarto evangelio y el Apocalipsis. No pueden ser del mismo autor, y si el apóstol Juan escribió el cuarto evangelio, es imposible que redactara el Apocalipsis. Además, si el autor del Apocalipsis se llama a sí mismo Juan y por tanto no intenta ocultar su identidad, ¿por qué no dice claramente que es Juan el apóstol, o Juan el discípulo amado? Al no hacerlo, parece que se trata de otro Juan. La versión King James muestra cautela a este respecto, porque no identifica al apóstol Juan en el título del libro, que denomina: «La revelación de san Juan el Divino». La Revised Standard Version es aún más prudente, pues lo llama «La Revelación de Juan», mientras que la Biblia de Jerusalén dice simplemente «El libro de la Revelación». PATMOS. El libro es sin duda obra de alguien que, si no originario de la costa occidental de Asia Menor, es residente en esa zona. Empieza en forma de carta dirigida a las iglesias de aquella región. -- Apocalipsis 1.4. "Juan, a las siete iglesias que hay en Asia". Como en todo el Nuevo Testamento, Asia se refiere al tercio occidental de la península de Asia Menor, a la «provincia de Asia» romana de la que Éfeso era capital. Juan se sitúa concretamente cerca de esa provincia. -- Apocalipsis 1.9. "Yo; Juan; vuestro hermano y compañero en la tribulación, hallándome en la isla llamada Patmos". Patmos es una isla del mar Egeo, con casi la mitad del tamaño de la isla de Manhatan y a unos ciento doce kilómetros al suroeste de Éfeso. La tradición afirma que Juan estaba allí exiliado, pues corría peligro de martirio si permanecía en Éfeso. Parece haber un indicio de esto al decir Juan a los de Asia que es «hermano y compañero en la tribulación». El tema del Apocalipsis es semejante al de toda la literatura apocalíptica. Los verdaderos creyentes están oprimidos y las fuerzas del mal parecen triunfantes. Es necesario tranquilizar a los espíritus medrosos asegurándoles que Dios no duerme, que todo obedece a un plan preestablecido, que la venganza no tardará mucho y que el día del juicio, con la consiguiente instauración del reino ideal, será resultado de ciertos acontecimientos que están a punto de iniciarse. -- Apocalipsis 1.3. " Bienaventurado el que lee las palabras de esta profecía pues el tiempo esta próximo". Algunos sugieren que la persecución neroniana fue la concreta que llevó a escribir el Apocalipsis. Pero no parece probable que el Apocalipsis sea una respuesta a la persecución de Nerón, de corta duración y limitada a la ciudad de Roma. Fue la de Domiciano, mucho más general, la que amenazó de manera uniforme a los cristianos de Asia Menor. Se supone, pues, que Juan salió de Éfeso y marchó a Patmos, ya fuese huyendo de la persecución o llevado al cautiverio en los últimos años de Domiciano, y que volvió a Éfeso tras la muerte de ese emperador, cuando el acceso al trono del benigno Nerva puso fin al momento crítico anticristiano. Como Domiciano fue asesinado en el 96, el Apocalipsis debió de escribirse en el 95. ALFA Y OMEGA. En el preámbulo, Juan describe con entusiasmo la gloria de Dios. -- Apocalipsis 1.7. "Ved que viene en las nubes del cielo, y todo ojo le verá, y cuantos le traspasaron; y se lamentarán todas las tribus de la tierra". -- Apocalipsis 1.8. "Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios; el que es, el que era el que viene". Desde el comienzo mismo del libro se percibe que el autor compone los símbolos en el mismo lenguaje de los pasajes apocalípticos del Antiguo Testamento. Presta especial atención a Daniel que, hasta el tiempo del Apocalipsis, fue la obra más respetada y de más éxito de la literatura apocalíptica, pues era un libro canónico. Así, cuando Juan dice «Ved que viene en las nubes», se remonta a Daniel. -- Daniel 7.13. "Vi venir sobre las nubes del cielo a un como hijo de hombre". Luego, cuando dice que todo el mundo lo verá, incluso sus enemigos («y cuantos le traspasaron») hay una vuelta forzada al lenguaje de Zacarías. -- Zacarías 12.10. aquel a quien traspasaron le llorarán". Y al describir la eternidad de Dios, emplea el lenguaje del Segundo Isaías. -- Isaías 44.6. Así habla Yahvé Yo soy el primero y el último". Juan transforma la sentencia de Isaías en una referencia metafórica al alfabeto griego. De las veinticuatro letras de dicho alfabeto, «alfa» es la primera y «omega» la vigésimo cuarta y última. Por tanto, decir que Dios es «el alfa y la omega» equivale a decir que es el primero y el último. Refiriéndonos al alfabeto moderno, podríamos parafrasear a Juan diciendo que Dios es «todo, de la A a la Z». EL DÍA DEL SEÑOR. La prolongada visión del Apocalipsis empieza en un momento determinado. -- Apocalipsis 1.10. "Fui arrebatado en espíritu el día del Señor". Hay varias interpretaciones posibles de lo que quiere decir «el día del Señor», pero suele convenirse en que se refiere al primer día de la semana, que nosotros llamamos domingo. Es del Señor porque en ese día ocurrió la resurrección. Al principio se celebraba sin prejuicios en el séptimo día de la semana, el sábado, y si Juan alude verdaderamente al domingo cuando habla del día del Señor, se trataría de la primera referencia inequívoca de la literatura cristiana al domingo como día especial. Hasta que el cristianismo no se convirtió en religión oficial del imperio romano en las primeras décadas del siglo IV, el día del Señor no cobró el pleno significado del sábado, olvidándose por completo la observancia del séptimo día, que se dejó a los judíos. LAS SIETE IGLESIAS. Juan enumera las siete iglesias a quienes dirige sus cartas apocalípticas; todas están en la provincia de Asia. -- Apocalipsis 1.10. "Oí tras de mí una voz fuerte". -- Apocalipsis 1.11. "Lo que vieres, escríbelo en un libro y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea". De las siete ciudades, Éfeso es la más conocida. Es la capital de la provincia, los Hechos la mencionan con frecuencia, es la ciudad en que tuvo lugar el motín de los plateros y en la que Pablo residió bastante tiempo (v. cap. 9). Tiatira, famosa por sus manufacturas de tintes, era la ciudad natal de Lidia, la vendedora de tintes que Pablo conoció en Filipos (v. cap. 9). Laodicea está cerca de Colosas, y a ella se alude en Colosenses (v. cap. 16). Las cuatro ciudades restantes no se mencionan en lugar alguno de la Biblia, aparte del Apocalipsis. Esmirna está en la costa de Asia Menor, a unos sesenta y cuatro kilómetros al norte de Éfeso. Era una ciudad antigua que los griegos tomaron y colonizaron en fecha tan temprana como el 1000 a.C. cuando David reinaba en Israel. Hacia el 650 a.C. era una capital próspera y culta. Pero los lidios, que habían instaurado un poderoso reino en el interior, tomaron entonces la costa grecoparlante del Egeo. Como Esmirna ofreció resistencia, Aliates, rey de Lidia, ordenó su destrucción. Según una leyenda posterior, cuando Alejandro Magno pasó por la costa tres siglos después, concibió el proyecto de reconstruirla. A su muerte, sus generales Antígono y Lisímaco, que dominaron temporalmente el Asia Menor, realizaron su sueño; hacia el 301 a.C. Esmirna volvía a la vida. En época romana había crecido casi hasta el punto de rivalizar con Éfeso en tamaño y riqueza. En realidad, cuando todas las antiguas y famosas ciudades de la costa de Asia Menor se sumieron en la decadencia y la ruina, sólo Esmirna continuó floreciente. Incluso cuando los turcos se apoderaron de Asia Menor, Esmirna (a la que los turcos dieron el nombre de Izmir) siguió siendo un centro griego hasta la era moderna. Tras la 1ª Guerra Mundial, Grecia, agrupada en el bando de los vencedores, reclamó Esmirna y lanzó un ejército contra ella, derrotando a Turquía en 1919. En la guerra consiguiente la vencedora fue Turquía, que arrojó al mar al ejército griego. Izmir fue saqueada y prácticamente destruida; su larga historia griega llegó a su fin. Pero los turcos volvieron a reconstruirla, y ahora tiene cerca de cuatrocientos mil habitantes, siendo la tercera ciudad de la nación. Sardes está a setenta y dos kilómetros al oriente de Esmirna; era la capital del reino lidio que, durante una parte del siglo VI a.C. incluía la mitad occidental de Asia Menor. En el 546 a.C. Lidia concluyó definitivamente su existencia cuando fue ocupada por Ciro, el conquistador persa. Sardes no volvió a ser capital de un reino independiente, pero sobrevivió durante siglos como ciudad importante. Una expedición ateniense la incendió en el 499 a.C. y ése fue el motivo que originó la gran guerra persa contra Grecia en las décadas siguientes. No declinó hasta la llegada de los turcos; en 1402 la destruyó definitivamente Timut (Tamerlán), el conquistador mongol. Tras la destrucción del imperio persa por Alejandro Magno, en el occidente de Asia Menor se creó una nación nueva, independiente y grecoparlante. Su aparición como tal puede fecharse en el 283 a.C. y su capital fue la ciudad de Pérgamo, a unos noventa y seis kilómetros al norte de Esmirna y a unos veinticuatro de la costa. Al principio, sus dirigentes dominaban únicamente un pequeño distrito en torno a la ciudad, pero bajo su esclarecido gobierno el territorio fue creciendo y, en el 230 a.C. se convirtió en el reino de Pérgamo (tomó el nombre de la capital) con el rey Átalo I. El gran enemigo de Pérgamo fue el imperio seléucida, que con Antíoco III, el rey conquistador (v. cap. 3), se mostró particularmente amenazador. Por tanto, Pérgamo se alió con Roma, y cuando ésta logró sus primeras victorias en Asia Menor, fue recompensado con grandes zonas del territorio seléucida. Con Eumenes II, que reinó del 197 al 160 a.C. ;es decir, durante el período de la revuelta macabea; Pérgamo alcanzó la cima de su poder y de su prosperidad. Su biblioteca sólo era inferior a la de Alejandría. Pero el poder de Roma creció en Asia Menor, y en el 133 a.C. Átalo III, rey de Pérgamo, dictó en su lecho de muerte un testamento por el que cedía su reino a Roma. Pensó que sólo así mantendría la integridad de su territorio ante una lucha entre varios aspirantes al trono. Tenía razón, y Roma tomó el poder con una resistencia mínima. Pero la ciudad de Pérgamo ya no fue la capital de la región porque se convirtió en la provincia romana de Asia, trasladándose el centro administrativo a las ciudades griegas de Éfeso y Esmirna. Pérgamo empezó a decaer en tiempo de Marco Antonio, una generación antes del nacimiento de Jesús. Al tratar de resarcir a Cleopatra de Egipto por la destrucción de parte de la Biblioteca de Alejandría durante la pequeña guerra con Julio César unos doce años antes, Marco Antonio trasladó la biblioteca de Pérgamo a Alejandría. Pérgamo aún existe en la actualidad con el nombre, aún reconocible, de Bergamo en la moderna Turquía. Filadelfia es la más pequeña de las siete ciudades y está situada a unos cuarenta kilómetros al sureste de Sardis. Átalo II de Pérgamo la fundó en el 150 a.C. Se le conocía como Átalo Filadelfo, y la ciudad se llamó así en su honor. Hoy es una pequeña ciudad turca llamada Alesehir, que quiere decir «ciudad roja» por el color del suelo. SIETE. Juan describe una compleja visión del Hijo del hombre para presentar las cartas que dirige a cada una de las siete iglesias, utilizando términos que toma prestados principalmente de Daniel. Tan frecuente es el uso del número siete en el Apocalipsis, que suele pensarse que las siete iglesias se eligieron no porque estaban en la provincia de Asia, sino por la naturaleza mística del número. La importancia del siete en la Biblia aparece por primera vez en los siete días de la semana original (los seis días de la creación más el séptimo de descanso). Pero ése no es el antecedente más remoto, pues es muy probable que el primer capítulo del Génesis fuese una adaptación de las leyendas babilónicas de la creación; la semana de siete días tendría un origen babilonio (tal vez sumerio, en último lugar). La semana surgió del azar astronómico de que en el cielo hay siete planetas visibles que se desplazan de modo independiente contra el fondo de las estrellas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Los babilonios daban mucha importancia mística al número y a los movimientos de esos cuerpos estelares y fundaron el estudio de la astrología, pseudociencia que aún hoy conserva una importancia y una influencia sin merma en nuestra sociedad supuestamente ilustrada. Cada uno de los siete días de la semana está presidido por un planeta del que recibe su nombre. En inglés hay restos de ello en el domingo (Sunday: día del Sol), lunes (Monday, día de la Luna) y sábado (Satur-n-day, día de Saturno); los demás días llevan nombres de deidades noruegas. En francés, por ejemplo, el sistema planetario aparece con claridad: el martes es «mardi» (día de Marte); el miércoles, «mercredi» (día de Mercurio); el jueves, «jeudi» (día de Júpiter); y el viernes, «vendredi» (día de Venus). La semana de siete días era tanto más útil cuanto que encajaba perfectamente en el mes lunar, pues representaba una cuarta parte de ese período de tiempo. Por consiguiente, el paso de una semana significaba un cambio en la fase de la luna; de nueva a primer cuarto, de primer cuarto a llena, de llena a tercer cuarto y del tercer cuarto otra vez a nueva. En efecto, el propio término «semana» viene de una antigua palabra teutónica que significa «cambio». Durante el período del Exilio, los judíos tomaron de los babilonios la semana, y entonces fue cuando el sábado cobró su importancia postexiliar . También fue entonces cuando el número siete adquirió importancia mística. Para el propósito del autor del Apocalipsis era una coincidencia afortunada el hecho de que la ciudad Roma, como era sabido en todas partes, se construyera sobre siete colinas. NICOLAÍTAS. Los capítulos segundo y tercero de Apocalipsis son bastante prosaicos, pues en ellos Juan transmite mensajes de cada uno de siete ángeles a las siete iglesias en un lenguaje relativamente llano. Se condenan los fracasos de las iglesias y se alaba su lealtad. Claro es que los lectores originales a quienes se dirigían los mensajes entendían todas las alusiones, pero los lectores modernos quedan frustrados por la falta de información sobre el ambiente. Así, se vierten alabanzas sobre la iglesia de Éfeso, pero hay algunas fallas misteriosas. -- Apocalipsis 2.4. "Pero tengo contra ti que dejaste tu primera caridad". Por lo visto, la iglesia efesia no mostraba su entusiasmo anterior en cierta manera que no se especifica. Sin embargo, se la alaba por rechazar a una secta que Juan considera con firme desaprobación. -- Apocalipsis 2.6. "Aborreces las obras de los nicolaítas, como las aborrezco yo". No se sabe con precisión quiénes fueron los nicolaítas ni cuáles eran sus doctrinas. Por el nombre, es de suponer que siguieran las enseñanzas de alguien llamado Nicolás. El Nuevo Testamento sólo menciona a un Nicolás: uno de los siete hombres nombrados jefes de la facción helénica en los albores de la historia de la Iglesia (v. cap. 9). -- Hechos 6.5. "Eligieron a Esteban y a Felipe y Nicolás, prosélito antioqueño". En siglos pasados se supuso que los nicolaítas abogaban por unas relaciones sexuales sin trabas; es decir, por el «amor libre». Surgió la leyenda de que Nicolás, el prosélito de Antioquía, tomando. muy al pie de la letra las doctrinas comunitarias de los apóstoles al principio mismo de su predicación (v. cap. 9), se ofreció a compartir su mujer con los demás. Tal vez obedeciera esta idea al hecho de que Antioquía, al igual que otras grandes ciudades gentiles, tenía fama de ser sumamente licenciosa entre los cristianos y judíos puritanos de la época romana. En la carta a la iglesia de Pérgamo encontramos un indicio en ese sentido. Se advierte. -- Apocalipsis 2.14. "Toleras ahí a quienes siguen tu doctrina de Balam, el que enseñaba a Balac a poner tropiezos delante de los hijos de Israel". -- "También a quienes siguen de igual modo la doctrina de los nicolaítas". Parece que se mencionan como dos herejías distintas la de Balam y la de los nicolaítas, pero tal vez se deba al paralelismo de la poesía hebrea, donde se alude a lo mismo de dos maneras diferentes. Si es así, ¿cuál era la doctrina de Balam? En el libro de los Números hay un pasaje inmediatamente posterior al de los oráculos de Balam (v. cap. I, 4), cuya intención era hostil a Israel pero que resultó a favor de éste por voluntad de Dios y en contra del propósito de Balam. -- Números 25.1. "Estaba Israel estacionado en Selim, y el pueblo se prostituyó por el trato con las hijas de Moab". Se supone que Balam aconsejó a Balac, rey de Moab, que tentaran a los israelitas de esa manera, pues tal seducción atraería la ira de Dios sobre los pecadores para gran beneficio de Moab. Así, cuando los israelitas tomaron más tarde a mujeres vivas como botín de guerra, se citan las coléricas palabras de Moisés en que recomienda su muerte. -- Números 31.16. "Fueron ellas las que por consejo de Balam arrastraron a los hijos de Israel a ser infieles a Yahvé". En consecuencia, el nombre de Balam estaba vinculado a la licencia sexual, lo que lo asociaría con el nicolaitismo como doctrina de relajación de las severas restricciones sexuales exigidas por la Ley y, además, por la doctrina de Pablo. Otro indicio de esto se halla en el mensaje a la iglesia de Tiatira. -- Apocalipsis 2.20. "Pero tengo contra ti que permites a Jezabel, ésa que a sí misma se dice profetisa, enseñar y extraviar a mis siervos hasta hacerlos fornicar". EL LIBRO DE LA VIDA. La iglesia de Sardes recibe la alabanza negativa de que entre ellos hay unos pocos justos y, para el que lo merezca, el mensaje es. -- Apocalipsis 3.5. "Jamás borraré su nombre del libro de la vida". Originalmente, el libro de la vida no era más que una expresión metafórica que significaba la lista de personas vivas. Es como si en el cielo se mantuviese un enorme censo de todos los vivos de cualquier época. A su muerte, las personas eran borradas del libro. Así, Moisés aboga por los israelitas a Dios tras el incidente del becerro de oro (v. cap. I, 2), diciendo que preferiría la muerte a que no se perdonase a los israelitas. -- Éxodo 32.32. "Pero perdónales su pecado, o bórrame de tu libro, del que tú tienes escrito". Sin embargo, en tiempos posteriores, cuando se creó la doctrina de la resurrección de los muertos en una vida futura, el libro de la vida se convirtió no en la lista de los que vivían en el mundo, sino en la de aquellos a quienes se recompensaría con una nueva vida en el cielo. Dice el libro de Daniel al hablar de la resurrección. -- Daniel 12.1. "Será un tiempo de angustia. Entonces se salvarán los que de tu pueblo estén escritos en el libro". Y en el libro de los Salmos se ruega a Dios que descargue el castigo sobre los malvados. -- Salmo 69.29. "Que sean borrados del libro de la vida y no sean inscritos con los justos". FILADELFIA. Se alaba a Filadelfia. -- Apocalipsis 3.8. "Teniendo poco poder, guardaste, sin embargo, mi palabra y no negaste mi nombre". Más de mil años sobreviviría Filadelfia a esta alabanza. Durante un período de tres siglos, a partir de 1071, los turcos dominaron lenta pero inexorablemente toda Asia Menor, erradicando el cristianismo y convirtiéndola en musulmana, situación que aún persiste en nuestros días. La última ciudad que tomaron los turcos, el ultimo bastión que resistió, la que más tardó en negar su nombre, fue Filadelfia. Tras un asedio de ocho años, al fin cayó en 1390. En 1682, William Penn estableció una nueva colonia en el Nuevo Mundo, a la orilla del río Delaware, fundando una ciudad. Escogió el nombre de Filadelfia por dos razones. En primer lugar quiere decir «amor de hermana» (o de hermano), de modo que una ciudad de ese nombre podría llamarse «ciudad del amor fraterno». En segundo lugar, Penn recordó el encomio a Filadelfia del Apocalipsis. Penn fundó Filadelfia y ahora es la cuarta ciudad más grande de los Estados Unidos, mayor de lo que fuese cualquiera de las Filadelfia antiguas. LAODICEA. A Laodicea se la condena severamente. -- Apocalipsis 3.15. "Conozco tus palabras y que no eres ni frío ni caliente". -- "Ojalá fueras frío o caliente; más porque eres tibio y no eres caliente ni frío, estoy para vomitarte de mi boca. Por eso, laodicean es una palabra que ha surgido en lengua inglesa para significar «tibio» o «indiferente». EL CORDERO. La escena cambia ahora al cielo; todo el resto del libro del Apocalipsis llega a una densidad mística. Juan empieza describiendo a Dios en medio de la corte celestial con imágenes extraídas de Daniel y de Ezequiel, con los serafines de Isaías (v. cap. I, 23) en lugar destacado. En medio de toda esta perfección aparece un libro cerrado con siete sellos. Por lo visto contiene los secretos del futuro, que no pueden revelarse hasta que los sellos vayan rompiéndose. Entra en escena el héroe que revelará el contenido del libro. -- Apocalipsis 5.6. "Vi en medio de los ancianos, un cordero, que estaba en pie como degollado". -- "Vino y tomó el libro de la diestra del que estaba sentado en el trono". La imagen del Mesías como un cordero convertido en una especie de grandioso sacrificio pascual aparece en el cuarto evangelio (v. cap. 8). Se declara explícitamente en la Primera Epístola de Pedro. -- 1 Pedro 1.18. "Habéis sido rescatados" -- "Con la preciosa sangre de Cristo, como cordero sin defecto ni mancha". A fines del siglo I; la metáfora era tan famosa, que el autor del Apocalipsis no tuvo que explicar la identidad del Cordero. LOS CUATRO JINETES. Uno por uno se fueron abriendo los sellos, y con cada uno de los cuatro primeros apareció un jinete. -- Apocalipsis 6.1-8. "Así que el Cordero abrió el primero de los siete sellos". -- "Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió para vencer aún". -- "Cuando abrió el segundo sello". -- "Salió otro caballo, bermejo, y al que cabalgaba sobre él le fue concedido desterrar la paz de la tierra". -- "Cuando abrió el sello tercero vi un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en la mano". -- "Y oí como una voz que decía: Dos libras de trigo por un denario". -- "Cuando abrió el sello cuarto." -- "Vi un caballo bayo, y el que cabalgaba sobre él tenía por nombre Mortandad". Son «los cuatro jinetes del Apocalipsis», que representan los diversos males que caerán sobre el mundo (en especial sobre el imperio romano, al que sus subditos consideraban sinónimo de«mundo»), señalando el comienzo de su disolución y la llegada de la era mesiánica. El caballo blanco y su jinete parecen representar una invasión extranjera. Cuando menos, el arco es prácticamente el símbolo de los invasores partos, que desde el tiempo de Julio César habían sido el azote del Oriente. En los días de Herodes el Grande habían ocupado Jerusalén, y no mucho después sus hordas se habían adentrado mucho en el este. El caballo bermejo y su jinete también parecen significar cierta forma de guerra. Pueden ser los sangrientos desórdenes de una guerra civil o de una insurrección. El caballo negro y su jinete representan el hambre, pues el precio ofrecido por dos libras de trigo es mucho más elevado que el ordinario; tanto, que el pueblo llano no podía comprar lo suficiente para vivir. El bayo y su jinete se llaman «Mortandad», pero no de la que sigue al hambre o a la guerra. «Mortandad» representa más bien muerte por enfermedad, como cuando nos referimos a la «peste negra», por ejemplo. En resumen, los cuatro jinetes pueden definirse como Guerra, Revolución, Hambre y Peste. Hay muchos que buscan el significado simbólico del Apocalipsis en acontecimientos sucedidos en siglos posteriores a la redacción del libro. Para ellos, nunca cabalgaron los cuatro jinetes con tantas consecuencias como en los días de la Primera Guerra Mundial. No sólo fue la más sangrienta, estúpida y feroz matanza conocida hasta entonces, tanto en el frente occidental como en el oriental, sino que hubo una revolución en Rusia que aún nos afecta en la actualidad, además de hambre en Alemania y Rusia durante los años inmediatamente posteriores a la guerra, y de una gripe pandémica en 1918 de alcance universal que causó mayor exterminio que la guerra. La guerra, la revolución, el hambre y la peste jamás se enseñorearon del mundo como en los años de 1914 a 1920. CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL. Cuando se abre el quinto sello, se revelan las almas de los mártires que esperan el juicio, y al llegar el turno del sexto el universo físico empieza a desmoronarse. Parece llegado el punto culminante. Al abrirse el séptimo sello, vendría el gran día del juicio. Pero en todo el libro del Apocalipsis se manifiesta, por lo visto, una fuerte desgana a que se produzca el desenlace. Se retrasa una y otra vez. El primer aplazamiento se produce después de abrir el sello sexto; antes de que se toque el séptimo, hay una pausa -- Apocalipsis 7.1. "Vi cuatro ángeles". -- Apocalipsis 7.3. "No hagáis daño a la tierra hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes". Desde la más remota antigüedad era costumbre en Babilonia utilizar sellos con fines de identificación. Eran pequeños camafeos cilindricos que se pasaban sobre la suave arcilla que los babilonios empleaban como superficie escriptoria. Surgía una imagen característica que hacía las veces de firma en documentos modernos. De modo semejante se marcaba al esclavo (igual que a nuestro ganado en el Oeste) para mostrar de manera indeleble quién era el amo. Una marca característica hacía las veces de sello. Lo que se dice en el versículo, pues, es que a los justos se les impone cierta marca (no se especifican detalles) con un símbolo (que tampoco se describe) que los identifica como siervos de Dios que se mantendrán sanos y salvos durante los desastres finales. Se especifica el número de los que se salvarán. -- Apocalipsis 7.4. "Oí que el número de los sellados era de ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de los hijos de Israel". Debido a lo reducido de la cifra comparada con la población total de la tierra, ha surgido la idea de que se salvarán muy pocos. Por otro lado, la cantidad no debe tomarse al pie de la letra. En sentido figurado, las doce tribus de Israel representan a todos los justos. El número de 144000 es doce veces doce veces mil, y hay que considerar el significado místico de tales números. Así como el siete extrae su inicial sentido místico del número de planetas que se ven en el firmamento, de igual modo toma el doce su significación sagrada del hecho de que hay doce meses en el año. De ahí se derivan los doce signos del zodíaco y la idea de que con doce se llega a un círculo completo. El número 144 que es doce veces doce, representa una consumación acentuada. Simboliza a todos los doce justos de todas las doce tribus, y ninguno queda fuera. En cuanto al 1000; era el número más alto que poseía nombre específico en la antigüedad. Los griegos utilizaban la palabra «miriói» para significar diez mil, pero no se trata realmente de un número. Originalmente significa «innumerable», que es el sentido que nosotros damos a la expresión de «una miríada de objetos». Multiplicar algo por mil era aumentarlo hasta donde convenientemente se podía en el lenguaje de la época. De ello se desprende que el número 144000 no significa de manera específica esa cantidad, sino que es un modo enfático de "decir: «¡Todos los justos! ¡Gran cantidad de ellos!» ". Debería notarse que la palabra «mil» siguió siendo la representación numérica más alta hasta bien avanzada la Edad Media. Sólo entonces en Italia se inventaron números como «millón». El Apocalipsis continúa dilatando la integridad mística del número mediante la afirmación de que hay doce mil en cada una de las doce tribus, que se enumeran en el orden siguiente: Judá, Rubén, Gad, Aser, Neftalí, Manasés, Simeón, Leví, Isacar, ZabuIon, José y Benjamín. Es una lista extraña. Al parecer, los doce hijos de Jacob deberían haberse incluido, pero aparece Manasés, hijo de José y nieto de Jacob. Para dejar sitio a Manasés, debía omitirse a uno de los hijos de Jacob, y el ausente es Dan. Es muy probable que se trate de un error por parte de Juan o de algún copista posterior. Quizá se escribiera Man por Dan y otro copista posterior supusiera que Man era abreviatura de Manasés. Sin embargo, a algunos les resulta difícil aceptar algo tan prosaico como un error por parte de un copista bíblico, de modo que buscan significados en las cosas más triviales. Han sugerido, por ejemplo, que Dan se omitió a propósito porque el Anticristo surgiría de esa tribu. Esta idea sólo pudo surgir del pasaje del Testamento de Jacob (v. cap. I, 1), que dice. -- Génesis 49.17. "Es Dan como serpiente en el camino". Resulta forzado vincular esta descripción metafórica de Dan como serpiente (que tal vez se refiera a la serpiente como símbolo totémico de la tribu en tiempos primitivos, igual que el león de Judá y el lobo de Benjamín) con la identificación postexiliar de la serpiente en el jardín de Edén con Satanás y, de ahí, con el Anticristo; pero todo esto es un salto fácil para los místicos. Los justos están ahora ante el Cordero, y todos sus sufrimientos quedan borrados con una frase famosa. -- Apocalipsis 7.14. "Éstos son los que vienen de la gran tribulación, y lavaron sus túnicas y las blanquearon en la sangre del Cordero". ÉUFRATES. Y por fin se abre el séptimo sello. Cabría esperar que se aproxima el desenlace de la visión, pero sigue retrasándose. En cambio, se inicia una nueva serie de siete acontecimientos con siete ángeles, cada uno de los cuales toca una trompeta de manera sucesiva mientras horribles catástrofes suceden a cada clarinada. Cuando llega el turno al quinto ángel, el infierno mismo se abre. -- Apocalipsis 9.2-4. "Subió del pozo humo". -- "Del humo salieron langostas sobre la tierra". -- "Las langostas eran semejantes a caballos preparados para la guerra y sus rostros eran como rostros de hombre". La descripción de Juan se inspira claramente en el gran azote del Oriente: la caballería parta, que arremete como una nube de langostas, lanzando sus fatídicos ataques y desapareciendo antes de que se pudiera ofrecer resistencia. El general romano Craso fue derrotado de esa manera en el 53 a.C. al este de Siria. La derrota no quedó vengada de manera conveniente y jamás se olvidó. Las armas características de los jinetes partos eran sus arcos, que utilizaban con gran eficacia. Incluso en la retirada se alzaban sobre la silla y disparaban al unísono una rápida andanada de flechas a sus perseguidores. El «disparo parto» era a menudo muy eficaz. Tal vez sea a esa táctica a lo que se refiere el Apocalipsis cuando describe así a las langostas. -- Apocalipsis 9.10. "Tenían colas semejantes a los escorpiones, y aguijones". Cuando el sexto ángel toca su trompeta, prosigue la imagen de la caballería parta. El sexto ángel recibe instrucciones. -- Apocalipsis 9.14. "Suelta los cuatro angeles que están ligados sobre el gran río Éufrates". El Éufrates servía de frontera en doble sentido. En primer lugar, constituía los límites de Israel en la época gloriosa de David y Salomón; y desde entonces ha constituido la frontera ideal de Israel. En segundo lugar, fue frontera durante casi toda la era imperial. Los «ángeles» ligados sobre el Éufrates contenían a las huestes enemigas en la otra orilla. Los ángeles del Éufrates tienen un ejército increíblemente numeroso: esa impresión recibe la infantería al soportar la repentina carga de un contingente de jinetes. -- Apocalipsis 9.16. "El número de los del ejército de caballería era de dos miríadas de miríadas". Es el número que se obtiene aplicando el «miriói» griego como sinónimo de lo innumerable, subrayado por la repetición («una innumerable cantidad innumerable»), y por añadidura multiplicado por dos. Si entendemos «miriói» como diez mil, resulta doscientos mil por mil, o doscientos millones, cantidad igual a toda la población de los Estados Unidos. LA GRAN CIUDAD. Entonces, antes de que suene la séptima y última trompeta, se produce otra digresión con que se describe el triunfo momentáneo del mal. Esa victoria temporal representa la persecución de Domiciano, entonces en curso. El lenguaje empleado para narrar la persecución se remonta al Antiguo Testamento, como todo en el Apocalipsis. Por consiguiente, la opresión de la Iglesia por Roma se vierte en términos que Daniel utiliza para describir la opresión del Templo por los seléucidas. -- Apocalipsis 11.2. "El atrio exterior del templo ha sido entregado a las naciones que hollaran la ciudad santa durante cuarenta y dos meses". Es el período de tres años y medio durante los cuales fue profanado el Templo en la época de Antíoco IV. La utilización del simbolismo templario se ha presentado como prueba de que el Templo aún estaba en pie en los días que se escribió el Apocalipsis, y de que que el libro se redactó consiguientemente durante la persecución de Nerón. Sin embargo, el Apocalipsis utiliza el simbolismo veterotestamentario de manera tan uniforme, que semejante inferencia no entraña convicción alguna. Juan hablaría del Templo como símbolo de la Iglesia tanto si el templo estaba en pie como si no, y sus lectores entenderían la alegoría. Se describe a dos profetas. -- Apocalipsis 11.3. "Mandaré a mis dos testigos". -- Apocalipsis 11.7-8. "Cuando hubieren acabado su testimonio, la bestia, que sube del abismo, les quitará la vida". -- "Su cuerpo yacerá en la plaza de la gran ciudad". Esto continúa la alegoría, indicando que la Iglesia será perseguida por las fuerzas de Satanás y quedará momentáneamente derrotada. Sin embargo, la forma particular de la alegoría quizá recibiese la influencia de acontecimientos concretos. Algunos han sugerido que los dos testigos pueden ser Pablo y Pedro, apóstoles que según la tradición fueron martirizados por Nerón, a quien muy bien podría describirse como «la bestia que sube del abismo». En ese caso, la «gran ciudad» sería Roma. Un copista posterior quizá creyese que la gran ciudad era Jerusalén, añadiendo esta frase. -- Apocalipsis 11.8. "La gran ciudad donde su Señor fue crucificado". EL DRAGÓN. Ya suena la séptima trompeta, pero todavía no se llega al desenlace. En cambio, se presenta una nueva alegoría que representa el combate del bien y del mal desde el punto de vista de los mitos babilónicos. -- Apocalipsis 12.1. "Apareció en el cielo una señal grande, una mujer envuelta en el sol con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas". En la mitología babilónica se trataría de una diosa del sol, y las doce estrellas representarían los signos del zodíaco que el astro atraviesa cada año. Para Juan, sería el símbolo del Israel idealizado, con las doce estrellas representando las doce tribus. La mujer estaba de parto y dio a luz al Mesías. -- Apocalipsis 12.5. "Parió un varón, que ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro". Pero en los cielos también había un adversario, que asimismo se presenta bajo aspecto babilónico. -- Apocalipsis 12.3. "Apareció en el cielo otra señal, y vi un gran dragón de color de fuego que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre la cabeza siete coronas". El dragón simboliza el caos. Es el Tiamat babilonio o el Leviatán hebreo, a los que había que destruir en el principio para que pudiera crearse el orden universal, y a quienes también habría que derrotar a lo último con objeto de que el universo creado tuviera un fin apropiado. Cabría esperar que el número místico de siete cabezas y siete coronas se extendiera a siete cuernos. La cifra de diez cuernos, bastante inadecuada, se remonta a la cuarta bestia de Daniel, cuyas astas representan a los diez reyes seléucidas hasta Antíoco (v. cap. I, 27). El dragón también simboliza a Satanás o Anticristo. Está dispuesto a devorar al Mesías en el momento mismo de su nacimiento, pero éste tiene de su lado a todas las huestes celestiales. -- Apocalipsis 12.7-9. "Hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban con el dragón", -- "Y peleó el dragón y sus ángeles, y no pudieron triunfar". -- "Fue arrojado el dragón grande, la antigua serpiente, llamada Diablo y Satanás y sus ángeles fueron con él precipitados". Esto refleja las leyendas surgidas en época postexiliar bajo la influencia persa. Dios y Satanás dirigen ejércitos rivales en la lucha del bien y del mal. Pero sólo en el Apocalipsis recibe la aquiescencia canónica ese dualismo persa. Milton, en su épico Paraíso perdido, comienza su descripción del pecado del hombre en el preciso momento en que Satanás y sus ángeles (ahora convertidos en demonios) son arrojados al infierno y poco a poco van recobrando el sentido tras el impacto de la caída. Satanás, arrojado a la tierra e incapaz de prevalecer contra Dios, podía sin embargo descargar su bilis contra los justos del mundo. -- Apocalipsis 12.17. "Se enfureció el dragón contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los preceptos de Dios y tienen el testimonio de Jesús". Por supuesto, eso es lo que, a ojos del autor del Apocalipsis, explica todas las tribulaciones de la Iglesia. LA BESTIA. A medida que se acerca el fin del mundo, se incrementa la maldad de Satanás que, simbolizado en el dragón, transmite sus poderes a una entidad terrena manifestada en la forma de la bestia de Daniel: la famosa representación alegórica de los imperios paganos que oprimen a los justos (v. cap. I, 27). -- Apocalipsis 13.1-3. "Vi cómo salía del mar una bestia, que tenía diez cuernos y siete cabezas y sobre las cabezas nombres de blasfemia". -- "Dióle el dragón su poder". -- "Vi a la primera de las cabezas como herida de muerte, pero su llaga mortal fue curada". La bestia (con las siete cabezas y diez cuernos habituales) es, por supuesto, el imperio romano, que inicialmente inquietó la conciencia judía desde el otro lado del mar Mediterráneo. El anuncio de que sobre sus cabezas había «nombres de blasfemia» se refiere a la exigencia de que los emperadores debían adorarse como dioses. El culto al emperador era un ritual oficial del Estado, designado como una formalidad para unir a todos los ciudadanos del imperio, de otro modo tan diferentes en lengua, costumbres y religión. Era un gesto de unificación equivalente a nuestro saludo a la bandera y al juramento de fidelidad. Lo que hizo sospechosos a los cristianos fue su negativa a aceptar el superficial rito del culto al emperador; no por cuestión religiosa, sino por el recelo de que traicionasen al Estado. Eso no debería sorprendernos, pues en la actualidad hay sectas cristianas que rechazan el saludo a la bandera y el juramento de fidelidad alegando que son actos idólatras, y también existen ultrapatriotas que se sienten ofendidos por ello y toman fuertes medidas contra tales sectas cuando están en posición de hacerlo. La llaga curada que mató a una de las cabezas puede referirse a Nerón. En realidad, de los doce emperadores romanos (contando a Julio César) que reinaron hasta la época en que se escribió el Apocalipsis. No menos de seis murieron asesinados o se suicidaron: Julio César, Calígula, Nerón, Galba, Otón y Vitelio. Claudio tal vez fuera envenedado y Domiciano fue asesinado. Sólo Augusto, Tiberio, Vespasiano y Tito murieron de causas naturales. Sin embargo, la muerte de Nerón sería la más importante para los cristianos, al menos hasta la llegada de Domiciano. Su suicidio se señalaría alegóricamente en la bestia. El hecho de que el imperio romano sobreviviera y de que reinaran nuevos emperadores se explicaría por la curación de la llaga. La bestia que representa al imperio romano es adorada por todos los hombres menos por los justos. Los que la veneraban podían vivir en paz y seguridad; los que se negaban a rendirle culto (los cristianos) eran perseguidos. Así como Dios sellaba a los justos que le pertenecían, de igual modo marcaba la bestia (el imperio romano) a los que rendían culto al emperador y que, por tanto, le pertenecían. -- Apocalipsis 13.15-17. "Hiciese morir a cuantos no se postrasen ante la imagen de la bestia". -- "E hizo (la bestia) que a todos se les imprimiese una marca en la mano derecha y en la frente". -- "Y que nadie pudiese comprar o vender, sino el que tuviese la marca". EL NÚMERO DE LA BESTIA. Incluso el imperio romano es una especie de abstracción, y el autor del Apocalipsis se centra en un hombre concreto a quien se muestra reacio a nombrar, quizá porque si lo hiciera sería reo de traición y de la pena de muerte. Identifica a ese hombre con cautela, de tal modo que sus lectores más enterados sabrán exactamente a quién se refiere, pero la ley no podrá acusarle de nada. -- Apocalipsis 13.18. "Aquí esta la sabiduría. El que tenga inteligencia calcule el número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis". Para entender esto, debemos considerar que hasta la Edad Media era corriente emplear letras del alfabeto para significar números. Lo hacían los judíos, los griegos y los romanos. A nosotros nos resultan más familiares los números romanos, donde I es 1, V es 5, X es 10, L es 50, C es 100, D es 500 y M es un millar. De ello se desprende que las palabras compuestas por tales letras también podrían tener una especie de valor numérico. Si un individuo se llamara Dill McDix, por ejemplo, se le podría asignar a cada letra su valor numérico, sumarlas y alcanzar un total de 2212. En inglés es difícil hacerlo, porque sólo unas letras del alfabeto latino tenían valor numérico. Pero en griego y en hebreo cada letra tenía su número. Entonces todas las palabras griegas o hebreas tendrían un significado numérico. En épocas griega y romana, los místicos judíos supusieron que las inspiradas palabras de la Biblia tenían un significado numérico aparte del literal y pasaron mucho tiempo analizando tales números. Esta actitud se denominó «gematría», corrupción de la palabra griega «geometría». El «número de la bestia» es una muestra de tal gematría, único ejemplo importante de la Biblia. Algunos comentaristas han considerado prácticamente a todos los candidatos posibles a la bestia, y el que mencionan con mayor frecuencia es Nerón. Si se toma su nombre en la forma griega -Nerón- junto con el título de César, y si Nerón César se escribe en letras hebreas, entonces el valor numérico total es efectivamente 666. Si se elimina la «n» final, el total asciende a 616, y algunos manuscritos antiguos del Apocalipsis dan 616 como el número de la bestia, en lugar de 666. No obstante, si el libro se redactó en el 95 Nerón es un candidato inadecuado. Hacía un cuarto de siglo de su muerte, que no produjo grandes cambios. Vespasiano llegó al trono al año siguiente, y él y su hijo Tito dieron a Roma doce años de gobierno justo y humano. Sin embargo, en las fechas en que se escribió el Apocalipsis estaba en el trono Domiciano, hijo menor de Vespasiano y su persecución de cristianos estaba en su punto álgido. Sería natural referirse de manera elíptica al emperador vivo y perseguidor, y probablemente exista algún medio en que pudiera inscribirse el nombre y el título de Domiciano para llegar a la suma de 666. Es Posible que tuviese un apodo, comúnmente usado por cristianos, con un valor numérico total de 666, cifra que tiene su propia significación mística, pues por tres veces no alcanza la perfección mística del 7. Por esa razón, el 666 era el colmo de la imperfección, número conveniente para representar al Anticristo. HARMAGEDÓN. Contra la gran ciudad regida por la bestia y su ejército están las huestes celestiales y los 144000 justos que llevan el sello de Dios. La victoria del bien está asegurada, pues en el cielo el cántico triunfal es. -- Apocalipsis 14.8. "Cayó, cayó Babilonia la grande". Babilonia es Roma, claro está: y Roma será destruida. Tal destrucción la anuncia una tercera serie de siete actos de muerte. Siete frascos de plagas se vacían sobre la tierra, uno cada vez, llevando todos su destrucción particular y horrenda. Cuando las huestes de la bestia son castigadas sin piedad de esa manera, se dispone la escena para la batalla definitiva entre el bien y el mal. -- Apocalipsis 16.16. "Y los juntó (la bestia) en el sitio que en hebreo se llama Harmagedón". Harmagedón es, con más propiedad, «Har-Magedón» o «la montaña de Megiddo». Megiddo, ciudad justo al sur del río Cisón y a 88 kilómetros al norte de Jerusalén, fue escenario de dos batallas importantes. La primera tuvo lugar en el siglo XV a.C. cuando Tutmosis III, el gran faraón egipcio, derrotó allí a una liga de ciudades cananeas. Pero eso ocurrió siglos antes de que los israelitas entraran en Canán, y quedaba fuera de su horizonte histórico. Casi nueve siglos después de la victoria de Tutmosis, se libró en Megiddo una batalla que quedó muy prendida en la conciencia judía. Fue entre el rey Josías de Judá, y el Faraón Necao, de Egipto, en el 608 a.C. -- 2 Reyes 23.29. "El faraón Necao, rey de Egipto, subió contra el rey de Asiria y el rey Josías le salió al encuentro, y el faraón, al verlo, le dio muerte (a Josías) en Megiddo". La muerte del gran rey reformador convirtió a Megiddo en un símbolo especial de calamidades y desgracia. La entera destrucción de las huestes del mal equilibrarían la anterior destrucción del bien en la persona de Josías. BABILONIA. De nuevo queda interrumpido el desenlace, pues sobreviene otra visión. Dice uno de los ángeles. -- Apocalipsis 17.1-4. "Ven, te mostraré la gran ramera que esta sentada sobre las grandes aguas", -- "Llevóme al desierto, y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos". -- "La mujer estaba vestida de púrpura y grana, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas". -- "Sobre su frente llevaba escrito un nombre: Babilonia la grande". Una vez más. Babilonia representa a Roma con todo su lujo y poder. Las «grandes aguas» sobre las que se sienta la mujer están tomadas de la descripción veterotestamentaria de la Babilonia auténtica, que era una ciudad llena de canales. Así, dice Jeremías. -- Jeremías 51.12. "Yahvé ha dicho contra los habitantes de Babel". -- "Tú que moras junto a aguas abundantes". Incapaz de resistirse a citar el Antiguo Testamento, el autor del Apocalipsis debe dar a esto nueva interpretación, haciéndolo de manera bastante ineficaz. -- Apocalipsis 17.15. "Me dijo (el ángel): Las aguas que ves, sobre las cuales está sentada la ramera, son los pueblos, las muchedumbres, las naciones y las lenguas". Las siete cabezas de la bestia se explican finalmente de tal modo, que resulta inconfundible la verdadera identidad de «Babilonia». -- Apocalipsis 17.9. "Las siete cabezas son siete montañas, sobre las cuales está sentada la mujer". Y prosigue la interpretación. -- Apocalipsis 17.10-11. "Y son siete reyes, de los cuales cinco cayeron, el uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco tiempo". -- "La bestia que era y ya no es, es también un octavo". No hay medio de interpretar claramente este pasaje a la luz del reinado de Domiciano, pero puede entenderse si se aplica al reinado de Nerón o muy poco tiempo después. Es posible que el autor del Apocalipsis utilice aquí un pasaje de otro apocalipsis anterior compuesto en tiempo de Nerón, haciéndolo sin modificar las cifras. Si nos remontamos a la época de Nerón, hallaremos que es el sexto emperador (contando primero a Julio César). En ese caso, cinco emperadores «han caído» y «uno existe» (Nerón). El séptimo que «permanecerá poco tiempo» sería Galba, que reinó brevemente a la muerte de Nerón, siendo asesinado por la guardia pretoriana y cuya muerte inició un corto período de anarquía antes de que Vespasiano accediera al poder. Durante este período el pueblo llano del imperio suponía que Nerón no estaba muerto, sino que había huido para ponerse a salvo y volvería. Aquel año hubo varios «falsos nerones» que trataron de beneficiarse de tal creencia. Puede ser Nerón, pues, el que en opinión del apocalipsis anterior fuese la bestia «que era y ya no es». Cuando volviese, sería el octavo emperador. Pero Babilonia - Roma ha de caer. La batalla definitiva entre el bien y el mal tiene lugar (posiblemente en Harmagedón). -- Apocalipsis 19.20-21. "Y fue aprisionada la bestia y los que adoraban su imagen; vivos fueron arrojados ambos al lago de fuego". -- "Los demás fueron muertos por la espada". GOG Y MAGOG. Ahora, tras la larga serie de portentos, visiones, desastres y símbolos, ha llegado el fin de la historia y se inicia la era mesiánica. Pero ni eso es realmente definitivo. -- Apocalipsis 20.1-3. "Vi un ángel que descendía del cielo". -- "Tomó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo, Satanás, y le encadenó por mil años". -- "Después de los cuales será soltado por poco tiempo". ¿Por qué había de seguir a este «milenio» (v. cap. 31) otro cataclismo y otra batalla nada decisiva entre el bien y el mal? Es posible que haya una simetría mística. La tierra fue creada en seis días, a los que siguió un séptimo de descanso, según el capítulo primero del Génesis. Pero para Dios, un día es como mil años (v. cap. 26). Entonces, la duración de la tierra quizá sea paralela a la semana de la creación, representando cada día mil años. Primero la tierra debe soportar seis milenios de trabajos, luchas, mal y pecado, uno por cada uno de los seis días de la creación. Después, durante el séptimo día de descanso, la tierra pasará un milenio bajo el Mesías. Sólo entonces, cuando el milenio sabático haya concluido, el mundo podrá llegar verdaderamente a su fin. -- Apocalipsis 20.7. "Será Satanás soltado de su prisión". -- "Y saldrá a extraviar a las naciones a Gog y Magog; y reunirlas para la guerra". Esto es un eco de Ezequiel, de la visión apocalíptica de la última batalla. -- Ezequiel 38.2. "Hijo de hombre, vuelve tu rostro a Gog, de la tierra de Magog". Las fuerzas del mal vuelven a ser derrotadas y destruidas y ahora, por fin, todo ha terminado, incluso el milenio sabático, y viene el día del juicio. -- Apocalipsis 20.12. "Vi a los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante del trono fueron juzgados los muertos". JERUSALÉN. Una segunda creación, perfecta esta vez, sustituye ahora a la anterior e imperfecta. -- Apocalipsis 21.1-2. "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido". -- "Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía de Dios". La nueva Jerusalén rebosa del simbolismo triunfal del número doce, tanto en el significado antiguo como en el nuevo. -- Apocalipsis 21.10-14. "La santa Jerusalén". -- "Tenía un muro grande y alto y doce puertas y nombres escritos que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel". -- "El muro de la ciudad tenía doce hiladas, y sobre ellas los nombres de los doce apóstoles del Cordero". Y con la descripción de la ciudad en los términos más vivos posibles, el autor del libro cita las palabras con que un ángel recuerda enfáticamente al lector que todas las profecías se cumplirán rápidamente. -- Apocalipsis 22.6. "Éstas son las palabras fieles y verdaderas, y el Señor, Dios envió su ángel para mostrar las cosas que están para suceder pronto". -- "He aquí que vengo presto". Y con esta promesa, aún insatisfecha casi dos mil años después, concluye el Nuevo Testamento. ANEXO: DATOS DE INTERÉS EN LA HISTORIA BÍBLICA. (Antiguo y Nuevo Testamento.). - ANTES DE CRISTO. 8500 Se establecen las primeras ciudades en Oriente Medio. 5000 Ya existe Jericó. 4004 Fecha de la creación según el arzobispo Ussher. 3761 Fecha de la creación según la tradición judía. 3600 Existen ciudades-estado sumerias. 3100 Egipto se une bajo un poder único; fundación de la 1ª dinastía. 3000 Los cananeos entran en Canán. 2700 Surgen las ciudades asirias. 2570 Se construye la Gran Pirámide de Egipto. 2500 La Edad del Bronce llega a Canán. 2264 Sargón de Acade funda el imperio acadio. 2050 La 11ª dinastía reina en Egipto; la tercera dinastía reina en Ur. 2000 Inicio de la era patriarcal en Canán (Abraham). 1971 Sesostris I reina en Egipto. 1900 Babilonia comienza su dominio sobre el valle del Tigris-Éufrates; decaen las ciudades-estado sumerias. 1730 Los hicsos penetran en Egipto. 1700 Hammurabi reina en Babilonia. 1650 Los israelitas, en Egipto (Jacob, José). 1570 Los hicsos son expulsados de Egipto. 1500 Asiria se convierte en reino independiente. 1490 Tutmosis III reina en Egipto. 1479 Tutmosis III derrota a los cananeos en Megiddo. 1475 Prospera el reino de Mitani. 1450 Colonos de Sidón fundan Tiro. 1400 Los griegos micénicos, en la cúspide de su poder. 1397 Amenhotep III reina en Egipto, que se encuentra en el punto álgido de su prosperidad. 1390 Los hititas, en la cima de su poderío. 1370 Akenatón reina en Egipto; tentativas de reforma monoteísta; el poderío egipcio empieza a declinar; se fundan los reinos de Moab, Ammon y Edom. 1290 Ramsés II reina en Egipto; opresión de los israelitas. 1275 Asiria conquista el reino de Mitani, iniciando su primer período de poder. 1250 Salmanasar I reina en Asiria. 1235 Tukulti Ninurta I (Nemrod) reina en Asiria. 1223 Merneptah reina en Egipto; el mundo antiguo, convulsionado por las migraciones de pueblos. 1211 Muerte de Merneptah; posible fecha del Éxodo (Moisés). 1200 Destrucción del reino hitita. Colonos de Tiro fundan Tarsis. 1190 Ramsés III reina en Egipto y derrota a los filisteos. 1184 Guerra de Troya. 1170 Los israelitas entran en Canán; los filisteos se asientan en la costa (Josué). 1150 Barac y Débora derrotan a Sísara; período de los jueces. 1116 Teglatfalasar I reina en Asiria. 1100 Gedeón derrota a los madianitas; los griegos empiezan a asentarse en la costa de Asia Menor. 1093 Muerte de Teglatfalasar I; Asiria decae. 1080 Los filisteos derrotan a los israelitas en Afec; destrucción de Silo. 1040 Samuel juzga las tribus. 1028 Saúl reina en Israel. 1013 Los filisteos derrotan a los israelitas en el monte Gélboe; mueren Saúl y Jonatán; David reina en Judá. 1006 David reina sobre la unión de Israel y Judá. 1000 David establece capital en Jerusalén; los arameos empiezan a penetar en Siria. 980 El imperio de David, en su punto culminante. 973 Muerte de David; Salomón reina sobre la unión de Israel y Judá. 969 Hirán reina en Tiro. 962 Salomón concluye el Templo. 950 Rasín funda el reino de Damasco (Siria). 933 Muerte de Salomón; escisión de Israel y Judá; Jeroboam I reina en Israel; Roboam reina en Judá. 928 Sesac de Egipto saquea Jerusalén. 917 Abiam reina en Judá. 915 Asa reina en Judá. 912 Nadab reina en Israel. 911 Basa derroca a Nadab y toma el poder en Israel. 888 Ela reina en Israel; derrocado por Zimri. 887 Omri reina en Israel; funda Samaria. 883 Asurnasirpal reina en Asiria, que experimenta un renacimiento. 880 Omri conquista Moab. 875 Acab reina en Israel; Josafat reina en Judá; actividad de Elias. 859 Salmanasar III reina en Asiria. 858 Acab guerrea con los sirios. 854 Una coalición sirio-israelita contiene a Asiria en Carcar. 853 Batalla de Ramot Galad; muerte de Acab; Ocozías reina en Israel. 852 Joram reina en Israel; actividad de Eliseo. 851 Joram (de Judá) reina en Judá; documento J en forma escrita. 850 Mesa de Moab logra la independencia. 844 Ocozías reina en Judá. 843 Triunfa la rebelión de Jehú, que reina en Israel; Atalía usurpa el poder en Judá; Jazael reina en Siria y la lleva a la cima de su poder. 842 Jehu paga tributo a Asiria. 837 Joás reina en Judá. 824 Muerte de Salmanasar III de Asiria, que inicia otro período de decadencia. 816 Joacaz reina en Israel. 814 Colonos de Tiro fundan Canago. 800 Joás (de Israel) reina en Israel; muerte de Eliseo. 797 Amasías reina en Judá. 785 Jeroboam II reina en Israel; Israel, en la cima de su poder. 780 Azarías (Ozías) reina en Judá; Judá, en la cima de su poder. 760 Amós profetiza. 753 Fundación de Roma. 750 Oseas profetiza; documento E en forma escrita. 745 Teglatfalasar III (Ful) reina en Asiria; renace su poder. 744 Muerte de Jeroboam II; anarquía creciente en Israel. 743 Teglatfalasar III conquista Urartu (Ararat). 740 Jotam reina en Judá; Isaías empieza a profetizar. 738 Pecajya reina en Israel, que ahora es tributario de Asiria. 737 Pecaj reina en Israel. 736 Ajaz reina en Judá. 734 Pecaj trata de formar coalición contra Siria; ataca Judá. 732 Oseas reina en Israel; Teglatfalasar III toma Damasco y acaba con el reino sirio. 730 Miqueas profetiza. 726 Salmanasar V reina en Asiria. 725 Salmanasar V pone sitio a Samaria. 722 Sargón II usurpa el trono de Asiria y toma Samaria; los israelitas, llevados al exilio; el reino del Norte llega a su fin. 720 Ezequías reina en Judá. 705 Senaquerib reina en Asiria, estableciendo Nínive como capital. 703 Al mando de Merodac Baladán, Babilonia se rebela contra Asiria. 701 Senaquerib pone sitio a Jerusalén. 700 Deioces funda el reino medo. 693 Manasés reina en Judá, que ahora es tributaria de Asiria. 681 Senaquerib, asesinado; Asaradón reina en Asiria y la lleva a la cima de su poder. 671 Asaradón invade y domina Egipto. 668 Asurbanipal reina en Asiria; funda la biblioteca de Nínive. 663 Asurbanipal saquea Tebas, antigua capital de Egipto. 652 Samtic I reina en Egipto, ya libre de Asiria. 640 Asurbanipal derrota y destruye Elam. 638 Josías reina en Judá. 631 Colonos de Grecia fundan Cirene. 630 Sofonías profetiza. 626 Jeremías empieza a profetizar. 625 Muere Asurbanipal; anarquía creciente en Asiria; Nabopolasar domina Babilonia. 620 Descubrimiento del libro del Deuteronomio en el Templo,seguido de la reforma yahvista en Judá; inicios de la filosofía griega en Mileto. 615 Nahum profetiza. 612 Nabopolasar toma Nínive; última oposición a Asiria en Jarán. 610 El faraón Necao reina en Egipto. 608 Necao derrota a Judá en Megiddo; muere Josías, Joaquim reina en Judá; Jeremías pronuncia el sermón del Templo. 605 Los babilonios derrotan a Necao en Carchemis; muere Nabopolasar; Nabucodonosor reina en Babilonia y arrasa la última fortaleza Asiria; Habacuc profetiza. 597 Nabucodonosor aplasta la rebelión de Judá; primer exilio babilonio; Sedecías reina en Judá. 593 Ezequiel empieza a profetizar en cautividad; Samtic II reina en Egipto y sitúa una guarnición judía en Elefantina; Astiages reina en la Media. 588 Apries (faraón Hofra) reina en Egipto. 587 Sedecías se rebela contra Nabucodonosor. 586 Nabucodonosor toma Jerusalén y destruye el Templo; segundo exilio babilonio; la dinastía davídica llega a su fin; asesinato de Godolías; se escribe el libro de las Lamentaciones. 585 Nabucodonosor pone sitio a Tiro. 573 Nabucodonosor levanta el asedio de Tiro. 569 Ames reina en Egipto. 568 Nabucodonosor invade Egipto sin éxito. 562 Muerte de Nabucodonosor; Evil Merodac reina en Babilonia; escribas judíos recopilan en Babilonia diversos documentos para formar los libros históricos del Antiguo Testamento. 560 Amel Marduc es asesinado; Nergalasurusur reina en Babilonia; Creso reina en Lidia, que está en la cima de su poder. 556 Nabonido reina en Babilonia; su hijo Belsazar comparte el trono. 550 Ciro vence a Astiages de Media; funda el imperio persa. 546 Ciro conquista Lidia; acaba con el reino lidio. 540 El Segundo Isaías profetiza. 538 Ciro toma Babilonia y termina con el reino babilonio; se permite a los judíos volver a Judea: regresa el primer grupo bajo el mando de Sesbasar. 530 Muerte de Ciro; Cambises reina en Persia. 525 Cambises invade y conquista Egipto. 521 Darío I reina en Persia. 520 Ageo y Zacarías profetizan; Zorobabel se convierte en jefe de los judíos retornados. 516 Consagración del Segundo Templo. 509 Roma derroca al ultimo rey; se funda la república. 500 Abdías profetiza; las ciudades griegas de Asia Menor se rebelan contra Persia. 490 Atenas derrota en Maratón a una expedición persa. 486 Muerte de Darío I; Jerjes I (Asuero) reina en Persia. 480 La liga griega derrota en Salamina a una expedición persa; Cartago destruye Tarsis. 465 Asesinato de Jerjes I; Artajerjes I reina en Persia. 460 Malaquías profetiza. 459 Esdras, en Jerusalén; los libros históricos alcanzan su forma definitiva. 450 Redacción del libro de Rut; profetiza el Tercer Isaías. 440 Nehemías, en Jerusalén. 437 Se termina la muralla de Jerusalén. 407 Egipto destruye el templo judío en Elefantina. 400 Se escriben los libros de Crónicas, Esdras y Nehemías; Joel profetiza. 300 Se escriben el Cantar de los Cantares y el libro de Jonás. 275 Se redacta la parte apocalíptica del libro de Zacarías. 250 Se escribe el libro de Eclesiastés; el libro de los Proverbios alcanza su forma definitiva; en Alejandría se prepara la Septuaginta. 180 Se escribe el libro del Eclesiástico. 165 Se compone el libro de Daniel. 150 Se escribe el libro de Ester; el libro de los Salmos alcanza su forma actual. 147 Los partos toman Babilonia. 146 Roma se anexiona Macedonia; saquea Corinto. 145 Muerte de Alejandro Balas y de Tolomeo VI; Demetrio II reina en el imperio seléucida. Fariseos y saduceos empiezan a aparecer como facciones separadas. 143 Antíoco VI reina en el imperio seléucida. 142 Muerte de Jonatán; su hermano Simón reina en una Judea independiente. 141 Los últimos soldados seléucidas abandonan Jerusalén. 139 Los partos hacen prisionero a Demetrio II. 138 Antíoco VII reina en el imperio seléucida; Átalo III reina en Pérgamo. 134 Asesinato de Simón de Judea; Juan Hircano reina en Judea. 133 Antíoco VII ocupa temporalmente Jerusalén. Roma se anexiona Pérgamo, convirtiéndola en provincia de Asia. 129 Juan Hircano conquista Moab y Samaria; destruye el templo samaritano. Antíoco VII muere en combate contra los partos; liberación de Demetrio II, que vuelve a reinar en el imperio seléucida. 125 Antíoco VIII reina en el imperio seléucida. 104 Muerte de Juan Hircano; Aristóbulo gobierna en Judea y asume el título de rey. 103 Alejandro Janeo reina en Judea; el reino macabeo, en su punto más alto; los fariseos, en la oposición. 100 Se escriben los libros de los Jubileos, Oración de Manasés, Testamento de los Doce Patriarcas, libro de Enoc, Primer libro de Macabeos. 86 Un ejército romano saquea Atenas. 84 Un ejército romano saquea Éfeso. 79 Muerte de Alejandro Janeo; guerra civil en Judea; Juan Hircano II, sumo sacerdote. 75 Se escribe el libro de la Sabiduría de Salomón. 67 Antípater de Idumea domina prácticamente Judea; Roma se anexiona Creta y Cirene. 65 Roma se anexiona Bitinia en Asia Menor. 64 Roma se anexiona los últimos restos del imperio seléucida. 63 Roma (Pompeyo) toma Jerusalén; extinción del reino macabeo. 58 Roma se anexiona Chipre. 53 Los partos derrotan en Carrae a un ejército romano al mando de Craso. 48 Julio César derrota a Pompeyo y domina Roma. Se escriben los Salmos de Salomón. 44 Asesinato de Julio César. 42 Octavio y Marco Antonio derrotan en Filipos a los asesinos de César. 40 Los partos ocupan Judea; Antígono Matatías, sumo sacerdote. 37 Herodes el Grande toma Jerusalén y se casa con Mariam la macabea; Aristóbulo III, sumo sacerdote. 35 Herodes ejecuta a Aristóbulo III, último sumo sacerdote macabeo. 30 Octavio derrota en Accio a Marco Antonio y Cleopatra; domina Roma. 27 Octavio asume el título de Augusto; instaura el imperio romano. 25 Roma se anexiona Panfilia, Pisidia, Licaonia y Galacia en Asia Menor. 23 Herodes ejecuta a Mariam. 20 Herodes inicia la reconstrucción del Templo; Hillel, dirigente de los fariseos. 7 Herodes ejecuta a los hijos tenidos con Mariam. 4 Nacimiento de Jesús. Muerte de Herodes el Grande; Herodes Arquelao reina en Judea; Herodes Antipas reina en Galilea; Herodes Filipo reina en Iturea. - DESPUÉS DE CRISTO. 1 Herodes Filipo construye Betsadia. 6 Herodes Arquelao, depuesto; Judea se convierte en provincia procuratorial con capital en Cesárea y Caponio como procurador. Anás, sumo sacerdote. 7 Censo en Judea, con desórdenes subsecuentes. 10 Nacimiento de Saulo (Pablo). Se escribe la Asunción de Moisés. 14 Muerte de Augusto; Tiberio se convierte en emperador de Roma; Valerio Grato es nombrado procurador de Judea y depone a Anás. 18 José Caifás, sumo sacerdote; Roma se anexiona Capadocia en Asia Menor. 20 Herodes Antipas funda Tiberíades. 26 Poncio Pilato es nombrado procurador de Judea. 27 Herodes Antipas se casa con Herodías; Juan el Bautista empieza a predicar. 29 Juan el Bautista, encarcelado y ejecutado; crucifixión de Jesús. 30 Los apóstoles hablan muchas lenguas en Pentecostés. 34 Lapidación de Esteban; Saulo (Pablo) persigue a los cristianos; muerte de Herodes Filipo. 35 Poncio Pilato perpetra una matanza de samaritanos en el monte Garizim. 36 Poncio Pilato termina su mandato como procurador de Judea; Marcelo, procurador. Caifás, depuesto como sumo sacerdote; Jonatán, sumo sacerdote. 37 Saulo (Pablo) se convierte al cristianismo. Muere Tiberio; Calígula se convierte en emperador de Roma; Teófilo, sumo sacerdote. 39 Saulo (Pablo) huye de Damasco y hace su primera aparición como cristiano en Jerusalén. Herodes Antipas, depuesto, Calígula intenta establecer en el Templo el culto a su persona. 41 Asesinato de Calígula; Claudio se convierte en emperador de Roma. Se unifica toda Judea bajo Herodes Agripa I; muerte de Filo de Alejandría. 43 Ejecución de Santiago, hijo de Zebedeo; Pedro, encarcelado. Prospera la iglesia de Antioquía; por primera vez se llama cristianos a los seguidores de Jesús; Saulo (Pablo) visita Jerusalén durante el hambre; Roma se anexiona Licia en Asia Menor. 44 Muerte de Herodes Agripa I. Judea vuelve a ser provincia procuratorial; Cuspio Fado, procurador. 45 Primer viaje misionero de Saulo (Pablo). 46 Tiberio Alejandro, nombrado procurador de Judea. 48 Concilio de Jerusalén; Ventidio Cumano, procurador de Judea. 49 Claudio expulsa temporalmente a los judíos de Roma; Pablo inicia su segundo viaje misionero. 50 Pablo en Europa; escribe las Epístolas a los Tesalonicenses. 52 Muerte de Gamaliel el fariseo; Pablo aparece ante Galión, procurador de Acaya; Antonio Félix, procurador de Judea. 53 Herodes Agripa II reina en Galilea; Apolo aparece en Éfeso. 54 Pablo inicia su tercer viaje misionero. Muerte de Claudio; Nerón se convierte en emperador de Roma. 55 Pablo escribe la Epístola a los Gálatas; encarcelado en Cesárea. 56 Pablo escribe la Epístola a los Corintios. 58 Pablo escribe la Epístola a los Romanos; prisión en Jerusalén. 59 Pablo, juzgado ante Félix. 61 Porcio Festo, procurador de Judea. Pablo predica ante Heredes Agripa II. 62 Pablo, encarcelado en Roma; escribe las Epístolas a los Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón. Anás, sumo sacerdote, ordena lapidar a Santiago, el hermano de Jesús; Luceyo Albino es nombrado procurador de Judea y depone a Anás. 63 Roma se anexiona el Ponto en Asia Menor. 64 Gran incendio de Roma; Nerón persigue a los cristianos; Pedro y Pablo, ejecutados. (Según una teoría, Pablo es liberado.) Gesio Floro, procurador de Judea. 65 Pablo escribe la Primera Epístola a Timoteo y la Epístola a Tito. 66 En Judea y Alejandría estalla la rebelión judía; Vespasiano y su hijo Tito envían ejércitos romanos a Judea. 67 Pablo escribe la Segunda Epístola a Timoteo y es ejecutado; Vespasiano ocupa Galilea; el historiador Josefo, prisionero. 68 Suicidio de Nerón; Galba, emperador de Roma. 69 Otón y Vitelio, emperadores de Roma por breve tiempo; Vespasiano, emperador de Roma. 70 Tito toma Jerusalén y destruye el Templo; se escribe el Evangelio de San Marcos. 71 Vespasiano y Tito celebran el triunfo en Roma; se construye el Arco de Tito. 75 Se escribe el Evangelio de San Mateo. 79 Muerte de Vespasiano; Tito se convierte en emperador de Roma. 80 Se escriben el Evangelio de San Lucas y los Hechos de los Apóstoles; se redacta la Epístola a los Hebreos. 81 Muerte de Tito; Domiciano, emperador de Roma. 90 Domiciano emprende la persecución de los cristianos; epístolas de Santiago, Pedro y Juan; rabinos judíos se reúnen en Jamnia para establecer el canon judio. 95 Se escriben el Apocalipsis y el libro de 2 Esdras. 96 Asesinato de Domiciano; Nerva, emperador de Roma. 98 Muerte de Nerva; Trajano, emperador de Roma. El imperio romano alcanza su mayor extensión. 100 Se escribe el Evangelio de San Juan. Se redactan la Carta de Baruc, la Epístola de Jeremías y el Martirio de Isaías. Muerte de Herodes Agripa II. 115 Rebelión, sofocada, de los judíos de Cirene. 117 Muerte de Trajano; Adriano, emperador de Roma. 132 Rebelión de los judíos de Judea. 135 Aplastada la última resistencia judía; acaba la historia de la nación judía durante dieciocho siglos; a Jerusalén se le da el nombre de Aelia Capitolina; en el emplazamiento del Templo se construye un santuario a Júpiter. 150 Se redactan los dos capítulos primeros de 2 Esdras. 226 El reino parto llega a su fin. La dinastía sasánida funda el nuevo imperio persa. 235 Asesinato del emperador romano Alejandro Severo. El imperio romano se hunde en la anarquía. 240 Sapor I reina en Persia. 259 Sapor I captura en combate al emperador romano Valeriano. 260 El hambre asola Egipto; se escriben los dos capítulos últimos de 2 Esdras. 268 El imperio romano empieza a recobrarse con Claudio II. 284 Diocleciano, emperador de Roma; reorganización del imperio. 303 Constantino I, emperador de Roma; comienzan las actividades para convertir en cristiano al imperio. 400 San Jerónimo prepara la Vulgata (versión latina de la Biblia). FIN. de la Serie de Isaac Asimov: GUÍA DE LA BIBLIA Antiguo y Nuevo Testamento. MÁS TÍTULOS DISPONIBLES en nuestro canal de YouTube. Conversión, adaptación y producción por AUDIOLIBROS ©TienShenLong, 2017. COMPARTE Y DISFRUTA!

Índice

Orígenes

Su origen se halla en el Quinto Regimiento, ya que la mayoría de sus miembros y oficiales procedían de esta milicia comunista.[3]​ Cuando fue disuelta definitivamente el 22 de enero de 1937, se convirtió en la base tanto de la 11.ª División como de otras unidades militares republicanas de adscripción comunista. Una de las unidades procedentes del Quinto Regimiento constituyó el Batallón «Líster», llamado así en honor a Enrique Líster, veterano comandante ya en los primeros enfrentamientos en la Guerra Civil Española junto con gran parte de sus integrantes. Con la creación de las primeras brigadas mixtas, el batallón fue integrado en la 1.ª Brigada Mixta,[4]​ que fue inmediatamente puesta al mando de Líster, y pasó a ser una de las unidades de élite en la Defensa de Madrid frente al asalto a la capital de las columnas africanas.

Historial de operaciones

Batalla del Jarama

Aunque la 11.ª División fue creada oficialmente el 24 de enero, tenía su verdadero origen en la llamada División «C» del Ejército Popular de la República, creada circunstancialmente con la agrupación de varias brigadas mixtas enviadas a la zona del Jarama para hacer frente al ataque de los sublevados hacia la carretera de Valencia. En la posterior batalla los hombres de Líster se emplearon a fondo para detener la ofensiva de las tropas sublevadas.[5]​ Especialmente cruentos fueron los asaltos que realizaron las brigadas republicanas contra la posición de «El Pingarrón», que supusieron un elevado número de bajas para las tropas republicanas.[6]​ A finales de febrero, finalmente el avance rebelde en el Jarama fue frenado y fijado hasta el final de la guerra. Con la reorganización del Ejército del Centro ya quedó firmemente establecida como 11.ª División.

Batalla de Guadalajara

Miembros de la XI Brigada Internacional, entonces integrada en la 11.ª División, durante la batalla de Guadalajara.
Miembros de la XI Brigada Internacional, entonces integrada en la 11.ª División, durante la batalla de Guadalajara.

Después del baño de sangre del Jarama, la división estaba rehaciéndose cuando fue enviada a Guadalajara, donde los italianos habían lanzado una ofensiva el 8 de marzo con la intención de encerrar a los republicanos en una bolsa alrededor de Madrid. En aquel momento la división estaba formada por las brigadas 1.ª Bis, XI Internacional «Thälmann», XII Internacional «Garibaldi» y la 1.ª Brigada móvil de Choque comandada por Valentín González «El Campesino».[7]​ La división fue encuadrada junto con las divisiones 12.ª, que ya cubría el frente de Guadalajara, y 14.ª (al mando de Mera) en un recién creado IV Cuerpo de Ejército bajos las órdenes de Enrique Jurado,[8]​ para ser lanzada contra el flamante CTV, que amenazaba con hacer caer todo el frente republicano.

El 10 de marzo de 1937 los «Llamas negras» y los «Flechas negras» italianos rompieron el frente de la 11.ª División y llegaron hasta Trijueque, pero los alemanes de la XI Brigada Internacional lograron detener el envite, especialmente con la intervención de su Jefe de Estado Mayor, Ludwig Renn; los interbrigadistas italianos de la brigada «Garibaldi» también contuvieron el ataque.[9]​ Al día siguiente Líster ordenó a la división un contraataque general, con el apoyo de los carros soviéticos T-26.[10]​ Los alemanes de la Brigada «Thaelmann» lograron reconquistar Trijueque a punta de bayoneta, mientras los italianos emprendieron una desbandada general.[9]

El 18 de marzo las divisiones de Enrique Líster y Cipriano Mera confluyeron sobre Brihuega bajo el apoyo de 70 tanques soviéticos. La localidad se encontraba casi cercada por los republicanos cuando se produjo otra desbandada de sus defensores italianos;[11]​ La actuación de los hombres de Líster fue determinante en el contraataque republicano. La División hizo muchos prisioneros y capturaron gran cantidad de material de guerra abandonado por éstos durante su retirada. Si bien para Líster y para la 11.ª División esta batalla fue un momento de júbilo, para los antifascistas italianos de la XII Brigada Internacional constituyó una victoria moral sobre el fascismo italiano.[11]

Frente del Centro

Entre el 10 y el 14 de abril participó en un fallido ataque contra el Cerro Garabitas, posición de elevado valor estratégico que era utilizada como punto de observación para la artillería franquista que bombardeaba Madrid. Tras sufrir numerosas bajas, la operación se canceló y más tarde la división participaría en la batalla del Sur del Tajo.[6]

Para aliviar la presión franquista sobre la zona republicana en el Norte, el Estado Mayor Central republicano planeó una ofensiva en el Frente de Madrid con la intención de rodear a las divisiones sublevadas que rodeaban la capital.[12]​ La división fue encuadrada en el nuevo V Cuerpo de Ejército, junto a las divisiones 15.ª y 46.ª.[13]​ En esta operación contaba entre sus filas con las brigadas mixtas 1.ª y 9.ª, veteranas ya en la unidad.[13]​ La unidad comenzó la ofensiva al amanecer del 6 de julio, tras un duro ataque de artillería y aviación; Al cabo de unas horas habían avanzado unos 16 kilómetros y habían rodeado Brunete.[14]​ En lo que acabó siendo la conocida como Batalla de Brunete, la unidad tuvo buenos movimientos tácticos enfrentándose a las tropas del coronel Fernando Barrón.[15]​ Sin embargo, Líster no continuó el avance hacia Boadilla del Monte como estaba establecido en el plan,[n. 1]​ y agotados por la falta de iniciativa para continuar el avance hacia otros objetivos, sus hombres se atrincheraron en Brunete.[16]

Ante la ofensiva republicana, Franco envió fuertes refuerzos para recuperar el terreno perdido. La 11.ª División fue la encargada de rechazar todas las acometidas de Barrón y su 13.ª División.[17]​ Líster y sus hombres lograron resistir en el cementerio de Brunete hasta el 25 de julio, pero terminarían perdiendo la disputada localidad.[17]​ Con grandes bajas y pérdidas materiales para la división, la batalla había finalizado.

Ofensivas en Aragón

En el mes de agosto Líster y sus tropas fueron enviados a Aragón, con el argumento de ir de maniobras militares.[18]​ En realidad se pretendía tomar el control del Consejo Regional de Defensa de Aragón, que hasta entonces había escapado de la autoridad del gobierno republicano y actuaba por cuenta propia. Así, las tropas de la división ocuparon militarmente el territorio administrado por el «Consejo de Aragón», llevando a cabo la disolución de la entidad por orden gubernamental. Joaquín Ascaso y el resto de responsables del Consejo fueron detenidos bajo varias acusaciones. El hecho de haberse escogido a esta unidad para la tarea demostró la confianza y fiabilidad que ofrecía dentro del Ejército Popular de la República.[19]

Restos de la localidad de Belchite, que resultó arrasada durante el asalto en el que participó la 11.ª División.
Restos de la localidad de Belchite, que resultó arrasada durante el asalto en el que participó la 11.ª División.

Una vez establecida allí, el 24 de agosto participó en la ofensiva de Zaragoza que acabaría dando lugar a la Batalla de Belchite. La división combatió agrupada junto a la 35.ª (Internacional), mandada por el General «Walter», y de nuevo con la 46.ª de «El Campesino»;[20][n. 2]​ La división seguía encuadrada dentro del V Cuerpo de «Modesto». La resistencia de la guarnición sublevada en Belchite fue una sorpresa, pues en inferioridad logró rechazar a fuerzas muy superiores en número. Los hombres de Líster lucharon en un combate casa por casa en la disputada localidad, que finalmente cayó el 6 de septiembre.[21]​ La división volvió a participar en una nueva tentativa sobre Zaragoza en el mes de octubre, esta vez a través de Fuentes de Ebro. Tras una desastrosa incursión de Líster empleando los nuevos tanques BT-5, la campaña se estabilizó.[n. 3]​ Después del periodo de ofensivas, la división permaneció en Aragón durante el otoño de 1937 recibiendo refuerzos y reequipándose para la siguiente ofensiva de las tropas gubernamentales.

En la ofensiva del ejército republicano sobre Teruel la 11.ª luchó junto a la 25.ª División de García Vivancos en la llamada columna «Norte», divisiones que a su vez estaban encuadradas en el XXII Cuerpo de Ejército), al mando del teniente coronel Juan Ibarrola.[22]​ Como en otras ofensivas, la actividad de la 11.ª División fue destacada ya que recibió la misión de romper el frente e ir a la vanguardia del ataque; así pues, el 15 de diciembre rompió las líneas al norte de la ciudad mientras caía una fuerte nevada.[23]​ Al atardecer, la ciudad estaba rodeada por los republicanos y Líster se dirigió hacia la elevación conocida como «La Muela», estratégica posición para asegurar el dominio de la ciudad.[23]​ La unidad de Líster llevó gran parte de los combates durante la defensa de la plaza de Teruel ya después de conquistada por los republicanos, quedando muy desgastada como otras unidades republicanas que participaron en la batalla.[24]​ Cuando la defensa de la ciudad fue virtualmente imposible, Líster recibió órdenes de retirar a sus tropas; esto le valió las críticas de «El Campesino», que quedó cercado con la 46.ª División en la ciudad aunque tanto Líster como «Modesto», jefe del V Cuerpo de Ejército, acusaron a su vez al «Campesino» de que había huido de Teruel dejando abandonados a sus hombres.[25]

Puente metálico del ferrocarril de Tortosa. Tras la ofensiva de los sublevados en Aragón, aquí fue donde los hombres de Líster detuvieron a los italianos del CTV.
Puente metálico del ferrocarril de Tortosa. Tras la ofensiva de los sublevados en Aragón, aquí fue donde los hombres de Líster detuvieron a los italianos del CTV.

Tras la batalla de Teruel, quedó emplazada en la retaguardia para rehacerse del fuerte desgaste a que se había visto sometida. No obstante, tras la reconquista de Teruel los «nacionales» (franquistas) lanzaron una gran ofensiva a lo largo de todo el Frente de Aragón. Las tropas republicanas del Frente de Aragón fueron completamente sorprendidas por la ofensiva, produciéndose la desbandada del Ejército del Este. En medio de la retirada, las tropas de la 11.ª División se emplearon a fondo contra las unidades italianas del CTV cuando éstas llegaron desembocadura del Ebro a comienzos de abril. Su resistencia fue decisiva para detener su avance en el Ebro,[26]​ pero la división quedó encerrada en Cataluña y aislada del resto de la España republicana cuando las tropas del general Antonio Aranda llegaron al Mediterráneo el 3 de abril, cortando el territorio republicano en dos.[27]

Con la separación de la zona republicana en dos, el Estado Mayor Central republicano planteó una operación para cruzar el río Ebro e intentar conseguir la unión de las dos zonas de nuevo; para ello, se creó el Ejército del Ebro con el objetivo de ser el encargado de llevar el peso de las operaciones. Al crearse este ejército, se le encomendaría al teniente coronel Líster el mando del V Cuerpo, por lo que el mando de la División pasó a estar bajo el mayor de milicias Joaquín Rodríguez López.[28][n. 4]​ En junio de 1938 estaban encuadradas en la división las brigadas mixtas 1.ª, 9.ª y 100.ª, cuando estaban a la espera de cruzar el río Ebro.

Batalla del Ebro

Vista de la Sierra de Pandols, posición defendida por los hombres de la 11.ª División durante la Batalla del Ebro.
Vista de la Sierra de Pandols, posición defendida por los hombres de la 11.ª División durante la Batalla del Ebro.

La división cruzó el Ebro entre Ginestar y Benifallet la madrugada del 25 de julio, como punta de lanza del ataque de todo el V Cuerpo. Pese a ser una de las unidades más apreciadas por Modesto —comandante en jefe del Ejército del Ebro—, tuvo el «honor» de ser la unidad que más pronto fue descubierta por las tropas franquistas y, por tanto, la que tuvo que hacer frente a la resistencia más organizada durante el ataque.[29]​ Pese a las dificultades, la división cumplió sus objetivos y se lanzó hacia Mora de Ebro, cuya población era la más importante de la ribera al contar con un número elevado de tropas enemigas, si bien esta no pudo ser tomada cruzando el río. La única manera de tomar la villa era envolviéndola, cosa que se consiguió, dejando aislados a sus defensores. Tras asegurar la posición de la cabeza de puente, continuó el avance hacia el interior, esta vez con la misión de enlazar con las tropas de la 46.ª División para hacerse con el control de las sierras de Pandols y Cavalls, posiciones que dominaban las alturas de Gandesa y que también constituían excelentes puntos de observación y defensa. A primeras horas del día 26 los republicanos lograron hacerse con el control de estas posiciones, pero se encontraban físicamente agotados y no pudieron lanzarse al asalto de Gandesa ni continuar el avance hacia las localidades de Bot o Batea, situadas al sur de la primera.

El día 2 de agosto, frenado el avance republicano, la unidad se encontraba establecida en la Sierra de Pandols,[30]​ que había ocupado con poca resistencia enemiga y donde había aguantado a la 84.ª División franquista.[31]​ Se fortificó en la zona y se preparó para resistir el esperado contraataque enemigo, que comenzó entre los días 6 y 9.[32][n. 5]​ Durante una semana sus veteranos soldados soportaron una lluvia de proyectiles de artillería y aviación, a la vez que rechazaron numerosas cargas de la infantería franquista,[33]​ singularmente la IV División Navarra que integraba tres banderas de la Legión.[31]​ El interés de Modesto por mantener la posición de Pandols le llevó a ordenar la integración de toda la artillería del V Cuerpo en la 11.ª División.[31]​ En total, la unidad consiguió aniquilar al 2.º Batallón de Flandes y combatió cuerpo a cuerpo con el grueso de la IV División Navarra en sucesivas oleadas hasta el 15 de agosto, cuando las tropas franquistas ocuparon las cotas dominantes de la sierra, entre ellas la más estratégica, la 705 (esta cota, la más elevada y donde se encontraba la ermita, cambió de manos en ocho ocasiones el 14 de agosto).[34]​ Con un elevado número de bajas entre soldados y oficiales, muchos de ellos fruto del intenso fuego de la artillería y de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo en los puntos más elevados de la sierra, las unidades de la división fueron relevadas el mismo día 15, sustituidas parcialmente por la 35.ª División.[35]​ Durante las siguientes semanas estuvo situada en retaguarda, reponiéndose de las bajas.[n. 6]

A principios de septiembre la división regresó a sus antiguas posiciones en la Sierra de Pandols, donde volvería a tener encarnizadas luchas con las divisiones franquistas en los siguientes meses,[33]​ aunque solo perdió algunas posiciones claves que obligaron nuevos relevos. A finales de octubre tuvo lugar la última contraofensiva franquista en el batalla del Ebro y en esta ocasión la machacada 11.ª División no pudo hacer frente a la avalancha que se le venía encima; el 5 de noviembre volvía a cruzar el Ebro por Benifallet.[33]

Campaña de Cataluña

Tras la batalla del Ebro, la unidad fue retirada a la retaguardia para poder reorganizarse, quedando en la reserva. Sin embargo, no pasó mucho hasta que las tropas sublevadas lanzaron su ofensiva final sobre Cataluña el 23 de diciembre[36]​ y la 11.ª División tuvo que ser rápidamente desplegada en el frente del Segre junto con el resto del V Cuerpo de Ejército para taponar la brecha abierta.[n. 7]​ Líster, con su cuartel general en Castelldans,[37]​ logró contener la acometida franquista durante casi dos semanas, principalmente en torno a la población de Borjas Blancas. El 3 de enero de 1939 los sublevados lanzaron un nuevo asalto sobre las fuerzas de Líster, con los blindados en la vanguardia del ataque; finalmente, los hombres de la división hubieron de abandonar sus líneas de defensa y el 4 de enero la población devastada de Borjas Blancas cayó en manos de los italianos del CTV.[37]​ A pesar de todo, algunas fuerzas de Líster contraatacaron e hicieron prisioneros a varios italianos, que fueron fusilados después de un interrogatorio.[38]

Tras la dura resistencia en el frente del Segre, quedaba abierta la retirada, que ya no se detendría, hasta la frontera francesa. Así, el Ejército del Ebro cubrió la retirada por la zona costera hasta alcanzar Barcelona (donde se pretendía organizar una resistencia evocando a la de Madrid en 1936[38]​), por donde continuaron retirándose tanto la división como otras unidades del V Cuerpo.[39]​ Lo cierto es que para estas fechas la división estaba mermada tanto en efectivos humanos como materiales, si bien pudo mantener una dura resistencia en la medida de sus posibilidades. A principios de febrero las unidades de la división llegaron al norte de Cataluña junto a otras unidades republicanas, donde intentaron organizar una última línea de defensa[40]​ aprovechando el nuevo material militar que estaba llegando desde el otro lado de la frontera francesa.[41]

La estrategia era resistir hasta que estallara la guerra en Europa, entre los regímenes fascistas y las democracias occidentales, para así quedar enlazados ambos conflictos con las consecuencias que ello tendría. Modesto y Líster pretendían evacuar a Francia los restos del Ejército del Ebro para, una vez allí, trasladarlos a la zona central para continuar la lucha,[42]​ aunque fue una idea completamente fuera de lugar para las circunstancias reales. Aún resistió, brevemente, el 5 de febrero en aguas del río Ter y, el día 8 en aguas del Muga. Finalmente, a primeras horas del 9 de febrero las últimas unidades de la división cruzaron la frontera junto con el resto del Ejército del Ebro bajo mando de «Modesto». Al día siguiente todos los pasos fronterizos entre España y Francia estaban en manos de los ejércitos franquistas.[40]​ Allí los veteranos y supervivientes de la unidad fueron desarmados y confinados en campos de internamiento, desapareciendo así la 11.ª División.[43]

En la cultura popular

El origen de la división se halla principalmente en el Quinto Regimiento (famoso entre la población), en tanto que la mayoría de sus miembros procedían de este regimiento de milicias.[3]​ Cuando esta unidad fue disuelta definitivamente el 22 de enero de 1937, se convirtió en la base de la 11.ª División, que ganaría fama durante la guerra, llegando a ser la piedra angular de los Ejércitos de maniobra republicanos. Una canción popular decía de éste que «su compañía de ametralladores cantaba La Internacional con sus ráfagas».[44]

Mandos de la división

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Comandantes
Comisarios
Jefes de Estado Mayor

Orden de batalla

Fecha Cuerpo de Ejército adscrito[1] Brigadas Mixtas integradas[1] Frente de batalla
Febrero de 1937 III Cuerpo de Ejército 1.ª, 1.ª Bis, 23.ª, 66.ª y 70.ª Jarama
Marzo de 1937 IV Cuerpo de Ejército 1.ª Bis, XI, XII y 10.ª Guadalajara
2 de abril de 1937 V Cuerpo de Ejército 1.ª, 48.ª y 71.ª Madrid
27 de abril de 1937 V Cuerpo de Ejército 1.ª, 9.ª y XII Madrid
4 de julio de 1937 V Cuerpo de Ejército 1.ª, 9.ª y 100.ª Brunete
15 de diciembre de 1937 XXII Cuerpo de Ejército 1.ª, 9.ª y 100.ª Teruel
13 de marzo de 1938 V Cuerpo de Ejército 1.ª, 9.ª y 100.ª (Reserva)
Diciembre de 1938 V Cuerpo de Ejército 1.ª, 9.ª y 100.ª Segre

Véase también

Notas

  1. Esta decisión nunca ha sido muy bien explicada, pues se consideró determinante en el desarrollo posterior de la batalla.
  2. La participación de la 46.ª División es controvertida, ya que hay autores que sostienen que no intervino pero Hugh Thomas ha mantenido su intervención en todas sus obras.
  3. De los 40 tanques que participaron en el ataque, solo volvieron 28: el terreno estaba embarrado por las fuertes lluvias y a los defensores franquistas les fue fácil destruirlos o capturarlos.[21]
  4. Con la creación del Ejército del Ebro, Juan Guilloto León recibió el mando del mismo; el mando del V Cuerpo de Ejército pasó a Líster, que tuvo que dejar la veterana 11.ª División.
  5. Martínez Bande, Mezquida y Besolí dan como fecha el 9 de agosto; Engel el 6, Henríquez Caubín fija una fecha posterior al 9, sin indicar cuál y por su parte, Modesto, no indicó fecha.
  6. Según Carlos Engel, la división fue condecorada con la Placa Laureada de Madrid colectiva por su valor durante estos combates.[33]
  7. Las fuerzas del V Cuerpo de Ejército apenas si habían reconstruido su fuerza anterior a la ofensiva del Ebro pero, ante la desbandada de algunas de las unidades que defendían la línea del río Segre, no hubo más remedio que enviar a este cuerpo, cuya eficacia y disciplina suponían una garantía en aquella situación.

Referencias

  1. a b c Engel, 1999, p. 203.
  2. Tamames, 1974, p. 305.
  3. a b Thomas, 1976, p. 273.
  4. Engel, 1999, p. 8.
  5. Thomas, 1976, p. 638.
  6. a b Engel, 1999, p. 10.
  7. Salas Larrazábal, 2001, p. 876.
  8. Thomas, 1976, p. 648.
  9. a b Thomas, 1976, p. 650.
  10. Líster, 1966, p. 110.
  11. a b Thomas, 1976, p. 652.
  12. Thomas, 1976, p. 766.
  13. a b Salas Larrazábal, 2001, p. 1216.
  14. Thomas, 1976, p. 768.
  15. Thomas, 1976, p. 770.
  16. de Miguel y Sánchez, 2006, pp. 250-287.
  17. a b Thomas, 1976, p. 771.
  18. Thomas, 1976, p. 780.
  19. Líster, 1966, p. 152.
  20. Thomas, 1976, p. 779.
  21. a b Thomas, 1976, p. 784.
  22. de Miguel y Sánchez, 2006, pp. 308-327.
  23. a b Thomas, 1976, p. 849.
  24. Líster, 1966, p. 301.
  25. Thomas, 1976, p. 853.
  26. Thomas, 1976, p. 862.
  27. Thomas, 1976, p. 861.
  28. de Miguel y Sánchez, 2006, pp. 330-373.
  29. Martínez Reverte, 2003.
  30. Engel, 1999, p. 24.
  31. a b c Besolí et al., 2005, pp. 164-165.
  32. Besolí et al., 2005, p. 165.
  33. a b c d Engel, 1999, p. 136.
  34. Besolí et al., 2005, pp. 166-167.
  35. Besolí et al., 2005, p. 167.
  36. Thomas, 1976, p. 933.
  37. a b Thomas, 1976, p. 934.
  38. a b Thomas, 1976, p. 935.
  39. Salas Larrazabal, 2001, pp. 2213-2226.
  40. a b Thomas, 1976, p. 946.
  41. Thomas, 1976, p. 942.
  42. Salas Larrazábal, 2001, p. 2237.
  43. Thomas, 1976, p. 943.
  44. Engel, 1999, p. 11.
  45. Álvarez, 1989, p. 203.
  46. Alpert, 2013, p. 185.
  47. Álvarez, 1989, pp. 170, 180.
  48. Alpert, 2013, p. 325.
  49. Álvarez, 1989, pp. 196, 201.
  50. Modesto, 1978, p. 272.

Bibliografía

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  • Álvarez, Santiago (1989). Los comisarios políticos en el Ejército Popular de la República. Ediciós do Castro. 
  • Besolí, Andreu; Sesalí, David; Hernández, Xavier; Íñiguez, David; Luque, Joan Carles (2005). Ebro 1938 (2ª edición). Barcelona: Inedita Editores. ISBN 84-96364-27-5. 
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  • Líster, Enrique (1966). Nuestra guerra. Memorias de un luchador. París: Librairie du Globe. 
  • Martínez Reverte, Jorge (2003). La batalla del Ebro. Madrid: Ed. Crítica. ISBN 84-8432-469-9. 
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  • Salas Larrazábal, Ramón (2001). Historia del Ejército Popular de la República. La Esfera de los Libros. ISBN 84-9734-465-0. 
  • Tamames, Ramón (1974). Historia de España Alfaguara VII. La República. La Era de Franco. Madrid: Alianza Editorial. 
  • Thomas, Hugh (1976). Historia de la Guerra Civil Española. París: Ruedo Ibérico. 
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